MOMENTO DE SOLEDAD DEL EJECUTIVO

Sánchez retoma los 'maitines' con Podemos para "reordenar" la estrategia del Gobierno

El lunes se reanudan las reuniones del presidente y su núcleo duro con sus socios después de haber superado la primera etapa de lucha contra el covid-19. El PSOE debate su nuevo papel en la crisis

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 29 de abril en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 29 de abril en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. (EFE)
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Pedro Sánchez quiere reorganizar la casa. Pasado el primer impacto del tsunami del coronavirus, una vez superado el pico de la curva de contagios y con el plan de desescalada ya aprobado —aunque aún falto de detalles—, el presidente del Gobierno ha decidido reanudar tanto las reuniones de estrategia en la Moncloa con su socio de Unidas Podemos ('los maitines'), que se retomarán este próximo lunes, como la vida interna del PSOE. El propósito es "recuperar una cierta normalidad de manera progresiva", "volver a ordenar" la estrategia, recobrar el pulso tanto del Gobierno como del partido, en un escenario que ha cambiado por completo y que nada tiene que ver con el que se dibujó 100 días atrás, cuando arrancó la andadura de la coalición. El bipartito afronta, además de una formidable emergencia sanitaria, un hundimiento de la economía y una escalada del paro, una tormenta perfecta para la que va perdiendo aliados. El presidente, cada vez más "bunkerizado", como observan algunos en sus filas, se halla cada vez más solo en el combate de la mayor crisis en un siglo.

Cuando Sánchez aterrizó en la Moncloa, en junio de 2018, instituyó unos encuentros informales para engrasar y coordinar la relación de Ejecutivo y PSOE. Cada lunes, a las 9:30, el presidente dirigía las reuniones con su director de Gabinete, Iván Redondo; la hoy vicepresidenta primera, Carmen Calvo; el secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y su mano derecha en Ferraz, el responsable de Coordinación Territorial, Santos Cerdán; la vicesecretaria general y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, y el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver. Estos 'maitines' en la Moncloa funcionaban como el centro de mando del poder, el nodo donde se tomaban las decisiones más relevantes. Fue ahí donde se fijó la fecha de las elecciones generales del 28 de abril. Donde se fijaba la estrategia. El sanedrín socialista que congregaba al Gabinete del presidente (Redondo), la coordinadora del Gobierno (Calvo), el responsable del aparato del partido (Ábalos) y la jefa del grupo parlamentario (Lastra).

Tras la investidura y la formación del nuevo Gobierno, Sánchez optó por reorganizar la dinámica de esos 'maitines'. Y, como ya publicó este diario, reestructuró ese primer círculo de poder ampliando la cuota PSOE e integrando a Unidas Podemos. Así, se sumaron a Sánchez, Redondo, Calvo, Ábalos, Lastra y Oliver la ministra portavoz, María Jesús Montero, y el titular de Sanidad, Salvador Illa, a quien el presidente reclutó desde un principio para ejercer un papel protagonista que trascendía las funciones propias de su departamento. La legislatura se jugaba en la mesa con el Govern catalán, e Illa, miembro de ella, era la pieza de enlace con el PSC y con el universo soberanista. Por parte de Unidas Podemos se incorporaron Pablo Iglesias, líder del partido y vicepresidente segundo del Gobierno; Irene Montero, titular de Igualdad; Pablo Echenique, portavoz parlamentario, y Juanma del Olmo, secretario de Comunicación del partido y director de Comunicación y de Estrategia de Iglesias en el Ejecutivo.

A los 'maitines' están convocados Sánchez, Calvo, Ábalos, Lastra, Montero, Illa, Redondo, Oliver, Iglesias, Irene Montero, Echenique y Del Olmo


La planificación semanal saltó por los aires cuando estalló la emergencia sanitaria del covid-19. El Gobierno decretó el estado de alarma el 14 de marzo y el mando único en toda España pasó al Ejecutivo de Sánchez, con él a la cabeza y con cuatro ministros señalados como autoridades competentes delegadas —Salvador Illa (Sanidad), Margarita Robles (Defensa), Fernando Grande-Marlaska (Interior) y José Luis Ábalos (Transportes)—. El presidente pasó a dirigir el comité técnico de gestión del coronavirus, con los cuatro ministros y los responsables técnicos de cada departamento, gabinete al que después se sumaron los cuatro vicepresidentes del Ejecutivo la portavoz, María Jesús Montero. Órgano que, desde el pasado miércoles, se reconvirtió en comité de gestión de la desescalada, al que se incorporaron el núcleo de confianza de Sánchez en la Moncloa —Iván Redondo y el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños—, la titular de Trabajo, Yolanda Díaz; el jefe de Gabinete de Iglesias, Julio Rodríguez, y el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver.

"Seguir la hoja de ruta marcada"

Pero ese comité de gestión técnica, aunque modificado, no deja de ser un órgano de dirección de la crisis. Pero no un núcleo de poder en el que se hable de la estrategia del bipartito. Para eso estaban los 'maitines'. Y por eso volverán a partir de este próximo lunes, 4 de mayo, según confirmaron a este diario fuentes próximas al presidente y al líder de UP. Justo cuando España se sitúa en la fase 0 de la desescalada. La cita ya está convocada para las 9:30 en la Moncloa. "Es una decisión de Pedro. Tenemos que hablar de la estrategia de las próximas semanas, con un PP dirigido por José María Aznar y los halcones, del que no podemos esperar nada", aseguran en el entorno más cercano de Sánchez, en el que aseguran que también se abordará el devenir de la Comisión de Reconstrucción del Congreso, ya creada por la Cámara Baja el pasado martes pero que aún ha de constituirse formalmente y aprobar su plan de trabajo.

"Tenemos que hablar de la estrategia, con un PP dirigido por Aznar y los halcones, del que no podemos esperar nada", aseguran en Ferraz

"Retomamos los 'maitines' para seguir en la misma línea —abunda una persona de la máxima confianza del jefe del Ejecutivo—. Los 'maitines' son planificación, y sirven para seguir la hoja de ruta que nos hemos marcado".

El presidente, Pedro Sánchez, conversa con la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, el pasado 26 de febrero en la Moncloa, antes de la primera mesa con la Generalitat. (EFE)
El presidente, Pedro Sánchez, conversa con la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, el pasado 26 de febrero en la Moncloa, antes de la primera mesa con la Generalitat. (EFE)

En ese intento de "recuperar la normalidad", en la medida de lo posible —en palabras de otro miembro de la Moncloa—, el PSOE también quiere retomar su vida interna. El pasado 20 de abril, como avanzó 'eldiario.es', se celebró una larga reunión de la comisión permanente del partido vía telemática, que no pudo dirigir Sánchez porque a esa hora mantenía su encuentro por videoconferencia con Pablo Casado. Miembros de la dirección, en esa cita no anunciada a la prensa, se preguntaron por el papel que ha de tener el PSOE en esta nueva etapa, con el Gobierno acuciado por las urgencias de una crisis sanitaria que aún no ha concluido, con un presidente que busca una reedición de unos Pactos de la Moncloa que, a día de hoy, pocos visos tienen de prosperar. Como señalan fuentes de Ferraz, sí se escucharon "reivindicaciones de partido", de que ocupe un papel mayor al que tiene actualmente, que es ninguno, pero no se concretó qué hacer.

A la reunión de la permanente del PSOE siguió otra de Ábalos con los secretarios de Organización esta semana. Se espera que haya pronto otra ejecutiva

Como pudo saber este diario, a esa primera reunión siguió otra más, esta de Ábalos y Cerdán con los secretarios de Organización regionales, el pasado martes, 28 de abril. También por videoconferencia. "Se trataba de medir la temperatura, ver cómo está la gente y arrancar. No hubo una llamada a algo concreto ni se transmitieron consignas", resumen fuentes de Ferraz presentes en este último encuentro. La tarea por delante probablemente se defina algo más en la siguiente reunión de la ejecutiva. No hay convocatoria aún, pero desde el entorno de Sánchez se presume que podría celebrarse el 11 de mayo. En esta nueva etapa, Sánchez se propuso tanto fortalecer a su cúpula del PSOE como engrasar la coordinación con Unidas Podemos a través de los 'maitines'.

Suma de críticas y reproches

En el PSOE también empiezan a notarse síntomas de desorientación y estupor con el comportamiento del líder. Presidentes autonómicos y dirigentes consultados por este periódico reconocen que no cuentan con información directa del líder, ni tampoco son mimados por él. "No nos llama ni a los que sabe que queremos colaborar y ayudarle", se duele uno, que entiende que no le telefonee el presidente en este momento, pero que sí echa en falta un contacto de su Gabinete, de la cúpula, incluso para coordinar la acción de los barones socialistas todos los domingos, tarea en la que sí se afana, por ejemplo, Casado. Es materialmente imposible convocar un comité federal por videoconferencia —el órgano máximo de poder del PSOE, con dos centenares de miembros—, pero tampoco se ha citado al consejo político federal, que conforman el líder y los secretarios generales autonómicos. Ábalos está centrado en la labor de gobierno, y Cerdán, a quien se le confirió el poder de ejercer de enlace entre el Ejecutivo y el partido, ha estado varias semanas fuera de combate, recuperándose del covid-19 tras ser hospitalizado una semana.

"No nos llama ni a los que sabe que queremos colaborar", se duele un barón socialista. Quienes conocen a Sánchez admiten que es su estilo

Pero quienes conocen a Sánchez coinciden: es su estilo, su manera de liderar: sí escucha mucho a su núcleo de su confianza, pero no mantiene al corriente de sus movimientos a los barones y, ahora, a las CCAA o a la oposición. Hay quienes ven al líder socialista "en un búnker", protegido por su círculo de la Moncloa, cuyo trabajo anda teñido habitualmente de secretismo. En el equipo de Sánchez defienden que lo que tiene entre manos es algo tan delicado, sacar al país de una inesperada crisis sanitaria que dejará una profundísima huella económica y social —el Gobierno ya cuenta con una caída del PIB del 9,2% y un paro del 19% este 2020—, que no puede atender otras cuestiones que no son ahora mismo tan urgentes.

Sánchez retoma los 'maitines' con Podemos para "reordenar" la estrategia del Gobierno

Pero el principal problema político de Sánchez no está, ni mucho menos, dentro de su partido, aunque haya barones como el castellanomanchego Emiliano García-Page y el aragonés Javier Lambán. Está fuera. En el Congreso y en las CCAA. En una oposición cada vez más distante en un momento crítico, hasta el punto de que una nueva extensión de la alarma corre el riesgo de encontrarse con menos apoyos. En la dirección del grupo manifiestan, no obstante, que no se ha perdido ninguna votación hasta ahora en una coyuntura extremadamente difícil, y que el PNV, el aliado más fiel y el que ha marcado distancias visibles, está apretado por la proximidad de sus elecciones, que quiere para julio. Mientras, el propósito de articular un nuevo gran acuerdo nacional se aleja, pese a que el llamamiento a la unidad, por parte de Sánchez y de sus ministros, es constante. Más ahora que comienza la desescalada, un proceso más delicado por la posibilidad de rebrote.

Pero el plan aprobado el martes por el Consejo de Ministros ha cosechado numerosos reproches entre los grupos, los sectores económicos... y las comunidades. Semana tras semanas, Sánchez ha cosechado aceradas críticas de los presidentes. No solo de los del PP y de Quim Torra, sino del 'lehendakari', Iñigo Urkullu, o del regionalista cántabro Miguel Ángel Revilla. La queja más recurrente es que el líder socialista les sirve cada domingo un plato ya cocinado y anunciado la víspera a través de rueda de prensa, y sobre el que apenas hay opción de debate. Sánchez ha defendido, frente a las protestas de algunas CCAA, el control del proceso de transición, el "cuadro de mandos" único de un proceso de salida que será "gradual, asimétrico y coordinado" con los territorios. No obstante, en los últimos días se han retomado algunos contactos, como entre Calvo y el PNV.

Sánchez retoma los 'maitines' con Podemos para "reordenar" la estrategia del Gobierno

Pablo Iglesias ha aprovechado por su parte las sesiones de control al Gobierno para reiterar su "mano tendida" tanto al PP como a los partidos que facilitaron la investidura para sacar adelante los pactos de reconstrucción, si bien el líder de Unidas Podemos siempre ha asociado la estabilidad de la legislatura a la cohesión del bloque de la moción de censura. Durante los últimos plenos ha multiplicado los guiños a los portavoces de estas formaciones en el Congreso debido a las fisuras cada vez más visibles de dicho bloque con el bipartito, aunque no ha realizado ningún papel de mediación. Iglesias no ha descolgado el teléfono, ni siquiera para sondear sus posiciones. Tampoco desde la confluencia catalana, En Comú, cuyos dirigentes tienen una interlocución más directa con los republicanos. Algo que podría cambiar la próxima semana una vez se retomen las reuniones de seguimiento y se pueda "empezar a ordenar de nuevo" la estrategia política, según fuentes del entorno de la vicepresidencia, siempre y cuando la crisis sanitaria siga dando una tregua para ello.

Polarización con Vox

Desde Unidas Podemos siguen depositando su confianza en rearmar el bloque de la investidura, principalmente porque consideran que Vox ejercer un efecto arrastre sobre el PP que lo alejaría de los acuerdos. El análisis de Iglesias, que ya manifestó antes incluso de la investidura y que ahora se vería reforzado, es que el bipartidismo imperfecto, en el que PSOE y PP se podían poner de acuerdo en cuestiones trascendentales para la gobernabilidad o bien con el PNV o con la antigua Convergència, "no va a volver". Principalmente, según su tesis, porque el PP "está en otra cosa, peleándose con la extrema derecha de Vox". Una lucha por discernir quién se hace con la hegemonía del campo de la derecha. De ahí sus afirmaciones de que el bloque de la moción estaría "llamado a asumir la responsabilidad de la dirección del Estado".

No solo el PP está lejos. Los socios de investidura manifiestan sus quejas contra Sánchez. "¿Cuánto les importa la legislatura?", preguntó Rufián (ERC)

Bajo este prisma hay que enmarcar los duros ataques del vicepresidente segundo al grupo de Vox en sede parlamentaria. Al igual que la oposición carga contra Iglesias para dinamitar a Sánchez, el vicepresidente intenta lo propio con el partido de ultraderecha de Santiago Abascal para debilitar a Pablo Casado y cohesionar a los socios de la investidura.

“Ni siquiera son fascistas, son parásitos", le espetó Iglesias a la diputada de Vox María Ruiz el pasado miércoles en la sesión de control al tiempo que criticaba de “miserable” su intervención. Lo hacía después de que el portavoz de los republicanos, Gabriel Rufián, subiese su tono contra el Gobierno de coalición, amenazando con que podría no mantenerse "el espíritu de los 180 diputados de la moción de censura". "¿Cuánto les importa la legislatura? —se preguntó—. ¿Les importa mucho, les importa poco, son conscientes de que la alternativa a no dialogar, a no informar, a no entenderse con nosotros es Torquemada, Abascal y sus colegas? Ésa es la alternativa, los que consideran que comer es socialcomunista".

Sánchez retoma los 'maitines' con Podemos para "reordenar" la estrategia del Gobierno

La polarización con Vox compacta al bloque de la moción, al menos este es el mantra del "no hay alternativa" o que, en cualquier caso, esta es la "derecha y la ultraderecha". Un mensaje que se vuelve a repetir para intentar cohesionar a los grupos que facilitaron la investidura de Sánchez. El papel de Vox y su efecto arrastre sobre el PP será, por tanto, determinante para ello. Los morados no rehúyen así el cuerpo a cuerpo con los de Casado y Abascal, más bien todo lo contrario.

Sánchez retoma los 'maitines' con Podemos para "reordenar" la estrategia del Gobierno

Que la Comisión de Reconstrucción no se convierta en una comisión de investigación, como pretende el PP, depende en buena medida de que reconstruya el bloque de la moción. Sin el voto de los partidos que facilitaron la investidura de Sánchez, los populares se quedarían solos con Vox y sin la mayoría necesaria para convertir el foro parlamentario para los pactos tras la pandemia en una comisión de investigación en la práctica. De ahí también las prisas por retomar las reuniones de 'maitines' y reformular la estrategia y la relación con el resto de grupos parlamentarios.

Las explicaciones de Lambán y la incógnita de la presidencia de la Comisión de Reconstrucción

El rechazo de algunas comunidades autónomas al plan de desescalada del Gobierno tuvo su expresión más elocuente en unas palabras del presidente aragonés, el socialista Javier Lambán, en las Cortes regionales: "Salvar vidas de los aragoneses está muy por delante de salvar políticamente a Pedro Sánchez". Las palabras impactaron.

Pero este viernes, fuentes del entorno del dirigente socialista quisieron explicar el contexto de esas palabras y difundieron una nota aclaratoria: "El portavoz de Vox en las Cortes de Aragón, Santiago Morón, señaló que no hacer test puede ser causa de mortalidad y añadió que Lambán justifica no hacerlos para salvar al presidente del Gobierno". Por eso el barón socialista respondió así y añadió que "en Aragón ninguna muerte por covid ha tenido como causa la no realización del test". Desde el entorno del dirigente socialista se lamentó que sus declaraciones se "manipulen" para "hacerle daño" [arriba, el vídeo íntegro del careo con Vox]. 

Por otro lado, Ferraz mantiene la incógnita de qué diputado del PSOE presidirá la Comisión de Reconstrucción en el Congreso. Son 13 los parlamentarios socialistas en ese órgano: Adriana Lastra, Luisa Carcedo, Santos Cerdán, Rafael Simancas, Patxi López, Luz Martínez Seijo, Manuel González Ramos, Mercè Perea, Ana Prieto, Pedro Casares, Héctor Gómez, Isaura Leal y César Ramos. 

 

La dirección ha lanzado un mensaje: ha llevado a esta comisión a parte de su núcleo duro. Además de Lastra y Simancas, portavoz y secretario general del grupo, se sientan Cerdán, mano derecha de José Luis Ábalos, y los miembros de la ejecutiva Carcedo, López, Seijo, Manolo González Ramos, Casares, Gómez y Leal. 

¿Quién presidirá la comisión? Lo único más claro es que no la dirigirá la exministra de Sanidad Luisa Carcedo. Ese nombre ya está descartado, según fuentes próximas al presidente. El elegido se guarda con muchísimo celo. Hasta esta próxima semana el órgano no se constituirá formalmente. El PSOE tiene tiempo para desvelar sus cartas, pero ya adelanta que quiere alguien "de mucho peso político" al frente, por lo que las opciones se reducen a Patxi López, Santos Cerdán y Rafael Simancas. Lastra ejercerá de portavoz. 

Madrid

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