Los 'perdedores' del primer movimiento de piezas de Sánchez como presidente
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LAS CONSECUENCIAS DE LA LLEGADA A LA MONCLOA DEL SECRETARIO GENERAL

Los 'perdedores' del primer movimiento de piezas de Sánchez como presidente

El aterrizaje en el poder del líder ha dejado en tierra a algunos de sus colaboradores de confianza. Unos han sido promocionados y otros pueden ascender, pero hay algunos perdedores

Foto: Los 'perdedores' del primer movimiento de piezas de Sánchez como presidente
Los 'perdedores' del primer movimiento de piezas de Sánchez como presidente

Un total de17 flamantes ministros. Un director de Gabinete, un secretario general de la Presidencia, un secretario de Estado de Comunicación a estrenar. Son los rostros de la nueva etapa de Pedro Sánchez ya como jefe del Ejecutivo. Los primeros, porque aún falta mucho Gobierno por nombrar. Pero esa primera instantánea de impacto, que este viernes se guardará en la carpeta de la historia con la primera foto de familia de los miembros del "Consejo de Ministras y Ministros" en las escalinatas de La Moncloa, oculta otra. La de los 'perdedores' de los primeros movimientos de fichas del presidente Sánchez. Los que no le han acompañado en este primer viaje, a quienes las quinielas apuntaban como responsables de área pero que se cayeron del diseño ministerial, las federaciones socialistas que no han logrado colocar a ninguno de los suyos en el Gabinete. Y las que, aun teniéndolos, salen trasquiladas porque en Madrid se sientan enemigos evidentes. Unos ganan, sí, pero también otros tantos pierden.

Este viernes se reúne el Consejo de Ministros de Sánchez por vez primera. Ayer, los 17 responsables de las carteras —11 mujeres y seis hombres— prometieron sus cargos ante Felipe VI (sin Biblia ni crucifijo, como ocurrió con el presidente) y luego tomaron posesión de sus departamentos. Despliegue de gestos simbólicos (ese "Consejo de Ministras y Ministros" que varios pronunciaron en la Zarzuela es el resumen del primer fogonazo de esta nueva etapa) y llamadas al diálogo, a la negociación, al acuerdo. Especialmente con Cataluña. La mano la tendió la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet; el mensaje de firmeza corrió a cargo de los titulares de Exteriores y Defensa, Josep Borrell y Margarita Robles. La estrategia de apaciguamiento con el Govern y la búsqueda del acercamiento con Quim Torra antes del verano serán probablemente materia de estudio en esta primera cita del Gabinete.

Ahora, el foco, la atención preferente, se situará en el Gobierno de Sánchez, y menos en el partido. Más aún en las circunstancias actuales, con un Ejecutivo que alcanza La Moncloa a mitad de legislatura, vía moción de censura, y con una precariedad parlamentaria extrema. Es un Gobierno, más que nunca, electoral, pensado para fortalecer al PSOE desde el poder, para afrontar con mayores garantías las próximas citas con las urnas. Un equipo para lo que queda de mandato, según deslizó implícitamente el presidente en su primera comparecencia en la sede gubernamental, en la que presentó a sus ministros. Por eso los no premiados para entrar en el Ejecutivo pierden, al menos por ahora. O no ganan tanto. Eso no quiere decir que haya indignación ni pesar interno. El poder cohesiona. El PSOE (y el PP) lo sabe.

El foco se sitúa ahora en el Ejecutivo, y no tanto en el partido. Sánchez reunió el domingo a Lastra y Ábalos, su dos y tres, para comunicarles su destino


En este grupo se sitúa Adriana Lastra, la vicesecretaria general. Ella sabía cuál era su destino desde el domingo, cuando Sánchez se reunió con ella y con su número tres, José Luis Ábalos, y les confirmó sus nuevos destinos. Lastra, la portavocía parlamentaria. Ábalos, el Ministerio de Fomento. En aquel momento, estaba algo en el aire la portavocía del Ejecutivo, que incluso podría haber recaído en el secretario de Organización, pero que finalmente se quedó en manos de la titular de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá.

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Patxi López, fuera de las quinielas

Lastra es una de las personas más cercanas al líder. Todas las crónicas destacan su lealtad a prueba de bombas. Y así es. Siempre creyó en él, incluso en los momentos más complicados, en la travesía en el desierto que Sánchez tuvo que librar cuando fue defenestrado de Ferraz. Pero ella se ha quedado ahora fuera del Ejecutivo. El presidente la compensa, eso sí, con la portavocía en el Congreso que deja vacante la nueva ministra de Defensa, Margarita Robles. Lastra pierde algo de luz, pero su papel no es ni mucho menos menor. Asumirá el día a día de la organización, como número dos, y además será la encargada de gestionar las alianzas con otras fuerzas y mantener cohesionado a su grupo.

Meritxell Batet apuesta por dialogar y recuperar la palabra especialmente con Cataluña

El entorno es adverso, por los 84 diputados del total de 350 de que dispone el PSOE, por la falta de socios estables, por las Mesas de Congreso y Senado a la contra, por la mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta. Lastra será el eslabón entre las Cortes y el Gobierno, un engranaje que ha de funcionar lo mejor posible si Sánchez no quiere recibir bofetadas casi diarias en el Parlamento.

La número dos pierde algo de luz al no entrar en el Gabinete, pero su perfil en el partido se reforzará y es un puesto clave: la portavocía parlamentaria

Patxi López, secretario de Política Federal, entraba por lógica en las quinielas de ministrables desde el primer minuto. Se le situaba en una de las carteras de Estado, sobre todo por su condición de exlendakari. Pero él siempre decía que no tenía pretensión de poner un pie en el Gabinete ni tampoco Sánchez lo contempló, según indicaban fuentes socialistas. Los puentes entre ambos, después de unas primarias en las que compitieron por el poder —aunque el dirigente vasco nunca se situó en posición de salida—, no se han llegado a reconstruir del todo. López ni siquiera fue el encargado de negociar con el Gobierno del PP la aplicación del 155: la designada por el secretario general fue su hoy vicepresidenta, Carmen Calvo. Por el momento, no ha sido compensado por el líder, ni ascendido, como sí ha ocurrido con Lastra.

Los ministros prometen su cargo ante el Rey

Otros miembros de la ejecutiva también habían escalado algunos peldaños en las apuestas, pero tampoco han entrado en el Consejo de Ministros. Es más, Sánchez ha compuesto un Ejecutivo visiblemente potente, pero que en realidad solo ha 'importado' a cuatro integrantes de su cúpula: a Calvo, número dos del Ejecutivo, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad; a Ábalos, titular de Fomento; a Magdalena Valerio, responsable de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, y a una cuarta, Margarita Robles (Defensa), que formaba parte de la dirección en su condición de portavoz en el Congreso. Por tanto, no han dado el salto al Ejecutivo cuadros como la exministra Beatriz Corredor, Paco Polo (secretario de Emprendimiento, Ciencia e Innovación), Pilar Cancela (Políticas Migratorias) o Manu Escudero (Economía).

Patxi López, este 7 de julio en la toma de posesión de Isabel Celaá como ministra de Educación. (EFE)
Patxi López, este 7 de julio en la toma de posesión de Isabel Celaá como ministra de Educación. (EFE)

El desembarco en el Ejecutivo de pesos pesados de la dirección forzará a que perfiles más discretos de la misma ganen peso. La marcha de Ábalos a Fomento y de uno de sus lugartenientes, Paco Salazar, a La Moncloa, deja las riendas del aparato en manos del navarro Santos Cerdán, responsable de Coordinación Territorial de la cúpula, tal y como le encargó el propio Sánchez. También puede ganar proyección uno de los hombres más cercanos al líder, el sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, secretario de Relaciones Institucionales y Administraciones Públicas. Y, obviamente, el nuevo momento de la legislatura subrayará el papel de Lastra como número dos del partido.

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La cuestión territorial

No obstante, habrá que estar atentos a este primer Consejo de Ministros y a los siguientes que vendrán, pues han de nombrarse 25 secretarios de Estado, los segundos espadas en cada uno de los 17 ministerios. A ellos hay que sumar el resto de puestos por cubrir en la Administración y en las empresas públicas. Esa repesca será también un premio para muchos de ellos. Por ejemplo, es muy probable que el asturiano Hugo Morán, secretario del Área para la Transición Ecológica de la Economía, sea designado —podría ser este mismo viernes— secretario de Estado de Medio Ambiente, a las órdenes de Teresa Ribera. El suyo es uno de los casos más claros de promoción desde la dirección socialista. Además, hay que contar con los delegados y subdelegados del Gobierno en las comunidades autónomas y en las provincias.

A partir de este viernes, comenzarán los nombramientos en secretarías de Estado, empresas públicas, delegaciones... ahí vendrá la repesca

Sánchez ha guardado numerosos equilibrios a la hora de armar su Gabinete. Una componente clásica de los ejecutivos socialistas era la cuota territorial, pero en esta ocasión este parámetro ha pesado menos, aunque hay federaciones que sí han sido más mimadas, como Euskadi —de allí son Isabel Celaá (Educación) y Fernando Grande-Marlaska (Interior)—, Cataluña —Exteriores (Josep Borrell) y Política Territorial y Función Pública (Meritxell Batet)—, Valencia —Sanidad (Carmen Montón), Fomento (José Luis Ábalos) y Cultura y Deporte (Màxim Huerta)— y Andalucía —Carmen Calvo (vicepresidenta), María Jesús Montero (Hacienda) y Luis Planas (Agricultura)—. En la nómina hay que incluir Madrid, de donde proceden el presidente, Teresa Ribera (Transición Ecológica), Reyes Maroto (Industria), Pedro Duque (Ciencia) y los independientes Lola Delgado (Justicia) y Margarita Robles (Defensa).

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Hay federaciones, sin embargo, que no tienen representantes en el Consejo de Ministros. Es el caso de Asturias, que lidera el sanchista Adrián Barbón y que aún preside Javier Fernández, ya de salida. También de Extremadura, aunque su presidente, Guillermo Fernández Vara, sí fue tentado el sábado por el jefe del Ejecutivo y él rechazó la oferta. Castilla y León, uno de los territorios más próximos al líder, tampoco tiene a ningún titular de departamento. Reyes Maroto y Margarita Robles nacieron en la comunidad —la primera en Medina del Campo y la segunda en León—, pero su vida profesional ha transcurrido fuera de ella y no pueden considerarse cuota castellanoleonesa. Magdalena Valerio nació en la localidad cacereña de Torremocha, pero su carrera ha estado ligada a Castilla-La Mancha.

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Cambio de jefe de Gabinete

¿Susana Díaz sale perdiendo? En el partido hay quienes piensan que sí, porque de los tres andaluces en el Gobierno, ninguno es cien por cien suyo. No lo es Calvo y no lo es Planas, que compitió con ella en las primarias de 2013, las que abrió José Antonio Griñán para designar a su sucesor en la Junta. Montero formaba parte del Ejecutivo autonómico como consejera de Hacienda. Se ha destacado su perfil propio, razón por la que los sanchistas creen que podría ser un recambio en Andalucía en caso de que Díaz se estrellase en las siguientes autonómicas. Pero Montero hasta ahora ha jugado con lealtad hacia su jefa, y el PSOE-A cree que su ascenso es un balón de oxígeno, puesto que llevará a Madrid una de las reivindicaciones más persistentes de Díaz, el nuevo modelo de financiación autonómica, informa Isabel Morillo desde Sevilla. Planas, además, no tiene el perfil de 'aparatero' clásico, sino que es más bien un técnico con muchos años de experiencia de gestión.

Hay federaciones como Extremadura, Castilla y León o Asturias que no cuentan con ningún representante en el Consejo de Ministros

Al pasar a La Moncloa, Sánchez pierde a otro de esos hombres que siempre estuvieron a su lado, a las duras y a las maduras, a su jefe de Gabinete en Ferraz, el madrileño Juanma Serrano. Él, tras la llegada al poder del líder socialista, tiene previsto recuperar su puesto en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). El presidente tendrá como mano derecha en La Moncloa a su asesor áulico en los últimos meses, Iván Redondo, consultor y estratega.

Traspaso de poderes en los ministerios

No es un movimiento extraño. También José Luis Rodríguez Zapatero, cuando conquistó el Gobierno, fichó al veterano José Enrique Serrano, y no a quien ejercía de director de Gabinete en el partido, José Andrés Torres Mora. El poder da, no obstante, mucho de sí. Y más ahora, que los socialistas acaban de recuperarlo y no piensan abandonarlo pronto. El objetivo es aguantar bastantes meses. Si es posible, hasta casi el final de la legislatura, en 2020.

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