Nuevo pulso de Rabat a Sánchez: instala sin permiso una piscifactoría en aguas españolas
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Nuevo pulso de Rabat a Sánchez: instala sin permiso una piscifactoría en aguas españolas

Una empresa marroquí instala una piscifactoría en aguas españolas, a pocos metros de las islas Chafarinas. Una nueva provocación que todavía no suscita ninguna queja por parte del Gobierno español

Foto: Fotografías obtenidas por El Confidencial de la piscifactoría marroquí instalada en aguas de las Chafarinas.
Fotografías obtenidas por El Confidencial de la piscifactoría marroquí instalada en aguas de las Chafarinas.
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Marruecos no da tregua. Si el pasado mes de mayo Rabat facilitó que más de 10.000 inmigrantes irregulares entraran a nado en Ceuta, ahora, seis meses después, ha permitido que una empresa marroquí comience la instalación, sin autorización alguna, de una piscifactoría en aguas territoriales españolas, a tan solo 700 metros del archipiélago de las Charafinas y cerca de Melilla. Marruecos no reconoce aguas territoriales de las dos ciudades autónomas y los peñones e islas españoles a lo largo de su costa, pero hasta ahora las había respetado.

La iniciativa marroquí es interpretada en círculos diplomáticos no oficiales como uno de tantos pulsos que Rabat echa al Gobierno español desde hace más de tres años, relacionados con frecuencia con Ceuta y Melilla y también con Canarias. La actual crisis entre Madrid y Rabat empezó hace ya 11 meses y todavía no se ha dado por superada, como muestra el hecho de que la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, no se haya reincorporado a su puesto.

El Gobierno español finge ignorar la existencia de esa piscifactoría marroquí, según queda reflejado en su respuesta, a finales de octubre, a una batería de preguntas por escrito formuladas por Vox. La Armada, la Guardia Civil y la Comandancia de Melilla, de la que depende la pequeña guarnición militar destacada en la isla Isabel II (Chafarinas), han recibido instrucciones de ignorarla.

Situada a 700 metros de la isla del Congreso, la piscifactoría se compone hoy en día de 16 jaulas, según han contado viajeros que se han desplazado de Melilla al archipiélago de las Chafarinas, compuesto por tres islas. El Confidencial ha tenido acceso a fotografías exclusivas de la piscifactoría que corroboran estas observaciones. El área se empezó a balizar con boyas amarillas en mayo —coincidiendo con la entrada masiva de inmigrantes marroquíes en Ceuta— para que sea visible a la navegación. Las primeras jaulas fueron instaladas a finales de septiembre. Su número podría aumentar hasta ocupar una superficie de 62 hectáreas, algo más que el propio archipiélago (52,5 hectáreas).

Fotografía obtenida por El Confidencial de la piscifactoría instalada junto a las Chafarinas.Imagen de la piscifactoría, obtenida por El Confidencial.

La licencia para la creación de la piscifactoría fue concedida a la empresa marroquí Mediterranean Aquafarm SA mediante un decreto del 7 de marzo de 2019, según el 'Bulletin Officiel' (el BOE de Marruecos). Está firmado, entre otros, por el entonces ministro de Agricultura y Pesca, Aziz Akhnnouch, hoy en día jefe del Gobierno. El decreto estipula no solo su ubicación y su superficie máxima sino las tres especies que se pueden cultivar en la instalación (dorada real, corvina y lubina). El proyecto de la piscifactoría, así como el área máxima que puede alcanzar el proyecto —casi a orillas de la propia isla del Congreso—, también está recogido en la web de la Agencia Nacional para el Desarrollo de la Acuicultura de Marruecos.

Nueve diputados de Vox preguntaron al Gobierno, a finales de septiembre, si conocía la existencia de esta granja de acuicultura y si había formulado alguna protesta ante Rabat. Yolanda Merelo, senadora de Vox por Ceuta, afirmó que se trataba de un “una violación continua” de las aguas españolas.

"Una provocación más"

“El Ministerio de Agricultura y Pesca no ha recibido ninguna solicitud ni comunicación de empresa alguna, ni del Gobierno de Marruecos, para la instalación de una piscifactoría en la zona a la que se hace referencia”, contestó el Ejecutivo el 25 de octubre. Rehusó precisar si conocía o no la existencia de la granja de acuicultura. Preguntado por El Confidencial, el responsable de prensa de la Armada aseguró que la institución desconocía la presencia de una piscifactoría en ese lugar.

Es la segunda vez que Rabat autoriza colocar una piscifactoría pegada a Chafarinas. En 2001 ya concedió un primer permiso. El que era entonces capitán marítimo de Melilla, Juan de Dios Devesa, encargó a Marina Mercante que efectuase un informe sobre la legalidad de la instalación. Esta concluyó que se ubicaba en aguas jurisdiccionales españolas y era, por tanto, ilegal. Precisó además que conllevaba “un peligro para la navegación”, porque no aparecía en los mapas marítimos y su balizamiento era “insuficiente e inadecuado”. La Capitanía Marítima ordenó su desmantelamiento.

La ubicación elegida para erigir de nueva una piscifactoría sorprende a los conocedores de ese archipiélago, donde una treintena de militares conviven con un grupo de biólogos y naturalistas que estudian la flora insular, las aves y los fondos marinos. “Allí pegan fuerte los temporales de poniente, que se pueden llevar todo por delante”, comenta un ex residente de la isla de Isabel II, la única habitada de las tres en Chafarinas —y que llegó a contar, a principios del siglo pasado, con casi 2.000 habitantes—.

La instalación de la piscifactoría es, a ojos de diplomáticos conocedores de la relación hispano-marroquí, “una provocación más” de las que protagonizan las autoridades de Marruecos para comprobar la reacción de su vecino español. La entrada masiva en Ceuta de miles de 'sin papeles' marroquíes fue la de más alcance y, esa sí, provocó el enfado del presidente Pedro Sánchez, que viajó de inmediato a las dos ciudades autónomas.

Foto: El rey de España, Felipe VI, y el rey de Marruecos, Mohamed VI. (Archivo)

Otros muchos pulsos marroquíes no han tenido respuesta española en forma de queja. Por ejemplo, Rabat cerró en agosto de 2018 la aduana comercial de Melilla, abierta desde 1856, sin consultar a España. A instancias del Gobierno marroquí, el Parlamento adoptó dos leyes en enero de 2020: una que amplía las aguas territoriales —sigue sin reconocérselas a Ceuta y Melilla— y otra sobre la zona económica exclusiva, que llega a solaparse con la que el Gobierno español ha solicitado a la ONU para Canarias. Solo Héctor Gómez, entonces responsable de Relaciones Internacionales del PSOE, expresó su “honda preocupación” ante estas “iniciativas unilaterales” marroquíes de las que el Ejecutivo español se enteró por la prensa.

Pese a la aparente violación de las aguas españolas en Chafarinas, a la no reanudación del tráfico de pasajeros a través del Estrecho de Gibraltar o al empeño marroquí de mantener las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla cerradas a cal y canto desde hace 20 meses, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, ha declarado en varias ocasiones que “todas las señales” que están llegando de Marruecos “son buenas”.

Marruecos, dispuesto a quemar naves

En el discurso que pronunció el pasado sábado, con motivo del 46 aniversario de la Marcha Verde, el rey Mohamed VI formuló incluso una amenaza a los países que, como España y a diferencia de EEUU, no reconocen la soberanía marroquí sobre la antigua colonia española del Sáhara Occidental. “Queremos decir a aquellos que sostienen posturas indefinidas o dobles, que Marruecos no dará con ellos ningún paso económico o comercial que no abarque al Sahara marroquí”, afirmó.

Foto: Mohamed VI. (Getty)

Marruecos parece así dispuesto a cortar lazos con el conjunto de la UE, con la que desarrolla el 75% de su comercio, si esta aplica las dos sentencias emitidas el 29 de septiembre por el Tribunal General de la Unión Europea que invalidan los acuerdos de asociación y pesca entre la Comisión Europea y Marruecos porque incluían al Sahara. Ambas han sido recurridas, pero es muy probable que la instancia jurídica superior las ratifique en 2022.

Si actúa como anunció el monarca, Rabat ampliaría así el grupo de países con los que está enfrentado. Además de Argel, su adversario histórico, está en crisis con Madrid y Berlín —desde diciembre de 2020 y marzo de este año, respectivamente—. También ahora mantiene una tensa relación con París, cuyo presidente, Emmanuel Macron, anunció en septiembre que reducía a la mitad los visados concedidos anualmente a marroquíes para viajar a Francia para presionar a Marruecos para que acepte la repatriación de sus inmigrantes irregulares.

Marruecos no da tregua. Si el pasado mes de mayo Rabat facilitó que más de 10.000 inmigrantes irregulares entraran a nado en Ceuta, ahora, seis meses después, ha permitido que una empresa marroquí comience la instalación, sin autorización alguna, de una piscifactoría en aguas territoriales españolas, a tan solo 700 metros del archipiélago de las Charafinas y cerca de Melilla. Marruecos no reconoce aguas territoriales de las dos ciudades autónomas y los peñones e islas españoles a lo largo de su costa, pero hasta ahora las había respetado.

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