Las limitaciones sanitarias marcan los actos

Arranca la campaña: el PNV busca apuntalar la mayoría absoluta con el PSE de los sondeos

Las encuestas refuerzan aún más si cabe a los dos partidos que sustentan el Ejecutivo de Urkullu en relación a las fallidas elecciones del 5 de abril, suspendidas por la crisis sanitaria del covid

Foto: Idioa Mendia, Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar durante un encuentro. (EFE)
Idioa Mendia, Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar durante un encuentro. (EFE)

Apenas distan en el tiempo tres meses desde las elecciones autonómicas fallidas del 5 de abril –suspendidas por la crisis sanitaria por el coronavirus– y los comicios vascos del próximo 12 de julio, pero el escenario, las circunstancias y el punto de partida entre ambas citas con las urnas son muy diferentes. El lehendakari Iñigo Urkullu suspendió las elecciones a escasos tres días del arranque de la campaña, con las primeras horas de vigencia del estado de alarma y de la declaración de emergencia sanitaria previa en Euskadi. Ahora, la caravana electoral se pone en marcha recién levantada la situación de alerta en España y con los iniciales pasos dentro de la 'nueva normalidad'.

Los rebrotes surgidos en los últimos días, con cuatro focos de contagios activos hasta la fecha, no cambian el paso en Euskadi. El lehendakari y el PNV, que deseaban elecciones a toda costa, ya se garantizaron el compromiso del Gobierno de Pedro Sánchez de avalar los comicios vascos aún en el caso de que el estado de alarma estuviera vigente y de facilitar su desarrollo con un incremento de los recursos físicos a través de los servicios de Correos y el Instituto Nacional de Estadística (INE) como contrapartida al apoyo de la formación 'jeltzale' a las sucesivas prórrogas del estado de alarma.

Sin que la pandemia esté resuelta desde el punto de vista sanitario, las limitaciones impuestas a nivel de salud para minimizar los riesgos de contagio del covid-19 van a impedir durante estas dos semanas las fotografías de mítines abarrotados, besos y abrazos, merchandising de los partidos –incluidas las rosas– o folletos electorales. Pero el contexto es diferente no solo a nivel sanitario en relación al que se daba a mediados de marzo. También la posición política de partida ha cambiado, a tenor de las encuestas, que refuerzan aún más si cabe a los dos partidos que sustentan el Ejecutivo de Urkullu, con el PNV incrementando todavía más su ventaja –el sociómetro del Gobierno vasco y el barómetro de este miércoles del CIS les sitúa incluso a las puertas de romper su techo histórico de 32 escaños obtenidos en 1984 con Carlos Garaikoetxea antes de la escisión del partido (en las pasadas elecciones vascas logró 28 asientos en el hemiciclo del Parlamento)– y con el PSE-EE en permanente alza –los diferentes sondeos vaticinan un notable crecimiento de los socialistas–.

Sobre el papel, estos tres meses han consolidado la mayoría absoluta que ya vaticinaban las encuestas de cara al 5 de abril para los dos actuales socios del Ejecutivo vasco en caso de reeditar su acuerdo de gobierno –en la pasada legislatura se quedaron a un escaño de la mayoría en el Parlamento de Vitoria–. Así, al PNV no parece que vaya a pasarle factura la controvertida gestión de la crisis sanitaria y del derrumbe del vertedero de Zaldibar, que mantiene sepultados bajos toneladas de escombros a dos trabajadores cerca de cinco meses después de que se viniera abajo la ladera por unas negligencias que investiga Europa y por las que la Ertzaintza aprecia "indicios de criminalidad". Todo lo contrario. En virtud de los resultados de las encuestas, tampoco le hacen mella otras cuestiones cercanas en el tiempo que le salpican, como la sentencia de diciembre del mayor caso de corrupción en el País Vasco, que ha condenado a varios exdirigentes del PNV, o la polémica OPE del Servicio vasco de Salud que investigan los tribunales, y que han quedado en un segundo plano ante el 'tsunami' de la pandemia.

En este escenario, el lehendakari, que opta a un tercer mandato, y el PNV buscan una campaña de perfil bajo, sin grandes sobresaltos. Con una posición tan ventajosa de partida, con las encuestas que dibujan un arrollador triunfo en las urnas, se trata de no cometer errores que pongan en peligro la ansiada mayoría que garantizarían a Urkullu cuatro años plácidos de la mano de los socialistas. Porque la entente de izquierdas que suma a PSE-EE, EH Bildu y Podemos, y por la que aboga de forma insistente la formación de Pablo Iglesias en Euskadi, es a día de hoy una utopía pese a que algunas voces 'jeltzales' ya están advirtiendo de forma pública a las puertas de la campaña que ciertos sectores dentro de los socialistas vascos están por la labor de explorar esta nueva alianza a corto o medio plazo.

Nada en los mensajes está sujeto al azar, como tampoco que el lehendakari y el PNV han acrecentado estos últimos días las críticas a Sánchez por la gestión de la crisis sanitaria, con el reparto del fondo Covid a las comunidades autónomas en el epicentro de la denuncia. Ya arremetieron con especial virulencia contra el presidente del Gobierno por consensuar en el Congreso la derogación de la reforma laboral con EH Bildu, que ha entendido que, en sintonía con lo que lleva haciendo la formación 'jeltzale' desde hace cuatro décadas, la batalla política vasca también se libra –y mucho– en Madrid. Que Sánchez diera aire a la antigua Batasuna en defensa de los intereses de los vascos a las puertas de los comicios, y más con una parte importante de la ciudadanía que asegura no haber decidido a día de hoy su voto, sentó a cuerno quemado al PNV, que elevó el tono de denuncia.

Fue un paréntesis, porque el Gobierno español, entre otras cuestiones, va a premiar al PNV con la activación del traspaso de una treintena de competencias al País Vasco para completar el Estatuto de Gernika –entre ellas Prisiones y el régimen económico de la Seguridad Social– con la reunión de la Comisión Mixta de Transferencias de este mismo jueves, que servirá además para materializar las tres primeras cesiones –productos farmacéuticos, seguro escolar y ayudas previas a la jubilación ordinaria de trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo–, a apenas unas horas de que se dé inicio a la campaña electoral.

Se sigue así el patrón que estaba previsto para las anteriores elecciones, donde esta reunión estaba convocada igualmente a las puertas de la campaña para acordar el calendario de transferencias. De hecho, EH Bildu intentó sin éxito que la Junta Electoral del País Vasco paralizase este acto por electoralista dado el momento elegido para activar el traspaso de competencias por parte de ambos gobiernos. Como también protestó por la escenificación que Urkullu y el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, llevaron a cabo este pasado viernes para abrazar la apertura de la movilidad entre ambas comunidades tras adelantar dos días el fin del estado de alarma.

EH Bildu sigue insistiendo en su mensaje de que ahora no es momento de elecciones al haber otras muchas prioridades para la ciudadanía ante los estragos que está dejando la pandemia a todos los niveles y no existir plenas garantías sanitarias, con el riesgo constatado de rebrotes de contagios. La candidata a lehendakari, Maddalen Iriarte, que repite como cabeza de lista cuatro años después, busca explorar las debilidades en la gestión de la pandemia del Ejecutivo de Urkullu y en su denunciada ausencia de un plan con garantías para salir con fuerza de la crisis. No faltará tampoco el componente soberanista y la antigua Batasuna tratará de confrontar la denuncia de palabra de la “recentralización” durante el estado de alarma que han abanderado Urkullu y el PNV con la ausencia con hechos de una decidida apuesta para avanzar en la consecución de la nación vasca, con la consulta independentista como primer paso. La estrategia pasa por poner de relieve las 'fracturas' en la gestión de la pandemia de Urkullu y sus incumplimientos en materia independentista para captar el voto indeciso –el CIS señala que un 19,2% de los vascos decide la papeleta a depositar en la urna durante la última semana de campaña–.

La antigua Batasuna no muestra de forma pública, de momento, el mismo entusiasmo que evidencia la candidata de Podemos, Miren Gorrotxategi, por un tripartito de izquierdas en el caso de que den los números. El discurso de la aspirante morada se estructura en torno a la necesidad de esta alianza tras el 12 de julio. Abanderar esta reclamación es la estrategia con la que la formación de Iglesias en Euskadi va a intentar frenar la fuga de apoyos que le vaticinan las diferentes encuestas. La aspirante a lehendakari afronta su primera revalida electoral en medio de la fractura interna y con la ausencia de Equo en la coalición de cara a las elecciones autonómicas –la formación ecologista ha denunciado que ha sido "vetada" por Iglesias–.

El ascenso socialista en perjuicio de Podemos conviene al PNV para apuntalar el gobierno: a los ‘jeltzales’ no le interesa un PSE especialmente débil

El sorpaso del PSE-EE es previsible, con los socialistas en alza, lo que llevaría al partido liderado por Idoia Mendia a desbancar a Podemos como tercera fuerza política. El ascenso de los socialistas en perjuicio de la formación morada conviene igualmente al PNV para apuntalar el acuerdo de gobierno. A los ‘jeltzales’ no le interesa un PSE especialmente débil tras lo sucedido hace cuatro años, cuando la fuerte caída electoral de los socialistas –perdieron siete escaños para obtener la misma representación que el PP (nueve asientos)–, privó al Gobierno de la mayoría y le hizo depender de la oposición –en esencia de los populares– para sacar adelante sus presupuestos y desarrollar su plan legislativo, que se vio muy mermado ante la falta de apoyos en el Parlamento.

Mendia tratará de explotar los logros de la gestión de la crisis del Gobierno y que se refleja en los datos de la última encuesta del CIS, que contempla un ascenso del PSE-EE dentro de la holgada mayoría que sumaría el actual Ejecutivo de Vitoria. Los socialistas se juegan mucho –no solo en Euskadi– y, por ello, la candidata del PSE-EE a lehendakari va a estar más arropada si cabe por el gabinete duro del presidente del Gobierno durante la campaña. El PSOE y el equipo de Sánchez se volcarán con Mendia desde el inicio, con la participación de la vicepresidenta primera Carmen Calvo este jueves en la apertura de la caravana electoral, la presencia un día después del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el mítin que liderará el presidente del Gobierno el domingo en San Sebastián. Asimismo, las presidentas de Navarra y La Rioja, María Chivite y Concha Andreu respectivamente, acompañarán a la líder de los socialistas vascos el sábado.

La situación de partida es complicada para Podemos, que asume que no va a poder reeditar sus once escaños en la Cámara de Vitoria –el interrogante está en saber cuál va a ser la pérdida, admiten a nivel interno– pero también para el PP, que se juega caer en la irrelevancia política en la 'Euskadi postETA' inmerso en un declive electoral. Carlos Iturgaiz, recuperado por Pablo Casado para la política tras cortar a Alfonso Alonso como candidato a lehendakari –lo que motivó su marcha del partido–, deberá hacer frente a la hemorragia electoral de los últimos años con las heridas a nivel interno aún abiertas por la imposición de Génova y sus cortapisas al discurso “moderado, de centro y foralista” que abanderaba el antiguo presidente de los populares vascos.

De momento, a tenor de las encuestas, los populares, lejos de rentabilizar la coalición electoral con Ciudadanos –la formación naranja no ha tenido presencia en el Parlamento Vasco dentro del escasísimo peso a nivel institucional de la que ha gozado en Euskadi–, pierden respaldo electoral, incluso en su tradicional bastión de Álava, donde ambas fuerzas se juegan gran parte de sus aspiraciones. Para tratar de dar la vuelta a la situación, Casado e Inés Arrimadas compartirán un mitin durante la campaña en una insólita cita para unir fuerzas contra el nacionalismo y reivindicar su liderazgo en la defensa de la Constitución en Euskadi.

Las encuestas reflejan que el PP no solo no rentabiliza la coalición con Cs sino que pierde apoyo, incluso en su tradicional feudo de Álava

El líder del PP va a respaldar en varias ocasiones a Iturgaiz, que está siendo el candidato más activo en precampaña de cara a intentar darle la vuelta a los sondeos. Su ciclo ‘Respuestas’ ha contado con la participación del presidente de la Xunta de Galicia y candidato del PP en las elecciones gallegas del 12 de julio, Alberto Núñez Feijóo, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno, o la exministra de Sanidad Ana Pastor. Durante la campaña, el PP intentará captar el voto que pueda tener Vox, que lucha por obtener un escaño en el Parlamento Vasco por Álava, donde el asiento en el hemiciclo es más ‘barato’ –cada territorio vasco aporta 25 representantes en la Cámara de Vitoria–, y de aquel votante de derechas no nacionalista que da su apoyo al PNV en las elecciones vascas como el voto útil ante la izquierda. A este respecto, el candidato popular incidirá durante la campaña en su denuncia de que los hechos demuestran que "la buena gestión del PNV es un mantra".

País Vasco

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