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La bomba que Sánchez deja en Marruecos: "¿Y si Mohamed VI se levanta de mal humor?"
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El gran laberinto geopolítico

La bomba que Sánchez deja en Marruecos: "¿Y si Mohamed VI se levanta de mal humor?"

Volantazo en el Sáhara, decapitaciones de ministros que no gustan a Rabat, defensa de la mano dura en la frontera... ¿Puede España seguir agradando a Marruecos sin cabrear a Argelia? ¿Qué haría Feijóo? Juego de suma cero en Moncloa

Foto: Sánchez y Mohamed VI en Rabat, en abril. (EFE/Mariscal)
Sánchez y Mohamed VI en Rabat, en abril. (EFE/Mariscal)

Las cosas no son a veces lo que parecen en las relaciones diplomáticas, pero la apariencia es importante, y lo que parece ahora es que España va a rebufo de Marruecos... y con la lengua fuera por haber irritado a Argelia.

¿Qué está pasando? ¿Tiene Marruecos la sartén por el mango en sus relaciones con España? ¿Qué margen tendrá el próximo inquilino de Moncloa para conseguir sonrisas de Mohamed VI y gas argelino sin pagar un alto precio por ello?

Hechos, interpretaciones y análisis de expertos sobre el presente, el pasado y el futuro de la larga crisis con Marruecos.

La cuenta atrás

Hecho número uno: el regalo de Donald

Diciembre de 2020: Donald Trump, presidente de EEUU, reconoce la soberanía marroquí del Sáhara Occidental, al tiempo que celebra, y este dato es clave, la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel.

Foto: El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken. (EFE)

Posible interpretación del hecho número 1: Marruecos se empodera geopolíticamente y España quizá no lo ve venir.

Hecho número dos: la excusa Ghali

Abril de 2021: Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, entra en España para ingresar en un hospital de Logroño. Ghali, una de las bestias negras del régimen marroquí, tiene cáncer, covid y 72 años. Lo que pretendía ser un operativo discreto (y “humanitario”) del Ministerio de Exteriores (con la oposición del Ministerio de Interior) acaba estallando. Marruecos protesta con fuerza y España trata de contener el golpe. “Para nada esta cuestión ni impide ni perturba las excelentes relaciones que España tiene con Marruecos", asegura la ministra de Exteriores, Arancha González Laya. Pero las relaciones con Marruecos van a perturbarse mucho para España y para... Laya.

"España es el señor entusiasta y sobreactuado que trata de calmar como sea a su vecino díscolo"

Posible interpretación del hecho número 2: Marruecos aprovecha el viaje de Ghali a Logroño para montarle un ‘casus belli’ a España.

Hecho número tres: invasión a la carta

Mayo de 2021. Diez mil inmigrantes entran en Ceuta ante la inacción de las autoridades fronterizas marroquíes.

Foto: El ministro marroquí de Exteriores, Nasar Burita. (EFE)

Posible interpretación del hecho número 3: Marruecos diseña una ‘invasión’ a la carta para dinamitar las relaciones con España como represalia por el caso Ghali. La otra Marcha Verde. Con las autoridades españolas desbordadas por el incidente, Marruecos comienza a negociar asuntos mayores (el estatus del Sáhara Occidental) en posición de fuerza.

Hecho número cuatro: ¡que le corten la cabeza!

Julio de 2021: el Gobierno cesa a la ministra de Exteriores, Arancha González Laya. Al día siguiente, en la toma de posesión, el nuevo titular de Exteriores, José Manuel Albares, apuesta por "reforzar las relaciones con Marruecos, gran amigo y vecino".

Posible interpretación del hecho número cuatro: España entrega a Marruecos la cabeza de Laya en bandeja de plata.

Foto: El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares (i), recibe la cartera ministerial de manos de su predecesora, Arancha González Laya. (EFE)

Hecho número cinco: volantazo en el Sáhara

Marzo de 2022. Carta de Pedro Sánchez a Mohamed VI: “Reconozco la importancia que tiene la cuestión del Sáhara Occidental para Marruecos… España considera la propuesta marroquí de autonomía presentada en 2007 como la base más seria, creíble y realista”. España vira su política histórica para dejar caer la tostada del Sáhara del lado marroquí.

"Cada vez que Marruecos ve dudas en España, malo para España"

Posible interpretación del hecho número cinco: Marruecos gana la batalla diplomática a España.

Hecho número seis: móviles pinchados

Mayo de 2022. El Gobierno asegura que los móviles del presidente del Gobierno y de los ministros Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles fueron espiados por el programa Pegasus.

Posible interpretación del hecho número seis: ¿desplumó Marruecos el móvil del presidente del Gobierno español? Dato: el 'hackeo' se produjo en plena crisis de los dos países, entre la operación Galhi y el cese de la ministra de Exteriores.

Hecho número siete: el mosqueo argelino

Junio de 2022: Argelia amaga con romper los tratados comerciales con España por su cambio de postura con el Sáhara.

Foto: Argelia apunta ahora a Albares. (EFE/Stephanie Lecocq)

Posible interpretación del hecho número siete: España ha elegido el peor momento en medio siglo (desde la crisis del petróleo) para cabrear a un socio gasístico estratégico.

Hecho número ocho: la muerte

Junio de 2022: decenas de inmigrantes sudaneses mueren tratando de saltar la valla entre Nador y Melilla. En su primera reacción a la tragedia, Pedro Sánchez describe la actuación de las fuerzas de seguridad con un: “Bien resuelto”. Crujir de dientes en la izquierda española. Sánchez matiza luego sus palabras, pero evita criticar a la (bajo sospecha) gendarmería marroquí.

Posible explicación del hecho número ocho: Marruecos vuelve a ponerse duro en la frontera tras el giro español en el Sáhara.

Foto: Comentario de Sánchez en Twitter criticando la reacción de Rajoy a la muerte de 15 migrantes en Ceuta.

Derivada conspiratoria de los ocho hechos anteriores: en las últimas semanas, circulan por medios digitales derechistas acusaciones (sin pruebas) sobre un supuesto chantaje marroquí a España. Marruecos contaría con información personal del entorno de Sánchez vía Pegasus. ¿Intoxicación informativa? Muy probablemente, pero el ruido ya está hecho. La percepción pública de que España ha cedido más de la cuenta en su crisis con Marruecos, sumada a la falta de explicaciones al volantazo en el Sáhara, ha abierto la puerta a los chismes libelosos conspiratorios. Alguien ha olido sangre.

Aznar la tenía guardada

Tres meses después de la carta de Sánchez al rey de Marruecos sobre el Sáhara, José María Aznar, expresidente del Gobierno que nunca deja pasar una, se despachó a gusto en una entrevista en El Confidencial:

"España ganó el pulso de Perejil, pero el de ahora lo ha ganado Marruecos claramente"

A mí Marruecos me echó un pulso [Perejil] y lo perdió. A este Gobierno le echó un pulso y lo ha ganado. El cambio de posición de España con el Sáhara ha sido un error histórico y va a tener consecuencias graves para España. España ha demostrado su vulnerabilidad, su debilidad, y eso va a ser aprovechado en contra nuestra. Y que no se compare con la crisis de 2002. Ahora se ha hecho sin consultas, de la noche a la mañana, mientras que en la crisis de 2002 se llevó el asunto al Parlamento. El Congreso votó a favor de la intervención, la OTAN la respaldó, la Unión Europea también. Si algo hubo en aquel momento fue luz y taquígrafos. Esto, hecho con nocturnidad y alevosía, es una manifestación de debilidad”.

Hablan fuentes diplomáticas: "Los pulsos de Marruecos a España no son nuevos. Es su manera tradicional de hacer política exterior: de la Marcha Verde a Perejil, siempre se trata de pulsar la determinación española. Cada vez que Marruecos ve dudas en España, malo para España".

“Aznar no es santo de mi devoción, pero aquí tiene razón. Ha ido a dar al Gobierno donde más duele. España ganó el pulso de Perejil, pero el de ahora lo ha ganado Marruecos claramente”, cuenta una fuente con conocimiento profundo de la sociedad marroquí.

Foto: La bandera española ondea en la isla de Perejil durante el incidente de 2002. (EFE)

Marruecos ha ganado, vale, ¿pero España no ha obtenido nada a cambio? “Las palabras de Sánchez sobre las muertes en la verja de Melilla fueron escandalosas, aunque es bueno ponerlas en contexto geoestratégico. Lo único que le ha sacado España a Marruecos de esta crisis, después de hacerle tantos favores, ha caído del lado de Grande-Marlaska y el Ministerio del Interior: que Marruecos mantenga la frontera sur segura y, como vino a decir Sánchez, al precio que sea. Es la triste realidad cuando subcontratas la seguridad fronteriza a un país sin garantías democráticas. Pero ya sabemos que el control migratorio es un asunto muy voluble: si mañana el rey de Marruecos se levanta de mal humor, la cosa puede volver a complicarse en la frontera”, añade dicha fuente.

Marruecos se ve fuerte

¿Cómo se ven las cosas desde Marruecos? Parece que con tranquilidad tras el viraje español sobre el Sáhara.

"Marruecos se ha afianzado como líder en África y socio estratégico de España"

Habla Ali Zoubeidi, experto en seguridad y migración de la Universidad Hassan I de Marruecos: “Tras la crisis de Ceuta, quedó muy claro que los intereses nacionales comunes debían ser prioritarios para España y Marruecos”.

Entre los avances bilaterales, Zoubeidi menciona los acuerdos migratorios entre Senegal, Marruecos, Mauritania y España para estrechar lazos económicos, controlar las “fronteras marítimas” y “hacer frente al crimen organizado”.

Foto: Soldados españoles permanecen en la frontera con Marruecos en la playa del Tarajal. (Reuters/Jon Nazca)

¿Tiene ahora Marruecos más fuerza que antes en sus relaciones con España? Zoubeidi pone la respuesta en contexto geopolítico: Marruecos estaría más fuerte en general. “Marruecos está construyendo alianzas fuertes con los países africanos, y juega un papel importante para la paz en Oriente Medio. La normalización de las realaciones con Israel, el papel de Marruecos en la guerra contra el terrorismo y la lucha contra el crimen organizado transnacional han afianzado al reino marroquí como líder en el continente africano y socio estratégico de España”, zanja Zoubeidi.

Relaciones especiales

Que España suele tratar con cautela a Marruecos no es nuevo. Hay mucho en juego. “Las relaciones con Marruecos están marcadas por la vecindad, es decir, son claves para España en materia migratoria, securitaria y comercial. Las relaciones, por tanto, requieren de un trato específico por parte de España, pero al mismo tiempo están atravesadas por una irritabilidad permanente por el Sáhara y por la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla, a la que no va a renunciar nunca”, cuenta Josep Piqué, ministro de Exteriores en el aznarato.

Foto: El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares. (EFE/Stephanie Lecocq)

Todo el mundo, en definitiva, tiene un vecino que requiere de un trato y un tacto especiales por diversos motivos. "Las tensiones entre España y Marruecos vienen de lejos, aunque en la última década funcionara un acuerdo bajo mesa: yo no toco el Sáhara y tú no tocas Ceuta y Melilla; pero incluso entonces, el puente aéreo volaba en una sola dirección: presidentes del Gobierno, ministros, presidentes autonómicos y hasta el director del Banco de España visitaron Marruecos. ¿Y del otro lado? No recibimos ni una quinta parte de ese entusiasmo. España, en definitiva, es el señor entusiasta y sobreactuado que trata de calmar como sea a su vecino díscolo y pesado, y en esas seguimos. Marruecos tiene la sartén por el mango", cuenta la fuente conocedora de la sociedad marroquí.

Canción triste argelina

Resumiendo: Marruecos siempre aprieta y siempre ha habido problemas, pero se habrían exacerbado por goles en propia puerta de España. Habla Josep Piqué: “Las relaciones con Marruecos siempre han sido complejas y hasta turbulentas. En mi época de ministro, el embajador de Marruecos en España se retiró por un conflicto migratorio (que se acabó reconduciendo). Pero una cosa es eso y otra cambiar medio siglo de política de Estado sobre el Sáhara sin consultar a la oposición y al parlamento. Todo ello conocido, además, tras filtrar la casa real marroquí una carta del presidente español. Sin que sepamos siquiera, por tanto, qué se ha pactado exactamente. Eso coloca a España en una situación de poca fiabilidad en materia de política exterior, donde las decisiones estratégicas han de ser duraderas (que valgan para gobiernos de distinto signo) y tomarse al margen de impulsos presidenciales coyunturales”.

Traducción de las palabras de Piqué: Sánchez le ha dejado un buen marrón (argelino) al siguiente inquilino de Moncloa.

"La decisión sobre el Sáhara ha colocado a España en situación de poca fiabilidad en materia de política exterior"

¿Qué pasará en el siguiente pulso con Marruecos? Tras el reordenamiento de las piezas geopolíticas, y en un contexto de máxima agitación internacional, ¿logrará España volver a contentar a la vez a Marruecos y a Argelia?

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho: "El problema del Sáhara no se puede solucionar con una carta clandestina". A la pregunta de si eso significa que revertirá la nueva política sobre el Sáhara si llega a presidente, Feijóo se mostró más cerca del sí que del no, pero ambiguo, quizá porque aún no tiene respuesta a la gran cuestión derivada: ¿es posible rectificar sobre el Sáhara sin cabrear a Marruecos?

Algunos analistas, no obstante, sospechan que lo que pasará será exactamente lo contrario: que antes de que otro Gobierno español amague con volver a la neutralidad sobre el Sáhara, Marruecos pedirá a España endurecer su postura con un trumpazo: reconocimiento pleno, oficial y sin ambigüedades de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental (al fin y al cabo, pensará sin duda Marruecos, la Administración Biden no ha dado señales de querer cambiar la decisión de Trump sobre el Sáhara). No es difícil imaginar que a Argelia no le agradaría que España hiciera tal cosa.

Foto: EC.

Hablan fuentes diplomáticas: “Todos los gobiernos de la democracia habían logrado mantener buenas relaciones con Marruecos y Argelia a la vez, lo que a veces no fue fácil, pero el Gobierno lo ha planteado ahora en términos de suma cero: mejora lenta y confusa de las relaciones con Marruecos (está por ver que Marruecos vaya a abrir las aduanas en Ceuta y Melilla, como Sánchez prometió) y, a cambio, empeoramiento de las relaciones con Argelia que pueden afectar al precio de gas, que se revisará el próximo enero”.

En resumen: Argelia, Marruecos y España, juego de suma cero descontrolado y con capacidad de quitar el sueño a varios presidentes.

Las cosas no son a veces lo que parecen en las relaciones diplomáticas, pero la apariencia es importante, y lo que parece ahora es que España va a rebufo de Marruecos... y con la lengua fuera por haber irritado a Argelia.

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