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Patricia es el nombre falso que esconde tras de sí el drama de miles de españoles que sufren una alteración de su estado nervioso y no saben cómo salir del pozo en el que se han metido sin darse cuenta. “Empecé a notar síntomas extraños en mi conducta. Temblores, apatía, mareos, llantos injustificados. Era depresión. No sabía nicómo entré ni por qué. Sólo me propuse salir de ahí”.
Según
Patricia es una persona que nunca le faltó de nada y, a los treinta y largos, un día sintió que una bombilla de la cabeza se le había fundido. “De repente, mi vida se frenó en seco. No entendía qué había fallado, si había sido la hija, la mujer y la madre ideal”. Tardó un tiempo en detectar cuál era el fusible que se apagó: creer que la felicidad consistía en contentar a los demás. Primer error.
Nunca se salió de la raya que le marcaron sus padres. “Me di cuenta de que me convertí en la persona que los de mi alrededor había querido que fuese”. Estudió empresariales porque arquitectura, como le dijo su padre, no tenía salida. Dejó al novio que no agradaba a su progenitor para casarse con el hombre que sí le convenía. “La depresión es una parada forzosa en la vida”. No sabía cómo, pero sabía que tenía que salir del pozo donde se metió. Así abandonó su carrera profesional para intentar entender los entresijos de la mente. De repente, su escala de valores se invirtió. “Ahora la primera soy yo. Luego, mis hijos. Pero la primera yo”. Se dedica a enseñar a la gente a que paren y se sienten. “La gente debería colocarse más a menudo delante de un espejo y preguntarse: ¿Quién soy? ¿Soy feliz con mi vida? Y si no lo es, preguntarse a sí mismo qué falla en su vida y cambiar”.
Ya lo decía el célebre cardiólogo Valentín Fuster: el estrés y la ansiedad son los males más nocivos de nuestros tiempos. Los datos avalan que la empresa en general y la española en particular sufre estrés y depresión. Es la conclusión del estudio titulado El estado de salud de la empresa en España, realizado por la consultora española Tatum, que señala el estrés como la primera patología presente en todos los departamentos. La inquietud por la duración y la profundidad de la crisis económica global tiene una incidencia directa en cada uno de los diferentes niveles dentro de la empresa.
Vivir en una sociedad enferma
Los expertos hablan de dos tipos de depresiones. Las endógenas tienen un factor genético, y las exógenas son aquellas cuya causa es exterior: la muerte de un familiar, la pérdida de trabajo, un accidente… La psiquiatra Rafaela Santos sabe cómo reconducir el estrés negativo de ejecutivos y empleados. Para, sobre todo, amortiguar las consecuencias.
Tanto los trabajadores como los ejecutivos son, ante todo, personas. Y como seres humanos sufren problemas que no están relacionados con su puesto de trabajo: hijos problemáticos, adicciones, conflictos de pareja... "Vivimos en una sociedad enferma que nos hace enfermar. Y todo ello deja huella en el desarrollo profesional de cada uno”.
Con este caldo de cultivo que fomenta los trastornos de personalidad, la psiquiatra Rafaela Santos ha lanzado un programa para ayudar a las empresas, empresarios y trabajadores a desestresarse. “El objetivo de cualquier empresario es maximizar el rendimiento de sus empleados para obtener el máximo beneficio posible”. Una empresa insana y competitiva no es la mejor solución para sobrevivir en estos tiempos de crisis.
“Si un empleado pierde creatividad y capacidad para buscar respuestas innovadoras; toma decisiones equivocadas porque su capacidad de reflexión está bloqueada o es incapaz de asumir nuevos retos y proyectos, el rendimiento de la compañía desciende”. Por eso Santos insiste en que éste es el mejor momento para concienciar a las empresas a que deben invertir en elevar la autoestima de sus trabajadores. “El programa simplemente te enseña a modular el estrés y prevenir enfermedades como la ansiedad y la depresión, derivadas de los estados de estrés negativo crónico”.
La empresa firma con
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3 COMENTARIOS
3 .- El artículo menciona, entre los problemas ajenos al trabajo, los hijos problemáticos. Los hijos problemáticos no surgen por generación espontanea. Son fruto de una sociedad que les trata como meros apéndices del proyecto de auto realización personal, bajo el lema de primero, yo, luego mis hijos, y antes que ellos, mi trabajo, mis clases de aerobic y las vacaciones al Caribe porque yo lo valgo. Los hijos problemáticos nacen en familias en las que padre y madre han renunciado a la paternidad responsable y abandonan su educación a terceros.
2 .- #1 Totalmente de acuerdo con usted. Diversos estudios señalan que el altruismo y la entrega a los demás proporcionan mayor felicidad que el sutil egoísmo que propugna este artículo [bueno, no tan sutil, "primero yo, luego mis hijos"]. La sociedad efectivamente está enferma, pero porque prima el "porque yo lo valgo" por encima de cualquier otro valor. La psicología es una "ciencia" difusa, influenciada por la sociología del feminismo de género, que propugna, por ejemplo, que las mujeres sólo son felices fuera del ámbito del hogar y los hombres alcanzan la perfección cuando potencian su lado "femenino". El artículo no menciona otra tendencia de nuestra época, de la que semanarios como Newsweek se han hecho eco recientemente: la creciente infelicidad femenina. Infelicidad que crece en sociedades que discriminan "positivamente" en su favor, con políticas paternalistas, que quizás, como señala el artículo, convierten a las mujeres en personas diferentes a lo que realmente quieren ser, fomentando una creciente dependencia en un nuevo patriarcado, el del Estado que por ellas todo decide.
1 .- El problema de esa buena mujer no fue anteponer la felicidad de los demás a sus propios intereses. Ésa es la clave de la verdadera felicidad.
Su problema fue anteponer el criterio de los demás a su propio juicio. Si hubiese estudiado arquitectura y se hubiese casado con el amor de su vida, seguramente habría sacrificado también su comodidad y sus intereses por el bienestar de sus hijos, su marido, los habitantes de las casas que habría construido... pero en lugar de deprimirse seguramente habría sido una mujer animosa y feliz. Cansada, pero feliz. Con menos dinero, pero feliz.
La generosidad consiste en pensar en los demás. No en que los demás piensen por nosotros.