el calendario de la legislatura más inestable e improductiva

Sánchez frena el debate en su partido sobre la moción de censura

El líder del PSOE pospone la decisión a comprobar si hay Presupuestos, para lo que el Gobierno tiene margen hasta el 20 de abril, a la espera de lo que ocurra en Cataluña

Foto: Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, en La Moncloa.(Reuters)
Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, en La Moncloa.(Reuters)

En el último mes, Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, ha escuchado a destacados dirigentes de su partido plantearle la posibilidad de presentar ya una moción de censura contra Mariano Rajoy. Sostenían que en la actual situación de bloqueo, el líder socialista podría dar un paso al frente para presentarse como quien es capaz de desatascar la política española y poner fin a la legislatura más improductiva y fallida. Explicaban que en este momento se ha convertido en un valor político actuar como antagonista del presidente del Gobierno, arrebatando la bandera de la oposición a otros partidos como Podemos o Ciudadanos.

Aseguraban que, incluso aunque se perdiera esa moción, Sánchez podría salir fortalecido y, obviamente, en ningún caso tendría que pactar previamente con ningún otro partido, incluidos Podemos o los independentistas, que quedarían retratados en esa votación. Perdiendo ganamos, venían a decirle.

El calendario no permite dar ese paso por dos escollos concretos: los Presupuestos Generales del Estado de 2018 y Cataluña

Sin embargo, Sánchez ha impuesto la tesis de la pausa y la calma, según la cual este no es el momento. La que sostiene que el calendario no permite dar ese paso por dos escollos concretos: los Presupuestos Generales del Estado de 2018 y Cataluña. Y ambos asuntos están interrelacionados entre sí, por lo que es imposible pensar en esa opción de la moción de censura, en la que no tendría nada que ganar.

El proyecto de Presupuestos se aprobará, probablemente, el viernes 23 de marzo en el Consejo de Ministros, pero por estar por medio la Semana Santa, el debate de totalidad en el Congreso no será hasta la segunda o tercera semana de abril, en torno al día 20. Se aprobarán en Consejo de Ministros sin acuerdo cerrado con Ciudadanos, ni con el PNV ni con los dos partidos canarios, pero Rajoy tiene margen hasta esa fecha de abril para llegar a un acuerdo y superar la mayoría absoluta necesaria en esa votación.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, responde al líder del grupo Unidos Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, responde al líder del grupo Unidos Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)

El razonamiento de Sánchez es que si entonces el Gobierno logra superar el trámite y aprobar los Presupuestos, ya no tendría sentido la moción de censura porque Rajoy habría demostrado su apoyo parlamentario. Ni Ciudadanos ni PNV apoyarían una moción de censura nada más reforzar a Rajoy y a la espera de ver cumplidos los compromisos que incluyan los Presupuestos.

De hecho, La Moncloa asegura que tiene previsto para final de abril y principios de mayo la celebración del debate sobre el estado de la nación, una vez aprobadas las cuentas, para exhibir el respaldo parlamentario de los votos precisos para asegurar su estabilidad para los próximos meses.

Si por el contrario no hubiera esa mayoría y fueran rechazados los Presupuestos, Sánchez, según admiten fuentes del PSOE, no tendría más remedio que replantearse su rechazo actual a la moción de censura y, probablemente, presentarla, tras exigir infructuosamente elecciones anticipadas a Rajoy.

La semana pasada, el líder socialista pidió que en ese caso Rajoy se someta a una cuestión de confianza, pero es obvio que nadie en la sede de Ferraz espera que el presidente del Gobierno acepte pasar por ese trago, que supondría su suicidio político. Antes disolvería directamente y convocaría elecciones que ir a esa cuestión de confianza sin sentido.

Cataluña es el otro factor decisivo, porque el voto de los dos partidos independentistas es preciso para esa hipotética moción de censura

Cataluña es el otro factor decisivo, porque el voto de los dos partidos independentistas (ERC y PDeCAT) es preciso para esa hipotética moción de censura, pero por el momento no han dado el paso de renunciar abierta y públicamente a la vía unilateral. Más bien, según el PSOE, los independentistas acaban de suscribir un acuerdo que habla de proceso constituyente y aún están en la fase de investir a un presidente imputado y encarcelado.

La moción de censura en esas circunstancias, según la versión que Sánchez traslada a su equipo, fortalecería a la derecha, es decir, a PP y a Ciudadano, y a la larga sería muy contraproducente porque frenaría el proceso de descomposición de la imagen de Rajoy. Por eso, su estrategia ahora es identificar en lo posible al partido de Albert Rivera con el PP, y se apoya en que en su recorrido por asambleas de militantes de toda España en el último mes casi ninguno le ha planteado la idea de presentar ya la moción contra Rajoy.

A su vez, Cataluña también influye de manera fundamental en el trámite de los Presupuestos, que es premisa para una eventual moción de censura. El PNV mantiene que no se sentará a buscar el acuerdo con el Gobierno si antes no hay Govern y se levanta la aplicación del 155 en Cataluña. El plazo para ese pacto sería el del 20 de abril. Los nacionalistas vascos aseguran que su voluntad es llegar a ese acuerdo y que hay muchas opciones, pero siempre con esa premisa del fin del 155.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

Ciudadanos asegura que también quiere que se aprueben los Presupuestos y que, muy probablemente, los apoyarán, aunque haya tensiones previas en las negociaciones. De hecho, ya han trasladado al Gobierno sus peticiones referidas, por ejemplo, a equiparar permisos de paternidad y maternidad, 1.000 euros al año para guardería y reducción de impuestos, además del cese de la senadora del PP imputada.

Albert Rivera cree que le conviene llegar a finales de 2019, forzando el desgaste del PP, y por eso quiere que salgan adelante los Presupuestos de 2018. Que se cueza en su salsa, viene a ser la imagen que define su posición. Entiende que con prórroga sería insostenible la situación del presidente.

Y el Gobierno es, obviamente, el más interesado en sacar adelante los Presupuestos para obtener el oxígeno que precisa para respirar y salir del coma. Por eso, está dispuesto a acceder a las peticiones de Ciudadanos y buscar dinero donde no hay para funcionarios, reducción de impuestos y beneficios sociales, entre otras partidas. Presionan a Rajoy en ese sentido los barones del PP, con la idea de fortalecer la posición de partido con la vista puesta en las municipales y autonómicas de 2019.

En todo caso, el objetivo de Rajoy sigue siendo diciembre de 2019, ocho años después de las generales de 2011 y cuatro de las de 2015

Pasará el PP por la fase táctica de presionar al PSOE para que apoye los Presupuestos, con algunos beneficios sociales utilizados como rehenes o señuelos, pero con la convicción de que es imposible sumar los votos de los socialistas.

En todo caso, el objetivo de Rajoy sigue siendo diciembre de 2019, ocho años después de las generales de 2011 y cuatro de las de 2015, aunque formalmente no se consume la totalidad de la legislatura.

En ese calendario político, se enfrentan Rajoy y Sánchez, unidos en su común carácter tranquilo y paciente; Rivera, impaciente y subido a la ola de las encuestas que agita Cataluña, y Pablo Iglesias, necesitado de impulso para mostrar que Podemos sigue en el tablero.

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