pedro crespo continúa sonando como favorito

Segarra, la fiscal jefa de Sevilla, se cuela en las quinielas para la Fiscalía General

La jefa de la capital andaluza procede de la UPF y entró como vocal en el Consejo Fiscal junto a Dolores Delgado

Foto: La fiscal jefa de Sevilla, María José Segarra. (EFE)
La fiscal jefa de Sevilla, María José Segarra. (EFE)

La veterana fiscal jefa de Sevilla, María José Segarra, se ha colado en las quinielas para la Fiscalía General del Estado. El nombre de la responsable del Ministerio Público en la capital andaluza ha saltado a la palestra en las últimas horas y se baraja para sustituir a Julián Sánchez Melgar al frente del Ministerio Público. Desde su puesto, ha dirigido el impulso de casos de enorme trascendencia, como la investigación del asesinato de Marta del Castillo y, lo que es más importante, el sumario que más afecta al PSOE, el de los ERE.

A sus 54 años, Segarra lleva al frente de la compleja Fiscalía desde el año 2004. Ha encadenado tres mandatos consecutivos y tiene garantizada la plaza hasta el año 2020, con el último espaldarazo recibido en 2015, bajo el Gobierno del PP y el mandato de Consuelo Madrigal. Fue la primera mujer que logró ocupar el cargo, de la mano de Cándido Conde-Pumpido, pero sus sucesores han avalado su labor.

Pese a todo, Pedro Crespo continúa encabezando todas las apuestas. Actualmente fiscal jefe de la Fiscalía de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, tiene a su favor el conocimiento directo de las entrañas de la casa. Tras una dilatada carrera que arrancó en la abogacía, se incorporó a la Secretaría Técnica de la Fiscalía General. Cuatro años después, pasó a ser teniente fiscal y alcanzó el grado de fiscal de sala en 2011. Fuentes de Justicia apuntan que el nombramiento no será inminente. "Mejor despacio y bien", agregan.

Segarra, sin embargo, tiene otra baza: su evidente cercanía y confianza con la ministra de Justicia, Dolores Delgado. Ambas son miembros de la Unión Progresista de Fiscales (UPF) y desarrollaron juntas la última campaña para acceder al Consejo Fiscal. Las dos consiguieron plaza y entraron simultáneamente en el órgano consultivo de la jefatura.

"Este otoño acabo de celebrar, con mis compañeros de promoción, los 30 años de fiscal y sigo entusiasmada con mi trabajo", así se describía Segarra durante los días previos a la votación. Explica ella misma que aprendió de Carlos Jiménez Villarejo en sus primeros años en Barcelona. De ahí dio el salto a Sevilla, donde ha tratado de potenciar la especialización. "Esta experiencia como fiscal jefa me ha permitido tener una visión más amplia de nuestros puntos fuertes (indudablemente las personas, y nuestra enorme capacidad de motivación), y nuestras debilidades como institución", agregaba.

Segarra renovó en 2015, con el apoyo firme de la entonces fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, su tercer mandato como fiscal jefa de Sevilla, por lo que podría ocupar su puesto hasta 2020, sumando 15 años en el cargo. Accedió al mismo en 2004, a los 41 años, con Cándido Conde-Pumpido como fiscal general del Estado y ganando por dos votos a la candidatura conservadora. Entonces, el fiscal general dijo que la eligió por su "mérito, proyecto y dedicación", para "reequilibrar la inaceptable representación de la mujer" en los altos puestos de la Fiscalía y porque primó los "apoyos significativos frente a los aritméticos". En 2014, en una entrevista en 'ABC', aseguró: "Nunca he recibido órdenes del fiscal general del Estado". "El que lo quiera creer que lo crea", agregó, para lamentar después que siempre se le ha achacado haber sido nombrada por un fiscal que a la vez había sido elegido por un Gobierno del PSOE.

Segarra, la fiscal jefa de Sevilla, se cuela en las quinielas para la Fiscalía General

Durante sus años como fiscal jefa de Sevilla ha impulsado la creación de fiscalías especializadas, dando especial impulso a la de Violencia de Género. Se enfrentó a conflictos como el del asesinato de la pequeña Mari Luz, cuyo asesino seguía libre a pesar de tener una pena de prisión por una supuesta negligencia de la Fiscalía que Segarra nunca admitió, aunque cambió el control de las ejecutorias.

Tensiones con Alaya

En el caso ERE, su papel ha sido secundario, puesto que la Fiscalía Anticorrupción depende directamente de Madrid, pero es conocido que Segarra se ha reunido con sus colegas del Ministerio Público de forma reservada y también con la jueza María Núñez Bolaños, que tomó el testigo de Alaya, tras ser públicamente cuestionada por su antecesora. Otra de las polémicas que acompañaron a Segarra se vivió cuando la Fiscalía cambió de parecer en el caso de Mercasevilla, origen de los ERE, y pasó de no ver motivos para recusar a la jueza Alaya a apoyar la recusación por la relación de su marido con una empresa relacionada con el caso. Esto marcó la relación de Alaya y Segarra, que desde entonces fue muy tensa, a pesar de que la recusación nunca salió adelante.

La jueza Mercedes Alaya. (EFE)
La jueza Mercedes Alaya. (EFE)

La Fiscalía Anticorrupción, que nunca tuvo buenas relaciones con la jueza Alaya, siempre apremió a la magistrada de los ERE a dividir la pieza y evitar un macroproceso, algo a lo que la instructora siempre se negó y que cambió cuando llegó su sucesora, Núñez Bolaños. Se supo entonces que la fiscal jefa había mantenido reuniones con esta última en varias ocasiones para normalizar una relación con la titular del juzgado número 6 que jamás pudo tener con su antecesora.

Segarra sí se ha pronunciado llevando la contraria al TSJA en sentencias como, por ejemplo, la que dio la razón a los padres de colegios católicos contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía y ha sido siempre muy beligerante en asuntos de menores, más allá de su implicación en el caso Marta del Castillo. La última vez que compareció, denunció una presunta estafa de una madre que recaudaba dinero para su pequeña enferma. Y fue sonado también cuando denunció al rotativo inglés 'Daily Mail' por revelar datos de una menor de 10 años que había sido madre en la localidad sevillana de Lebrija, con un llamamiento firme a los medios y una reprimenda por "acosar" a la familia. Es partidaria de una reforma que permita a los fiscales instruir, aunque no lo ve factible si no se aumenta la plantilla de fiscales.

De la fiscal jefa de Sevilla destacan siempre su gran sensibilidad social y su gran capacidad de trabajo. Es muy correcta en las formas y en el trato, amable pero siempre seca, guarda las distancias. Cuando se convirtió en fiscal jefa de Sevilla, era la tercera mujer en ocupar ese cargo en España y la segunda más joven en el país en acceder al puesto. En una entrevista, aseguró que no le sonaba nada raro lo de médica, arquitecta o jueza, pero dejó claro que lo de fiscala ni le gustaba ni le sonaba bien.

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