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"Yolanda Díaz y Pablo Iglesias se pondrán de acuerdo para las generales, las tortas se las darán antes"
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Entrevista a Teresa Rodríguez

"Yolanda Díaz y Pablo Iglesias se pondrán de acuerdo para las generales, las tortas se las darán antes"

La líder de Adelante Andalucía se presenta por tercera vez a las autonómicas con el reto de afianzar un partido andalucista. Sobre la batalla de la izquierda, pide "desdramatizar" para no desanimar a su electorado

Foto: Teresa Rodríguez, en la Alameda de Hércules de Sevilla, antes de la entrevista. (J. Z.)
Teresa Rodríguez, en la Alameda de Hércules de Sevilla, antes de la entrevista. (J. Z.)

Teresa Rodríguez (Rota, Cádiz 1981) se presenta a unas elecciones andaluzas por tercera vez, aunque en cada ocasión lo ha hecho por una formación distinta. La gaditana afronta ahora el reto de afianzar un partido "de obediencia andaluza"; es decir, que no dependa de fuerzas estatales. Las encuestas no son especialmente favorables, pero confía en alcanzar los cinco escaños necesarios para formar grupo parlamentario. Sobre la pugna de las izquierdas, que Rodríguez ha visto desde la barrera, pide "desdramatizar" para no desanimar al votante de izquierdas, convencida de que por separado serán capaces de sumar más que unidos.

PREGUNTA. ¿Afronta con optimismo su tercera campaña andaluza? Es, quizá, la más complicada de las que ha hecho hasta ahora.

RESPUESTA. Cuando arranca una campaña, uno tiene que ser muy optimista porque es un tiempo muy especial. Mucha gente que no ha decidido todavía su voto toma la decisión. Hay una especial atención por la política y tenemos la oportunidad de explicarnos bien sobre las propuestas que hacemos. Confiamos en trasladar la idea sencilla y nítida de que presentamos un partido andaluz, que es necesario y que puede aportar algo nuevo al panorama electoral. Vamos a pelear por tener grupo parlamentario y poder así condicionar las políticas en el Parlamento andaluz. Y, sobre todo, por dar el primer paso para tener representación en Madrid y en Bruselas.

Foto: Juanma Moreno durante un discurso en Jerez de la Frontera. (EFE/Román Ríos)

P. Después de casi ocho años en política, la mayor parte dentro de Podemos, ¿el andalucismo es la apuesta de Adelante Andalucía?

R. Sobre todo ahora, cuando los fondos de recuperación se están repartiendo a nivel estatal. Juanma Moreno Bonilla va a presumir de inversiones que vienen de fondos europeos, por lo que no son mérito propio ni recaudación propia. Hay que poner también un pie en Madrid, es fundamental. Y desde Andalucía hay que pelear esas inversiones y no dar por hecho que el marco de inversión público-privada tiene que ser un dogma. Eso perjudica a Andalucía enormemente, porque aquí no tenemos tejido industrial.

P. Se ha hablado y escrito mucho sobre que el andalucismo está de moda desde un punto de vista cultural, ¿tiene eso traslación en la política?

R. Nosotros estamos intentando que la tenga, porque politiza las cosas, a pesar de las connotaciones feísimas que tiene esa palabra, es tratar de dar soluciones a determinados dolores, que son los que están detrás de gran parte de ese resurgir cultural. Los dolores y el orgullo, las dos cosas. La dignidad y el dolor están siempre mezclados en nuestro folclore, en nuestras creaciones culturales y nuestro sentir. No es solo sentirse perdedores, sino también sentirse orgullosos de quiénes somos. Esos dos elementos son elementos importantes para cosechar un futuro de propuestas políticas concretas.

placeholder Teresa Rodríguez, durante la entrevista en una cafetería de Sevilla. (J. Z.)
Teresa Rodríguez, durante la entrevista en una cafetería de Sevilla. (J. Z.)

P. ¿Qué tipo de campaña van a plantear con los problemas económicos que tienen tras perder la condición de grupo parlamentario?

R. Una campaña sin dinero. Intentando meter temas interesantes, hacer muchas propuestas y no armar mucho lío ni enfrentarnos a nadie. Hay que explicarle a la gente qué proponemos aprovechando la visibilidad que tenemos en redes sociales.

P. Ustedes y Vox son los más avezados en el uso de redes sociales. ¿Es llamativo que los dos extremos sean los que más apuesten por esta fórmula?

R. Yo no soy experta en redes sociales, pero me convertí en portavoz en un momento en que mi espacio político tenía un enorme crecimiento. Los seguidores que conseguimos entonces son los que tenemos ahora. A Vox le pasa lo mismo. Están en progresión en cuanto a atención y adhesión de sus afines. Los seguidores en redes no significan resultados electorales, pero para nosotros es una herramienta útil para sustituir lo que no vamos a tener en vallas publicitarias, cartelería y 'mailing'.

Lo más importante para nosotros es conseguir participar en los debates. Tenemos mucha confianza en nuestras propuestas y tenemos mucha confianza en poder plantear un perfil propio frente al resto de fuerzas políticas. Tenemos algo de nuevo y con eso, si nos dejan explicarlo, creo que vamos a ganar mucho.

Foto: La diputada no adscrita, Teresa Rodríguez (i). (EFE/Vidal)

P. ¿Eso nuevo es ese perfil de 'obediencia andaluza'?

R. Sí, ser un partido andaluz, de obediencia andaluza y que pretende defender los intereses de Andalucía en cualquier institución. Ofrecemos la garantía de que no vamos a defender los intereses de nuestro partido, sino los intereses de la gente que nos vota.

P. Ha dicho que no va a entrar en la pelea con nadie, pero ya ha chocado con Macarena Olona y la ha acusado de apropiación cultural.

R. No quiero entrar en disputa con nadie, pero voy a poner una salvedad. Voy a entrar en disputa sobre planteamientos de Vox en campaña electoral que son muy peligrosos. Frente a eso, uno puede hacer dos cosas. Cuando alguien lanza un bulo de Vox, puedes responder o no decir nada. Ahora toca responder con argumentos cada vez que suelten alguna falacia de carácter racista, LGTBIfóbica, antifeminista o de cualquier tipo de esas características. Y cada vez que intenten apropiarse de Andalucía y su cultura para engañar a la gente, lo voy a decir.

placeholder Detalle de uno de los tatuajes que lleva Teresa Rodríguez. (J. Z)
Detalle de uno de los tatuajes que lleva Teresa Rodríguez. (J. Z)

P. ¿No es una forma de alentar el miedo a Vox? Es una práctica que ya utilizó Susana Díaz, sin éxito, en las pasadas elecciones.

R. No. Una cosa es decir "son fascistas" o "son de extrema derecha" y otra es responder con argumentos. No es verdad que en Andalucía haya un problema de inmigración. En Andalucía uno de cada cuatro jóvenes se tiene que ir de su provincia para buscar trabajo. No es verdad que las leyes de igualdad o contra la LGTBIfobia discriminen a nadie. Hay que responder con argumentos científicos e ideas concretas. Si no, les dejamos campar a sus anchas. Los 21.000 millones de euros que se supone que se han gastado en 'chochocharlas', como dicen ellos, están pagando los permisos de maternidad y paternidad y las escuelas infantiles.

P. Pensaba que jamás escucharía a Teresa Rodríguez defendiendo una medida del Gobierno de PSOE y Unidas Podemos.

R. Cómo que no, claro que sí. Igual que con la subida del salario mínimo interprofesional. Cada vez que han hecho algo de ese tipo, he salido a defenderlo.

P. Pero ha sido muy crítica, sobre todo en redes sociales, con asuntos como la reforma laboral.

R. Si dejamos todo el espacio de insatisfacción con el Gobierno de Pedro Sánchez a la extrema derecha y la derecha, les estamos dando el caldo de cultivo para que sigan cosechando apoyos. Hay gente de izquierdas que está enfadada con Sánchez porque ha subido la luz o porque no toma medidas contra la inflación galopante. O porque ha vendido a los fondos de inversión las viviendas de la Sareb cuando tenemos un problema de vivienda brutal. Esa gente tiene que tener un referente de izquierda también. ¿Les dejamos todo ese espacio de insatisfacción y de cabreo a la derecha y la extrema derecha? No, porque nosotros sabemos que el PSOE siempre defrauda.

"¿Le dejamos todo el espacio del cabreo con Sánchez a la extrema derecha? No, esa gente tiene que tener un referente a la izquierda"

P. Y eso no es incompatible con que usted vaya a dar su apoyo a un hipotético Gobierno de izquierdas si hubiera un vuelco.

R. Nadie lo duda. Si podemos parar a la derecha, lo vamos a hacer. Las políticas económicas de PSOE y PP deberían distinguirse más, pero hay otros aspectos estratégicos, como las libertades públicas, la diversidad social o la lucha contra la desigualdad. En eso, el PP corre el riesgo de ser arrastrado por la extrema derecha y que perdamos logros que nos ha costado décadas conseguir.

P. ¿Las dos papeletas a la izquierda del PSOE suman o restan?

R. Pueden servir para sumar. En 2018, la gente se quedó en casa. Nosotros fuimos juntos y salió la derecha porque no fuimos capaces de activar el voto de izquierdas en sentido amplio. Ni el PSOE, ni nosotros. A lo mejor, dando una oferta más diversa, somos capaces de movilizar más votos del conjunto de la izquierda. Eso sí, siempre que nos respetemos, que no nos agredamos y centremos las críticas en las políticas de derecha. Eso puede pasar. Según la experiencia de 2018, ir juntos no garantiza que vayamos a parar a la derecha. Y, por otra parte, estaríamos privándonos del derecho que nos asiste de tener un partido andaluz, como ya existen en otras comunidades autónomas. Nadie cuestiona a Compromís, ni al PNV ni a Coalición Canaria. Y nadie va a cuestionar a Adelante Andalucía.

P. ¿Se está cumpliendo ese pacto de no agresión del que habla?

R. En todo, salvo en el tema de los debates. Me gustaría que en Unidas Podemos dejaran de vetarnos sistemáticamente en los debates.

P. Eso depende de la Junta Electoral, que debe entrar de oficio.

R. Sí, pero los únicos que cuestionan nuestra participación en los debates son ellos. Y luego están los medios privados, donde también están presionando para que no participemos.

Foto: Presentación de la confluencia de izquierdas. (EFE/Julio Muñoz)

P. ¿Y cómo responde a eso?

R. Deportivamente. Les pido que dejen de poner trabas porque, entre otras cosas, de la coalición original de Adelante Andalucía, ellos tienen a una fuerza [IU] y nosotros a dos [Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista]. Ni siquiera pueden reclamar la herencia de Podemos porque no fueron capaces de ponerse de acuerdo antes de que acabara el plazo y Podemos no está registrado en la coalición [Por Andalucía]. Nosotros tenemos representación institucional. Pilar González es senadora por Primavera Andaluza.

P. Pero no les han intentado impedir el uso de la marca Adelante Andalucía en las elecciones.

R. Porque no había nada que hacer al respecto jurídicamente, y ellos lo saben.

P. ¿Esta pugna perjudica a los votantes de la izquierda?

R. Todo esto que ha pasado con el registro de la candidatura desanima a los votantes, que están viendo constantemente disputas. No solo les perjudica a ellos, sino también a nosotros. Perjudica al conjunto de la izquierda. Hay que dejarlo atrás lo antes posible y desdramatizar. La derecha tampoco va unida en esta convocatoria, se presenta en tres fuerzas políticas y el PP ha tenido una bronca monumental hace poco. Además, se acusaban uno y otro de haber robado dinero público. No solo en la izquierda discutimos. Y nosotros, por lo menos, no tenemos discusiones tan sucias. No están manchadas por sospechas de corrupción.

Foto: El coordinador general de IU, Alberto Garzón (c), junto a la portavoz parlamentaria Inmaculada Nieto (i). (EFE)

P. ¿No puede dar réditos a Adelante que no se haya movido de su posición desde que, en enero, abandonó las conversaciones para la unidad de la izquierda?

R. No es la intención.

P. ¿Y si ocurre?

R. [Risas] Yo qué sé. De verdad. El balance no es positivo. La gente no tiene muy claro por dónde se presenta cada quién. Nosotros hemos puesto mi cara en la papeleta y me da una vergüenza que me muero. La hemos puesto porque hay un lío considerable sobre quién es quién y por qué partido se presenta. No es positivo, en general, para el votante que se quedó en casa en 2018 o para el que está pensando en votar a Juanma Moreno para evitar que gobierne con la extrema derecha, que también lo hay.

P. ¿Cree que hay quien duda entre votar a los partidos a la izquierda del PSOE o votar a Juanma Moreno?

R. Creo que hay votantes del PSOE, sobre todo abstencionistas de 2018, que pueden estar pensando en votar a Moreno Bonilla con la prioridad de parar a la extrema derecha.

P. Se fue de Podemos, entre otras razones, por las trabas que se encontraba en la dirección estatal para aplicar los postulados que defendía. ¿Entiende que las negociaciones de la nueva confluencia hayan sido tan complicadas por las formas de Podemos?

R. Me lo imagino, porque he vivido situaciones similares. Cuando las 52 listas [provinciales] se hacen en Madrid, es obvio que el entendimiento va a ser difícil. A lo mejor se podría haber cosechado un acuerdo en el territorio, pero cuando manda Madrid es difícil llegar a acuerdos por abajo y ser eficaz a la hora de plantear coaliciones. Es muy loco que todas las listas de las municipales las tenga que firmar Pablo Echenique.

placeholder Teresa Rodríguez, candidata de Adelante Andalucía a las elecciones del 19-J. (J. Z.)
Teresa Rodríguez, candidata de Adelante Andalucía a las elecciones del 19-J. (J. Z.)

P. Después de liderar Podemos Andalucía durante gran parte de su existencia, ¿cómo ve ahora el partido desde fuera?

R. Es un proyecto que no admite en su seno la posibilidad de desarrollar un trabajo andalucista, pero que tiene sentido en la medida en que las izquierdas estatales también tienen sus apoyos y sus votantes en Andalucía. Somos proyectos distintos, pero convergemos en la defensa de políticas de izquierda, aunque no compartimos la estrategia de gobernar con el PSOE. Comparto el permiso por las menstruaciones dolorosas, pero no tanto la reforma laboral ni la ley de vivienda, que es una cosa superdescafeinada en la que influyó más el PSOE que Podemos. Tenemos un trasfondo programático común, pero no compartimos una cuestión que para nosotros es estratégica, la necesidad de un partido andaluz. Nosotros nunca hemos negado la necesidad de que exista Unidas Podemos, jamás. Sí creo que los que han negado en muchas ocasiones nuestra existencia han sido ellos.

P. ¿Cómo valora los pronunciamientos de Pablo Iglesias en medio de la negociación de la nueva confluencia y el papel de Yolanda Díaz en ella?

R. No me compete. Me siento muy libre y no quiero tomar parte por ninguno de los dos porque ninguno de los dos tendría que estar utilizando Andalucía como el callejón de atrás de una discoteca. Me molesta que las disputas de la Corte, otra vez, se diriman en las elecciones andaluzas. En las generales se van a poner de acuerdo y todo va a ser miel sobre hojuelas, pero todas las tortas se las van a pegar antes, en otras convocatorias electorales y, por supuesto, en Andalucía.

"Que las fuerzas políticas de ámbito territorial reclamen infraestructuras para sus territorios es legítimo y democrático, no chantaje"

P. ¿Pensó en algún momento en integrarse en el frente amplio que propone Yolanda Díaz?

R. Yo puedo hablar con Yolanda Díaz y con Pablo Iglesias también, pero desde mi propio espacio. Yo no me voy a disolver ni en el frente amplio de Yolanda Díaz, ni en Unidas Podemos. Tengo claro que la organización andaluza que hemos constituido va a seguir adelante. Sean cuales sean los resultados electorales. Y desde ahí vamos a tener relaciones de cordialidad, de fraternidad, de solidaridad y de unidad de acción con el resto de la izquierda del Estado.

P. Es su tercera candidatura a la presidencia de la Junta. ¿Es el hiperliderazgo algo imposible de evitar?

R. Para nosotros, es inevitable ahora mismo. Si no hubiera pasado lo de hace año y medio [la ruptura de la coalición con IU y su salida de Podemos], yo no hubiera tenido que encabezar la candidatura ni poner la cara en la papeleta. Podríamos haber mantenido un proyecto unitario en el que otros habrían tomado el relevo. Pero nos quedamos fuera de juego durante casi dos años, justo cuando estábamos constituyendo una organización política en clave andaluza. No éramos Unidas Podemos del sur, éramos otra cosa. Eso acordamos. Ese proceso se interrumpió y ahora nos tenemos que aventurar solos hacia eso. Necesitamos plantear un relevo más lento y tratar de transitar hacia otro liderazgo. Eso será esta legislatura, sin duda. Es muy difícil colocar protavoces en los medios. Normalmente, se busca a alguien ya conocido para colocar determinados mensajes de las organizaciones. No es tan importante si soy yo u otra persona, pero es muy difícil que personas nuevas tengan el mismo espacio.

placeholder Un detalle de las manos de Teresa Rodríguez, en un momento de la entrevista. (J. Z.)
Un detalle de las manos de Teresa Rodríguez, en un momento de la entrevista. (J. Z.)

P. ¿Se ve acabando la legislatura en el Parlamento?

R. Sí, sí.

P. Siempre en la oposición, claro.

R. Pero desde una oposición influyente que consiga colocar Andalucía en el centro de los debates. Aquí y también hacia otras administraciones. Ahí está el diputado de Teruel Existe.

P. ¿Eso mismo se puede hacer en Andalucía con uno o dos diputados?

R. Depende de la correlación de fuerza que tengamos y del papel que cumplamos ahí. Pero es un primer paso para construir ese espacio andaluz y, a partir de ahí, seguir avanzando y haciendo crecer la organización. Es la forma de construir ese espacio político del andalucismo de izquierda.

P. El objetivo es, entonces, imitar a las fuerzas nacionalistas o regionalistas, a quienes, a veces, se acusa de chantajear a los partidos mayoritarios a cambio de sus apoyos parlamentarios.

R. Chantajear no, influir legítimamente con sus reivindicaciones. Yo no digo que la patronal chantajea al Gobierno o que las eléctricas intentan chantajear al Gobierno para evitar que les quiten sus beneficios. Claro que lo chantajean e incluso amenazan con cortar el uso de las renovables. Eso sí que es un chantaje. Que las fuerzas políticas de ámbito territorial reclamen infraestructuras para sus territorios es parte del juego legítimo y democrático. La clave no es criticarlos, sino hacerlo también nosotros. Es que somos tontos. Envidiamos a otros porque ponen en valor su territorio y no somos capaces de pensar que, quizá, lo que tenemos que hacer es poner nosotros en valor el nuestro.

Teresa Rodríguez (Rota, Cádiz 1981) se presenta a unas elecciones andaluzas por tercera vez, aunque en cada ocasión lo ha hecho por una formación distinta. La gaditana afronta ahora el reto de afianzar un partido "de obediencia andaluza"; es decir, que no dependa de fuerzas estatales. Las encuestas no son especialmente favorables, pero confía en alcanzar los cinco escaños necesarios para formar grupo parlamentario. Sobre la pugna de las izquierdas, que Rodríguez ha visto desde la barrera, pide "desdramatizar" para no desanimar al votante de izquierdas, convencida de que por separado serán capaces de sumar más que unidos.

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