PROSIGUE SU GIRA POR LATINOAMÉRICA

Sánchez renuncia a hacer del Valle de los Caídos un Museo de la Memoria

El presidente asegura que Cuelgamuros no se puede "resignificar" y solo cabe que se quede como cementerio civil. Reafirma la voluntad del Gobierno de que se cree una Comisión de la Verdad plural

Foto: Sánchez, condecorado por Evo Morales con la Orden Nacional del Cóndor de los Andes en el grado de Gran Collar este 28 de agosto en Santa Cruz. (EFE)
Sánchez, condecorado por Evo Morales con la Orden Nacional del Cóndor de los Andes en el grado de Gran Collar este 28 de agosto en Santa Cruz. (EFE)

El Valle de los Caídos no se convertirá en un museo de la memoria democrática. El Gobierno no cree que quepa “resignificarlo”, dotarle de un nuevo sentido después de tantos años identificado con la dictadura y con quien todavía yace (al menos hasta final de 2018) en la basílica: Francisco Franco. El Ejecutivo entiende que será necesario crear un nuevo espacio, un museo de la memoria democrática, en otro lugar distinto. No desde luego en Cuelgamuros. Ya no, porque está inhabilitado para ser un espacio de "reconciliación".

Esa idea no es una excentricidad del Gobierno. En realidad, se trataría de trasvasar el ejemplo chileno. El paradigma que el propio Pedro Sánchez ha podido conocer de primera mano durante su primera gira por Latinoamérica. Quiso encontrar un hueco en su agenda de infarto en su primer destino, Chile, para poder visitar el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, inaugurado por Michelle Bachelet en 2010, y para reunirse brevemente con la senadora Isabel Allende, hija de Salvador Allende, el presidente icono de la izquierda que fue tumbado por el golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973.

Sánchez quiere importar la experiencia de Chile, la el Museo de la Memoria que inauguró Bachelet en 2010 y que él visitó en Santiago durante su gira


Sánchez charló con los periodistas a bordo del avión presidencial unos minutos antes de despegar hacia la siguiente parada, Bolivia, y compartió sus impresiones con ellos. Se declaró impactado por lo que había visto, por el mural de fotografías de desaparecidos durante la dictadura chilena, por la propia concepción y diseño del inmueble (como una manzana abierta y transparente), por la acogida de archivos y documentos que narran los horrores del régimen.

Sánchez renuncia a hacer del Valle de los Caídos un Museo de la Memoria

Esa experiencia es la que quiere importar. En el caso de Chile, la creación del museo nació a partir de las conclusiones de una Comisión de la Verdad, la misma que el PSOE y su líder quieren que se ponga en marcha en España para esclarecer los crímenes del franquismo.

Durante la tramitación parlamentaria

El presidente confesó a los periodistas que le acompañan en el viaje que el Gobierno no cree que ya se pueda “resignificar” el Valle de los Caídos como un monumento de la reconciliación por su alta carga simbólica. Ya es imposible, alegó. “Veo muy difícil que sea otra cosa que un cementerio civil”, en el que descansen, como ocurre hasta ahora, víctimas de los dos bandos. Cuelgamuros es, de hecho, la mayor fosa común del franquismo, pues están enterradas casi 34.000 víctimas. No en vano, el real decreto ley que aprobó el pasado viernes el Consejo de Ministras y Ministros establece que el Valle sea un lugar en el que yazcan únicamente los caídos por la guerra y la dictadura, de ahí que entre ellos no tenga cabida el dictador, que murió en su cama en 1975.

El presidente desea que el Valle sea un lugar "de reposo" de las víctimas. Preservaría el carácter sagrado de la basílica y no sacaría a los monjes

Horas después, Sánchez compareció en rueda de prensa conjunta con el presidente boliviano, Evo Morales, en el hotel Camino Real de Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más poblada del país. Allí el mandatario socialista explicitó sus planes de forma rotunda y ante las cámaras: "Como saben, el viernes decidimos por un real decreto ley exhumar los restos de Franco porque ninguna democracia puede rendir tributo a un dictador, y esa decisión dignifica nuestra democracia". Ese texto, tras su convalidación, seguirá su tramitación como proyecto de ley y entonces el Ejecutivo esperará a ver las "opiniones de los distintos grupos". Pero la del Gobierno es que el Valle "no puede ser un lugar en el que se lleve a cabo una resignificación", un lugar de "reconciliación", tiene que ser un recinto "de reposo" y un "cementerio civil" para las víctimas de la contienda.

Sánchez renuncia a hacer del Valle de los Caídos un Museo de la Memoria

Las intenciones del Ejecutivo, pues, pasan por sacar a Franco de la basílica y reubicar al fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, en un sitio no preeminente del mausoleo. No pretende desacralizar el monumento ni sacar a la veintena de monjes benedictinos que lo custodian. En todo caso, la puesta en marcha de un eventual museo de la memoria fuera del Valle tendría que emerger, por tanto, como fórmula de consenso durante la tramitación como proyecto de ley del decreto de exhumación del dictador.

Mayor "legitimidad"

La nueva posición de Sánchez significa un cambio respecto a la postura mantenida por el PSOE hasta el momento. Los socialistas registraron el pasado diciembre una proposición de ley que decayó porque el Gobierno de Mariano Rajoy la vetó en la que se afirmaba que el Valle sería "lugar de memoria de las víctimas de la Guerra Civil española y la dictadura franquista, de acuerdo a los principios de pluralismo, reconciliación, paz y democracia que consagra la Constitución". Se reconvertiría en un centro nacional "impulsor de la reconciliación, la memoria colectiva democrática y la dignificación y reconocimiento de las víctimas" de la contienda y del régimen. En la moción que sí aprobó la Cámara en mayo de 2017 con un solo voto en contra la posición era la misma, solo que estaba expresada de forma más inconcreta. Ahora esa idea ha decaído.

Sánchez achaca a su "falta de experiencia" en el Ejecutivo el hecho de que pensara que la salida de Franco del Valle podría hacerse de forma "expedita"

Durante su comparecencia con Morales, también aseguró que en el transcurso de la tramitación como proyecto de ley del decreto de exhumación el Gobierno quiere que se cree la Comisión de la Verdad, que sea lo más plural posible y que esté incorporada por todas las perspectivas históricas de la Guerra Civil y la dictadura para que de una vez por todas se cierren esas heridas que se siguen sufriendo en el país". En este caso, no hay ninguna corrección: este planteamiento está muy aquilatado en el partido y también lo anunció la ministra de Justicia, Dolores Delgado, el mes pasado en el Congreso.

Sánchez renuncia a hacer del Valle de los Caídos un Museo de la Memoria

Durante su charla con los informadores en el Airbus de las Fuerzas Armadas, Sánchez achacó a su “falta de experiencia” en el Ejecutivo que la salida del cuerpo de Franco del Valle de los Caídos vaya a retrasarse en el tiempo. Él mismo y su Ejecutivo dieron a entender, a comienzos de su mandato, que el desenterramiento podría llegar en julio, que sería "expedito”. Pero no ha sido así, en buena medida porque la familia se acabó oponiendo frontalmente, y eso ha complicado todos los trámites. El presidente defendió, no obstante, que siempre creyó que era necesario dar cauce a la iniciativa vía real decreto ley, para que el Congreso lo convalide en el plazo de un mes, no tanto para blindarse, aseguró, sino para conferir mayor “legitimidad” a su decisión.

La pugna en el espacio conservador

El Gobierno cree que con este asunto, que ha llenado minutos de información en teles y radios y páginas en periódicos, tiene todas las de ganar. Es decir, que es un debate que le favorece, y que tiene ganado ante la opinión pública. Para Sánchez, además, el PP ha “perdido la oportunidad” de homologarse a la derecha europea y de “desembarazarse” de su pasado, de la sombra de su vinculación con la dictadura, una oportunidad que a su juicio Pablo Casado tenía en bandeja, al ser un líder joven y nuevo.

El mandatario socialista cree que el PP ha perdido la "oportunidad" de homologarse a la derecha europea y de "desembarazarse" de su pasado

Pero el presidente dice “no reconocer a este PP”, ni lo ve como un partido de gobierno. Entiende que está sumergido en su competición con Ciudadanos a la caza del voto conservador, y ello provocará que ambas derechas rivalicen en su oposición a todo lo que haga el Ejecutivo, por lo que construir consensos será mucho más complicado.

Sánchez renuncia a hacer del Valle de los Caídos un Museo de la Memoria

Que Ciudadanos haya cambiado de opinión y pase del apoyo a la proposición no de ley que los socialistas defendieron (y vieron aprobarse en el Congreso) el año pasado a la abstención en el decreto de exhumación de Franco es “inexplicable”, pero en el caso del PP mantenerse en esa misma abstención es más sangrante, cree, porque no le permite visualizar que ha roto amarras con una página negra de la historia de España.

La espectacular acogida de Bolivia a Sánchez... y la cuestión plurinacional

Hacía 20 años que un presidente del Gobierno español no ponía un pie en Bolivia. El último fue José María Aznar, y en La Paz no estaba al frente Evo Morales. Ese era uno de los motivos por los que Pedro Sánchez incluyó a Bolivia en su primera gira latinoamericana. Un país con una baja renta per cápita, encajonado por sus vecinos y sin salida al mar, con un presidente indígena y de izquierdas al frente, olvidado por la comunidad internacional. 

Morales obsequió a Sánchez tanto como pudo. Le preparó una acogida espectacular y calurosa en el aeropuerto de Viru-Viru, con largos honores militares y danzas locales. Le condecoró con la mayor distinción de su país, la Orden Nacional del Cóndor de los Andes en el grado de Gran Collar. El resultado era la gran expectación mediática que rodeaba la visita del presidente español, que continuará este miércoles. El punto de operaciones elegido fue Santa Cruz de la Sierra, la ciudad en la que España se ha volcado en cooperación al desarrollo

El líder socialista y Morales firmaron varios acuerdos en una ceremonia amistosa plagada de referencias al "hermano presidente Pedro Sánchez Pérez-Castejón". Uno, el acuerdo marco de Asociación País para el período
2018-2021 en sectores prioritarios como el agua y saneamiento, educación,
salud, gobernabilidad democrática e igualdad de género, dentro del programa
de cooperación existente entre ambos países.

 

Otro acuerdo gira sobre cooperación judicial y un último memorándum de entendimiento facilitará a las empresas españoas invertir en la construcción de un megaproyecto multimillonario: el corredor ferroviario bioceánico que recorrerá de este a oeste Suramérica. En ese sentido, y para evitar ahuyentar la entrada de compañías extranjeras en el país, Morales insistió en que las inversiones en su país están "garantizadas", evidenciando que hay seguridad jurídica, pese a la tanda de nacionalizaciones de firmas de los últimos años. 

Sánchez se comprometió a una presencia más recurrente del Gobierno español en Bolivia y al apoyo a que el país latinoamericano pueda ser sede de la cumbre UE-CELAC en 2019. Morales a su vez agradeció la cooperación española, especialmente en materias como los fondos de agua y saneamiento o la donación de ambulancias que hizo José Luis Rodríguez Zapatero.  

En todas las presentaciones y rotulaciones siempre se recuerda que el nombre oficial de la nación andina es Estado Plurinacional de Bolivia. Un apellido que Sánchez quiso incorporar a España, aunque luego aparcó esa denominación. Morales fue preguntado por esa etiqueta, y es que la número dos del PSOE, Adriana Lastra, puso como ejemplo a Bolivia cuando, nada más concluir el congreso de entronización de Sánchez, se consagró esa España plurinacional que persigue el partido. 

 

Morales subrayó que "no se trata de dar consejos" a España, porque cada país es un mundo y tiene su "particularidad". Y Bolivia es "diversa", pues cuenta "con 32-33 nacionalidades", pueblos que han vivido milenariamente, sistemas basados en la "colectividad, complementariedad, solidaridad". Con la refundación del Estado, el país dejó atrás su pasado "colonial" y pasó a ser "plurinacional", lo que significó el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas (algunos con muy poca población), y esa es la forma de integrar el campo y la ciudad, el oriente y el occidente, los movimientos sociales..., defendió. 

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