áBalos fue el primero en conocer destino

Sánchez elaboró durante meses su lista de posibles ministros y la terminó en cuatro días

El nuevo presidente del Gobierno hizo seguimiento de consejeros autonómicos y se reunió con personalidades en busca de colaboradores y posibles candidatos para 2019

Foto: Los nuevos ministros, acompañados de Felipe VI, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, posan en la foto de familia tras prometer su cargo. (EFE)
Los nuevos ministros, acompañados de Felipe VI, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, posan en la foto de familia tras prometer su cargo. (EFE)

“Te has tirado al agua más fría y más profunda, pero ahí es donde se encuentran los tesoros”, le dijo el veterano fiscal José María Mena a Dolores Delgado cuando en estos días le contó que ella era una de las sorpresas del nuevo Gobierno, que sería ministra de Justicia.

Delgado tuvo una primera reunión con Pedro Sánchez el mismo viernes de la moción, y el sábado, el flamante presidente del Gobierno la llamó para comunicarle que la quería en Justicia. Le habló del servicio público y del interés general e insistió mucho en que fuera discreta, en que bajo ningún concepto quería que contara nada a nadie.

Lo mismo hizo con el resto de futuros ministros, y con casi todos habló el mismo sábado. Solo alguno, como el periodista y escritor Màxim Huerta, quedó para el domingo, después de recibir algunas negativas de candidatos previstos.

Sánchez elaboró durante meses su lista de posibles ministros y la terminó en cuatro días

Pedro Sánchez tenía una lista de posibles ministros elaborada durante meses con nombres que fue reuniendo y que ahora le han servido para improvisar un Gobierno en solo cuatro días. Una especie de secuela de lo que fue el famoso 'cuaderno azul' de José María Aznar; pero, en todo caso, su primer Ejecutivo no ha sido improvisado. A mediados de febrero, los dirigentes socialistas Óscar Puente y Adriana Lastra ya le propusieron que presentara la moción de censura, pero ganaron la batalla los que, como José Luis Ábalos, preferían, como mínimo, esperar a que se formara el Gobierno catalán. Sánchez sí diseñó entonces una estrategia que incluía una lista de gobierno con las características y objetivos de este: transversal, moderado y cerrando el paso a PP y Ciudadanos y a su relato de apoyo de radicales e independentistas. Los votos de estos partidos eran la contraindicación política y, como podía ser utilizado por el PP y Ciudadanos, el líder del PSOE diseñó un Gobierno en el que se neutralizara ese discurso. Primero un Gobierno inatacable desde la derecha y luego medidas sociales de impacto para cubrir el otro flanco.

A Delgado y a Fernando Grande-Marlaska los conoció hace pocos meses en una especie de 'casting' que inició para buscar independientes para la candidatura del partido para las municipales y autonómicas de 2019. Aquella pasarela incluyó personalidades muy distintas, pero le quedó muy buena impresión de la fiscal y del juez, aunque este último ha estado siempre en la órbita del PP, partido que le propuso para el Consejo General del Poder Judicial y al que rondó en dos ocasiones para ser fiscal general del Estado. Hace solo tres meses, Delgado recorría España con compañeros de la candidatura de la progresista UPF (Unión Progresista de Fiscales) a las elecciones para el Consejo Fiscal, en una furgoneta y al ritmo de 'Hurricane', la canción de Bob Dylan que habla del “hombre al que las autoridades vinieron a culpar por algo que nunca hizo”. Ayer, la fiscal tomó posesión como ministra de Justicia, también pocas semanas después de protestar en la calle, convocados por todas las asociaciones de jueces y fiscales, contra quien le ha entregado este jueves la cartera, Rafael Catalá.

Cafés con Pedro Duque o Elvira Lindo

Al astronauta Pedro Duque le conoció hace meses en un acto público, y es una más de las personas con las que Sánchez ha comido, desayunado o tomado café en los últimos meses para ir reuniendo experiencias y visiones diferentes, como, por ejemplo, la escritora Elvira Lindo. A Huerta, nuevo ministro de Cultura, le conoció en un acto público en un local de Malasaña y luego en “charlas con amigos comunes”, según su versión. Los lunes, Sánchez nunca comía con los miembros de su ejecutiva y aprovechaba para ese tipo de contactos.

Hay algunos precedentes en Sánchez cuando para sorpresa de los propios miembros de sus equipos fichó por su cuenta para sus listas, por ejemplo, a Irene Lozano, Margarita Robles y Zaida Cantera, entre otras.


Hay otro grupo de nuevos ministros a los que el líder del PSOE y ya presidente del Gobierno ha ido siguiendo de cerca. Especialmente, los que han tenido cargos en gobiernos autonómicos. Es el caso de María Jesús Montero y Carmen Montón. De la primera ha hablado en varias ocasiones Sánchez con su asesor económico Manu Escudero, y la tenía en la lista para el futuro. No es cierto, por tanto, que sea una propuesta de Susana Díaz. A Montón la conocía de la ejecutiva del PSOE que acabó en el 'golpe orgánico' de 2016, cuando ella se negó a dimitir para forzar la salida de Sánchez, a pesar de pertenecer a una federación que, con Ximo Puig a la cabeza, apoyaba a Susana Díaz.

El ahora presidente ha comentado en varias ocasiones a miembros de su equipo de Ferraz su admiración por algunas decisiones de Montón como responsable de Sanidad en Valencia, por ejemplo, la reversión de la privatización y la universalización de la atención médica, frente a potentes empresas médicas y farmacéuticas. “La quiero en mi equipo”, vino a decir Sánchez en varias ocasiones. A Montero y a Montón les refirió su gestión en sus gobiernos autonómicos y darles continuidad en el Gobierno cuando habló con ellas para comunicarles que serían ministras

Amistades compartidas y equipo

A otros nuevos ministros los seguía por amistades compartidas, como Nadia Calviño, o forman parte de su equipo hace tiempo, como Carmen Calvo, Margarita Robles, José Luis Ábalos o Magdalena Valerio. Ellos fueron los primeros que supieron su destino y se reunió a la vez con Ábalos y Adriana Lastra en su casa para comunicarles que uno iría a Fomento y ella a la Portavocía del Grupo Socialista. Son prácticamente los únicos que recibieron noticia del destino de otro, porque a los demás no se les contaba el resto del equipo. A ambos les habló de la necesidad de mantener fuerte el partido, sobre todo, pensando en las vitales elecciones municipales y autonómicas de 2019, y no desmantelar la estructura de Ferraz. Por eso, casi no hay casi presencia de la ejecutiva del PSOE en el Gobierno.

Calviño le llegó con el aval de Escudero y de José Félix Tezanos, además de su reconocimiento por su trabajo en Bruselas.

A Robles le dijo el sábado que iría a Defensa, después de que ella pidiera no ir a Justicia y de que Sánchez recibiera otras peticiones para sacarla del mundo judicial. No se planteó la fusión de Interior y Justicia y menos como exigencia de Robles, según diversas fuentes. El presidente sí quería evitar que los tres ministros de Estado, Justicia, Interior y Defensa, se conocieran antes de notificárselo al Rey el miércoles por la tarde. Alguno no pudo evitar que se conociera, y bien que hizo saber Sánchez su enfado por ello.

"Cuando me llamó hace unos días me dijo: ¿Dónde estás?. Estaba caminando entre olivos en Montoro. Perfecto, me dijo, porque es el lugar ideal para el ministro de Agricultura", ha contado Luis Planas en su acto de toma de posesión.

El mismo sábado, Sánchez llamó al extremeño Guillermo Fernández Vara para pedirle que fuera ministro, pero rechazó la oferta con el argumento de que ya está nominado como candidato autonómico, según explica.

A Sánchez le han ayudado estos días a ejecutar su plan Félix Bolaños, que será el secretario general de Presidencia, y su asesor Iván Redondo, que será su jefe de Gabinete en La Moncloa. Redondo fue el azote de Fernández Vara en Extremadura y este cuenta que no solo le consultaron la contratación del gurú, sino que le dijeron que la frenaban si se oponía. No se opuso y hoy está camino de ser todopoderoso sucesor de José Enrique Serrano, Jorge Moragas y José Luis Ayllón en el cargo en el que se habla al oído del presidente del Gobierno y se filtran sus llamadas, agenda y presencias.

Este jueves todos han coincidido por primera vez en la Zarzuela, justo antes de la ceremonia de promesa. Algunos no se conocían y, por eso, no pasaron de conversaciones informales, según varios de ellos. Este viernes se sentarán por primera vez en el Consejo de Ministros. O ministras.

Este mismo fin de semana, Sánchez conoció también personalmente a Miguel Ángel Oliver, hasta ahora periodista de Cuatro, que será el secretario de Estado de Comunicación. Para las próximas semanas quedan importantes nombramientos, empezando por el de fiscal general del Estado, cargo para el que, por cierto, suena ahora también María Jesús Segarra, fiscal jefe de Sevilla, que acompañaba hace bien poco a Dolores Delgado en la furgoneta en su recorrido por España y cantando a Bob Dylan.

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