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Pegasus entorpece la reconciliación con Marruecos anhelada por Sánchez
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Tensión por los indicios de espionaje

Pegasus entorpece la reconciliación con Marruecos anhelada por Sánchez

La "hoja de ruta" pactada entre el presidente del Gobierno y el rey Mohamed VI durante su visita a Rabat apenas ha arrancado. Las autoridades marroquíes tampoco han abierto aún las aduanas en Ceuta y Melilla

Foto: Pedro Sánchez reunido con el rey Mohamed VI. (EFE/Mariscal)
Pedro Sánchez reunido con el rey Mohamed VI. (EFE/Mariscal)
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Un mes después del viaje del presidente Pedro Sánchez a Rabat para sellar la paz con el rey Mohamed VI, tras 15 meses de crisis, apenas se ha avanzado en la puesta en práctica de esa "hoja de ruta" anunciada en el comunicado conjunto, mientras que la tensión persiste con Argelia. La reconciliación con el país vecino se le pone más cuesta arriba al presidente del Gobierno porque, a las críticas que suscitó su alineamiento con Marruecos en el conflicto del Sáhara Occidental, se añaden ahora los indicios consistentes de que fueron los servicios secretos marroquíes los que, en la primavera de 2021, infectaron con programas maliciosos su móvil, el de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el de la que era entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya.

La medida estrella que la "hoja de ruta" dejaba entrever no solo era la reapertura de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, sino que en esta última se reabriría la aduana comercial que Rabat cerró de un plumazo en agosto de 2018. En la otra ciudad se inauguraría una aduana por primera vez desde la independencia de Marruecos en 1956. Se ponía así, en parte, fin a la asfixia económica a la que Marruecos las sometía desde hace un lustro.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su visita a Rabat. (MAP)

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció el 29 de abril la apertura "inminente" de esas dos fronteras, pero, más de una semana después de ese aviso, permanecen cerradas. Una orden de Interior prorrogó su clausura hasta el 15 de mayo e, inmediatamente, Rabat tomó la misma medida, pero hasta el 31 de ese mes. El jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, declaró incluso este viernes, en La 2 de TVE, que solo abrirían "en verano".

De ser así significa que, al menos, en un primer momento Ceuta y Melilla quedarían excluidas de la Operación Paso del Estrecho (OPE), que organiza el regreso por vacaciones a su país de millones de inmigrantes marroquíes en Europa, los cuales cruzan en barco de una orilla a otra del Mediterráneo. Esa masiva migración de ida y vuelta reportaba hasta 2019 pingües ingresos a los puertos españoles, incluidos los de Ceuta y Melilla. La OPE arranca el 15 de junio.

El principal problema para la reapertura de las que fueron las fronteras más transitadas de África hasta 2019 no son ya las nuevas normas que se aplicarán para cruzarlas. Y es que Albares aspira a que al menos una, la de Melilla, se abra al mismo tiempo para peatones, vehículos y también para mercancías. La dirección general de Aduanas de Marruecos arrastra los pies a la hora de abrogar la decisión que tomó hace cuatro años sin ni siquiera comunicársela al Gobierno español, según indican fuentes diplomáticas no oficiales. Si se resiste con Melilla, qué no hará con Ceuta, donde nunca hubo aduana comercial.

Foto: El rey Mohamed VI. (EFE/Mariscal)

La normalización, por ahora, entre España y Marruecos ha consistido en el regreso a Madrid de la embajadora marroquí, Karima Benyaich, y en la reanudación, a principios de abril, del tráfico de pasajeros a través del Estrecho que llevaba cortado desde hacía 25 meses. También se han desplazado a Rabat dos delegaciones del Ministerio del Interior español, una de ellas para poner a punto ese vaivén de marroquíes entre ambos países, la otra para dialogar sobre la lucha contra la inmigración irregular.

Esta ha caído sobre todo en el frente de Canarias, el que más preocupaba a Interior, con tan solo 753 llegadas en el mes de abril, un número muy inferior al del primer trimestre del año. Procedentes del sur de Marruecos y del Sáhara Occidental desembarcaron entonces una media de 1.957 "sin papeles" al mes. Este súbito bajón de abril, cuando mejora algo el tiempo en el Atlántico, pone una vez más de relieve que Rabat abre y cierra el grifo de la inmigración en función de la presión que quiera ejercer sobre su vecino.

En otro ámbito, no se ha reunido aún el grupo de trabajo sobre espacios marítimos, cuya convocatoria anunció el ministro Albares el 27 de abril. Antes de que se den cita sus miembros, ya se vislumbran las primeras divergencias. Marruecos amplió a principios de 2020 sus aguas a territoriales y su Zona Económica Exclusiva, que ahora se solapa con la solicitada por España para Canarias ante Naciones Unidas, para incluir al Sáhara Occidental.

Los servicios secretos marroquíes están experimentados en programas de espionaje. En 2019 inspeccionaron 10.000 móviles

Rabat aspira a negociar también sobre esas aguas, algo que no puede hacer el Gobierno español a menos que reconozca la soberanía marroquí sobre el Sáhara, contraviniendo así la doctrina de la ONU y las sentencias de finales de septiembre del Tribunal General de la Unión Europea. Paralelamente, se han reanudado en abril las prospecciones petroleras en aguas marroquíes, pero frente a Lanzarote y Fuerteventura, algo que preocupa al Gobierno canario por sus consecuencias medioambientales.

Desde que el lunes el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, anunció que los móviles de Sánchez y Robles —omitió mencionar al de González Laya— habían sido infectados con el programa Pegasus, todos los indicios apuntan a la autoría de los servicios secretos marroquíes, probablemente la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED). El Centro Criptológico Nacional está revisando las terminales de decenas de ministros y altos cargos, entre los que, al menos uno, ya ha dado positivo, el de Grande-Marlaska.

Se señala a Marruecos por dos razones. Primero las fechas en que se produjo la intrusión maliciosa. Fue a finales de mayo y en junio cuando la crisis con el país vecino alcanzó su cénit. Más de 10.000 inmigrantes irregulares entraron a nado en Ceuta, la quinta parte menores de edad, entre el 17 y 18 de mayo.

Los servicios secretos marroquíes están además experimentados en el uso de programas de espionaje. El consorcio Forbidden Stories, integrado por 17 grandes medios de comunicación, desveló el 18 de julio, gracias a una filtración, que Marruecos había espiado en 2019 unos 10.000 móviles, en su mayoría argelinos y franceses. Rabat desmintió entonces haber comprado y empleado el programa Pegasus.

Foto: El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el rey Mohamed VI de Marruecos, en un encuentro de 2018. (EFE/Ballesteros)

Entre los dispositivos contaminados estaban los del presidente francés Emmanuel Macron, el de su primer ministro Edouard Philippe, y los de 14 ministros en activo. El Eliseo nunca reconoció abiertamente haber sido espiado por Marruecos, pero en conversaciones informales con periodistas, los altos funcionarios franceses sí señalaron a un responsable: la inteligencia marroquí.

La investigación de Forbidden Stories solo encontró entonces un móvil español infectado, el de este periodista, pero a principios de esta semana han aparecido otros 200, según adelantó el diario británico 'The Guardian', y confirman fuentes de ese consorcio de medios de comunicación. De nuevo, los servicios marroquíes son designados como los autores. Entre esos cientos de teléfonos figuran, presumiblemente, altos cargos del Gobierno de coalición, miembros de las fuerzas de seguridad, así como exiliados saharauis y rifeños en España.

Está por ver qué hará el presidente Sánchez cuando todo esto salga a la luz. Cuando se publicó la filtración de Forbidden Stories, Macron tomó discretamente distancias con Marruecos. Más de diez meses después la relación sigue en horas bajas. Por eso, el rey Mohamed VI, que en febrero se fue de nuevo de vacaciones fuera de su país, no ha vuelto a pisar París, su ciudad preferida para el ocio.

Foto: La ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su comparecencia ante la comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. (EFE/J.J. Guillén)

Por ahora, desde el Gobierno español no solo no se señala al vecino del sur, sino que más bien se le exculpa. "No se ha hablado de un país extranjero, se ha hablado de un agente externo", recalcó Albares. Subrayaba así que el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, no tenía en mente ninguna potencia extranjera cuando anunció que los móviles de Sánchez y Robles habían sido infectados por un "agente externo". "No hay ningún hecho que pruebe esto", respondió a una pregunta sobre la responsabilidad de Marruecos. Las palabras de Albares parecen anticipar que el presidente no interrumpirá la "luna de miel" con Rabat pase lo que pase.

El mal momento que atraviesa la relación entre Rabat y París quedó también puesto de manifiesto por la reacción de la prensa oficialista marroquí a lo que se publica en Francia sobre el ciberataque que sufrieron Sánchez y Robles. Arremeten contra el diario 'Le Monde' y contra la radio pública France Info por haberse hecho eco de "rumores falsos y calumniosos sobre la utilización por el Reino de ese programa malicioso", escribe, por ejemplo, 'Le 360', el digital marroquí más afín al palacio real. El Gobierno de Marruecos llevó a esos dos medios a los tribunales en París, pero su denuncia no fue admitida a trámite.

Foto: Conferencia de presidentes de La Palma, celebrada en mayo. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

En Argelia, en cambio, la prensa especula con que la renuncia de Sánchez a mantener la neutralidad de España ante el conflicto del Sáhara es quizás achacable al chantaje al que fue sometido por Rabat después de que sus servicios de inteligencia se descargasen, a finales de mayo, 2,6 gigas de datos de su móvil. Es una hipótesis extravagante a ojos de todas las fuentes consultadas.

Jaume Asens, el presidente del grupo de Unidas Podemos en el Congreso, ha sido el único en tomársela en serio. "Es legítimo pensar que estos gigas que le han robado al presidente del Gobierno tienen algo que ver con el cambio de posición del Gobierno de España sobre el Sáhara", afirmó en una entrevista en La 2. En otra declaración, esta vez al diario 'La Vanguardia', fue más allá y pronunció la palabra "chantaje" supuestamente ejercido por Marruecos sobre Pedro Sánchez.

Un mes después del viaje del presidente Pedro Sánchez a Rabat para sellar la paz con el rey Mohamed VI, tras 15 meses de crisis, apenas se ha avanzado en la puesta en práctica de esa "hoja de ruta" anunciada en el comunicado conjunto, mientras que la tensión persiste con Argelia. La reconciliación con el país vecino se le pone más cuesta arriba al presidente del Gobierno porque, a las críticas que suscitó su alineamiento con Marruecos en el conflicto del Sáhara Occidental, se añaden ahora los indicios consistentes de que fueron los servicios secretos marroquíes los que, en la primavera de 2021, infectaron con programas maliciosos su móvil, el de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el de la que era entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya.

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