Historias que deben ser contadas
Creemos en un periodismo que no se conforma, que cuestiona, que revela y que transforma. Hoy, más que nunca, reafirmamos nuestro compromiso contigo. Con tu derecho a saber. Con tu derecho a entender. Porque hay historias que cambian realidades. Historias que no pueden quedar ocultas. Historias que deben ser contadas.
Nacho Cardero
Director de El Confidencial
Me lo descubrió un antiguo compañero de redacción. “Échale un ojo. Es brillante”. Me metí a hurtadillas en Facebook para espiarle. Aquel joven era como una ventana abierta: irónico, irreverente, no apto para estómagos delicados. Escribía largas parrafadas sobre las que resbalabas hasta caer de bruces. No lo conocía, pero quería sentarme con él delante de un café. Cuando uno dirige un periódico se siente en la necesidad de innovar, sacudirse los prejuicios de rancio abolengo, conectar con los jóvenes y con el lenguaje y los formatos empleados por estos. Juan Soto Ivars lo lograba con una naturalidad pasmosa. Lo quería en el equipo.
Como a él, he elegido personalmente a muchos de los periodistas que hoy conforman este periódico. Conozco sus talentos, sus rarezas, sus virtudes y también su obsesión enfermiza por ser los mejores. Para que un periódico funcione, no basta con amontonar talento al peso. Hace falta precisión, rapidez, análisis, intuición, creatividad. Personas capaces de organizar una cobertura como un reloj, otras que salten como un resorte al detectar una noticia. Algunas con la habilidad de observar y descubrir lo que nadie ve; otras con arte para narrar como pocos saben.
Hay muchas formas de hacer periodismo, pero quienes forman este equipo comparten una misma energía: la convicción de que vale la pena dejarse la piel para contar todas esas historias que merecen ser contadas. Esa es la materia prima más importante, también la más escasa, y solo germina en el ecosistema milagroso de un periódico. No la puede reproducir una máquina, ni cabe en un plan de negocios.
Hemos intentado muchas veces resumir lo que somos en un eslogan, como hacen las marcas de zapatos o las compañías de bebidas energéticas. Pero un periódico es otra cosa: un ecosistema de personas que tienen diferentes maneras de entender la vida, pero que se juntan a diario para contar todo lo que merece ser contado. No se puede reducir a una frase, pero se percibe al cruzar la puerta.
Con algunos de los periodistas de El Confidencial he urdido una relación que se ha mantenido en el tiempo y que nos ha permitido crecer juntos profesional y también personalmente. Una relación sustentada en el talento, la pasión y la complicidad de aquellos que comparten un proyecto común y que, aun pensando de forma distinta (alabados sean el pensamiento crítico y la duda), entienden el rol de prensa independiente y saben de su importancia como contrapeso al resto de poderes.
Son los valores de El Confidencial reflejados en el espejo de sus profesionales: verdad, valentía, rigor, pluralidad, confianza, profundidad, libertad, influencia.
De entre todos estos atributos, uno de los que mejor nos definen es este último, el de la influencia. Leemos el periódico por la mañana y apuntamos mentalmente cuántos comentarios escuchamos a la hora del almuerzo, con las mismas ideas y casi con las mismas palabras que nuestros analistas, en boca de insignes políticos o empresarios, comentarios que hacen suyos y que después, cual caja de resonancia, son replicados por otros tantos protagonistas de la actualidad. Eso es la influencia.
Cuando nos referimos a los atributos de El Confidencial, tampoco podemos dejar de hablar de la lealtad, que hace que el equipo y el proyecto crezcan en paralelo. Quizá por eso el grueso de nuestras firmas se ha mostrado fiel al periódico, incluso en las situaciones más adversas. Quizá por eso muchos periodistas que dejaron esta orilla para probar suerte allende los mares, han vuelto a la que es su casa.
Quizás por eso podemos contar con vosotros, una nutrida comunidad de suscriptores que compartís estos valores. Porque sabéis que estamos ahí y que no vamos a defraudaros.
Queremos agradecerte una vez más que sigas apoyándonos, tú eres fundamental para nuestro presente y futuro.
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