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Espadas y Moreno: una estrategia ‘siamesa’ para amarrar los votos útiles del centro
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ELECCIONES EN ANDALUCÍA

Espadas y Moreno: una estrategia ‘siamesa’ para amarrar los votos útiles del centro

Uno de los objetivos comunes entre ambos candidatos es hacerse con el botín de los votos de Ciudadanos. Los dos además buscan proyectar una imagen de moderación

Foto: Reunión entre Moreno y Espadas el pasado octubre en el marco de la negociación de los Presupuestos de Andalucía. (EFE/Julio Muñoz)
Reunión entre Moreno y Espadas el pasado octubre en el marco de la negociación de los Presupuestos de Andalucía. (EFE/Julio Muñoz)

En el entorno de Juan Espadas se recuerda como después de llegar Juanma Moreno a la presidencia de la Junta de Andalucía éste le confesó al entonces alcalde de Sevilla que iba a copiar su estrategia moderada en la capital, enfocada en ‘pescar’ el máximo de votos de centro. Y, de hecho, hoy ambos convergen en ese espacio político en el que se ha movido hasta ahora Ciudadanos y donde se sitúa un voto útil tanto para el PSOE como para el PP. El objetivo de ambos es hacerse con el espacio para sumar una mayoría suficiente para caminar en solitario.

Espadas se ganó el apodo de ‘alcalde milagro’ por su habilidad para evitar bloqueos gobernando en minoría en Sevilla. Y lo hizo sin complejos acercándose a los sectores más tradicionales y conservadores, convencido de que mucha gente de derechas apoyaría sus políticas siempre que estuvieran enfocadas a situar al sevillano en el epicentro. El mismo perfil moderado, de hombre tranquilo y de consenso que se ha trabajado Moreno que, al igual que ahora Feijóo, ha reconocido que votó en 1982 a Felipe González, una figura que saca a pasear a menudo en un claro intento por abrazar el espíritu del socialismo verdadero frente a lo que los populares consideran “la impostura del sanchismo”.

A lo largo de la legislatura, Moreno también ha sabido pactar con unos y otros y si Espadas se empeña en denunciar el legado que deja el popular en Andalucía tras un mandato, este precisamente reivindica lo hecho como su mejor tarjeta de presentación. “Moreno es un transformista de la política y Espadas se resiste a ser lo que no es, defiende su autenticidad”, comentan en el entorno del socialista, conscientes de que Espadas seduce a la cuarta cita y, aunque su principal rival no es tampoco un rompecorazones, el adelanto electoral juega en su contra en este aspecto, su gran hándicap en una campaña donde ambos se enfrentarán a perfiles muy populistas como el de Macarena Olona.

La descomposición de Cs

Y ambos tiran la caña en el mismo caladero con unas estrategias muy parecidas. Desde que el río del partido naranja está revuelto, el PSOE ha empezado a buscar su ganancia trabajando “de forma tranquila” con cargos que han acabado abandonando Ciudadanos y a los que se presupone capacidad para arrastrar a votantes de centro en desacuerdo con que los liberales acaben absorbidos por el PP y, a la postre, prestando su votos para una posible alianza con Vox. Y en el equipo popular no se descarta la integración, en caso de formar gobierno, de exconsejeros de Cs.

La desbandada en las filas naranjas se hizo evidente tras el adelanto de las elecciones autonómicas, momento en el que abandonaron sus escaños en el Parlamento andaluz cuatro diputados. Pero la huida había empezado ya antes, en marzo del año pasado, tras la moción de censura de Murcia, sacudida política que tuvo consecuencias en todo el país. Entonces muchos cargos dejaron el partido disconformes con la dirección nacional, con Inés Arrimadas, y ahora se han sumado otros que también están en desacuerdo con Juan Marín y la dirección regional. En el último mes han abandonado sus sillones en el Parlamento andaluz nueve diputados naranjas, lo que supone más del 42% del grupo. Quienes han o están abandonando el barco de los liberales coinciden en su rechazo a un partido manoseado y alejado del proyecto original. Y parece que sólo tienen dos caminos si quieren seguir en política: el PP o el PSOE porque la nueva hoja de ruta que defiende Arrimadas, la de un espacio de centro liberal que toma como referencia a sus socios europeos, no les convence tampoco.

Los sondeos más optimistas apuntan a que la formación podría quedarse con dos o tres diputados en el Parlamento regional. En medio de este cataclismo hay un debate, ya zanjado, que estuvo sobre la mesa: la posibilidad de listas conjuntas de Cs con el PP. Hace cinco meses, en el congreso regional celebrado en Granada en el que Juanma Moreno salió reelegido como presidente de los populares andaluces, se apreció con claridad la buena sintonía entre ambas formaciones, socios de Gobierno en Andalucía, y eso invitó a pensar en la posibilidad de la creación de un proyecto común de centro-derecha en la comunidad, que ya había apuntado Arrimadas y que Moreno se había comprometido a estudiar.

Pero no todos son las listas. En este rearme de la militancia, el PSOE básicamente podría beneficiarse del armazón que todavía no ha derruido del todo el partido de Juan Marín y que podría suponer el impulso que necesita también en las distintas provincias.

El ejemplo de Granada

Un caso claro es el de Luis Salvador. El que fuera alcalde de Granada entre 2019 y 2021 fue expulsado de Ciudadanos hace un año cuando facilitó la Alcaldía al socialista Paco Cuenca rompiendo su pacto de gobierno con el PP. Sus intereses están alineado en estos momentos con los del PSOE, partido donde antes militó, en el que entabló un vínculo fuerte con Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, vicepresidente primero del Congreso y secretario de Política Municipal del PSOE a nivel nacional. Salvador se acerca sin disimulo a Espadas y, aunque se ignora cuál es su papel detrás de la escena electoral, se le presupone influencia entre esa estructura naranja que él mismo creó en Andalucía cuando Ciutatans pasó a ser Ciudadanos.

Dos de los últimos parlamentarios en abandonar la Cámara andaluza han sido los granadinos Raúl Fernández y María del Mar Sánchez. Y a la lista de desencantados con la política naranja están también ex alcaldes como el de Pozoblanco, Emiliano Pozuelo. Y el malagueño Javier Pareja, otro de los que ha decidido poner fin a su compromiso “con los votantes de aquella ilusión de cambio” y su vinculación con el partido naranja. Y, aunque Sevilla sea la provincia donde menos problema tendría el PSOE para imponerse, también hay excargos de Cs que mantiene una buena sintonía con Espadas. No en vano, durante un tiempo, el concejal Álvaro Pimentel, que dimitió de su cargo de coordinador provincial del partido hace un año y se posiciona como crítico con Marín, ha sido uno de las muletas del exalcalde socialista hasta que éste anunció su candidatura a la Junta de Andalucía y, en consonancia con la naturaleza del pacto en San Telmo, los naranjas se distanciaron del PSOE.

El gran reto del PSOE es movilizar a su electorado, recuperar a los 400.000 votantes que se quedaron en casa en las autonómicas de 2018 y atraer a un buen número de indecisos con la bandera de la moderación. No es tarea fácil con una marca que cotiza mal y un candidato que sigue sin superar su principal hándicap, su bajo grado de conocimiento en Andalucía y que aún no ha elevado el tono de una precampaña donde se aferra a jugar con los tiempos que ya corren en contra. Ahí el viento sopla a favor de Moreno. El popular no tiene que preocuparse por sus simpatizantes y enfoca muchos de sus esfuerzos en precisamente arrebatarle al PSOE a los electores desencantados con las políticas de Sánchez. Su promesa, al igual, que la de su rival, es la moderación.

También en las redes

Después de meses de escucha activa, la carrera se ha concentrado mucho en redes sociales, donde también brotan las similitudes. El PP está usando un hashtag idéntico al que ha recurrido el PSOE en varias elecciones. El #YoConJuanma de este 2022 recuerda al #YoConEspadas que utilizó el socialista en 2015 cuando logró hacerse con la Alcaldía de Sevilla. Un lema que el PSOE utilizó también en la campaña de las autonómicas de 2018 con un #YoConSusana. “No te quedes con la copia”, apuntan los socialistas en un vídeo que están difundiendo en redes sociales para denunciar este particular déjà vu. “Cuando Macarena Olona se entere de que Juanma Moreno es una copia de Juan Espadas ya verás…”, sigue el vídeo.

En cualquier caso, este lema y campaña personalista a la que recurre Moreno, sea o no copiada, no sirve en estos momentos con Espadas, que tendrá que apoyarse en la marca del partido, a pesar de que esta atraviese horas bajas. Espadas apuntará, más que al rival directo, a Vox y ya ha planteado un cara a cara a Moreno, para el que no ha tenido respuesta, y donde la primera pregunta está clara: “¿Firmaría por escrito que no va a pactar con Olona? En el PSOE mantienen que el partido de Santiago Abascal sólo puede conseguir un buen resultado yendo contra el PP para arrebatarle un trozo de la tarta electoral y, en consecuencia, Juanma Moreno querrá jugar al voto útil para evitar tener que pactar con Vox, como ha hecho Isabel Díaz Ayuso en Madrid.

En el entorno de Juan Espadas se recuerda como después de llegar Juanma Moreno a la presidencia de la Junta de Andalucía éste le confesó al entonces alcalde de Sevilla que iba a copiar su estrategia moderada en la capital, enfocada en ‘pescar’ el máximo de votos de centro. Y, de hecho, hoy ambos convergen en ese espacio político en el que se ha movido hasta ahora Ciudadanos y donde se sitúa un voto útil tanto para el PSOE como para el PP. El objetivo de ambos es hacerse con el espacio para sumar una mayoría suficiente para caminar en solitario.

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