LA OFERTA A PODEMOS EVIDENCIA EL GIRO

El PSOE aparca sus promesas más ideológicas y ratifica su viaje al centro

El documento bendecido por unanimidad por la ejecutiva pierde algunos elementos simbólicos y es visto como un "paso atrás" por Iglesias. En Ferraz insisten: es un texto "abierto al diálogo"

Foto: Pedro Sánchez recibe a la selección femenina de baloncesto con la vicepresidenta, Carmen Calvo, y el ministro José Guirao, este 8 de julio en la Moncloa. (EFE)
Pedro Sánchez recibe a la selección femenina de baloncesto con la vicepresidenta, Carmen Calvo, y el ministro José Guirao, este 8 de julio en la Moncloa. (EFE)

Es un documento "abierto", al que Unidas Podemos podrá hacer aportaciones. El primero. "Amable, pero con sustancia", dicen en el Ejecutivo. Todo eso es cierto. Pero también lo es que, de entrada, el PSOE presenta una oferta a los morados que tiene totalmente su sello, que no incluye gestos elocuentes y llamativos hacia quienes ha definido como sus "socios preferentes", y que incluso está despojada de elementos más simbólicos o señeros de la izquierda, como la profundización en la laicidad, la abolición de la prostitución, la aprobación de la una Ley de Libertad de Conciencia, la derogación de la 'ley mordaza' o la actualización del mapa de fosas de la Guerra Civil y la dictadura. Una propuesta que entronca con la pretensión perseguida por Pedro Sánchez en campaña electoral de anclar a su partido en el espacio de la "moderación", en la encarnación de la España "cabal" y "sensata", y que también casa con la voluntad de no atarse a Unidas Podemos y perder así la centralidad del tablero.

La comisión permanente de la ejecutiva federal del PSOE —o, lo que es lo mismo, el núcleo de confianza del presidente en Ferraz— escribió este lunes el prólogo de la reunión que hoy mantienen en el Congreso Sánchez y Pablo Iglesias. La tercera pública desde las generales del 28 de abril, la quinta en total de las que han trascendido desde entonces. La pretensión del Gobierno es desbloquear la investidura a 15 días exactos de la votación a la que se someterá el candidato. Pero no será fácil. El gran obstáculo, el mentadísimo elefante que ocupa la habitación de unas negociaciones endiabladas, no se ha removido: los morados quieren ingresar en la primera línea del Ejecutivo, pero Sánchez no los quiere en el Consejo de Ministros. Desea componer un "Gobierno monocolor", "de cooperación", en el que sí quepan titulares de departamento independientes, aunque de la órbita de Podemos, y miembros de la formación, pero solo en los segundos escalones.

Esa posición está ya bendecida por unanimidad por la dirección del PSOE, y como ratifican desde Ferraz, es, a día de hoy, "inamovible". Ahora, en julio, cuando Sánchez quiere lograr su investidura, y en septiembre, el horizonte temporal que se marca Iglesias para convencer al presidente de que ha de abrirse a un Ejecutivo de coalición, una fórmula corriente en otros países europeos y de la que España se ha escapado en estos 40 años de democracia. El secretario general buscó llegar a su cita con el jefe de Unidas Podemos blindado por su propio equipo, fortalecido. Nada raro, porque su ejecutiva le es totalmente leal.

Para Iglesias, el documento "no es gran cosa" y es un "paso atrás" respecto al pacto presupuestario que firmó con Sánchez el pasado otoño


La dirección aprobó ayer tanto el documento de base [aquí en PDF] ofrecido a los morados —'España avanza. Propuesta abierta de cooperación para un Gobierno social, feminista, ecologista, europeísta y progresista'—, de 38 páginas, como la constitución de un comité negociador. El texto fue presentado por la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, como una "síntesis" del programa electoral del partido para el 28-A, y fue leído por Iglesias como un "paso atrás" respecto al que las dos fuerzas consensuaron de cara a los Presupuestos de 2019, como él mismo reconoció anoche en una entrevista con 'Informativos Telecinco'. Esa propuesta templada quedó acompañada de un perfil del equipo negociador más proclive a entenderse con los morados, liderado por la vicesecretaria general y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, y por la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero. Ambas han dialogado mucho en estos meses con los de Iglesias y tienen para ellos claras credenciales de izquierdas.

Un mero "corta y pega" para Podemos

El texto visado este lunes por la ejecutiva del PSOE se ha trabajado en realidad en muy pocos días. Fue el miércoles cuando Sánchez decidió encargar a las coordinadoras del programa del 28-A, Cristina Narbona y Carmen Calvo, que redactaran un documento que, como insisten en Ferraz, es solo "de partida". No de llegada. Pero también dice mucho de sí mismo. Y los presagios, a la luz de la recepción de Iglesias —un mero "corta y pega" del manifiesto con el que Sánchez concurrió a las urnas— no son buenos.

No se habla de abolición de la prostitución, o de derogar la 'ley mordaza', o de una Ley de Libertad de Conciencia, o de profundizar en la laicidad

Ya en el programa del 28-A el PSOE intentó plasmar ese camino hacia la moderación, desde la convicción de que tenía una mayor responsabilidad por ser la fuerza a la que todos los sondeos daban como vencedora en los comicios, como así ocurrió. No bajó tanto al detalle y esquivó asuntos más delicados que sí figuraban en su oferta de 2015 y 2016, como la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede o la reforma del artículo 135 de la Constitución para añadir al corsé del déficit y la deuda la cláusula de estabilidad social.

El PSOE aparca sus promesas más ideológicas y ratifica su viaje al centro

El texto presentado ayer no solo no recupera los elementos borrados del programa del 28-A, sino que aparca otros con significativa carga ideológica. Por ejemplo, la abolición de la prostitución, no solo introduciendo cambios en el Código Penal, sino también sancionando a los clientes. En el documento a Podemos, se plantea el compromiso de aprobar "una ley integral contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, que incorpore medidas de prevención y persecución de estas redes criminales, además de medidas de protección y de recuperación integral de estas mujeres y niñas". Sí se mantiene la promesa de perseguir a las agencias que facilitan la gestación subrogada, prohibida en nuestro país, o de endurecer los castigos por agresiones sexuales, para que solo cuando una mujer dice sí se puede hablar de relaciones consentidas. Por descontado, sí se contempla desarrollar el pacto de Estado contra la violencia de género.

No se habla ya de derogación de la 'ley mordaza'. No aparece en las 38 páginas, cuando sí figuraba en las 300 del programa. Tampoco se cita la aprobación de una Ley de Libertad de Conciencia. Ni figuran medidas para profundizar en el laicismo. Ya la oferta del 28-A no hablaba de la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede —sí estaba en los textos de 2015 y 2016—, ni de la reclamación a la Iglesia de los bienes irregularmente inmatriculados. No obstante, Calvo sí señaló urgía a la Conferencia Episcopal a sentarse a hablar con el Gobierno para hablar de fiscalidad, a fin de que pague tributos igual que ocurre en países como Francia o Italia y contribuya así a la "justicia social". Pero todos estos puntos no se hallan en la propuesta lanzada este lunes.

¿Y la España federal?

En materia de memoria histórica, se percibe una cierta rebaja. Los socialistas prometen culminar la exhumación de Francisco Franco —ahora suspendida por el Tribunal Supremo—, resignificar el Valle de los Caídos (y eso que Sánchez dijo hace un año que no era partidario), retirar la simbología de la dictadura de los lugares públicos y quitar las condecoraciones "vinculadas a actuaciones" durante el régimen, lo que implícitamente hace referencia, por ejemplo, a las medallas pensionadas del torturador 'Billy el Niño', reconocible caballo de batalla de Podemos. Y aunque los socialistas hablan de reparar a todas las víctimas de la contienda y de la dictadura (y de declarar el 31 de octubre como el día de recuerdo para todas ellas), en este texto no se incluye, por ejemplo, la actualización del mapa de fosas del franquismo o un plan de choque de exhumaciones liderado por el Estado.

No aparece la implantación de una asignatura de Valores Éticos. No se recupera asimismo la reforma del artículo 135 de la Constitución, aunque sí se hace hincapié en la pretensión de blindar en la Carta Magna el sistema público de pensiones.

Las reformas de la Constitución son muy puntuales: para blindar las pensiones, limitar los aforamientos, proteger a los discapacitados y el medio ambiente

A diferencia de anteriores programas, los socialistas plantean cambios muy puntuales de la Ley Fundamental de 1978, también conscientes de las dificultades de construir un consenso con un Parlamento tan fragmentado y con la presencia de la ultraderecha en el hemiciclo. Así, además del blindaje de las pensiones, proponen la limitación de los aforamientos y el reemplazo del término "minusválidos" por el de personas con discapacidad —cuestiones que quedaron atascadas en el Congreso la pasada legislatura— y el retoque del artículo 45 para reforzar el derecho al medio ambiente, "definiendo el acceso al agua potable y a la energía como servicios de interés general".

El PSOE aparca sus promesas más ideológicas y ratifica su viaje al centro

Cataluña no se cuela en el texto. Ni tampoco la España federal que el PSOE lleva años reivindicando y que ha plasmado en diversos documentos que ahora, a diferencia de lo que ocurría en el programa del 28-A, no están citados. No hay menciones siquiera indirectas, por tanto, a la plurinacionalidad del Estado. La redacción está muy medida: se busca "una España que, a su vez, pretende seguir avanzando en el impulso del autogobierno, compatible con la igualdad y la solidaridad en el marco de la Constitución y los Estatutos de autonomía. Una España autonómica en una Europa federal". Ya lo explicó Narbona: es profundización en el autogobierno y diálogo siempre dentro del marco de la Carta Magna y de la ley, punto. Una cuestión que, para los socialistas, justifica su total negativa a la entrada de Podemos en el Consejo de Ministros, puesto que la formación de Iglesias sí defiende el derecho de autodeterminación, si bien ahora asume que su peso es minoritario y promete "lealtad" a la posición del PSOE. Hasta por escrito.

A medio camino en materia económica

En materia económica, Ferraz ofrece su programa, sin guiños relevantes a su socio. En realidad, plantea más un contrato de adhesión a Iglesias. La propuesta de Sánchez se limita a resumir el programa económico con el que concurrió a las elecciones, esto es, medidas con las que Unidas Podemos está de acuerdo, pero que se quedan a medio camino con lo que pretende lograr la formación morada. Un buen ejemplo son los permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles de 16 semanas. Para Podemos, la propuesta va en la buena dirección, pero quiere elevar el periodo de permiso hasta 24 semanas.

El PSOE no hace hueco a medidas estrella de los morados: fin a la reforma laboral del PP, poner una renta básica y controlar los precios del alquiler

La mayor parte de las propuestas recogidas por el PSOE en su oferta de acuerdo se quedan demasiado cortas para Unidas Podemos. El documento refleja el viraje hacia el centro de los socialistas y, de hecho, deja fuera algunos puntos que ya generaron tensión entre las dos formaciones en el pasado, como es la subida del IRPF a las rentas altas.

El PSOE no ha hecho ni un guiño a Unidas Podemos con sus tres propuestas estrella: la derogación de la reforma laboral del PP, el establecimiento de una renta básica y el control de los precios del alquiler. En el plano laboral, el PSOE insiste en “aprobar, con carácter de urgencia, las modificaciones de los aspectos más lesivos de la reforma laboral de 2012”. Eso sí, Sánchez no se moja en cuáles son esos aspectos más lesivos de la reforma laboral. Ni habla de "eliminarlos", como decía el programa del 28-A. Unidas Podemos no solo pedía acabar con la legislación de Mariano Rajoy, sino que también quería eliminar la de José Luis Rodríguez Zapatero de 2010.

Pablo Iglesias y el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, el pasado 24 de junio en el Congreso con el líder de CCOO, Unai Sordo. (EFE)
Pablo Iglesias y el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, el pasado 24 de junio en el Congreso con el líder de CCOO, Unai Sordo. (EFE)

En cuanto a la renta básica, que Sánchez contempló en la oposición, también ha desaparecido del discurso. Sólo queda la propuesta de ingresos mínimos para los hogares sin recursos o las familias en riesgo de pobreza con hijos a cargo. Esto significa que el PSOE deja fuera la ILP de renta mínima que defienden los sindicatos y, por supuesto, la renta básica que pide Podemos y que supone un ingreso garantizado que va desde 600 a 1.200 euros por ciudadano.

El alquiler ha sido otro de los puntos de fricción entre las dos formaciones. Podemos prometió en su programa electoral “intervenir el mercado del alquiler para impedir subidas abusivas mediante el control de precios”. Sánchez también ignora esta demanda de Iglesias y se limita al índice estatal de referencia del precio del alquiler que aprobó por decreto ley en marzo. Este índice, que todavía no está creado, es meramente informativo, pero no supone una intervención de los precios como quiere Podemos.

Concesiones en medio ambiente y vivienda

En Ferraz señalan que sí hay concesiones más claras a los morados en materias como vivienda y transición ecológica de la economía. Así, en el primer caso, por ejemplo, se quieren movilizar 400 millones de euros para un plan estatal de rehabilitación de vivienda y en el segundo, hay un planteamiento de "mayor exigencia" en todos los sectores productivos y se plantea la creación de un Consejo para la Seguridad Ambiental, para "anticipar y prevenir al máximo los riesgos asociados al cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad".

"Ambicioso para Podemos es sinónimo de imposible. Así la izquierda no es real y se queda en residual", señala un alto cargo del Ejecutivo

Fuentes de la cúpula del partido y del Gobierno insistían ayer en que se trata de un documento de partida, por lo que se ha "dejado espacio a las propuestas" de los morados, y que en todo caso no es un programa electoral completo. "Estaremos dispuestos a ir más allá depende de lo que planteen. Queremos ser ambiciosos pero realistas. Nos daríamos con un canto en los dientes si consiguiéramos hacer el 70% de lo está en ese documento en esta legislatura. Además, el presidente puede elevar el nivel de ambición si resulta oportuno para la aproximación", indican desde las alturas del PSOE, que no niegan que Sánchez sigue persiguiendo ocupar la centralidad del tablero. Aplicar "políticas progresistas que pueden beneficiar también a las clases medias", porque no es "ninguna banalidad".

"Ambicioso para Podemos ya hemos visto lo que es —apostilla un alto cargo del Gobierno—. Es sinónimo de imposible. Así la izquierda no es real y se queda en residual. De eso saben bastante". "Es amable, pero con sustancia", resume una ministra, que recuerda que está "abierto a mejora".

En la dirección socialista subrayan, en consecuencia, de que se ha redactado un documento de luces largas, más a largo plazo que el acuerdo presupuestario que Sánchez e Iglesias tejieron en otoño pasado. "Es un texto pensado más globalmente y en el que ahora pedimos que ellos aporten cosas, no de dárselo todo hecho", indica otra fuente cercana al presidente. "No es gran cosa", despreció en cambio Iglesias en Telecinco.

No a ministros de Podemos

Que el pacto final se escore más a la izquierda dependerá, alegan en Ferraz, del devenir de las conversaciones entre los dos partidos. Y apuntan a que es también una señal lanzada a sus socios la composición del comité negociador. La batuta la llevarán Lastra y Montero, dos mujeres bien vistas por Podemos y que se han fajado suficientemente en las conversaciones con ellos. A ambas las acompañarán Luz Seijo, responsable de Educación de la ejecutiva socialista, que aporta el punto de vista sectorial, y Paco Salazar, secretario de Acción Electoral y enlace con la Moncloa —es de la confianza del director de Gabinete del presidente, Iván Redondo— por el cargo que ejerció hasta las elecciones, el de director general de Análisis y Estudios. Es cierto que el perfil conjunto del equipo tiene poco que ver con el elegido en 2016 por el secretario general, más diseñado para el acercamiento a Ciudadanos, como así sucedió.

En el Ejecutivo apuntan que es un texto base y que el comité negociador, liderado por Lastra y Montero, es proclive al entendimiento con los morados

En cualquier caso, el problema mayor no debería ser el programa, sino la composición del Ejecutivo. Iglesias insistía anoche en televisión en que persigue un acuerdo integral de coalición, con ministros de su formación, porque España no dio la mayoría absoluta al PSOE y porque es la fórmula habitual en los países europeos. Pero Sánchez no tiene previsto ceder en este punto nuclear. Es más, su posición está ya blindada por la ejecutiva y en su círculo reiteran que antes de incorporar a miembros de la formación morada preferiría ir a elecciones el 10 de noviembre. "Ir a las urnas de nuevo es malo, pero es peor tener un Gobierno inestable, y un Ejecutivo con ellos sería inestable. El planteamiento de Pedro es más fiable. No vamos a tragar con un Gobierno de coalición porque no lo vemos", rubrica un alto mando de Ferraz. "Si no son capaces de sentarse en serio a hablar de contenidos, es que solo les importan los cargos, no los problemas. ¡Menuda izquierda!", clamaban airados en el círculo del presidente. El relato de cara a una repetición electoral, de cualquier modo, está construido: si Iglesias rechaza este plan, sacrificará medidas sociales por su voluntad de entrar en el Consejo de Ministros.

El quinto movimiento de Sánchez

En la Moncloa recordaban ayer, informa EFE, que el documento aprobado este lunes es el quinto movimiento emprendido por Pedro Sánchez. El primero llegó el pasado 11 de junio, con la reunión con Iglesias en el Congreso, con la propuesta de Gobierno de cooperación. El segundo, la concreción de los tres ámbitos de ese Ejecutivo colaborativo (programático, parlamentario e institucional). El tercero, la idea de una comisión de seguimiento del pacto. Y el cuarto, la integración de ministros independientes sugeridos por el partido de Iglesias. El texto, por tanto, es una medida abierta al diálogo que si no se ha puesto antes sobre la mesa es porque Podemos se ha negado hasta ahora a hablar de programa, según reprobaba Cristina Narbona en rueda de prensa.

Sánchez y Ferraz esperan que la oferta conduzca al deshielo de las conversaciones y al desbloqueo a partir de este martes. Podría suceder, sí, pero las reacciones de las últimas horas conducen a pensar en lo contrario. En el choque. En una investidura fallida el 23 y 25 de julio y en la búsqueda de una salida, tal vez, antes de que se consuma el plazo constitucional de dos meses. Pero si no es así, habrá elecciones, un escenario que sigue presente. Nada descartable.

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