253 apoyos y 87 abstenciones

El Congreso apoya con matices suprimir los aforamientos y une a Sánchez con PP y Cs

La Cámara Baja apoya la moción de Cs que pide la supresión de las prerrogativas a los políticos con el sí de los partidos constitucionalistas y la abstención de los demás grupos

Foto: Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, este 18 de septiembre en el Congreso. (EFE)
Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, este 18 de septiembre en el Congreso. (EFE)

La reforma de la Constitución planteada por Pedro Sánchez soportó este martes su primer test de estrés. Aunque la iniciativa en este caso no venía del Gobierno ni del PSOE, sino de Ciudadanos. Eran los naranjas los que sometían a debate en el Congreso una moción para suprimir los aforamientos a diputados, senadores y miembros del Ejecutivo, en la línea de lo anunciado por el presidente. La propuesta salió apoyada al final por las tres formaciones constitucionalistas —socialistas, populares y Cs—, pese a que Albert Rivera no admitió enmiendas a su texto original, y contó con la abstención de los demás grupos.

Para la formación de Rivera los aforamientos es una reivindicación prioritaria. De hecho, es uno de los ejes principales de su ideario por la regeneración democrática incluido en todos los pactos firmados con PP y PSOE. Tanto a nivel estatal —primero con PSOE y después con PP, apoyando la investidura de Rajoy— como a escala autonómica. De hecho en el Parlamento de Murcia el partido naranja logró impulsar la supresión de estos privilegios políticos a través de una reforma en el Estatuto. En Castilla y León, Madrid o Andalucía sí encontraron oposición. Por eso, el presidente de Ciudadanos —que optó por salir a la tribuna a defender su moción— insistió en que el Congreso afrontaba "una votación histórica".

Para Rivera, el Congreso afrontaba una "votación histórica", en la que se decidía "seguir teniendo privilegios o ser iguales a todos los ciudadanos"


Pero esa votación habría pasado desapercibida este martes de no haber sido porque Sánchez buscó retomar la iniciativa política después de una semana negra —dimisión de Carmen Montón como ministra de Sanidad, polémica sobre su tesis doctoral, rectificación sobre la venta de bombas a Arabia Saudí— arrebatando a Ciudadanos una de sus banderas más preciadas. El presidente anunció el lunes en un acto en la Casa de América de Madrid, ante unos 300 representantes de la sociedad civil, que su Gobierno promovería la reforma de la Constitución para suprimir los aforamientos de políticos, tarea que podía ejecutarse en apenas 60 días. El debate político pasó entonces a primer plano y la moción de Ciudadanos, que se discutía y votaba en el pleno del Congreso algo más de 24 horas después, cobraba relieve.

Iniciativa puramente política

El líder naranja se dirigió desde la tribuna a los grupos insistiendo en que los diputados debían decidir si quieren "seguir teniendo privilegios o ser iguales a todos los ciudadanos". Rivera tildó los aforamientos de "figura anómala", recordando el hecho de que en la mayoría de países vecinos no existen o solo lo hacen para el jefe del Estado y el Gobierno. El dirigente centrista achacó esta situación a "los 40 años de PP y PSOE queriendo designar a los jueces del Consejo General del Poder Judicial a dedo o manteniendo los aforamientos".

"Se les llena la boca de regeneración democrática de cara a la galería", reprocha el socialista Cámara, que avisa: fuero no es "trato de favor" ni "privilegio"

La moción de los de Rivera, que era consecuencia de una interpelación que la semana pasada hicieron a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, también incluía el impulso de esta supresión en las Cámaras autonómicas, algo que levantó ampollas en los grupos nacionalistas por su evidente rechazo a que el Congreso dé alguna directriz a los parlamentos autonómicos de lo que deben o no deben hacer. En todo caso, la estrategia de Ciudadanos quedó clara desde el principio: aprovechar su exigencia histórica, impulsada en todas las comunidades (con escaso éxito) en las que permitió gobernar a PP y PSOE en 2015 y arrogarse el éxito de la iniciativa del Gobierno sobre la reforma constitucional exprés. "Si se da luz verde en la Cámara legislativa, será un paso adelante", insistió como si la moción realmente conllevara algo definitivo.

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Lo que se tramitará será la propuesta que el Ejecutivo envíe al Parlamento tras recibir los informes preceptivos del Consejo de Estado y del CGPJ, y no la moción de Cs, que no es un texto articulado, sino una iniciativa de carácter puramente político. Rivera calificó además de "broma" que los socialistas pretendan dejar fuera de la supresión del fuero los delitos relacionados con la corrupción. Pero eso no está del todo claro, ya que el Ejecutivo no ha afinado la redacción de su idea.

Disparos de PSOE y PP

La moción de Cs se encontró con enmiendas de casi todos los grupos. Dispares entre sí. El PSOE se remitía a la propuesta que presentará el viernes el Consejo de Ministras y Ministros y más que exigir a las CCAA que eliminen las prerrogativas procesales, pedía que se invitase y alentase a hacer los cambios. El PNV reclamaba acabar con todos los aforamientos sin excepción y despojar al Rey de su inviolabilidad. El PP quería que antes de tocar nada hubiera sobre la mesa distintos informes de órganos consultivos. Y el PDeCAT reducía el alcance de la supresión de los fueros y eliminaba la parte en la que se hacía referencia a las comunidades.

El PP pide una reflexión seria y sin prisas y acusan a los naranjas de caer en el "populismo" para "dividir" a la sociedad, confundiéndola

Rivera rechazó las cuatro enmiendas planteadas, así que el pleno votó el texto original de Cs, en sus términos. Recabó el apoyo de 253 diputados (PP, PSOE, Cs, Compromís, UPN, Foro Asturias y Nueva Canarias) y 87 abstenciones (Unidos Podemos, ERC, PNV, PDeCAT, Bildu y Coalición Canaria).

Los votos a favor de PSOE y PP no eran un apoyo incondicional a la propuesta de los naranjas. De hecho, se escucharon por parte de los dos grandes críticas a Rivera. Ambos partidos coincidieron en asegurar que los aforamientos no se pueden concebir como "un trato de favor o un privilegio", en palabras del socialista Gregorio Cámara. Es una prerrogativa, arguyó, contra los "excesos de la acusación popular", que también tiene su cara negativa, porque priva al acusado de que su sentencia penal sea revisada (si un diputado es juzgado por el Supremo, no tiene otra instancia a la que acudir". "Se les llena la boca de regeneración democrática de cara a la galería", cuando han "apoyado de forma incoherente al Gobierno de Mariano Rajoy, incluso en la moción de censura", afeó a Cs el parlamentario del PSOE.

Para la popular Beatriz Escudero, "hay que distinguir entre privilegios y prerrogativas", pues los primeros "no caben" en un Estado de derecho, y las segundas sí, y han sido avaladas por el Tribunal Constitucional. "Es el populismo que les encanta predicar para dividir a la sociedad española", les lanzó la diputada, que recordó que un debate sobre este asunto no admite "frivolidades, ligerezas". Escudero aprovechó para cargar contra el anuncio de Sánchez, diseñado para "tapar" las "carencias" y el "desgobierno" de su Ejecutivo. Ya adelantó que su grupo no admitirá cambios en lo relativo al tratamiento de la familia real: "La Corona no se toca". Propósito en el que en principio está de acuerdo el PSOE, pese a que se abstuvo cuando en 2014 se introdujo el aforamiento para el Rey emérito, las reinas Sofía y Letizia y la princesa Leonor.

Los demás grupos creen que la reforma o es insuficiente (no afecta al Rey, por ejemplo) y es una "operación de 'marketing", o "teatro del malo"

Los demás grupos no pasaron de la abstención porque juzgaban insuficiente la moción de Cs. Así, Meri Pita, de Unidos Podemos, indicó que toda reforma de la Carta Magna debe incluir cuestiones de carácter social o despojar al jefe del Estado de su inviolabilidad. Y, por supuesto, dijo, ha de ser sometida toda revisión a referéndum. Para Xavier Eritja, de ERC, la iniciativa de los naranjas no es más que una "reforma institucional", y no una propuesta de "regeneración democrática", pues esta es mucho más profunda y compleja e incluye temas como el derecho de autodeterminación. También ERC pide el fin de los fueros para "todos", en referencia al monarca.

GRAF5897. MADRID, 18 09 2018.- Detalle de la infografía de la Agencia EFE 'Proceso de eliminación de aforamientos' disponible en http:  infografias.efe.com. EFE
GRAF5897. MADRID, 18 09 2018.- Detalle de la infografía de la Agencia EFE 'Proceso de eliminación de aforamientos' disponible en http: infografias.efe.com. EFE

Jordi Xuclà, del PDeCAT, ya advirtió de que su grupo no participaría en un "teatro del malo", y por tanto se abstendría, porque además nunca podría votar a favor de una iniciativa que dice a las comunidades lo que deben hacer, porque es contrario a la "esencia" del autogobierno. Y el PNV, a través de Mikel Legarda, subrayó que su partido apoyará la supresión de todos los aforamientos, pero "para otras operaciones de 'marketing", mejor que no se cuente con ellos. Joan Baldoví, portavoz de Compromís, definió la propuesta de los naranjas como "moción corta, pequeñita, miedosa, de la señorita Pepis", por poco "ambiciosa" al no tocar siquiera al Rey. "O todos moros, o todos cristianos", resumió.

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