CLAVE EN EL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ

Margarita Robles, la jueza que no quería ser ministra de Justicia: Defensa y CNI

La magistrada y hasta ahora portavoz del Grupo Socialista, otra de las personas de la máxima confianza del presidente, estará finalmente al frente de la cartera de Defensa

Foto: La portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles. (EFE)
La portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles. (EFE)

Fue uno de los fichajes estrella de Pedro Sánchez para las listas de las generales de 2016. Magistrada de prestigio, de la total confianza del secretario general y socialista hasta la médula. Margarita Robles (León, 1956) ocupará finalmente la cartera de Defensa en el Gobierno de Sánchez. La decisión, una de las últimas en darse a conocer, llega después de muchas especulaciones. Se hablaba de Interior, pero también de Justicia. Y la posibilidad de que “el jefe” le pidiera ponerse al frente de este último ministerio era un escenario complicado que incomodaba a la jueza. Tener que decidir sobre el futuro de antiguos colegas no era de su agrado.

También tenía papeletas para hacerse cargo de Interior por su experiencia en la secretaría de Estado de esta cartera entre 1994 y 1996 con Juan Alberto Belloch. Un año antes Robles ejerció como subsecretaria en el departamento de Justicia e impulsó de forma pionera los llamados juicios rápidos. Pero, al final, la hasta ahora portavoz socialista en el Congreso, estará al mando de las Fuerzas Armadas. Además, asumirá el Centro de Inteligencia Nacional (CNI), según ha podido confirmar este diario.

En junio del año pasado, cuando Sánchez recuperó el poder de Ferraz tras salir victorioso en la batalla interna, ya apostó por Robles al nombrarla portavoz parlamentaria del Grupo Socialista. La magistrada siempre estuvo a su lado. Fue una de las quince diputadas que votó no en la investidura de Rajoy y, durante los siguientes meses, hasta que se celebraron las primarias con Sánchez descabalgado, mantuvo una interlocución diaria y permanente con él para informarle de cómo transcurrían los acontecimientos dentro de las filas socialistas en la Cámara Baja. Se enfrentó a la mayor parte del grupo cuando hizo falta, apoyándose de otros ‘sanchistas’ convencidos como Adriana Lastra, José Luis Ábalos, Susana Sumelzo o Zaida Cantera y actuó siempre de manera completamente leal a Sánchez. Incluso en los momentos más difíciles.

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Aunque cuenta con la confianza de Sánchez y él siempre ha subrayado que se siente muy bien representado por ella en el Congreso, su trayectoria como portavoz parlamentaria no ha contado con el beneplácito generalizado dentro del partido. Robles, magistrada en servicios especiales, no tiene carné del partido y no controla las dinámicas internas. Además, algunos miembros del grupo, y de la propia dirección, le afean que haya ido a veces por libre o que no se haya ajustado al discurso oficial, lo que ha generado en ocasiones que luego Sánchez tenga que enmendarla. Y pese a la férrea defensa de Sánchez, él mismo la relegó a un papel secundario durante el debate de la moción de censura, optando por Ábalos para defenderla. Ella se limitó a exponer la visión de los diputados socialistas en el turno de los grupos.

Lo que sí parecía claro es que Sánchez elegiría un ministerio de altura para ella. Robles es una independiente dentro del PSOE que, sin embargo, es muy política. Si hay un fetiche que la representa es el color rojo. El mismo que el del Partido Socialista. El presidente le pididó máxima discreción hasta el momento en el que visitara al Rey este miércoles por la tarde, manteniendo la expectativa de la cartera que ocuparía. Finalmente la dio a conocer junto al otro 'bombazo' del Ejecutivo: el juez Fernando Grande-Marlaska estará al mando de Interior. Robles y el magistrado mantienen una muy buena relación. A la actual titular de Defensa también le une una estrecha relación de amistad con Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo.

La cartera de Justicia se descartó pronto para Robles y esta mañana se confirmaba que la fiscal Lola Delgado se hará cargo de ella. Precisamente fue en 2016 cuando Robles perdió la condición del magistrada del Tribunal Supremo tras cursar la petición de excelencia voluntaria para presentarse en las elecciones del 26-J. La ley orgánica del Poder Judicial recoge ese supuesto: “Cuando un magistrado del Tribunal Supremo solicitara la excedencia voluntaria y le fuera concedida, perderá su condición de tal”. La cuestión es que no existen precedentes del caso de Robles y lo que estaría por ver si podría reincorporarse al Alto Tribunal una vez deje la actividad política.

Pedro Sánchez junto a Margarita Robles durante la moción de censura. (EFE)
Pedro Sánchez junto a Margarita Robles durante la moción de censura. (EFE)

Sus primeros pasos, siempre junto al PSOE, no fueron menores. Primero, como subsecretaria de Justicia con Belloch en 1994 y, después, con el mismo ministro en la secretaría de Estado de Interior. Entre sus rivales de carrera más conocidos siempre estuvo el juez Baltasar Garzón. Y su actividad política desde este último ministerio también chocó con Garzón a la hora de repartir los méritos de la lucha contra los GAL. Robles declaró en el juicio por el asesinato de los presuntos etarras Lasa y Zabala que la “posible autoría de los hechos” provenía del “entorno Intxaurrondo”, pero negó que la Guardia Civil obstaculizara la investigación. En todo caso, Robles se atribuyó el haber dado orden de que los fondos reservados es aplicaran sólo para “fines legales”, así como el haber contribuido al esclarecimiento de los 28 asesinatos de los GAL.

Tras dejar el Gobierno siguió ejerciendo como magistrada, primero en Barcelona, y luego como colega del denominado ‘juez estrella’ en la Audiencia Nacional, aunque en la sala de lo Contencioso-Administrativo. En 2004, se convirtió en la tercera mujer en acceder al Tribunal Supremo, también en la sala de lo Contencioso. Su carrera dio un nuevo giro al ser nombrada vocal del CGPJ, elegidos por mayoría de tres quintos en los plenos del Congreso y el Senado (ella, de la mano del PSOE) siendo una de las vocales más activas. Entre otras cuestiones, votó a favor de la destitución de su presidente y del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, tras la polémica de los viajes a Marbella. Y hoy se confirma que todavía queda mucho camino. Margarita Robles empieza un nuevo capítulo. Ahora como ministra en un nuevo gobierno socialista. De color rojo. Probablemente, siempre supo que este podía ser su sitio.

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