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Ucrania busca recuperar la iniciativa militar ante un Ejército ruso castigado y confundido
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¿dónde están los altos mandos rusos?

Ucrania busca recuperar la iniciativa militar ante un Ejército ruso castigado y confundido

Puede que Rusia no esté perdiendo la guerra. Sus tropas combaten en media docena de frentes y han arrinconado a los defensores en las ciudades. Pero tampoco se puede decir que la estén ganando

Foto: Ciudadanos en un entrenamiento militar en Odesa. (EFE/Stepan Franko)
Ciudadanos en un entrenamiento militar en Odesa. (EFE/Stepan Franko)

—La TV dice que estamos avanzando, pero nos limitamos a pasar sin despejar los pueblos [de soldados ucranianos] y ahora nos están atacando por todos lados.

El 50% de las tropas sufre congelación, no hay suficientes tiendas de campaña y tenemos que cavar trincheras para dormir.

Esta operación especial es un manicomio (...) Peor que Chechenia.

Lo que leen aquí son algunos extractos de una presunta llamada personal de un oficial del Ejército ruso cerca de Nicolayev (Mykolaiv) relatando a otro compañero sus miserias para tomar esta pequeña ciudad industrial a unos 100 kilómetros de Odesa, en el sur del país. El audio, filtrado por el Ministerio de Defensa ucraniano, es imposible de verificar de forma independiente; pero se suma a las varias comunicaciones no cifradas que se han conseguido interceptar en diversos frentes rusos en Ucrania. El 'collage' que conforman estos recortes de información retrata un extraño abismo entre dos bandos cumplido un mes de la invasión. A un lado, una resistencia bajo asedio y bombardeos indiscriminados, pero optimista tras lograr frenar, por ahora, el avance ruso. Al otro, un invasor desmoralizado, con pocas victorias de que presumir y muchos muertos que lamentar.

Las tropas rusas siguen retenidas en los alrededores de Kiev

Moscú insiste en que la 'operación militar especial' avanza acorde a sus planes, pese a que "todavía no" se han logrado las metas fijadas por Putin, como reconocía el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, en una entrevista esta semana con CNN. En esa misma conversación con la periodista Christiane Amanpour, el funcionario ruso se negó a descartar el eventual uso de armas nucleares "si se da una amenaza existencial contra nuestro país", reforzando el mensaje que dio Putin cuando, en febrero, puso en alerta a las fuerzas de disuasión —que incluyen el arsenal atómico—.

Fuentes de Inteligencia de la OTAN apuntan a El Confidencial que dos de los funcionarios rusos clave en la ofensiva —el ministro de Defensa, Sergei Shoigu, y el jefe del Estado Mayor y viceministro de Defensa, Valery Gerasimov— no han aparecido en público desde el 11 de marzo, tras manifestar "críticas moderadas" a Putin por el curso de la guerra y por blandir la amenaza nuclear, un ataque que desataría una respuesta inmediata por parte de la OTAN. Las mismas fuentes no pueden confirmar si su salida del escenario es temporal, si han sido relevados de sus cargos o, incluso, si podrían estar bajo arresto domiciliario. Esta invisibilización se une a otros indicios de castigo y confusión en las tropas ocupantes.

Foto: Piezas de artillería lanzacohetes rusas BM-27 Uragan. (Russian MinDef)

En apenas un mes de guerra, el Ejército ruso ha perdido, al menos, media docena de generales y el doble de coroneles, un ritmo inédito desde la Segunda Guerra Mundial. La cifra revela que los altos mandos están cerca de las líneas de fuego, ya bien sea porque no pueden establecer una comunicación fluida con la infantería o porque los efectivos son muy inexperimentados y esto obliga a los altos mandos a participar en las operaciones para mantener la disciplina. Esto se une a las desproporcionadas bajas que estarían asumiendo las fuerzas ocupantes: entre 2.300 y 7.000 fallecidos, según las estimaciones más conservadoras, y el cuantioso material militar destruido, dañado o capturado.

Puede que Rusia no esté perdiendo la guerra. Al fin y al cabo, sus tropas tienen más de media docena de frentes activos, han arrinconado a los defensores en núcleos urbanos y han hecho huir de sus hogares a más de 10 millones de personas. Pero tampoco se puede decir que la estén ganando. Sobre el terreno, ninguna de sus metas parece fácilmente alcanzable.

Foto:
¿Cuántos soldados rusos han muerto en Ucrania?
Lucas Proto Rocío Márquez Marta Ley Fernando Anido Giulio Maria Piantadosi VA Diseño

Como explica Daniel Iriarte en la 'newsletter' 'Europa, en guerra', de El Confidencial: "La pregunta de si Ucrania puede ganar la guerra depende de en qué términos formulemos dicha victoria. Casi con certeza, los ucranianos conseguirán mantener en pie el Gobierno que Putin quería derrocar, y muy probablemente lograrán detener e incluso rechazar la invasión en amplias áreas del país. Pero un colapso total del Ejército invasor o una contraofensiva exitosa que logre expulsar a las tropas rusas de todo el territorio bajo control de Moscú desde 2014 es una fantasía".

La resistencia contraataca

Tras el fracaso de su operación relámpago para ocupar las principales ciudades del país, tan solo han logrado hacerse con una ciudad relevante, Jersón, en el sur, mientras las líneas en el frente apenas se han movido en los últimos días. La toma del enclave portuario de Mariúpol se ha convertido en un agónico combate, barrio por barrio, pese al inclemente fuego aéreo, artillero y naval, que ha dañado el 90% de los edificios de la ciudad, según las autoridades locales. El temido asalto de Kiev ha dejado de ser inminente y las tropas que amenazaban la capital parecen estar preparándose para un sitio largo y duro.

Los expertos militares concluyen que la guerra ha entrado en una fase de estancamiento y resistencia en que ambos bandos apuestan a aguantar lo suficiente para que el otro ceda. La duda es si los ucranianos podrán soportar una campaña aún más intensa de bombardeos indiscriminados con los que el invasor quiere ablandar la resistencia urbana antes de tratar de asaltar las ciudades antes de que Moscú, presionado por las sanciones occidentales, comience a tener problemas para financiar la ofensiva o reforzar el frente.

Foto: Disparo de un misil Javelin por tropas norteamericanas. (US Army)

En este escenario, el Ejército ucraniano está intentando recuperar parte de la iniciativa militar y ha lanzado estos días sus primeras contraofensivas para recuperar terreno perdido. Las operaciones más destacadas se han ejecutado en Nicolayev y en localidades aledañas a Kiev. Aunque sin detallar localizaciones concretas, el Pentágono asegura que se está "empezando a ver señales" de que Ucrania "es capaz y está dispuesta" a recuperar parte del territorio conquistado en la primera oleada de la agresión rusa, según declaraciones de un funcionario de Defensa recogidas por la prensa anglosajona. Otro indicio más del pobre desempeño de la ofensiva terrestre.

"Nunca jamás, por favor, nos digáis de nuevo que nuestro Ejército no alcanza los estándares de la OTAN", aseguró el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un mensaje difundido el jueves.

Una señal mínima ante una Rusia que sigue manteniendo una absoluta hegemonía aérea, pero clave para el ánimo de las tropas, como ha podido comprobar El Confidencial al recoger varios testimonios de militares en activo y voluntarios estos días. Esto pese a que los fallecidos civiles y militares se contarían por miles, especialmente víctimas de bombardeos aéreos, y unos daños materiales devastadores en ciudades e infraestructuras. El Ministerio de Defensa ucraniano no publica cifras oficiales de bajas desde que el pasado 12 de marzo el Gobierno reconoció al menos unos 1.300 soldados muertos en combate, una cifra que sería mucho mayor. La moral es patente incluso entre aquellos que han vivido en primera persona el trauma de la guerra.

Foto: Fuerzas de Defensa Territorial en las afueras de Kiev la semana pasada. (Getty/Chris McGrath)

"A veces me siento totalmente destruida, mi ciudad destruida, mi vida destruida", cuenta Mariia, una joven de 28 años que logró escapar de Mariúpol la semana pasada, en una conversación telefónica con El Confidencial. "Pero estoy segura de que ganaremos, de que reconquistaremos [toda Ucrania]. Será largo, pero es que no hay otras opciones para nosotros que vencer", asegura.

Pequeñas pero cruciales

Las modestas contraofensivas, pese a ser limitadas en despliegue, son cruciales tácticamente. La primera, en la ciudad industrial de Nikolayev (400.000 habitantes), donde la resistencia ucraniana logró expulsar a las tropas rusas y avanzan ahora por la carretera que conecta con Jersón (unos 68 kilómetros al este), dejando a su paso un reguero de tanques y vehículos de combate carbonizados. Su posición está lejos de ser sólida y podría perder la plaza ante el asedio. Pero su ubicación es clave para defender la ciudad portuaria de Odesa, a unos 100 kilómetros al suroeste, cuya importancia económica, política y geográfica la convierten en una presa prioritaria para Putin. Uno de los objetivos del Kremlin es asegurarse un corredor terrestre en el sur del país desde Transnistria, en Moldavia, a la provincia rusa del Rostov.

Además de ganar terreno —aunque sea testimonial—, la contraofensiva también busca la destrucción de infraestructura utilizada por los rusos, según explicó una fuente militar ucraniana a 'The New York Times'. En la última semana, la artillería ucraniana ha bombardeado el aeropuerto de Jersón, bajo control ruso, con la intención de impedir que sea utilizado como puente aéreo para el traslado de tropas y equipos que puedan reforzar sus ofensivas en el sur (Mariúpol y Odesa). Estos bombardeos han sido corroborados por Mariia Burova, residente de Jersón que ha conversado por teléfono con El Confidencial sobre la situación de la ciudad ocupada. Según detalla, la población local sigue saliendo desafiante a la calle a protestar contra las tropas rusas y en las ventanas siguen ondeando banderas ucranianas.

Foto: Tropas rusas con equipos NBQ. (Kovalenko Alexander)

La Inteligencia británica detectó que las tropas rusas estarían intentando rodear Nikolayev para avanzar directamente hacia Odesa, la 'perla del mar Negro' y capital del sur. Una estrategia agresiva pero arriesgada que podría dejar la retaguardia rusa desprotegida, como apunta el audio que abre este artículo.

El otro 'momentum' del Ejército ucraniano está en el área de Kiev, donde permanece todavía parte del ominoso convoy de vehículos militares rusos acechando a pocos kilómetros de la capital. El martes, los defensores reconquistaron Makariv, unos 60 kilómetros al oeste de la capital. "Gracias a las acciones heroicas de nuestros defensores, la bandera nacional de Ucrania se alzó de nuevo sobre la ciudad", informó el Gobierno, un anuncio corroborado por la agencia Associated Press sobre el terreno. El movimiento es de gran importancia táctica, ya que el control de esta localidad de 10.000 habitantes (antes de la guerra) dificulta completar el temido cerco de Kiev por el oeste y sur.

Foto:
"Tenemos que sacar a nuestra hija de Irpin"
Marcin Suder Outriders VA Diseño Sergio Beleña Luis Rodríguez Pablo López Learte

Otra posición clave que estarían disputando ucranianos y rusos es Teterivske, al noroeste y junto a la carretera principal hacia Kiev. Esta vía es fundamental para paralizar el suministro y abastecimiento de los rusos, y dificultar un eventual asalto a la capital. En paralelo, varias fuentes ucranianas apuntan a avances territoriales en localidades de Bucha, Irpín y Hostomel, buscando acorralar a varias unidades rusas, información que no ha podido ser corroborada de forma independiente. Existe incluso la posibilidad de que los ucranianos lancen ofensivas a mayor escala aprovechando el momento de reorganización de las tropas rusas antes de que estas lancen nuevas operaciones ofensivas, según el más reciente informe sobre la evolución del conflicto del Ministerio de Defensa británico.

Pese al papel que pueda jugar la determinación ucraniana, nadie cree ya que la guerra acabará pronto. Putin exprimirá toda su superioridad aérea y reforzará la ofensiva para tener una posición de fuerza en las negociaciones para detener el conflicto. El castigo a la población civil, que se ha visto en el bombardeo de hospitales, teatros y centros comerciales, se intensificará. Como se ha visto en Mariúpol, donde al menos 2.300 personas habrían fallecido —aunque se teme que sean muchas más—, al fuego aéreo y de artillería les seguirá un cerco para asfixiar la ciudad, cortando agua, electricidad, calefacción y suministro de comida y medicinas. El presidente Zelenski denuncia que se busca someter las ciudades ucranianas "mediante el hambre", creando deliberadamente "una catástrofe humanitaria" con los bloqueos.

"Lo que hemos pasado en Mariúpol solo se puede describir como 'horror de supervivencia", describe Mariia. Logró salir de la sitiada ciudad en uno de los inestables corredores humanitarios el pasado 17 de marzo, más de 48 horas en coche rumbo a Mukachevo. Su familia escapó unos días más tarde. Algunos amigos y vecinos, ayer mismo. Las historias de terror se repiten. "Nuestros vecinos escaparon ayer y nos contaron que nuestra casa ha sido bombardeada. Las casas están destruidas, la gente vive en los sótanos. No queda nada en Mariúpol".

—La TV dice que estamos avanzando, pero nos limitamos a pasar sin despejar los pueblos [de soldados ucranianos] y ahora nos están atacando por todos lados.

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