NEGOCIACIONES PARA LA INVESTIDURA

Las cesiones de Iglesias para forzar una coalición: de Cataluña a los temas de Estado

Podemos logra que su confluencia catalana, En Comú Podem, renuncie explícitamente y por escrito a la demanda de un referéndum. Sánchez sigue mostrándose contrario a un Ejecutivo compartido

Foto: Pablo Iglesias, Irene Montero y Pablo Echenique, el pasado 7 de junio en el Congreso. (EFE)
Pablo Iglesias, Irene Montero y Pablo Echenique, el pasado 7 de junio en el Congreso. (EFE)

Pablo Iglesias ofrecía este miércoles a Pedro Sánchez una suerte de cesión en diferido, prometiendo echarse a un lado en una segunda sesión de investidura si se acudía con un acuerdo de coalición al debate fijado para el 22 y 23 de julio, para así comprobar si los números no dan, como sostiene el PSOE, o si obtendría el respaldo del Congreso. Una "táctica" para retar a Sánchez, según los socialistas, que ya advierten de que no transigirán, y una simple propuesta para el desbloqueo, según la formación morada. Sin embargo, más allá de tácticas o propuestas, este último movimiento se suma a otra serie de cesiones ya trasladadas en privado a Pedro Sánchez. La última y más importante de todas tiene que ver con la lealtad prometida al presidente en funciones respecto a la posición sobre el conflicto en Cataluña. Para demostrarlo, Podemos ha logrado que su confluencia catalana, En Comú Podem, renuncie explícitamente y por escrito a la demanda de un referéndum, dado que este sería uno de los principales temores expresados por el PSOE para justificar su negativa a negociar un Gobierno de coalición.

La defensa de un referéndum pactado es una medida programática central para los 'comuns', casi una seña de identidad que enarbolaron desde sus inicios. En el programa electoral de Catalunya en Comú para las pasadas elecciones generales se defendía en uno de sus puntos que "Cataluña ha de poder ejercer su derecho a decidir por la vía de un referéndum" a través de una Ley de Claridad, siguiendo el modelo canadiense, que sería impulsada por el Parlament y tramitada en el Congreso con base en una interpretación del artículo 87.2 de la Constitución. Asimismo, en las elecciones catalanas de 2017, la "Ley de Claridad en la que se establezca la vía y los detalles para la realización de un referéndum pactado" era la primera de las 25 prioridades de gobierno con que se presentaron.

Ahora, En Comú Podem ha reelaborado sus 25 prioridades, para facilitar la formación de un Gobierno de coalición progresista, en las que han aparcado la propuesta del referéndum. En su lugar se pide "blindar las competencias" previstas en el Estatut, "avanzar en el reconocimiento del carácter plurilingüe del Estado" y concretar "una agenda de diálogo y desjudicialización del conflicto".

La defensa de un referéndum pactado es una medida programática central para los 'comuns', casi una seña de identidad desde sus inicios

En 2016, la celebración del referéndum incluso llegó a convertirse en una línea roja para Podemos de cara a pactar con los socialistas, por influencia directa de los 'comuns'. Tres años después de aquella investidura fallida y con la sombra de que vuelva a repetirse un desacuerdo entre las fuerzas progresistas, se pretende desandar aquel camino. Lo que para Podemos es una renuncia de la que ya dio síntomas durante la campaña electoral, para los 'comuns' supone una concesión de primer orden y con riesgos electorales en Cataluña todavía por calcular, habida cuenta de que está previsto un adelanto al próximo otoño de los comicios catalanes. Todo ello cuando el riesgo de fractura vuelve a asomar en los 'comuns', precisamente, por las diferencias entre el sector federalista de ICV, cada vez con más peso, y el soberanista.

Las cesiones de Iglesias para forzar una coalición: de Cataluña a los temas de Estado

Iglesias trasladó en privado a Pedro Sánchez esta concesión durante uno de sus encuentros y este miércoles la hacía pública. A través de una tribuna en el diario 'La Vanguardia', Iglesias subrayaba respecto a Cataluña que quiere "dejar claro" que su "voluntad" es encontrarse con el PSOE "en una apuesta por el diálogo para afrontar las dificultades inherentes al carácter plurinacional del Estado". Y concluía sobre este mismo: "Asumimos que nuestro peso electoral no permite que nuestras propuestas como espacio político sean líneas rojas".

Choques programáticos

El referéndum y la cuestión territorial, por tanto, no deberían ser un problema como lo fueron en 2016, al menos esta es la pretensión de Iglesias. Ni tampoco un argumento válido de los socialistas para vetar la entrada de la formación morada en el Consejo de Ministros, en medio de la guerra abierta por el relato y el cruce de culpas ante un hipotético desacuerdo.

La nueva ronda de contactos arrancará la próxima semana y no se descarta que comiencen los intercambios de propuestas programáticas

En la lista de concesiones, Iglesias ya destacó desde un primer momento que su formación no tenía intención de ocupar ministerios considerados de Estado (Exteriores, Defensa, Interior y Justicia) y, más tarde, desde la formación se profundizó en ello comprometiéndose a mantener lealtad dentro del Ejecutivo en asuntos de Estado. Desde la formación morada asumen asimismo que si no se produjese la lealtad prometida, Sánchez tendría siempre una llave maestra, que sería romper el acuerdo y expulsar a los representantes de Podemos del Consejo de Ministros para seguir gobernando en solitario.

La nueva ronda de contactos de Pedro Sánchez con los principales partidos no se celebrará hasta la próxima semana, y no se descarta que se comiencen a aterrizar intercambios sobre propuestas programáticas. Sin embargo, desde Podemos señalan ya las supuestas reticencias del PSOE a la hora de derogar la reforma laboral, establecer mecanismos de intervención para bajar el precio de la factura de la luz y blindar en la Constitución la revalorización de las pensiones ligándolas al IPC. Tres puntos calientes de establecerse una mesa de negociación formal para la que todavía no hay visos. "Nos preocupa que no sea una prioridad del Gobierno la derogación de las reformas laborales, tal y como dijo la ministra [Nadia] Calviño", avanzaba este miércoles el dirigente de Podemos Rafa Mayoral tras una reunión en el Congreso con representantes de CGT dentro de la ronda de contactos que durante los últimos días vienen manteniendo con sindicatos y colectivos de la sociedad civil.

El PSOE no ve concesiones

El problema es de percepciones diametralmente opuestas. El PSOE no percibe que Podemos esté haciendo "concesiones". Todo lo contrario. Cree que no se ha movido apenas nada, que no ha sido "flexible", pues su principal exigencia, la de un Ejecutivo de coalición, se mantiene intacta. Y en las alturas del partido y en el Gobierno la convicción de que no puede existir un Gabinete bicolor va fortaleciéndose día a día. Dirigentes que conocen bien a Sánchez reiteran que no se plegará y que está decidido a no incluir a ministros de Podemos, aunque su determinación le lleve a nuevas elecciones.

En el PSOE la convicción es que Sánchez no se plegará: no quiere ministros de Podemos y no está dispuesto a ceder. Antes, dicen, iría a elecciones

Al PSOE no le basta con que los morados renuncien al referéndum. Los socialistas no conciben que desde el Gobierno se pueda defender el derecho de autodeterminación, y son plenamente conscientes de que cualquier alineamiento con esa posición desembocaría en la ruptura de un eventual Gabinete. Pero insisten en que la forma de concebir el conflicto es muy distinta. Cataluña es una carpeta tan sensible que una salida de la doctrina oficial no sería sostenible y pondría en riesgo el mismo Ejecutivo, aducen. Como añaden que en las demás cuestiones de Estado la distancia es amplia, insoslayable.

Las cesiones de Iglesias para forzar una coalición: de Cataluña a los temas de Estado

Tras la publicación de la tribuna de Iglesias, llovieron varias declaraciones públicas de responsables del PSOE y de miembros del Gobierno en el mismo sentido: Sánchez no aceptará un acuerdo de coalición, y no lo llevará al debate de investidura para ver si recaba la aprobación del Congreso. Desde primera hora de la mañana, la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, venía a decir que la elección del jefe del Ejecutivo no es un juego con el que se pueda experimentar. Tener un Gobierno en julio, cuanto antes, "no pasa por tácticas, pasa por la sinceridad, por la seriedad de anteponer objetivos políticos, leyes, decisiones". Así que nada de "retos" ni de tacticismos, dijo, se trata de que Podemos explique qué prioridades programáticas tiene y qué calendario plantea.

Sin "respuesta"

La número dos insistió en que el presidente sigue esperando una "respuesta" a su oferta, la del Gobierno de cooperación, que implica que los morados tendrían acceso a cargos en la Administración, pero no en ministerios.

Los socialistas cuentan con un poderoso incentivo para no apearse de su línea roja: la buena marcha de las encuestas. Cerca del 40%, según el CIS

El secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, reiteraba que los socialistas no contemplan julio y septiembre. Mientras Iglesias, dijo, busca "dos momentos de investidura", el Ejecutivo y Ferraz solo piensan en una, y es este mes, y no hay más vuelta de hoja. La misma idea apuntalaba el número dos del Grupo Socialista, Rafael Simancas: "Los españoles no pueden esperar ni a experimentos ni a aplazamientos ni a segundas vueltas". El diputado llamaba a los morados a reeditar el trabajo compartido en el último año en el Congreso, dada la "coincidencia programática" de las dos formaciones.

Las cesiones de Iglesias para forzar una coalición: de Cataluña a los temas de Estado

Los socialistas cuentan además con un poderoso incentivo para no ceder: la buena marcha de las encuestas. El barómetro de junio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado este miércoles, confirmó la fortaleza del partido: obtendría un 39,5% (logró un 28,68% en las generales), lo que le situaría muy cerca de la mayoría absoluta en el Congreso y a gran distancia de Ciudadanos, que con un 15,8% se coloca como segunda fuerza. El PP quedaría tercero, con un 13,7%, y Unidas Podemos empata con otro 12,7%. Se trata de voto directo, sin cocina, por lo que hay que acoger esos datos con total cautela. La tentación, no obstante, sigue ahí. Sánchez, siempre según las encuestas, podría avanzar a costa de los morados. Pero las condiciones para unas nuevas urnas no serían forzosamente las de hoy.

Sánchez se centra en su defensa del colectivo LGTBI y elude la investidura

Pedro Sánchez mantuvo este miércoles un único acto en su agenda pública, dedicado al colectivo LGTBI en la Semana del Orgullo. Obviamente, no era el momento para hablar de la investidura, pero tampoco hizo declaraciones a los medios ni a la entrada ni a la salida, ni se detuvo a charlar con los periodistas. Era su primer día de regreso a España tras encadenar el viaje a la cumbre del G-20 en Osaka (Japón) y el largo Consejo Europeo de Bruselas

El presidente en funciones prometió que su Ejecutivo "nunca dará un paso atrás". El Gobierno "se mantendrá firme, no vamos a consentir que las agresiones, las amenazas o los intentos de intimidaciones campen por sus fueros", subrayó durante el acto, rotulado 'Orgullo de nuestra diversidad. 50 años de Stonewall'. 

Los miembros del colectivo LGTBI no tienen nada que temer, dijo, nunca "volverán a asustarlos". El Ejecutivo luchará, dijo, para "recuperar la memoria de los que fueron detenidos y mortificados y no pudieron amar a quien amaban". "España ha decidido, una y otra vez, ser un país abierto, diverso y tolerante. Ha decidido que los fanáticos y los intransigentes no tengan voz suficiente para poner en cuestión derechos conquistados con tanto esfuerzo", subrayó. En sus palabras se podía leer la amenaza de un partido, Vox, la formación ultraderechista que no deja de cuestionar los derechos del colectivo. 

 

El jefe del Ejecutivo recordó lo que ocurrió hace unos días en Barcelona, donde un cliente gay fue agredido verbalmente por un individuo homófobo. También cómo Vox pidió esta semana en las Cortes Valencianas los datos de las personas LGTBI que trabajan con menores. Esas actitudes no podrán desaparecer rápidamente, lamentó, pero no condicionará ni la vida ni la política. Porque España, siguió, ha decidido "no poner nunca más en cuestión uno de los principales derechos, el derecho a ser feliz". 

Al acto en la Moncloa acudieron varios miembros del Gobierno, empezando por la vicepresidenta, Carmen Calvo, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que leyó la Declaración Institucional por el Día Nacional del Orgullo LGTBI aprobada en el Consejo de Ministros del viernes pasado. Allí se encontraban miembros de entidades de defensa del colectivo LGBTI y también rostros muy conocidos: los históricos activistas Boti García Rodrigo y Jorge Lozano —que intervinieron en el acto—, y personalidades como Pedro y Agustín Almodóvar, Pepón Nieto, Nacho Duato, los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi), Mónica Naranjo, la modelo transexual Ángela Ponce, el waterpolista Víctor Gutiérrez y Jesús Santos, viudo de Pedro Zerolo, reivindicado y aplaudido este miércoles en la Moncloa. 

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