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El independentismo apunta ahora a Marlaska como responsable de las escuchas
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CASO PEGASUS

El independentismo apunta ahora a Marlaska como responsable de las escuchas

Fuerzas del bloque de investidura sugieren que agentes al servicio del Ministerio de Interior con acceso al 'software' Pegasus podrían haber realizado escuchas "ilegales" al soberanismo catalán

Foto: El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, a la salida de la comisión de secretos en el Congreso. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, a la salida de la comisión de secretos en el Congreso. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
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La mayoría parlamentaria que sustenta al Gobierno llevaba días advirtiendo de que la convocatoria de la llamada comisión de secretos no serviría "de nada". En efecto, el enfado en las filas de las fuerzas independentistas que se han visto afectadas directa o indirectamente por el caso Pegasus no solo no ha remitido, sino que se ha incrementado tras escuchar este jueves a la directora del CNI, Paz Esteban. La crisis por el espionaje a altos cargos del soberanismo catalán comienza a salpicar a otros miembros del Ejecutivo al margen de Margarita Robles, y en el bloque de investidura apuntan ahora a un nombre más: Fernando Grande-Marlaska.

Diferentes fuentes presentes en la comparecencia de este jueves —que duró nada menos que cuatro horas— confirman que Esteban reconoció que el CNI espió a un total de 18 líderes independentistas por presuntas actividades ilícitas, dirigentes relacionados con las movilizaciones contra la sentencia del 1-O en octubre de 2019. Entre ellos se encuentran personas cercanas a Carles Puigdemont, como Josep Lluís Alay; el actual presidente de la Generalitat, Pere Aragonès; varios 'ingenieros' de Tsunami Democràtic, como Elies Campo, o los diputados Míriam Nogueras, Albert Botran y Carles Riera, además de miembros de Ómnium y la ANC. Tal y como adelantó El Confidencial, el CNI espió a estos cargos previa autorización del Tribunal Supremo, una circunstancia que ahonda en la brecha de ERC con el Gobierno, incluso aunque desde Moncloa desmientan que hubiese orden alguna por parte del Ejecutivo para que el CNI espiase a los líderes independentistas. Pedro Sánchez y Pere Aragonès se verán hoy las caras en las jornadas del Círculo de Economía para tratar de reconducir su crisis más grave de la legislatura.

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Pero el profundo malestar del nacionalismo catalán va mucho más allá. La directora del Centro Nacional de Inteligencia se desentendió del presunto espionaje al resto de mandatarios soberanistas —la lista publicada por Citizen Lab y 'New Yorker' cifraba en más de 60 los cargos relacionados con el independentismo afectados por Pegasus— y, según varios portavoces presentes en la reunión, apuntó que esas presuntas escuchas "ilegales" podrían proceder de dos vías ajenas al CNI: una nación extranjera u organismos del Estado. Ese es el motivo por el que voces autorizadas del independentismo vasco y catalán señalan ahora al Ministerio del Interior, por la posible existencia de una "policía patriótica", en boca del propio Gabriel Rufián, con acceso al 'software' Pegasus, que investigó ilegalmente a decenas de cargos independentistas. El retorno al relato de las 'cloacas del Estado'.

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"Tras la reunión, se ha reforzado la idea de que el Ministerio de Defensa y el CNI son solo la punta del iceberg del escándalo", comentan fuentes de Junts, en línea con lo definido por el portavoz de ERC ante las cámaras. "En cualquier país preocuparía enormemente que haya otro país que haya intervenido el teléfono del presidente del Gobierno o una policía patriótica, de la que ya se ha demostrado su existencia", censuró Rufián. "En este país, se espía de forma ilegal", subrayó. La tesis que subyace en estas formaciones es que, al margen de Defensa y del CNI, el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska sería también responsable de determinadas 'policías' conectadas con las escuchas al independentismo, unos hechos que han sumido la legislatura en un punto de no retorno.

Foto: La ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su comparecencia ante la comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. (EFE/J.J. Guillén)

Deslizan las mencionadas fuentes que este podría ser, además, uno de los motivos por los que el PSOE se niega a impulsar una comisión de investigación en el Congreso, un extremo que fuerzas como ERC, CUP, Junts, BNG, Bildu o PNV defenderán hasta las últimas consecuencias. Creen que es el único modo de "depurar" unas responsabilidades que ya no solo incumben a Robles y el CNI, sino que hacen extensivas a Interior. Además, varios grupos de la mayoría de investidura pidieron públicamente este jueves "desclasificar" los documentos presentados por Paz Esteban en la comisión de secretos como única vía para tratar de esclarecer el asunto.

A esa petición se unió ayer el portavoz de Podemos, Pablo Echenique. "Salimos más preocupados de lo que entramos", reconoció el mandatario. Desde la formación morada, apuntan a que la celebración de la comisión de secretos no ha cambiado nada y se posicionan junto a ERC y el resto de fuerzas independentistas para reclamar una comisión de investigación a la que el PSOE se niega. Aunque en su caso evitan apuntar directamente a Marlaska, sí subrayan la necesidad de investigar de dónde proceden todas las escuchas, no solo las reconocidas por el CNI.

Las grietas en el Gobierno no podrían ser mayores. La crisis de Pegasus no solo ha afectado a la relación entre PSOE y Podemos, donde los desencuentros se han multiplicado en los últimos meses, sino que ha levantado tensiones entre algunos ministros socialistas. Aunque era un sentir latente en la formación morada, Pablo Echenique manifestó públicamente el pasado miércoles la necesidad de cesar a Margarita Robles como vía para restaurar la "dignidad" del Gobierno, no solo por el espionaje a independentistas orquestado por el Gobierno, sino por el propio 'ataque' al terminal del presidente del Gobierno. Y Robles, a su vez, sugirió ante los medios que el responsable de velar por la seguridad de las comunicaciones en el seno de Moncloa era Félix Bolaños, que en el momento de las intrusiones ocupaba la secretaría general de Presidencia.

Foto: El portavoz del PSOE, Héctor Gómez, a la salida de la comisión de secretos. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Sumar además a Marlaska amenaza con acabar con la poca estabilidad que queda en Moncloa. Por el momento, el ala socialista del Gobierno ha tratado de desentenderse de las escuchas al independentismo, encuadrándolas dentro de la "más estricta legalidad", y aleja, al menos de momento, la caída de la directora de CNI como moneda de cambio para restaurar la confianza con sus socios.

La magnitud del escándalo ha sido tal que el voto a favor de la mayoría del Congreso ha forzado una comparecencia monográfica de Pedro Sánchez en la Cámara Baja que, de momento, sigue sin fecha. En pleno tsunami, el jefe del Ejecutivo coincidirá con Pere Aragonès este viernes en la reunión anual del Cercle. La partida continúa y, de momento, Sánchez juega con las peores cartas.

La mayoría parlamentaria que sustenta al Gobierno llevaba días advirtiendo de que la convocatoria de la llamada comisión de secretos no serviría "de nada". En efecto, el enfado en las filas de las fuerzas independentistas que se han visto afectadas directa o indirectamente por el caso Pegasus no solo no ha remitido, sino que se ha incrementado tras escuchar este jueves a la directora del CNI, Paz Esteban. La crisis por el espionaje a altos cargos del soberanismo catalán comienza a salpicar a otros miembros del Ejecutivo al margen de Margarita Robles, y en el bloque de investidura apuntan ahora a un nombre más: Fernando Grande-Marlaska.

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