Comparecencia tras el G-20 en Osaka

Sánchez urge a Iglesias a investirle en julio y culpa de ir a elecciones a quienes voten no

El presidente insiste en que "España no se puede parar" y apremia a Podemos: ha de haber nuevo Gobierno "en julio", y no en agosto ni en septiembre. Mantiene su misma oferta, sin cambios

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, este 29 de junio en rueda de prensa tras la cumbre del G-20 en Osaka, Japón. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, este 29 de junio en rueda de prensa tras la cumbre del G-20 en Osaka, Japón. (EFE)

Si Unidas Podemos pensaba que el presidente del Gobierno iba a recular, ya tiene la respuesta. No. Mantiene su oferta de Ejecutivo "de cooperación", que incluye la incorporación de miembros morados en cargos intermedios, pero no en ministerios. Y con esa propuesta irá a la investidura en julio. Quiere que haya un nuevo Gabinete en julio, y no en agosto o en septiembre, porque su determinación es conseguir la confianza de la Cámara en la primera vuelta, y no a la vuelta de verano, como le dice Pablo Iglesias. Pedro Sánchez quiere instalar además el mensaje de que si España se conduce a un adelanto electoral, será culpa de aquellos que voten en su contra —se llame PP, Ciudadanos o Unidas Podemos—, y no del PSOE.

El jefe del Ejecutivo en funciones compareció brevemente este sábado en Osaka (Japón), al término de la cumbre del G-20, tras la que agradeció la hospitalidad del Gobierno nipón y resaltó los avances de la declaración consensuada —en la que España "ha hecho aportaciones importantes"—, especialmente en materia de cambio climático y comercio. Pero en la ronda corta de preguntas, la mayoría estuvo dirigida hacia el proceso de investidura, muy en el aire.

Sánchez incidió en que "España no se puede parar", y por tanto lanzó al resto de fuerzas la reflexión de que el país "necesita un Gobierno en el mes de julio, no en agosto, no en septiembre, no en octubre. En el mes de julio", porque queda por delante la aprobación de los Presupuestos, medidas de avance social, de transición ecológica, de recuperación de derechos y libertades que no pueden esperar. Y sobre todo porque "no hay alternativa" a un Ejecutivo liderado por el PSOE, por lo que demanda a "unos y otros", a derechas e izquierdas, de que han de ser "conscientes" de que deben "facilitar" que haya Gobierno. "Aquellos que bloquean al PSOE no están bloqueando ni a mi persona ni al PSOE, están bloqueando la mayoría expresada en las urnas, que quieren que gobierne el PSOE", advirtió.

"España necesita un Gobierno en el mes de julio, no en agosto, no en septiembre, no en octubre", sostiene, para desviar a Iglesias de ir al otoño


La insistencia en julio tiene su sentido en este punto del debate. Pablo Iglesias ya da por hecho que la de julio será una investidura fallida, porque no contará con los apoyos suficientes, ya que su partido entiende que no ha habido negociación y que el presidente no ha aceptado su exigencia irrenunciable de un Gobierno de coalición. Es decir, cree que Sánchez solo se moverá tras sufrir el varapalo el mes próximo y acabará así aceptando sus condiciones. Pero el PSOE y el Ejecutivo, y este mismo sábado el propio presidente, inciden en que hay que pensar solo en julio y no esperar a que cuando ya esté agotándose el plazo de dos meses que concede la Constitución después de una primera votación todo saldrá sobre ruedas. En definitiva, el momento es ahora.

No "especular" con otras alternativas

"El Gobierno va a trabajar para que haya Gobierno en julio" y no va a jugar a "especular" con otras alternativas, como que se pueda formar más adelante, insistió. Y "todos" los partidos tienen la responsabilidad de permitir que eso sea posible y que "España no se pare". ¿Y qué fecha concreta baraja? No la desveló —se descubrirá el martes, tras su reunión con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet—, pero sí dijo tener ya "una ligera idea".

Incide en que su propuesta a Iglesias es "razonable, sensata", porque implica una mayor colaboración. No dice por qué no a ministros de Podemos

Como en otras ocasiones, Sánchez agradeció la ayuda de los morados en este último año. Ahora se trata de dar un paso más, sí, pero no el que Iglesias quiere. Un Gobierno "de cooperación" con cargos intermedios de Podemos. Una propuesta, volvió a decir, como hace una semana en Bruselas, "razonable, sensata", que obedece a una "cooperación mayor" a la que ambas fuerzas han tenido en estos meses. Sánchez vendió así otra vez las bondades de su plan: tener a los morados como "socio preferente" en el Parlamento, pactar programa —con transformaciones, reformas, impulso de la digitalización, fortalecimiento del proyecto, transición ecológica...— y una "representación en la Administración pública de representantes de Unidas Podemos". Aquí no hay cambios. El presidente se aferra a su oferta y no se mueve un centímetro de ella. Considera que sí ha dado pasos respecto a su planteamiento inicial, antes de arrancar las negociaciones: él quería un Gabinete en solitario y ahora se abre a incluir a los morados en los segundos escalones. Los socialistas juzgan que es Iglesias el que no ha variado su plan ni una coma. "No vamos a comulgar con ruedas de molino", había trasladado Sánchez a 'La Vanguardia' esta semana.

Sánchez urge a Iglesias a investirle en julio y culpa de ir a elecciones a quienes voten no

Los periodistas desplazados a Osaka le preguntaron si valía la pena el desgaste de una investidura fallida solo por su rechazo a tener ministros de Podemos. Sánchez no quiso contestar porque es consciente de que tendría que explicar por qué no quiere dar entrada a los morados en su Gabinete. Hasta ahora, el PSOE lo ha justificado con una razón aritmética: los dos grupos no alcanzan la mayoría absoluta. Pero hay más motivos de fondo: Cataluña, el acceso a la información sensible, la desconfianza... Elementos que hacen que Sánchez no se mueva. El jefe del Ejecutivo se limitó a insistir en que "un Gobierno de cooperación es lo que necesita España, donde Unidas Podemos y el PSOE puedan entenderse en políticas sectoriales y medidas beneficiosas para la clase media y trabajadora". "Tenemos que ir a que se forme gobierno en julio", reiteró una vez más. Hay tarea por delante, y la primera será dar vida a unos nuevos Presupuestos, que quiere estén listos cuanto antes. "Al menos vamos a poner toda la maquinaria del Ministerio de Hacienda" para conseguirlo, apostilló.

No habrá oferta de cooperación a Cs

Sánchez, también para contrarrestar los reproches lanzados por la formación morada, rubricó que quiere "gobernar desde la izquierda con políticas progresistas para el conjunto de la mayoría de sociedad española" y sobre todo para los más débiles, para la clase "media y trabajadora". Es decir, que no va a ofrecer ese Gobierno de cooperación a Cs o al PP. Pero eso no significa que no intente entenderse con "todos los partidos dentro de la Constitución". Ahí insertó su cuña contra Albert Rivera, quien ayer apeló a los discrepantes para que si quieren monten un nuevo partido. No se necesita poner en pie otras siglas, dijo Sánchez, sino "volver a la responsabilidad de todos". Y si para la derecha las generales del 28-A eran una suerte de plebiscito para "echar" al PSOE del Ejecutivo, "el resultado de las urnas fue inapelable" y ha de respetarse. "España necesita estabilidad, no elecciones cada cuatro meses", observó.

Los que piensan votar no en su investidura son los que "tienen en su cabeza el adelanto electoral", se llame PP, Cs o Unidas Podemos, subraya

El Gobierno y Ferraz han advertido de que o se inviste ya a Sánchez o España pondrá rumbo a elecciones. El presidente aprovechó su comparecencia para corregir de algún modo el relato, echando la culpa a los demás si hay comicios. Cuando se le preguntó si veía probable un anticipo de las generales, sostuvo que es "en aquellos que están planteando el no" a su investidura en los que "está en su cabeza el planteamiento de un adelanto electoral". "Si no hay alternativa y votan que no, ¿qué le están diciendo a la sociedad española? Que no haya Gobierno, y entonces ¿cuál es la solución? Eso es lo que se tiene que plantear la formación política que se esté planteando el no, sea el PP, sea Cs o sea Unidas Podemos", desafió.

Sánchez, como resumen de la cumbre del G-20, subrayó de nuevo el compromiso de su Gobierno con el multilateralismo como un instrumento para una globalización "más justa", justo en un momento en el que ese sistema está siendo cuestionado. Para España, era muy importante lograr un pacto ambicioso de los líderes globales para aplicar el Acuerdo de París, con el objetivo de alcanzar la neutralidad carbónica en 2050 y poner en marcha una transición ecológica justa y solidaria. El presidente se mostró satisfecho con el resultado: todos los países del G-20, "menos uno", Estados Unidos, reafirmaron su compromiso para hacer "irreversible" el Acuerdo de París. Se ha logrado, por tanto, lo fundamental, no dar "un paso atrás" en la mayor amenaza global.

Sobre comercio internacional, el G-20 de Osaka avanzó respecto a la cumbre anterior, la de Buenos Aires, de diciembre de 2018, para proceder a una reforma "ambiciosa" de la Organización Mundial del Comercio, con el objetivo de cambiar el sistema de resolución de disputas y que se llegue a una negociación comercial compatible con las reglas mundiales de la OMC. La declaración final de la cita incluye ese proceso de reforma, y también otros aspectos que para España son importantes, como el impulso a la digitalización, el combate a la brecha de género o el abordaje del fenómeno migratorio.

El presidente también se refirió al cierre del acuerdo comercial alcanzado entre la UE y Mercosur, el "más grande del mundo" y que supone "un mensaje importante en favor del multilateralismo" justo en un momento de "crecientes tensiones comerciales" en el mundo por la guerra entre Estados Unidos y China. El acuerdo es una "excelente noticia para el empleo y las oportunidades empresariales generadoras de prosperidad y desarrollo" de las dos regiones. Sánchez subrayó el papel determinante de España en las últimas semanas para empujar al cierre de un pacto de libre comercio que cubrirá a una población de casi 800 millones de personas y que supondrá un ahorro arancelario de más de 4.000 millones de euros para el conjunto de la UE. El líder socialista agradeció el esfuerzo hecho por la Comisión Europea y su presidente, Jean-Claude Juncker, después de 20 años de negociaciones. También agradeció su empeño a los países del Mercosur, especialmente al presidente argentino, Mauricio Macri, por haber "liderado de manera bastante sustantiva" el trayecto final de las conversaciones.

A Sánchez se le preguntó por el momento de su encuentro con Donald Trump en el plenario del G-20, donde parece que él le manda sentar. Sánchez negó que fuera un "incidente". "Todo lo contrario". Le agradeció al presidente americano su comentario, que le gusta España. Y que lo estaba diciendo "de una manera sucinta", que al ser España "un gran país el dirigirlo es un honor". El líder socialista quería dar por zanjado así uno de los capítulos que ha marcado la cumbre. Ayer, fuentes de la Moncloa señalaban que Trump simplemente le comentó un "tienes un buen sitio” en el G-20, y se lo señaló. Por eso el presidente se rió. Vamos, que fue "una broma".

"Lo más importante" es que haya un cambio de color en la Comisión

Pedro Sánchez, concluida la cumbre de Osaka (la rueda de prensa coincidió sobre las 15 horas en Japón, las 8 de la mañana en España), puso rumbo a Europa. De madrugada la comitiva aterrizará en Bruselas, donde mañana por la tarde, a las 18 horas, arranca el Consejo Europeo extraordinario que decidirá el reparto de altos cargos de la Unión para el próximo quinquenio.

El presidente insistió este sábado en que "lo más importante" para el Gobierno es que haya "un cambio político en la Comisión Europea", ya que lleva desde 2004 en manos de los populares, primero con el portugués José Manuel Durão Barroso (2004-2014) y después con el luxemburgués Jean-Claude Juncker. Es decir, que la prioridad del Ejecutivo es que cambie de color la presidencia de la Comisión. "Y luego ya trabajaremos por tener una de las mejores carteras" en el Ejecutivo comunitario, añadió, refiriéndose a la voluntad de España de optar a un departamento vistoso. Madrid aspira a una vicepresidencia económica o bien al puesto de alto representante, aunque este último cargo ha perdido algo de interés por el poco poder real que tiene

 

Sánchez, jefe de los negociadores socialdemócratas junto con el portugués António Costa, se ha planteado desde el arranque de las conversaciones con los demás líderes europeos la necesidad de que sea un dirigente de su familia política, y no del Partido Popular Europeo, pese a ser la fuerza vencedora en los comicios del 26-M, quien encabece la Comisión. A quien ha apoyado España es al socialdemócrata holandés Frans Timmermans

En la segunda jornada del G-20, los líderes europeos presentes en la cumbre de Osaka, incluido Sánchez, se reunieron este sábado por la mañana. Se dieron cita, además de los jefes del Consejo y de la Comisión, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker, Sánchez; la canciller de Alemania, Angela Merkel; el presidente francés, Emmanuel Macron; el primer ministro holandés, Mark Rutte; y el italiano, Giuseppe Conte. Fuentes comunitarias explicaron a la Agencia EFE que la reunión, de aproximadamente una hora, se convocó para coordinarse de cara a la declaración final del G-20, aunque también hubo tiempo para hablar del reparto institucional europeo. 

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