4 AÑOS DE MANDATO

De la mano dura del MiFID al destierro de los bajistas: siete hitos de Albella en la CNMV

Si bien el mandato de este jurista ha sido intenso en medidas y regulación (MiFID, información privilegiada, mayor autoridad), Albella también ha tenido que vivir fuertes choques exógenos

Foto: Sebastián Albella, en un acto de la CNMV. (EFE)
Sebastián Albella, en un acto de la CNMV. (EFE)
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Fin de etapa en los mercados españoles. Sebastián Albella hizo oficial este lunes su retirada de la presidencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), tras un mandato marcado por reformas históricas y choques exógenos que, hoy por hoy, mantienen muchas incógnitas abiertas. Con la transposición del MiFID II como uno de los grandes desafíos de su mandato, el abogado también ha vivido momentos de tensión (como la quiebra del Popular), de lucha de poder (como la opa sobre Abertis) y de confusión informativa (como en las negociaciones para evitar la quiebra de DIA). Todo en medio de un aluvión de imprevistos externos, como el Brexit o, ya más recientemente, la crisis del coronavirus —cisnes negros que siguen acechando a los mercados hoy por hoy—.

Albella llegó a la dirección de la CNMV el 26 de noviembre de 2016, bajo mandato del entonces exministro de Economía del Partido Popular, Luis de Guindos, en un momento marcado la inestabilidad política española que dio pie a la salida de Elvira Rodríguez. Antes de hacer carrera en el sector privado (Linklaters; Ramón y Asociados) este castellonense era ya conocido en el ámbito regulador por su participación en la redacción de la Ley del Mercado de Valores de 1988, así como otros puestos de responsabilidad dentro de la propia CNMV y posteriores trabajos en la Asociación Española de Banca (AEB), el comité jurídico de la Federación Bancaria Europea o el comité de expertos en mercado de valores de la Comisión Europea (ESME). Estos son los siete hitos que han marcado su mandato.

1. El desembarco del MiFID II

Un perfil técnico y con cierto sesgo internacional, con el que Albella tuvo que enfrentar uno de sus principales desafíos a nivel regulatorio: la trasposición en España de la ley europea del MiFID II. Aunque el texto legal es del Ministerio de Economía, desarrollado bajo las órdenes de De Guindos y aprobado ya con Nadia Calviño, este siguió las directrices del supervisor, que se enfrentó a la banca. Albella nunca ha ocultado que, en su opinión, es positivo que crezca la independencia en la gestión y asesoramiento de inversores. Tanto con entidades que no son bancos tradicionales como con el aumento del pago explícito, a través de carteras de gestión discrecional y el asesoramiento independiente.

La banca ha conseguido lidiar con MiFID II sin perder cuota de mercado, pero cuando estaba desarrollándose causó miedo en el sector, con las patronales Inverco o AEB siendo especialmente críticas. La CNMV abogó por una transposición más dura de la directiva europea que en otros países para la distribución de fondos, al exigir que solo se podrán cobrar retrocesiones bajo supuestos de añadir valor (por ejemplo, asesoramiento) o si se ofrecen fondos de terceros. Es decir, se limitó esta práctica bajo la que se había construido la industria española de inversiones, que es la cesión de comisiones al vendedor.

En una consulta de la Comisión Europea para la revisión de MiFID II, la CNMV se mostró favorable a una prohibición total, aunque dijo que esta debería extenderse a los asesores de seguros que colocan ‘unit link’, saliendo de su competencia y provocando indignación en estos. También señaló que sería positivo flexibilizar la obligatoriedad de separar el cobro de los servicios de bróker y análisis, que ha dejado a muchas empresas sin cobertura, consejo que parece que seguirá Bruselas. MiFID II también metió mano a los brókeres de renta variable con la mejor ejecución, que exige que se busque la mejor orden de compra o venta posible para el cliente a través de la fragmentación de mercados.

2. Información confusa

En los cuatro años al frente de la CNMV, Albella también ha querido hacer especial hincapié en la transparencia e integridad de la información corporativa, aunque con medidas más simbólicas que eficaces, como la reorganización de los canales de información privilegiada o la guía de difusión de hechos relevantes en las redes sociales. Esta última iniciativa vino marcada por el incidente entre la presidenta del Santander, Ana Botín, y el grupo de supermercados DIA, cuando, en mayo de 2019, el fondo ruso LetterOne se encontraba negociando a contrarreloj su salvación de la quiebra y Botín emitió una serie de mensajes contradictorios al mercado que llevaron a los inversores a la confusión sobre el futuro inmediato de la cotizada ‘retail’.

Han sido varios los casos en los que la CNMV ha tenido que salir al paso del inversor por falta de responsabilidad del lado corporativo. Este 2020, por ejemplo, la entidad tuvo que pedir aclaraciones a la energética Red Eléctrica Española por la salida inesperada de su presidente Jordi Sevilla. Cometido que ha tenido que repetir durante la crisis del coronavirus ante la publicación de información sanitaria por parte de la farmacéutica PharmaMar, una de las cotizadas que más suben en bolsa este año. Uno de los factores que han llevado a la cotizada a registrar subidas a triple dígito en 2020 han sido las expectativas creadas con sus anuncios en torno al desarrollo de un tratamiento para el coronavirus. La farmacéutica dijo en marzo que en apenas un mes estaría listo el Aplidin, insistió sobre el fármaco en julio y, nuevamente, el 16 de octubre.

El último anuncio se refirió a una reducción de la carga viral, ante lo que la CNMV pidió más detalles y obligó a la farmacéutica a publicar las respuestas. Algo inusual que el supervisor realiza cuando detecta falta de información y que puso en el foco a la empresa, que ese día cayó (el 8 de noviembre) un 9%. Este lunes ha perdido otro 10% tras conocerse los avances de Moderna con la vacuna. Pese a no ser su especialidad, la CNMV detectó un déficit de información y exigió saber más sobre el colectivo al que se había practicado el ensayo, y resultados y características del mismo. PharmaMar, al publicarlo, señaló que el requerimiento fue "de naturaleza eminentemente médico-científica, más propias de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS)".

3. Receloso de su poder

Más allá de las gestiones en lo relativo a la información al mercado, son muchas las operaciones históricas que ha tenido que supervisar Albella. Una de las más sonadas fue la de la oferta de la italiana Atlantia por la española Abertis, en la que la CNMV tuvo que imponer su palabra sobre la del Ejecutivo en el visto bueno de la operación. Tras la formalización de la oferta de compra por parte de Atlantia, la CNMV recibió en octubre de 2017 dos peticiones de los ministerios de Fomento y Energía (entonces controlados por el Partido Popular) advirtiéndole de que la operación debía ser sancionada previamente por el Gobierno, como adelantó entonces El Confidencial. El Ejecutivo invitaba así a Albella a que no verificase el folleto de la operación, lo que suponía 'de facto' ponerla en cuarentena. El regulador hizo oídos sordos y autorizó la operación, argumentando explícitamente su potestad en este área.

El que hoy es ya el presidente saliente ha argumentado varias veces a favor de mayor autonomía para el regulador de los mercados, pidiendo el año pasado ante la Comisión de Economía del Congreso quedar al margen del mecanismo global de la oferta de empleo público, al igual que lo están el Banco de España y el FROB. Esta no fue la única vez en la que Albella se ha desmarcado de la posición del Gobierno: ya con el PSOE al frente, el presidente de la CNMV, le quitó hierro a la Tasa Tobin, alegando frente al Congreso que habría sido mejor que su puesta en marcha hubiese “sido coordinada en toda Europa".

4. El banco Popular

Pocos meses después de que el nuevo presidente llegase al poder de la CNMV, el Confidencial adelantó la noticia del mandato de venta del banco Popular, noticia que el banco se apresuró a desmentir, para posteriormente admitir ante el mercado. Todo mientras la entidad se encontraba sumida en el torbellino bursátil, mediático y regulatorio que culminó en la venta al banco Santander en junio de 2017, con el recuerdo de la crisis financiera todavía fresco en la mente de los españoles.

Posteriormente, Albella se volvió a ver salpicado en el proceso judicial del banco por su supuesta participación en la ampliación de capital de 2016, momento en él todavía estaba en Linklaters. El presidente de la CNMV defendió ante la Audiencia Nacional que solo asesoró al consejo de administración del banco sobre su posible responsabilidad ante una ampliación de capital y que tras ser nombrado presidente de la CNMV en noviembre de 2016, se abstuvo de participar en cualquier acción del órgano regulador que estuviera relacionado con la entidad para no incurrir en conflicto de intereses.

5. Destierro a los bajistas

Fue en el entorno de la caída del Banco Popular en el que la CNMV rechazó vetar las posiciones cortas de la entidad, a pesar de sobrepasar el 12% del capital en plena ola bajista semanas antes de su resolución. Tras ella, Liberbank se desplomó en dos sesiones consecutivas un 18,31% y un 17,58% respectivamente. El mercado había puesto en el foco al banco asturiano por entender que era el más débil en ese momento tras la muerte del Popular. Pero el supervisor vetó los cortos en Liberbank y dio un espaldarazo a la entidad, que rebotó en bolsa un 41,17%. La decisión provocó críticas. Popular nunca tuvo esta ayuda desde la CNMV, mientras que Liberbank contó con ella pese a que en aquel momento el ataque bajista de posiciones superiores al 0,2% del capital alcanzó el 1,39% del capital. El supervisor se justificó en que la medida es efectiva cuando el nivel de posiciones cortas aún es reducida pero creciente, y que había detectado movimientos en bolsa sin noticias aparentes. El periodo de gracia para Liberbank duró cinco meses, y cuando acabó había 10 empresas cotizadas soportando un volumen de bajistas mayor.

En el ámbito de los bajistas, fue el propio Albella, de hecho, el que decidió posteriormente, a finales de 2018, dejar de publicar estas posiciones agregadas - apostando por una menor transparencia en este ámbito con la excusa de igualarse a nuestros vecinos europeos.

Ya en la crisis del coronavirus, en medio de los desplomes provocados por las restricciones de movilidad impuestas por los gobiernos, la CNMV volvió a prohibir las posiciones cortas, pero esta vez en toda la bolsa española. Empresas y bancos presionaron al supervisor que, finalmente, prohibió las posiciones cortas en una serie de prórrogas que duraron dos meses - una serie de medidas que la CNMV tomó en coordinación con otros reguladores europeos. Lo curioso es que la institución acabó publicando un informe que señala que la medida apenas había tenido efecto sobre los precios.

6. Pistoletazo a las fusiones

Una de las cuestiones que tendrá que gestionar el próximo líder de la CNMV será la oleada de fusiones bancarias que ya ha comenzado con el coronavirus. Albella ha tenido que supervisar operaciones de calibre como las exclusiones de bolsa de MásMóvil o BME (con cada vez menos empresas cotizando en bolsa), pero la joya de la corona ha sido sin duda la fusión histórica entre CaixaBank y Bankia. Una operación que ha dado el pistoletazo a la ansiada consolidación bancaria. El regulador supervisará ahora la posible operación entre Unicaja y Liberbank, además de una probable compra del BBVA al Sabadell, como ya adelantó este lunes El Confidencial. Uno de los desafíos del abogado en este ámbito fue en la negociación entre Liberbank y Unicaja, cuando Albella obligó a Abanca a decidir si lanzaba o no una opa cuando se metió de por medio, lo que acabó desbaratando el interés del banco presidido por Juan Carlos Escotet. El propio Albella reconoció en público su malestar por la poca “confidencialidad” de esta operación.

7. Tiempos de crisis

Si el mandato de Albella ha sido ya intenso en materia de medidas y reformas, a Albella le ha tocado hacerlo, además, en medio de una lluvia de choques exógenos. Con el Brexit todavía reciente, el presidente de la CNMV intentó sacar beneficio del éxodo inversor de Reino Unido, imponiendo una mayor flexibilización de los trámites para asentarse en nuestro país. Sin embargo, Albella admitió haber fracasado, salvo en algunas excepciones. Ahora, Europa se enfrenta al divorcio en seco del país británico y lo hace, además, en el peor escenario posible: en medio de una pandemia y crisis económica mundial.

Una crisis en la que la institución ha intensificado la vigilancia a la liquidez de los fondos, por más que Albella negase que estuviese habiendo un nivel preocupante de reembolsos en estos vehículos. Albella ha tenido mucha más relación con el sector de fondos de inversión que sus predecesores. El ejecutivo puso el foco el año pasado en la liquidez de estos vehículos, después de problemas vistos en productos como los de Woodford o H2O. Esta obsesión, junto con la menor tendencia de las gestoras españolas a invertir en renta fija de alto riesgo, evitó que con el coronavirus se produjeran corralitos como los vistos en decenas de fondos europeos. Asimismo, ha contribuido a implementar el ‘swing pricing’ en la industria española, método de cálculo del valor liquidativo que penaliza a los que entran y salen frente a los que se quedan cuando hay problemas de liquidez.

En medio de una segunda ola, de momento los mercados reciben con ilusión las noticias de las nuevas vacunas, pero los inversores siguen sin poder bajar la guardia. En este contexto, quien tome el relevo de Albella no solo recogerá el guante en algunas de las reformas más importantes del panorama inversor español (con frentes como la reforma del MiFID o el auge de la inversión verde en el horizonte), si no que también lo hará ante un escenario lleno de frentes impredecibles a nivel sanitario, social, económico y político.

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