La identidad falsa de Ghali amenaza con abrir un frente a Sánchez en los tribunales
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La Fiscalía ya estudia una denuncia

La identidad falsa de Ghali amenaza con abrir un frente a Sánchez en los tribunales

La judicialización del caso salpicaría a los gobiernos de España y Argelia por facilitar un pasaporte fingido al líder del Frente Polisario, quien, además, tiene causas pendientes con la Justicia

Foto: Brahim Ghali, líder del Frente Polisario. (Reuters)
Brahim Ghali, líder del Frente Polisario. (Reuters)
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La crisis diplomática entre España y Marruecos aún no ha comenzado a disiparse y ya se abre una segunda. Esta vez, en los tribunales. La falsa identidad que empleó el enemigo de Rabat Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, se ha convertido en una bomba de relojería para un Gobierno que accedió a acogerle en España ante la gravedad de su estado de salud tras contagiarse de covid-19. La Fiscalía de la Audiencia Nacional estudia denuncias presentadas por la documentación con la que Ghali entró en España y, si la cuestión deriva en la apertura de un procedimiento, tendrá que investigarse si Ghali empleó un nombre fingido en su registro o también lo hizo en la documentación con la que accedió a España y quién facilitó la maniobra. Quién, cómo, cuándo y por qué.

El caso de la identidad falsa no se limita a España y Marruecos, sino que amenaza con extenderse al principal soporte económico y militar del Frente Polisario: Argelia. Como desvela hoy este periódico, la 'trampa' se repitió en dos ocasiones. Ghali entró en España el 18 de abril, a través del aeropuerto de Zaragoza, en un avión gubernamental argelino y con un pasaporte diplomático de este país en la que, según la versión de Exteriores, constaba su nombre auténtico. Ahí le recogió una ambulancia que recorrió 175 kilómetros hasta el Hospital San Pedro de Logroño, donde entró de inmediato en la UCI. Utilizó en su registro hospitalario otra identidad: Mohamed Benbatouch. En los informes médicos que aportó en el centro médico, constaba un segundo nombre falso: Mohamed Abdellah. Las repercusiones diplomáticas de una causa que implicaría a tres países y al Sáhara Occidental son evidentes.

Foto: El secretario general del Frente Polisario Brahim Ghali

El uso de este nombre fingido salpica por tanto a las autoridades argelinas, pero también a las españolas: desde que la hospitalización de Ghali salió a la luz, el Gobierno en ningún momento ha argumentado que desconociera la utilización de una identidad falsa para ello, por lo que tampoco se descarta la posibilidad de que le facilitara esta cobertura. "Un acto humanitario", defendió la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. La actuación de ambos países se ve así en entredicho y, en investigaciones anteriores de la Audiencia Nacional, la falta de colaboración por parte de Argelia para esclarecer hechos sobre el Frente Polisario ya ha quedado patente.

Por el momento, la cuestión se encuentra en la mesa de la Fiscalía de la Audiencia Nacional a través de dos vías. Por una parte, la Fiscalía de La Rioja ha remitido a sus homólogos de la Audiencia una denuncia presentada por el Club de Abogados de Marruecos, en la que se apunta a la comisión de un delito de falsedad documental. Además, la primera de las asociaciones que acusó a Ghali de delitos de lesa humanidad hace años, la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (Asadedh), reclamó hace ya tres semanas la ampliación de su querella inicial a la posible comisión de delitos de entrada ilegal, identidad falsa y falsedad documental. Su querella, para mayor malestar de Argelia, no solo se dirige contra el líder del Polisario, también contra generales argelinos que ven ahora de nuevo en el foco un procedimiento que consideraban desactivado.

Foto: La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. (EFE)

Fuentes fiscales consultadas dudan, sin embargo, de que este tribunal sea el competente para pronunciarse sobre los hechos denunciados: aunque la valoración sobre el escrito se encuentra aún en una fase inicial, apuntan que la Audiencia Nacional es sabedora de delitos cometidos por españoles en el extranjero, pero no al revés, con lo que no se descarta su devolución a la Fiscalía de La Rioja. Pese a las incertidumbres que plantea el caso —si el documento se falsificó fuera de España, si afecta al interés del Estado y si el caso corresponde a la Audiencia Nacional—, las fuentes mencionadas consideran que, antes o después, el asunto quedará en manos de un juez. "El delito es delito", indican sobre la identidad falsa empleada.

La denuncia

La última de las denuncias, a la que ha tenido acceso El Confidencial, apenas ocupa una página y en ella se pide al Ministerio Público que dé "instrucciones para que se proceda a la persecución y detención del Sr. Brahim Ghali, que ha falsificado y utilizado a sabiendas un documento de identidad falso, delito castigado por el artículo 392 del Código Penal". El entrecomillado del Código Penal que incluyen da por hecho que el jefe del Frente Polisario no falsificó el documento por sí mismo, sino que se lo facilitaron.

placeholder Pinche para leer la denuncia.
Pinche para leer la denuncia.

"El particular que cometiere en documento público, oficial o mercantil, alguna de las falsedades (...) será castigado con las penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses", arranca el artículo 392. El Club de Abogados de Marruecos —colectivo evidentemente contrario al Polisario—, sin embargo, no incluye este primer punto, sino el siguiente: "Las mismas penas se impondrán al que, sin haber intervenido en la falsificación, traficare de cualquier modo con un documento de identidad falso". En este caso, la pena de prisión se reduce a entre seis meses y un año.

A la vista de que Ghali empleó un pasaporte diplomático argelino, la denuncia va un paso más allá y da lugar a la apertura de una investigación

Pero a la vista de que Ghali empleó un pasaporte diplomático argelino, la denuncia va un paso más allá e incluye el inciso final de este artículo: "Esta disposición es aplicable aun cuando el documento de identidad falso aparezca como perteneciente a otro Estado de la Unión Europea o a un tercer Estado o haya sido falsificado o adquirido en otro Estado de la Unión Europea o en un tercer Estado si es utilizado o se trafica con él en España". De esta manera, si su denuncia da lugar a la apertura de una investigación, el caso amenaza con ir más allá del propio Ghali y extenderse a aquellos que presuntamente traficaron con su "documento de identidad falso".

Foto: El ministro marroquí de Exteriores, Nasar Burita. (EFE)

La respuesta de la Fiscalía de La Rioja, a la que también ha tenido acceso este diario, llegó por correo electrónico: "Pongo en conocimiento de ustedes que la Fiscalía Superior de La Rioja ha recibido el escrito de denuncia presentado, el cual ha sido remitido directamente a la Fiscalía de la Audiencia Nacional española, dado que la persona allí denunciada tiene cargos diversos pendientes en aquella Fiscalía, para que se proceda a su estudio, investigación y, en su caso, enjuiciamiento conjunto dentro de un único procedimiento". La explicación del fiscal superior de La Rioja no va más allá: "Es cuanto tengo el honor de informar a ustedes".

Otras causas

Esta nueva derivada judicial está aún en ciernes, pero contra Ghali ya se instruyen dos procedimientos. El primero, en manos del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, había sufrido en los últimos años archivos sucesivos y se encontraba en la actualidad sobreseído después de que la cooperación que se solicitó a las autoridades argelinas no prosperara. Pese a ello, la presencia de Ghali en un hospital de Logroño le ha dado nuevo aliento y el juez acaba de reabrirlo de nuevo, con el apoyo de la Fiscalía, que no se ha pronunciado expresamente sobre la ampliación a delitos vinculados con su documentación falsa.

Foto: La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. (EFE)

La acusación contra Ghali se centra, en esta causa, en la existencia de una "campaña para eliminar a las élites saharauis". Varias víctimas señalaban a Ghali, que fue ministro de Defensa en una etapa anterior, como uno de sus torturadores durante su encarcelamiento en una prisión secreta.

El segundo procedimiento se abrió a raíz de una querella presentada por el bloguero Fadel Mihdi Breica. Este afirma que llegó en abril de 2019 a los campamentos polisarios de Tinduf (Argelia) y una vez allí fue amenazado por el Frente Polisario para que abandonara el lugar. Tras poner en marcha actos contrarios a la línea oficial del grupo, fue detenido por sus efectivos militares y trasladado a varios lugares de detención indeterminados. Durante su privación de libertad, sostiene que fue sometido a golpes y descargas eléctricas, manteniéndole con los ojos vendados y manos y pies atados. Llegó a emprender una huelga de hambre. Tras meses de detención, fue liberado en noviembre de 2019. Ghali está citado el próximo 1 de junio para declarar como imputado por las dos causas.

La crisis diplomática entre España y Marruecos aún no ha comenzado a disiparse y ya se abre una segunda. Esta vez, en los tribunales. La falsa identidad que empleó el enemigo de Rabat Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, se ha convertido en una bomba de relojería para un Gobierno que accedió a acogerle en España ante la gravedad de su estado de salud tras contagiarse de covid-19. La Fiscalía de la Audiencia Nacional estudia denuncias presentadas por la documentación con la que Ghali entró en España y, si la cuestión deriva en la apertura de un procedimiento, tendrá que investigarse si Ghali empleó un nombre fingido en su registro o también lo hizo en la documentación con la que accedió a España y quién facilitó la maniobra. Quién, cómo, cuándo y por qué.

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