DELGADO, ENMIENDA DE LA DISCORDIA, AFORAMIENTOS, TESIS, LIBRO, CASADO, MONTÓN...

Sánchez fracasa en su intento de recuperar impulso político y suma otra semana negra

El presidente acumula otros cinco días "agridulces", en los que su pretensión de marcar la agenda se complica por el goteo de malas noticias y polémicas o el cierre en falso de las acusaciones de plagio

Foto: Pedro Sánchez, este 20 de septiembre en Salzburgo, Austria, tras la cumbre informal europea. (EFE)
Pedro Sánchez, este 20 de septiembre en Salzburgo, Austria, tras la cumbre informal europea. (EFE)

"La política se juega a largo". La aseveración parte del corazón del equipo de Pedro Sánchez, casi como un bálsamo, como una recomendación de poner las luces largas y mirar con más perspectiva, intentando alejar el "ruido" y la furia de las dos últimas semanas. Quince días con más sombras que luces, sentidos en ocasiones como un "sinvivir" para algunos miembros del Ejecutivo, sufridos con preocupación por el "goteo" de malas noticias. La mala racha no acabó con la dimisión de Carmen Montón y la publicación de la tesis doctoral del presidente. El chute del anuncio de una reforma constitucional exprés para limitar los aforamientos no fue suficiente. Se acumularon la polémica por la investigación a la titular de Justicia, la sorpresa por el ardid para buscar la reforma de la Ley de Estabilidad, la vuelta a la primera línea de las acusaciones de plagio. El cierre tampoco fue positivo: final judicial casi seguro del caso máster para Pablo Casado y la apertura de una investigación sobre el posgrado de Montón. En la Moncloa admiten que la semana ha sido complicada. Quizá no tan negra como la anterior, arguyen, pero sí "agridulce".

Sánchez confiaba en despegar el pasado lunes. Coger oxígeno y marcar agenda. Pasar página de la doble crisis que atravesó su paso por los cien días de gobierno. Soltar lastre tras su entrevista balance en La Sexta. Su equipo preparó un gran acto en la Casa de América de Madrid, ante 300 representantes de la sociedad civil —empresarios, intelectuales, periodistas, cineastas, científicos, activistas— para vestir un anuncio de impacto: la reforma de la Constitución para suprimir los aforamientos a políticos, como una medida estrella de regeneración democrática. Y sí, enseguida colonizó el debate.

Sánchez fracasa en su intento de recuperar impulso político y suma otra semana negra

Sin embargo, esa misma mañana ese sabor de cierta victoria se combinaba con una noticia adelantada por El Confidencial y replicada pronto por otros medios que situaba en el punto de mira a Dolores Delgado. La Audiencia Nacional investiga en una pieza secreta a la ministra de Justicia por una presunta cita con el comisario jubilado, y hoy en prisión, José Manuel Villarejo. En un apunte, el policía hacía constar una reunión con la entonces fiscal para que intermediara en el proceso de extradición del naviero español Ángel Pérez-Maura, reclamado por Guatemala.

Ni en la cúpula del PSOE ni en el Gobierno se cree que vaya a más, de momento, el caso de la ministra de Justicia. El Ejecutivo tiene "confianza" en ella


Delgado ha negado los hechos, pero matizando poco a poco su versión: primero afirmó que no había tenido ninguna relación de ningún tipo con Villarejo, luego que no había tenido trato "profesional" con él, y más tarde que no había mantenido contacto con el policía, "oficial o no oficial, más allá de haber coincidido con él en compañía de otras personas en algún evento". El caso no inquieta, al menos por el momento, dentro de la cúpula del PSOE y del Ejecutivo. No se ha repetido la presión a Sánchez para que prescinda de su ministra de Justicia, como sí ocurrió con Montón, porque la investigación judicial no ha derivado en ninguna imputación. El Gobierno mantiene su "confianza plena" en Delgado, y se remite a sus explicaciones.

Cambio de la secuencia

Lo decía este viernes, tras el Consejo de Ministras y Ministros, la portavoz del Gabinete, Isabel Celaá. Ella ponía rostro a otro de los cambios de guion del Ejecutivo. Anunciaba el encargo al Consejo de Estado de la elaboración de la propuesta de reforma de los artículos 71.3 y 102.1 de la Constitución, para "reducir el aforamiento político al estricto ejercicio de las funciones del cargo público". El Gobierno endosaba la tarea al máximo órgano consultivo —sin plazos—, para asegurar desde el inicio la "calidad" normativa del texto y facilitar el consenso parlamentario.

La opción de apelar al Consejo de Estado para la reforma constitucional fue ganando fuerza: daba un "prurito de solvencia" y podía facilitar el consenso

No era esa la secuencia planteada en origen por el Ejecutivo. Cuando Sánchez lanzó la propuesta, el lunes —con desconocimiento de la misma por al menos parte de su Gabinete—, en su equipo precisaron que la intención era redactar la iniciativa, para que luego pasara el filtro preceptivo del Consejo de Estado y del Consejo General del Poder Judicial. Una vez recibidos esos dictámenes, el Gobierno elaboraría el borrador definitivo y lo remitiría a las Cortes para su tramitación parlamentaria. El propio Sánchez, tras la sesión de control en el Congreso del miércoles, fijaba la fecha de despegue de la medida: "Este viernes, en el Consejo de Ministros, irá la reforma constitucional de los aforamientos".

Sánchez fracasa en su intento de recuperar impulso político y suma otra semana negra

Según indicaban a este periódico fuentes de la Moncloa, ese mismo miércoles, tras la Comisión de Secretarios de Estado y Subsecretarios —la que prepara las reuniones de los ministros de los viernes, y que preside la vicepresidenta, Carmen Calvo—, se comenzó a manejar con más fuerza una opción que estaba sobre la mesa: que en lugar de redactar el Gobierno la propuesta de reforma lo hiciera el Consejo de Estado. Esa alternativa ganó peso con el paso de las horas.

"No habrá una redacción de parte"

En el equipo del presidente pesó que el Congreso había apoyado el martes una moción genérica, a propuesta de Ciudadanos, de supresión de los aforamientos, y en cuyo debate se percibieron las grandes diferencias. No solo las reticencias del PP, sin cuyo concurso la revisión constitucional es imposible, sino también las demandas más exigentes de los naranjas o las peticiones de acabar con la inviolabilidad del Rey de los socios de la moción de censura, encabezados por Unidos Podemos. En suma, la reforma parecía naufragar antes incluso de nacer por desacuerdo entre los grupos. Además, el objetivo del Gobierno era y es ambicioso: sacar de los aforamientos los delitos de corrupción, meta que no es tan sencilla de llevar a un texto constitucional en el que forzosamente no se puede descender al mínimo detalle. Tanto que exigirá cambios posteriores en leyes.

Mientras se encarrilaba el futuro judicial de Casado, se ensombrecía el de Montón y coleaba el caso tesis del presidente, aventado por PP y Cs

Se adoptó entonces una decisión, a ojos del Gabinete de Sánchez, "inteligente" que "realza" la iniciativa y evidencia que el Gobierno quiere llegar "hasta el final". "No habrá una redacción de parte. Y viendo que hay diferentes posiciones sobre este tema, es algo acertado, porque hay que encontrar el mínimo común denominador. Con este gesto, se quiere reflejar que es una propuesta de Estado, pensada para la unidad de las fuerzas políticas", indica un colaborador muy cercano al líder. "El Consejo de Estado", que preside la exvicepresidenta socialista María Teresa Fernández de la Vega, "tiene en su seno a conservadores, progresistas, a las consideradas como mejores mentes del país, y sus informes son muy apreciados. Que sea este órgano el que lo redacte le da un prurito de solvencia. Será más fácil que la gente mire la propuesta con otros ojos", abundan fuentes gubernamentales. Lo que sí se mantiene es la previsión de tiempos: en el entorno del mandatario socialista se espera que la modificación esté lista "antes de Navidad". No hay cambios igualmente en lo que afecta a la Corona: no se eliminará la inviolabilidad al Rey ni el fuero del resto de la familia real.

Sánchez fracasa en su intento de recuperar impulso político y suma otra semana negra

Celaá llegaba a la rueda de prensa con tres noticias frescas que se agolpaban en muy poco tiempo. Uno, que la Fiscalía se oponía a investigar en el Supremo a Casado por su posgrado en la Universidad Rey Juan Carlos. Dos, que la jueza de Madrid que ha instruido el caso máster decidió investigar la titulación de Montón en la misma URJC. Y tres, que el mismo centro archivó la información reservada que abrió de oficio sobre la licenciatura de Administración y Dirección de Empresas del líder del PP al no detectar irregularidades.

Mientras el jefe de los conservadores despejaba su futuro judicial —es poco probable que el TS le impute tras conocerse la negativa del fiscal—, el caso tesis del presidente no se acababa de encarrilar. De hecho, el culebrón siguió coleando durante la semana. Con una nueva derivada: Sánchez copió párrafos enteros de una conferencia del diplomático Manuel Cacho, y lo volcó en el libro que nació fruto de su trabajo doctoral. Práctica que su socio Pablo Iglesias tachó de "cutre".

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Batalla en el Congreso

El jefe del Ejecutivo no ha logrado detener la polémica ni desprenderse de las acusaciones de plagio ni de la persecución de PP y Ciudadanos. Los primeros forzarán su comparecencia en el Senado, gracias a su mayoría absoluta, mientras que los naranjas advertían ayer de que impulsarán una comisión de investigación en el Congreso si el jefe del Ejecutivo no acude al pleno, una iniciativa que en principio los populares no contemplan apoyar, informa EFE. Sánchez, desde Salzburgo, y visiblemente incómodo, reconocía el jueves un "fallo en una reseña" del libro que firmó con el economista Carlos Ocaña que subsanaría en la siguiente edición.

En la Moncloa llaman a "abrir perspectiva", a relativizar, confiados en el empuje del líder y en que al final se disipará el "ruido" de estas semanas

Y mientras, Gobierno y PSOE (y sus aliados) libran una batalla total con la oposición de derechas en el Congreso. El martes el pleno aprobó la toma en consideración de la proposición de reforma de la Ley de Estabilidad, pensada para privar al Senado de su capacidad de veto en los objetivos de déficit. Pero los socialistas eran conscientes de que PP y Cs se negaron y se seguirían negando a tramitarla por el procedimiento de urgencia y en lectura única. Y Sánchez necesita tener el cambio listo cuanto antes para llevar sus Presupuestos de 2019 al Parlamento en el plazo prometido, entre finales de noviembre y principios de diciembre.

Activó entonces un plan B: coló por sorpresa una enmienda para reformar la Ley de Estabilidad —clonada a la proposición admitida a trámite por el pleno— en otra norma que tenía una tramitación más avanzada, la que busca mejorar la formación de jueces y fiscales en materia de violencia machista. Un "fraude de ley" para PP y Cs, pese a que el truco se ha empleado muchas veces antes. Populares y naranjas quieren que la Mesa del Congreso, que ellos controlan, anule esa enmienda, pero los socialistas ya han ganado su primer pulso: que la Comisión de Justicia, bajo su mayoría, sí acepte esa enmienda. La guerra, con letrados de por medio y una Cámara, el Senado, dominada por el PP, será dura y nada fácil.

Sánchez fracasa en su intento de recuperar impulso político y suma otra semana negra

En la Moncloa piden no ver el encadenamiento de hechos con angustia. Definen esta útima semana como "agridulce", no comparable con la precedente. Llaman a "abrir perspectiva", a relativizar, porque "siempre cuesta", porque hay que "luchar y pelear cada cosa", pero al final Sánchez va consiguiendo sus objetivos y tiene el apoyo ciudadano. Al menos por ahora. Se remiten a los buenos datos de las encuestas, en las que el PSOE aparece como primera fuerza. No creen que estas dos semanas de pasión hayan tenido demasiado coste para la imagen del Gabinete. "La agresividad tampoco renta a la oposición, hay una parte de los ciudadanos que quieren que se haga política, que se solucionen sus problemas. No todo es tan tremendo como podría verse", observan fuentes cercanas al presidente.

Sánchez fracasa en su intento de recuperar impulso político y suma otra semana negra

El ejemplo de la bajada de la factura eléctrica

Ponen como ejemplo el impacto positivo del anuncio inmediato de la bajada de la factura de la luz, que repercutirá en los bolsillos de los consumidores. "La tesis y el libro empiezan a generar ruido, aunque admito que el ruido enturbia el mensaje —analiza un alto cargo del Ejecutivo—. Esta semana hemos conseguido avanzar en los aforamientos, bajar la luz... El ruido desaparecerá y nadie se acordará. Pero ya sabemos que la política es muy sucia y que distorsiones siempre las habrá". "No llega ninguna angustia de los compañeros. Esto se parece cada vez más a las primarias [contra Susana Díaz]: la bofetada que se llevaron no va a ser nada con la que se metan ahora. Cuando se exagera tanto con cosas que a los ciudadanos no les importa, se crea un mártir. No han aprendido", defiende un alto mando del PSOE, en alusión a la \'burbuja\' creada por los medios y la oposición.

Algunos miembros del Ejecutivo sí reconocen cierta inquietud por la sucesión de nubarrones: "Estos días se ha visto a veces como un sinvivir"

Otros miembros del Gobierno, sin embargo, sí reconocen una cierta "preocupación por el goteo" de malas noticias, por el efecto acumulativo. "Estos días se ha visto a veces como un sinvivir, más pendientes del titular que salía cada día. El tema de la tesis es difícilmente reconducible, y Pedro está sometido a una enorme tensión. Pero debería buscar dar carpetazo a esto, salir, porque como no solucione el tema hipoteca todo lo demás", aconseja un ministro. Este viernes, Celaá eludió hasta en dos ocasiones pronunciarse sobre la visible rápida erosión del Ejecutivo desde la vuelta del verano. Insistió en que el Gabinete no está en "maquillaje", sino concentrado en la acción de gobierno, en la política "genuina" y "huyendo de polémicas ficticias".

Pedro Sánchez, junto con Pilar Cancela, José Luis Ábalos, Beatriz Corredor y Fran Martín Aguirre, durante la reunión del patronato de la Fundación Pablo Iglesias que hizo a la exministra de Vivienda presidenta de la entidad, este 21 de septiembre. (EFE)
Pedro Sánchez, junto con Pilar Cancela, José Luis Ábalos, Beatriz Corredor y Fran Martín Aguirre, durante la reunión del patronato de la Fundación Pablo Iglesias que hizo a la exministra de Vivienda presidenta de la entidad, este 21 de septiembre. (EFE)

Sánchez podrá poner tierra de por medio en la próxima semana. Este domingo viaja a Montreal para reunirse con el primer ministro, Justin Trudeau, y el lunes se desplaza a Nueva York, donde además de debutar en la Asamblea General de la ONU, participará en diversos foros y en encuentros bilaterales, uno de ellos con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. El broche será una visita a Sacramento y Los Ángeles, en California. El presidente intentará refugiarse en su apretada agenda internacional, confiando en que en España escampe tras dos semanas de recia lluvia sobre su cabeza.

Corredor releva a Tezanos en la Fundación Pablo Iglesias

José Félix Tezanos se vio obligado a dejar su cargo de secretario de Estudios y Programas de la dirección socialista después de que su nombramiento como presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) viniera acompañado de la polémica. Pero él también era presidente de la Fundación Pablo Iglesias, desde que sustituyera al histórico Alfonso Guerra

Pero Tezanos también acabó dejando su silla en la entidad. Ese puesto ya está ocupado. La fundación reunió este viernes a su nuevo patronato en Ferraz, después de que la ejecutiva federal del pasado 3 de septiembre aprobara su nueva composición y sus nuevos estatutos. La exministra de Vivienda Beatriz Corredor, miembro de la dirección del partido, se convierte en la nueva presidenta de la entidad. Además, se incorporan al patronato, que componen 25 personas, Fran Martín Aguirre como secretario y Mercedes González e Ibán García del Blanco (anterior director) como patronos. A la cita de este viernes en Ferraz acudieron tanto Sánchez como su mano derecha en el partido y en el Gobierno, José Luis Ábalos

 

La nueva presidenta subrayó que quiere que la entidad se convierta en “un 'think tank' que lidere el debate ideológico desde una perspectiva progresista, con capacidad de escuchar, pensar y anticipar los retos que afronta la sociedad para aportar soluciones progresistas y mejorar la vida de la ciudadanía”.

 

En La Moncloa, comparecían la ministra portavoz, Isabel Celaá, junto con el titular de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque. Este desgranó la aprobación de dos convocatorias de ayudas para la contratación de cerca de 2.000 investigadores predoctorales por un total de más de 170 millones de euros. Tras su prolija explicación, todas las preguntas de los periodistas se dirigieron a la portavoz. Ninguna al ministro y astronauta, que se estrenaba en una rueda de prensa de los viernes. 

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