HOY, REUNIÓN DE LA EJECUTIVA FEDERAL

Sánchez ofrece un acuerdo programático a Iglesias para que tenga más difícil decirle no

Quince días para el comienzo del debate en el Congreso sin los apoyos amarrados. Ferraz concibe que el texto propuesto es "el paso definitivo" para embridar un pacto aún lejano

Foto: Pedro Sánchez, el pasado 4 de julio, en el plató de 'Informativos Telecinco', con Pedro Piqueras. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 4 de julio, en el plató de 'Informativos Telecinco', con Pedro Piqueras. (EFE)

Dos semanas para hilvanar una investidura y si no, el camino hacia nuevas elecciones estará más que abonado. Pedro Sánchez arranca este lunes los 15 días últimos de cara a la sesión en el Congreso que acabará con una doble votación, separada por 48 horas y que, a día de hoy, se presume fallida. Porque la tensión con Unidas Podemos sigue siendo máxima a costa del principal obstáculo, el mismo que ha impedido todo este tiempo que las negociaciones avanzasen: el Gobierno de coalición que exige Pablo Iglesias y al que el presidente no está dispuesto.

La ejecutiva del PSOE se reúne este lunes por la mañana, esta vez sí con la presencia de Sánchez, porque en dos de las tres que se han celebrado desde las elecciones autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo el líder no estuvo. Un día más tarde, el presidente se citará con Iglesias en el Congreso, en el que será su tercer encuentro público desde las generales del 28 de abril. Sánchez se volcará a partir de ahora en su propia investidura, sabiendo lo limitado del tiempo y el trecho aún insalvable que le separa de Unidas Podemos y el abismo que mantiene con el PP y con Cs.

Fuentes del Gobierno confirmaban este domingo a este periódico que esta vez el jefe del Ejecutivo en funciones puede ir pertrechado con un documento de mínimos para intentar desarmar de argumentos a Iglesias. La discreción impera en estos últimos días, porque cada decisión además se trabaja con reserva desde la Moncloa, más que desde Ferraz. "Van a pasar cosas", adelantaban el pasado miércoles en el entorno de máxima confianza del presidente sin dar más datos. No hay detalle, pues, de qué contendrá ese texto programático, si bien en el círculo del presidente señalan que no se bajará "tanto" a la concreción. La presentación, el "paso definitivo", como lo definió este lunes el cuartel general, lo presentará la presidenta del partido y responsable de programas, Cristina Narbona, en rueda de prensa. Cada parte, PSOE y Unidas Podemos, va construyendo su relato por lo que pueda pasar, y por eso se guarda con celo la estrategia, que en el caso del Ejecutivo es tarea, básicamente, del director de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, el hombre cuya influencia es cada vez mayor y que es mirado con recelo por los morados.

Máxima reserva

En el aparato federal, se esgrime que vista la situación de bloqueo, a Sánchez le toca también mover ficha, aunque sea para elevar la presión sobre Iglesias. El ambiente, desde luego, le ayuda. A la catarata de encuestas, singularmente la del CIS, que apunta a una fuerte subida de los socialistas, se sumaba este fin de semana otra del Instituto Invymark para La Sexta que apuntalaba la idea de que los españoles no quieren una coalición con Unidas Podemos, y menos aún ver a su líder como vicepresidente del Ejecutivo.

El escollo está en el mismo punto: Iglesias quiere un Gobierno de coalición y rechaza sugerir nombres de ministros independientes de su órbita

Sánchez quiere que ceda Iglesias, pero es este el que quiere que se apee de su planteamiento el presidente. Ayer, el líder de la formación morada reiteraba su postura, esta vez a través de Twitter. Se preguntaba: "¿Por qué es necesario que UP esté en el Gobierno? Para que no pasen cosas como esta", decía, enlazando una información de este diario, en la que se relata cómo el decreto del alquiler no ha logrado frenar la subida de los precios ni los abusos de los propietarios.

En realidad, el programa no es el problema entre PSOE y Unidas Podemos. El presidente y los suyos siempre han reiterado que no será difícil ponerse de acuerdo sobre un corpus de medidas, porque les avala el trabajo previo en el último año, en el que ambas formaciones pactaron unos Presupuestos —finalmente tumbados por PP y Cs y los independentistas— y suscribieron un documento que iba más allá de unas cuentas públicas. De hecho, la semana pasada, cuando Ferraz anunciaba la reunión con Iglesias para este martes a las 12 horas, recalcaba que había "bases sólidas para el acuerdo" más que suficientes.

Sánchez ofrece un acuerdo programático a Iglesias para que tenga más difícil decirle no

Pero Sánchez no se moverá de su Gobierno de cooperación. No quiere tener ministros de Podemos, y lo máximo que está dispuesto a ofrecer, al menos por ahora, es que se incorporen a la primera línea del Gabinete miembros independientes sugeridos por los morados. Desea manos libres. Quienes conocen al presidente subrayan su "determinación": si una cosa la tiene clara, y esta es una de ellas, la llevará hasta el final. Es decir, que si Iglesias no da un paso al lado y no cede en su exigencia de entrar en que él y su formación entren en el Consejo de Ministros, Sánchez podría preferir ir a elecciones. La dirección socialista y el Ejecutivo dicen no querer nuevas urnas, aunque reconocen que no serían el partido más penalizado.

Los apoyos de PNV y Compromís

Unidas Podemos ya ha rechazado esa idea de que planteen ministros independientes o que en la formación ocupen cargos de segundo nivel en el Ejecutivo. Insisten en que su entrada es la "garantía" de que aquellas medidas que se acuerden se cumplen. Iglesias también ha ofrecido "lealtad" al Gobierno en una cuestión tan delicada como Cataluña o en política exterior. Incluso por escrito, como adelantaban anoche 'El Periódico' y 'El País'. Pero el presidente considera que hay discrepancias muy "de fondo" sobre el conflicto soberanista con Podemos, y eso a la larga puede convertirse en un problema. El pasado jueves, insistía en que España necesita un Gobierno "con un mensaje coherente" y rotundo, y no "dos gobiernos en uno".

El gran foco de discrepancia es Cataluña, pese a que los morados ofrecen "lealtad" a la posición defendida por el PSOE, incluso por escrito

Solo si Sánchez logra desbloquear las conversaciones con Unidas Podemos, parecerá plausible que pueda ir amarrando más apoyos hasta alcanzar los 173. El PNV, con seis diputados en el Congreso, quiere conocer primero el tenor de lo consensuado con los morados antes de dar su respaldo —los nacionalistas vascos suelen recordar que solo votaron sí a un presidente del Gobierno en dos ocasiones, en 1993, en la última legislatura de Felipe González, y en 1996, en la primera de José María Aznar—. La formación de Andoni Ortuzar tiene demandas bajo el brazo, igual que Compromís, socio del PSOE en el Ejecutivo valenciano, y que insiste en que es una condición fundamental actualizar el sistema de financiación autonómica. El PSOE sí tiene de su lado al único parlamentario del PRC de Miguel Ángel Revilla.

Sánchez ofrece un acuerdo programático a Iglesias para que tenga más difícil decirle no

El debate arrancará en la Cámara Baja el 22 de julio y continuará el 23. Entonces tendrá lugar la primera votación de investidura, en la que se exige mayoría absoluta. 48 horas más tarde, el día 25, solo hacen falta más síes que noes. Mayoría simple. Sánchez quiere que todos los partidos, incluido Unidas Podemos, miren a esa fecha, y no a septiembre, porque las condiciones no cambiarán dos meses más tarde.

Peor con Cs tras el Orgullo LGTBI

PSOE y Gobierno, mientras, siguen presionando a PP y Cs para que se abstengan y así el nuevo Ejecutivo no "dependa" de las fuerzas soberanistas. Ambas fuerzas insisten en que no lo hará. La manifestación del Orgullo LGTBI 2019 en Madrid ha profundizado incluso en la sima que separa a los socialistas de los naranjas. La portavoz de Cs, Inés Arrimadas, culpó este domingo al sanchismo de poner a su formación en la "diana", como hace el independentismo catalán. Lo decía por los insultos recibidos la víspera durante la marcha, y también por las botellas que les lanzaron algunos de los manifestantes.

Los socialistas arropan al ministro Marlaska después de que los naranjas pidieran su cabeza por haber "alimentado el odio" de los manifestantes

Lo ocurrido, señaló la diputada Patricia Reyes, "refuerza más" la posición de Albert Rivera de "hacer oposición" a Sánchez. Arrimadas pidió incluso la dimensión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien había llamado a luchar contra esa derecha "que no tiene tapujos en limitar" los derechos del colectivo LGTBI, que es la "gasolina imprescindible para poner en riesgo" esas libertades conquistadas. Para Cs, Marlaska había "alimentado el odio" contra ellos.

La dirección socialista arropó al titular de Interior frente a las "infamias" vertidas contra él por Cs. "El discurso de odio lo fomentan todos los días los que pactan con partidos homófobos, xenófobos y machistas, porque dan cobijo a sus barbaridades y a sus políticas de exclusión", expresó en Twitter la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra. Con Rivera, Sánchez no tendrá ni reunión en el Congreso, algo que él mismo calificó de falta de "decoro institucional". Sí acudirá a la llamada el jefe de los populares, Pablo Casado: los dos líderes se encontrarán este martes a las 17 horas. Un acto de cortesía y de presión, pero no destinado a resolver una investidura que todavía se sigue presentando lejana.

"El paso definitivo"

Desde la dirección socialista se indicaba este domingo que en las próximas horas habría novedades. Un siguiente paso. Por el momento, Ferraz envió a primera hora del lunes una declaración de intenciones: el PSOE "sigue dando todos los pasos necesarios para alcanzar el voto favorable de UP en la investidura tras cuatro reuniones con esta formación [dos públicas y dos privadas]".

Se tratará, apuntaban fuentes de la cúpula, del "paso definitivo" tras la propuesta de Gobierno de cooperación en tres ámbitos (parlamentario, programática e institucional), que incluye una comisión de seguimiento del pacto y la opción de que los morados propongan ministros independientes y de reconocido prestigio. 

"Una filosofía", dice Ferraz, "que se enmarca dentro de esa visión abierta de Pedro Sánchez de incorporar progresivamente a la política a lo mejor del conjunto de la sociedad civil". 

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