El enfermo que enfrenta a España y Marruecos es invisible en Logroño
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NORMALIDAD ABSOLUTA EN SU HOSPITAL

El enfermo que enfrenta a España y Marruecos es invisible en Logroño

Sin vigilancia policial reforzada, sin apenas información. Nadie sabe nada. En el hospital de la capital riojana en la que Brahim Ghali se recupera del covid, su presencia es fantasmal

placeholder Foto: El Hospital San Pedro, donde está ingresado Ghali. (A. S.)
El Hospital San Pedro, donde está ingresado Ghali. (A. S.)

El epicentro de un conflicto diplomático sin precedentes entre España y Marruecos vive ajeno a la polémica. En el hospital San Pedro de Logroño donde está hospitalizado el líder del Frente Polisario nadie sabe nada. Ni se preguntan qué hace ahí. Tampoco han visto un exceso de seguridad. No ha habido ninguna comunicación para extremar la precaución. Es la otra frontera social del conflicto político tras la ola migratoria más numerosa de la historia de España. El mandatario saharaui Brahim Ghali permanece ingresado desde el día 18 de abril por “causas humanitarias” con una neumonía bilateral provocada por el covid entre un silencio atronador.

Su llegada a España no ha esquivado el ruido. El líder político del Sáhara Occidental utilizó dos identidades falsas: la primera al solicitar el ingreso en el hospital riojano tras un vuelo que le llevó a Zaragoza; y la segunda en los informes médicos del hospital de Argel donde provenía, tal y como adelantó El Confidencial. Su presencia inesperada en España está removiendo las causas judiciales pendientes. Por el momento, la Fiscalía de la Audiencia Nacional estudia imputarle el delito de identidad falsa. En su haber también tiene acusaciones de violación, terrorismo, torturas y delitos de lesa humanidad.

Foto: La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich. (EFE)

Fuentes del centro hospitalario San Pedro aseguran que el líder del Frente Polisario se encuentra estable y fuera del peligro con el que ingresó hace más de un mes. Dejó la unidad de cuidados intensivos hace pocos días y se recupera favorablemente en planta. Una situación médica del líder político saharaui que no inquieta en el hospital donde se desencadenó la crisis diplomática.

Nadie sabe nada

Esta es una conversación con un trabajador del centro hospitalario.

–Supongo que sabrás que está hospitalizado el líder del Frente Polisario en este hospital.

–¿Cómo? Me acabo de enterar.

El cruce de declaraciones es el fiel reflejo de lo que se vive en el Hospital San Pedro de Logroño donde está hospitalizado Brahim Ghali desde el 18 de abril. El personal del centro no conoce todo lo que rodea a las causas de cómo llego o qué le trajo al líder saharaui a Logroño. Es más: la normalidad es tan absoluta que no han notado ni más presencia policial ni avisos por parte de la dirección del centro. Ni se intuye que un personaje que ha desatado tal crisis diplomática esté en el hospital. “Me he enterado por ti”, continúa la conversación con una de las celadoras del citado hospital en el edificio que da acceso a Urgencias.

Es casi la misma sensación que detallan dos guardias de seguridad del centro en pleno relevo de su jornada. “Esta semana aún se ha hecho algo de revuelo comentándolo con los compañeros pero sin más. Alguna cámara de televisión ha estado fuera del hospital, pero dentro como si nada”, cuentan. Esta aseveración en la búsqueda de este diario por recabar más información sobre la hospitalización del jefe del Polisario evidencia lo que es un clamor en el hospital: aquí se sigue la vida como si no hubiera pasado nada.

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La mañana de este jueves empezaba con una protesta de varias decenas de personas del servicio de limpieza que reivindican mejores condiciones. A pocos metros de estas comienza a crecer la fila para la vacunación de las personas citadas. Es relativamente temprano y el hospital ya es un trasiego de pacientes y sanitarios. Y en la sexta planta de uno de los edificios del Hospital San Pedro está Brahim Ghali. Sin rastro de una patrulla de Policía o un refuerzo visible de la seguridad del centro. Nada de nada.

En las plantas de hospitalización la situación es idéntica. Los familiares de los pacientes acceden para ver a los enfermos individualmente, tal y como exige la normativa hospitalaria por la pandemia del Gobierno de La Rioja. En la tienda del hospital dos trabajadores aclaran a este diario que el ambiente es tranquilo. “Se comentó hace un mes que alguien conocido del Sáhara llegó por covid y esta semana por lo que se ha visto en la televisión sobre Ceuta se ha hablado algo. Pero nadie sabe nada o algo más concreto”, cuenta una trabajadora. En la búsqueda –e insistencia– por conocer cómo se vive la hospitalización de Brahim Ghali hasta quince sanitarios responden que “ni idea” o “he oído algo pero poco más”.

Sin presencia policial

Es precisamente este desconocimiento generalizado lo que más se repite. Desde la dirección del centro hospitalario no se ha emitido ninguna notificación ni comunicado interno para tener en aviso a sus trabajadores. A su vez, la seguridad policial que se presupone a un mandatario internacional que ha desatado tal conflicto diplomático brilla por su ausencia. Según fuentes policiales, la vigilancia recae en la Comisaría General de Información que siempre actúa a instancias del juez que instruye las causas abiertas contra Brahim Ghali; y no en la Jefatura Superior de la Policía de La Rioja. Este jueves no hubo ni rastro de presencia policial. Ni dentro ni fuera del centro hospitalario. “Llevo un mes de prácticas y me enteré esta semana que estaba aquí. De hecho, estuve cerca de tratarlo”, detalla un joven médico. Según detallan varios sanitarios, al principio de esta semana sí se vio algo de presencia policial, pero “uno o dos coches y un furgón el martes”. Y siempre en el exterior del recinto hospitalario.

La principal preocupación que se percibe en el Hospital San Pedro de Logroño está en la fila de la vacunación. Juana reconoce que no tiene prisa ni está inquieta por el pinchazo. Simplemente espera. A preguntas de la presencia del líder del Frente Polisario, cuenta esta logroñesa que si fuera por ella “no le hubiera traído a Logroño. ¿’Pa’ qué? Aquí no queremos problemas”. Se habló en casa esta semana, pero he venido a la vacuna sin acordarme. Dicen que ya está mejor, ¿no?”.

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El día transita en el centro hospitalario San Pedro como un día normal. La polémica diplomática continúa su curso y el hospital es un lugar que parece ajeno a todo. Un mundo paralelo donde la vida sigue. “¿Va usted a la vacuna?”, se escucha constantemente. “La única incordia e incomodidad es el covid”, cuenta otro guardia de seguridad. Fuentes de la dirección del centro aclaran que respecto a la situación médica de Brahim Ghali hay “absoluta normalidad” y se le está tratando “como a un paciente más”. Sin ninguna atención especial más allá de su delicado estado de salud. A día de hoy se encuentra en hospitalización convencional tras varias semanas en la unidad de cuidados intensivos. Según está avanzando su hospitalización afirman a este diario que podría abandonar el centro en dos semanas. “Está avanzando cada día mejor”, cuentan.

¿Y el movimiento saharaui logroñés ha tenido contacto con su líder? La asociación Los Amigos del Sáhara explican en conversación con este diario que no. “Nosotros hemos entendido que el presidente de la República del Sáhara y líder del Frente Polisario está aquí por razones humanitarias. Y no hemos considerado contactar con él”, insiste. El protocolo covid que está implantado en Logroño garantiza la visita de un único familiar o persona cercana. Lo que limita poder visitarle, según cuenta a este diario Abdulahe Hamad, delegado del Frente Polisario en La Rioja. “Lo hemos intentado, pero es imposible visitarle. Nos llamarán cuando se pueda”, cuenta. Este representante del movimiento saharaui sí que se preocupa por la falta de seguridad sobre el representante del Sáhara Occidental: “¿No hay nadie vigilando? ¿De verdad?”.

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