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Netflix, Ikea o Apple: las empresas que 'se van' de Rusia y suspenden su actividad por la guerra
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Netflix, Ikea o Apple: las empresas que 'se van' de Rusia y suspenden su actividad por la guerra

BP sale de Rosneft, Shell rompe con Gazprom, Maersk suspende el transporte, Visa y Mastercard bloquean operaciones... y hasta McDonald's y Coca-Cola se suman al boicot contra Putin

Foto: El logo de Apple sobre la bandera rusa (Dado Ruvic/Reuters)
El logo de Apple sobre la bandera rusa (Dado Ruvic/Reuters)

Ya lo anunció el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire: "Vamos a librar una guerra económica y financiera total. Vamos a provocar el colapso de la economía rusa". Lo segundo aún está por ver, pero lo primero resulta indiscutible. Esta vez Europa va en serio y, junto a su aliado del otro lado del Atlántico, ha impuesto las mayores penalizaciones contra un país que se sitúa como la 12ª economía del mundo. Rusia no es Cuba, y por eso las medidas impulsadas por los Estados traspasan con creces los límites de lo público y llegan a los estrechísimos vínculos e intereses que las compañías occidentales comparten con el vecino del este. Obligadas o no, varias de las principales multinacionales han dado un paso adelante que hace solo unos días hubiera parecido imposible. Y en muchos casos han ido más allá del perímetro establecido por los Gobiernos.

Mientras que las sanciones se han centrado en el sector financiero, y compañías de medios de pago como Visa o Mastercard ya no funcionan en Rusia, se ha dejado fuera a la mayor parte del energético, debido a la dependencia europea del gas. Pero la valiente decisión —tras sufrir presiones del Gobierno británico— de la petrolera BP, que saldrá del accionariado de la rusa Rosnef mediante una operación que le podría infligir un perjuicio de hasta 22.400 millones de euros, ha originado una cascada de desinversiones que golpeará duramente las bases de la economía 'enemiga'. Shell ha roto con Gazprom, Maersk suspenderá el transporte de contenedores... y hasta la automoción, la moda o las cadenas de comida rápida se suman al boicot. Esta es la lista completa, que va mucho más allá de la paralización de las ventas de Apple.

  • BP: La primera en romper la baraja fue British Petroleum. El pasado lunes, la compañía anunció que se deshacía de su participación en Rosnef después de 24 años, valorada actualmente en unos 12.500 millones de euros. La caída en Bolsa, del 3,95%, es solo el primer ejemplo del elevado coste que suponen este tipo de acciones precipitadas para las grandes multinacionales. La decisión, motivada por presiones políticas procedentes del Ejecutivo de Boris Johnson, sorprendió al mercado, ya que la compañía llevaba semanas advirtiendo de que su compromiso con el gigante petrolero ruso, participado en un 40% por el Estado, se mantendría pasase lo que pasase con las amenazas de Vladímir Putin a Occidente. Oswald Clint, analista de la consultora Bernstein, resume la situación en 'The Wall Street Journal': "Pensamos que sería más engorroso abandonar técnicamente la posición, pero lo han hecho". Algunos expertos consultados por la cabecera neoyorquina incluso consideran que la salida puede ser un alivio a largo plazo, debido al gran coste reputacional que estaba teniendo la aventura rusa. El efecto dominó no tardaría en llegar.
Foto: El logo de BP en una gasolinera. (Reuters)
  • Shell: La siguiente fue la angloholandesa Shell. En este caso, la compañía no forma parte del capital de otras empresas rusas, pero sí mantenía una relación estratégica como el ariete energético del Kremlin. Y ha decidido romperla. El pasado lunes, anunció su salida de los proyectos compartidos con la paraestatal Gazprom, entre los que se encuentra una gran planta de gas natural licuado. Otra de las consecuencias del giro es el freno a la inversión en el polémico gasoducto Nord Stream 2, cuya certificación ha paralizado Berlín en represalia por la invasión de Ucrania. Se trata de un gesto simbólico, más que económico. A diferencia de BP, los intereses de Shell se limitan a unos 2.700 millones de euros, según recoge Bloomberg. Además, la compañía siguió comprando petróleo ruso a precio de saldo hasta este martes, cuando pidió perdón por hacerlo y anunció que cesaría las importaciones y cerraría las gasolineras en ese territorio.
  • Total Energies: La francesa Total Energies ha sido mucho más prudente, pero finalmente también ha sucumbido —a su manera— a la presión. Involucrada en negocios de gas natural licuado (GNL), no dejará sus grandes proyectos en Rusia, pero anunció que no aportará capital a nuevas iniciativas. La decisión llega después de que Le Maire le pidiese retirarse totalmente del país. Finalmente, también cesará sus importaciones de petróleo. Su compatriota Technip Energies no invertirá en nuevos proyectos.
  • Equinor: La energética noruega Equinor ha sido más expeditiva, y abandonará todos los proyectos que comparte con empresas rusas, valorados en 1.200 millones de euros, además de dejar de comercializar petróleo y otros productos de ese país. La estatal finlandesa Fortum no realizará nuevas inversiones.
  • OMV: La austriaca OMV ha suspendido la adquisición de una cuarta parte del proyecto gasístico ruso Achimov, impulsado por Gazprom. La inversión estaba valorada en unos 900 millones de dólares, según el portal especializado 'Upstream'. Además, revisará su participación en el Nord Stream 2.

En el caso de Repsol, la decisión de desprenderse de sus últimos activos en Rusia ya se tomó el pasado enero, antes de la invasión

  • El fondo de pensiones noruego: También en Noruega, el fondo de pensiones estatal, que invierte los multimillonarios ingresos del gas y del petróleo —contaba con una capitalización de 1,23 billones de euros al cierre de 2021— en activos en el extranjero, congelará los que tiene en Rusia, valorados en 2.700 millones de euros, para después deshacerse de ellos. De momento, estas inversiones ya se han depreciado un 90%. El fondo soberano de Australia tambien se ha sumado al boicot.
  • ExxonMobil: De las grandes petroleras occidentales con presencia en la nación oriental, ExxonMobil ha sido de las últimas en reaccionar. Su única medida hasta el pasado martes consistía en iniciar la evacuación de los trabajadores estadounidenses del país. Pero el pasado miércoles sucumbió a la presión: abandonará la explotación del yacimiento Sakhalin-1, del que controla el 30% de la propiedad, y se ha comprometido a no realizar más inversiones tras un cuarto de siglo allí. En el caso de la española Repsol, la decisión de desprenderse de sus últimos activos en Rusia ya se tomó el pasado enero, antes de la invasión. Fuentes de la compañía han confirmado a El Confidencial que la operación está cerrada y cobrada, aunque se desconoce el montante.
  • Eni: El gigante petrolero italiano venderá su participación del 50% en el gasoducto Blue Stream, que une Rusia con Turquía. La otra mitad de la infraestructura pertenece a Gazprom. Aunque su presencia en Rusia es testimonial, la compañía mantiene varias 'joint venture' (empresas conjuntas) con Rosnef, que llevan años congeladas debido a las sanciones aplicadas tras la invasión de Crimea en 2014. Este miércoles, anunció que no firmará nuevos contratos para comprar crudo. La compañía alemana E.on también suspenderá las nuevas compras de gas a Gazprom.
  • Galp: La petrolera portuguesa no participa en ningún consorcio con empresas rusas, pero anunció el pasado miércoles que suspenderá las compras de crudo y productos derivados para eliminar su exposición "directa o indirecta" al mercado de esa nación.
placeholder El entonces presidente de ExxonMobil y ex secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson (i), saluda al presidente ruso, Vladímir Putin (d), en 2012. (Alexey Nikolsky/EFE)
El entonces presidente de ExxonMobil y ex secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson (i), saluda al presidente ruso, Vladímir Putin (d), en 2012. (Alexey Nikolsky/EFE)
  • Centrica: El 'holding' europeo que aglutina a grupos como British Gas ha anunciado que cancelará sus contratos con los proveedores rusos. Se trata de la primera empresa gasística que toma una decisión de semejante contundencia, mientras el suministro sigue fluyendo desde el país euroasiático hacia el oeste a través de Ucrania. El castigo supera con creces las escasas sanciones al mercado energético impuestas por Occidente. De la misma manera, la danesa Orsted dejará de abastecerse de biomasa y carbón.
  • Glencore: La principal empresa de compraventa de materias primas del mundo anunció el pasado martes en un comunicado que reconsiderará sus operaciones comerciales en Rusia. Actualmente, la multinacional con sede en Suiza tiene una participación del 0,5% en Rosnef, por valor de unos 200 millones de euros, así como otra del 10,5% en el accionista mayoritario del gigante del aluminio Rusal, que asciende a unos 710 millones. La minera australiana Rio Tinto también cortará todos sus lazos comerciales con empresas rusas.
  • Trafigura: También dentro del ámbito de las materias primas, Trafigura anunció el pasado miércoles que congela sus inversiones en Rusia. Sin embargo, aún no ha tomado una decisión sobre su participación del 10% en Vostok Oil (unos 730 millones de euros), el proyecto de exploración petrolífera en el Ártico respaldado por Putin y liderado por Rosnef.
  • Alcoa: Al igual que las anteriores, la multinacional estadounidense Alcoa dejará de comprar materias primas rusas y de vender productos en ese mercado. La compañía ya no operaba directamente en el territorio, según aclaró el jueves pasado en un comunicado.
  • CRH y Holcim: El segundo mayor grupo de materiales de construcción del mundo cesará sus operaciones en Rusia. La compañía irlandesa CRH estaba presente en el país desde 1998, a través de su filial finlandesa Rudus, y tenía una planta en San Petesburgo. Además, la multinacional francosuiza Holcim, líder mundial en producción de cemento y otros materiales de construcción, anunció que dejará el mercado ruso.
  • BASF: La química alemana BASF mantendrá el grueso de sus actividades en la nación presidida por Vladímir Putin para cumplir sus compromisos, pero anunció el pasado jueves que paralizará las nuevas inversiones. Wintershall Dea, una energética germana participada mayoritariamente por BASF, amortizará su financiación de 1.000 millones en el Nord Stream 2 y tampoco emprenderá nuevos proyectos, según recoge 'The Wall Street Journal'.
Foto: La Plaza Roja de Moscú. (EFE/Ignacio Ortega)
  • Maersk: El sector logístico es otro de los que se ha movido rápidamente. La mayor naviera del mundo, con sede en Dinamarca, anunció el pasado martes la cancelación de todas sus operaciones de transporte de contenedores marítimos con Rusia, excepto aquellas que trasladen alimentos, medicinas y ayuda humanitaria. Según ha explicado el experto en logística Ricardo de Vera a EFE, el país y su área de influencia representan el 20% del negocio de Maersk, que posee cinco terminales portuarias.
  • MSC: El otro gigante del sector, el suizo MSC, también dejará de hacer operaciones con Rusia, con las mismas excepciones que Maersk. La suspensión afectará a todas las áreas de acceso, entre las que se encuentran el Báltico, el Mar Negro y el este del país. La singapurense Ocean Network Express, la alemana Hapag Lloyd y la francesa CMA CGM se han unido al boicot, mientras que la italiana Grimaldi ha suspendido sus conexiones marítimas con el país debido a las "tensiones". Voluntarias o no, estas decisiones están teniendo graves consecuencias para el suministro de bienes occidentales a Moscú, incluso para los de aquellas empresas que pretenden seguir operando con normalidad, como Danone.
  • DHL: Más allá de las navieras, las principales empresas logísticas del mundo pararán los envíos a Rusia, empezando por la alemana DHL. La lista resulta interminable: Kuehne + Nagel, UPS, FedEx y DPD son algunas de ellas.

Daimler Trucks ha cortado el suministro a su socio ruso tras las sospechas de que usaba los componentes para vehículos militares

  • Daimler Trucks y Mercedes-Benz: El sector del automóvil es otro de los afectados, con el gigante alemán Daimler Trucks, que fabrica los vehículos comerciales de Mercedes, a la cabeza de las represalias. La multinacional anunció el pasado lunes que detendrá sus ventas a Rusia y se plantea revisar los vínculos con su socio local Kamaz, que los propios representantes sindicales piden cortar. La decisión llega después de algunas informaciones que apuntaban que ciertos componentes enviados a Moscú estaban siendo usados para equipar vehículos militares. Su gemela Mercedes-Benz, que fabrica turismos, suspendió el miércoles pasado las exportaciones a Rusia y la fabricación en ese territorio.
  • Volkswagen: Aunque ha tardado un poco más, la gran competidora de Daimler finalmente se ha sumado al boicot. Volkswagen anunció el pasado jueves que interrumpirá la producción en Rusia y sus exportaciones al país. La empresa tiene 4.800 trabajadores en territorio ruso, donde ha invertido 2.000 millones de euros en los últimos 15 años. El fabricante de camiones y piezas de recambio MAN, que pertenece al grupo, también ha paralizado sus ventas, al igual que el productor estadounidense de maquinaria agrícola John Deere.
  • Volvo: Tanto la compañía automovilística sueca como su filial de vehículos comerciales (Volvo Trucks) detendrán la producción y las ventas en el país euroasiático. Las inglesas Jaguar Land Rover y Aston Martin o la italiana Ferrari también pararán sus exportaciones, mientras que la alemana BMW ha dejado de comprar a Rusia, así como de colaborar con sus socios industriales en esa nación. Sin embargo, no todas las empresas automovilísticas han sido tan expeditivas: la francesa Renault tiene la intención de seguir en el país, pero se ha visto obligada a cerrar su planta en Moscú por falta de suministros. Por su parte, Nokian, Bridgestone y Michelin suspenderán la producción de neumáticos y sus exportaciones al país, mientras que los concesionarios Inchcape abandonarán Rusia debido a la guerra.
Foto: Sede del Banco de España en Madrid, donde se ubica el Sepblac. (EFE)
  • Ford: Otra de las que no se planteaba salir es la estadounidense Ford, pero finalmente ha sucumbido a las presiones. "No especulamos con implicaciones para el negocio", decía la multinacional en un comunicado el martes pasado. Horas después, suspendió sus operaciones junto a Soller, una empresa rusa con la que fabrica camiones a través de una 'joint venture'. "Como parte de la comunidad global, Ford está profundamente preocupada por la invasión de Ucrania. La situación nos ha obligado a reevaluar nuestras operaciones en Rusia", rectificaba en un comunicado recogido por Europa Press. También en Estados Unidos, General Motors (Chevrolet, Cadillac) ha detenido el envío de cargamentos hacia la nación presidida por Putin, pero por problemas logísticos ajenos a la compañía, y Harley-Davidson tampoco exportará las motos favoritas del sátrapa, en este caso como sanción. Entre las japonesas, Mitsubishi está sopesando el riesgo, según Bloomberg, y Hyundai ha suspendido —hasta la semana que viene— la actividad de su planta en San Petesburgo, pero por razones logísticas. Lo mismo hará Toyota, según explicó el jueves pasado en un comunicado. La compañía paralizará las exportaciones al país, al igual que Honda y Mazda.
placeholder El presidente ruso, Vladímir Putin, montado en una Harley-Davidson. (Sergei Karpukhin/Reuters)
El presidente ruso, Vladímir Putin, montado en una Harley-Davidson. (Sergei Karpukhin/Reuters)
  • Boeing y Airbus: En el sector aeronáutico, todos los grandes han actuado. El fabricante estadounidense Boeing ha anunciado la suspensión de sus operaciones en Moscú, que incluían servicios de repuestos, mantenimiento y soporte técnico a compañías rusas. Las sanciones impiden la exportación de piezas para aviones rusos, y el consorcio europeo Airbus también las aplicará, además de paralizar las tareas de mantenimiento que prestaba a las compañías locales y la actividad en su centro de ingeniería en Moscú. De hecho, ya ha paralizado la entrega de 13 aviones a la pública Aeroflot. La firma brasileña Embraer, el tercer fabricante del mundo, anunció el pasado jueves que suspende sus servicios de piezas, manutención y soporte técnico a los clientes rusos, al igual que la alemana Lufthansa Technik. Algunas aerolíneas, como British Airways, ya suspendieron sus vuelos incluso antes de que el Kremlin los vetase. Además, la estadounidense Delta ha rescindido la explotación conjunta que mantenía con Aeroflot y la irlandesa AerCap Holdings dejará de prestar sus servicios de 'leasing' a las aerolíneas rusas.
  • Alstom: El grupo francés Alstom, uno de los mayores fabricantes ferroviarios del mundo, anunció este miércoles que suspende todas sus entregas a Rusia y sus futuras inversiones en ese país, según informa EFE. Actualmente, Alstom participa con el 20% del capital de la empresa rusa Transmashholding (TMH).
  • Amadeus: La multinacional española, que provee de soluciones tecnológicas a la industria turística, anunció el jueves pasado que no firmará nuevos contratos en Rusia y no mostrará en sus sistemas las tarifas de Aeroflot. La estadounidense Sabre la excluirá, asimismo, de sus aplicaciones de reservas. Ambas controlan más del 80% del mercado mundial. Además, el mayor touroperador del planeta, TUI, anunció este jueves que rescinde el acuerdo de uso de marco con TUI Rusia, que no pertenece a la compañía, mientras que eDreams ha suspendido sus operaciones en el país.
  • Airbnb: También en el sector del turismo, la plataforma de alquileres Airbnb suspendió el viernes pasado todas sus operaciones en Rusia y Bielorrusia, según ha anunciado en un mensaje de Twitter su consejero delegado, Brian Chesky.

Nike parará la venta de productos en Rusia, pero no ha aclarado si es por motivos políticos o logísticos

  • Siemens: El gigante alemán Siemens, que fabrica trenes, componentes industriales y soluciones tecnológicas, anunció el pasado miércoles que suspende sus nuevos negocios en Rusia y las entregas internacionales al país, 171 años después de la primera exportación de material telegráfico. Se trata de la mayor empresa alemana que toma esta decisión.
  • Adidas y Nike: Otras compañías germanas, como la deportiva Adidas, han tomado acciones más simbólicas. La multinacional ha retirado el patrocinio a la federación rusa de fútbol, que data de 2008, mientras que su competidor Nike informó el pasado martes de la paralización temporal de la venta de sus productos, aunque no aclaró si la medida responde a una decisión política o a problemas logísticos. También en el ámbito del 'retail', la firma de moda húngara Nanushka, una de las marcas emergentes de la Semana de la Moda de París, dejará de vender sus prendas en el país euroasiático, al igual que la española Camper, dedicada al calzado.
  • Inditex y H&M: Los gigantes del sector han tardado más, pero el jueves pasado muchos dieron el paso. Es el caso de la sueca H&M, que ha decidido suspender temporalmente sus exportaciones. La británica Asos, que tiene el 4% de su negocio en ese país, ha tomado la misma decisión, mientras que Burberry la justifica por una razón más pragmática: los "desafíos operativos", según ha indicado un portavoz de la compañía a Bloomberg. En España, Mango ha sido la primera en tomar medidas. El pasado jueves anunció que coerra sus tiendas propias y su plataforma en línea y paralizará el envío de nueva mercancía, en una decisión que no afectará a sus franquiciadas. Tras varios días de mucha presión, Inditex también decidió el sábado pasado suspender sus operaciones en Rusia, aunque sin aclarar los motivos. Tendam (Cortefiel, Springfield) comunicó lo propio poco después de que lo hiciese la compañía de Amancio Ortega, mientras que la japonesa Uniqlo esperó hasta este jueves tras días sosteniendo que la ropa es un bien de primera necesidad.
  • Hermès: A diferencia del 'retail', el sector del lujo está siendo más prudente. La primera en dar el paso ha ido la francesa Hermès, que el pasado viernes informó del cierre de sus tres tiendas en Rusia y la suspensión de todas sus actividades comerciales en el país. En el ámbito de la joyería, la austríaca Swarovski también suspenderá sus negocios en el país, donde tiene 12 sedes y 80 empleados.
  • Imperial Brands: El grupo tabaquero británico, dueño de la española Altadis y fabricante de marcas como West, Winston, Nobel, Fortuna y Rizlas, venderá sus activos rusos a una empresa local.
Foto: Una tienda de Zara en España. (EFE/Cabalar)
  • Ikea: Otra de las multinacionales suecas que ha decido detener todas sus actividades en el país es Ikea, según explicó el jueves pasado en un comunicado. El minorista de muebles emplea a 15.000 personas en la nacion euroasiática y su vecina Biolorrusia.
  • Roca: El grupo sanitario español anunció este martes el cese temporal de sus actividades en Rusia, donde tiene siete plantas productivas y 2.800 empleados. La compañía ya había detenido sus importaciones y exportaciones al país desde el inicio de la guerra.
  • Lego: Los juguetes tampoco llegarán a Moscú. El fabricante Lego anunció el pasado jueves que parará el envío de sus productos, por lo que se suma a otras compañías danesas como la citada Maersk o la eólica Vestas.
  • Siemens Gamesa: También en el sector de las renovables, la empresa española Siemens Gamesa suspenderá sus actividades comerciales en Rusia, según recoge Bloomberg. El valor se desplomó el pasado jueves un 9,2% en el Ibex coincidiendo con la noticia.
  • Intel y los principales fabricantes de chips: La compañía californiana Intel, la mayor fabricante de chips del mundo, ha cortado sus suministros al país euroasiático. De la misma manera, la incipiente industria tecnológica rusa se verá afectada por la falta de piezas procedentes de otras corporaciones occidentales como AMD, TSMC y Global Foundries.
  • Mastercard y Visa: El sector financiero es el que se está viendo más afectado por las sanciones, pero para que estas sean efectivas se necesita el bloqueo de los medios de pago. Mastercard y Visa, los dos gigantes en este ámbito, ya están aplicando las represalias establecidas por Occidente sobre las entidades rusas y anunciaron este domingo que suspenderán todas sus operaciones en el país, al igual que American Express. Ningún cliente ruso podrá recibir pagos a través de estos medios, y tampoco a través de PayPal o Western Union.
Foto: Tarjeta de Mastercard con su logo. (Reuters/Thomas White)
  • Los bancos: De la misma manera, los principales bancos españoles ya están empezando a bloquearlos, tal y como adelantó el pasado miércoles en exclusiva El Confidencial, tras la alerta del Banco Central Europeo sobre posibles blanqueos. Además, Santander anunció este lunes que no hará nuevos negocios con empresas rusas. Los grandes grupos financieros occidentales aplican desde la semana pasada las sanciones en todos los ámbitos, y algunos que no están obligados, como el dubaití Mashreq Bank, han dejado de prestar a la banca rusa debido a los crecientes riesgos. Goldman Sachs, el mayor banco de inversión del mundo, ha ido más allá, y se convertirá en la primera entidad de Wall Street en abandonar el país. De momento, Citi dejará de solicitar nuevos negocios o clientes en Rusia, mientras que el italiano UniCredit baraja cesar sus operaciones.
  • Las grandes gestoras: Las sociedades que gestionan los grandes fondos de inversión también han empezado a suspender operaciones que afectan a activos del país euroasiático, para cumplir con las sanciones establecidas por la Unión Europea y Estados Unidos. JP Morgan ya impide a sus clientes comprar, canjear o reembolsar participaciones en ese mercado, y anunció este viernes que sale del país, mientras que DWS, filial de Deustche Bank, y BlackRock no realizarán nuevas inversiones en valores rusos. Estas firmas, además de HSBC AM, están entre la decena que ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la suspensión de los fondos relacionados con Rusia, mientras que Sabadell Asset Management ha procedido a valorar a cero euros las posiciones que ostenta de Yandex y Mobile TeleSystems Public Joint Stock Company. Según el diario londinense 'Financial Times', hasta 19 gestoras internacionales, entre las que se encuentran UBS, Pictet o BNP AM, han congelado activos por valor de 4.000 millones. La lista es interminable: Vontomel, Raiffeisen Capital Management, East Capital o Schoders, que no volverá a invertir en valores rusos. Nordea Asset Management ha ido más allá, y se desprenderá de todos sus activos. Por si fuera poco, el ponderador estadounidense MSCI reclasificó este jueves los índices del país de la categoría de 'mercados emergentes' a la de 'mercados 'independientes', lo que provocará una mayor fuga de inversiones.
Foto: Sede del Banco Central de Rusia. (Reuters/Maxim Shemetov)
  • Generali: Entre las aseguradoras, la italiana Generali se ha adelantado. El grupo comunicó el jueves pasado que cerrará su oficina de representación en Moscú y cortará todos los lazos con Rusia. Así, abandonará la dirección de la compañía local Ingostraj, de la que posee el 38,5% del capital —que no venderá—, y concluirá la actividad de su filial Europ Assistance.
  • Las consultoras, despachos y empresas de relaciones públicas: Las presiones de los Gobiernos y el daño reputacional han llevado a varias firmas de diferentes ámbitos a renunciar o limitar sus contratos con clientes rusos. Es el caso de la consultora KPMG, que ya ha comunicado que dejará de prestar servicios a quienes estén afectados por las represalias de Occidente y abandonará ese territorio, al igual que PwC, mientras que Deloitte se lo está pensando, según 'The Wall Street Journal', y EY ha separado su negocio ruso de la red global. La firma jurídica Baker McKenzie también se está replanteando sus operaciones en Rusia y ha reconocido a Bloomberg que tendrá que suspender su relación con las empresas vetadas, entre las que está VTB, el segundo mayor banco del país. Lo mismo harán las londineneses Linklaters, Allen & Overy y Clifford Chance, que se ha comprometido a no aceptar nuevos encargos de entidades —públicas o privadas— relacionadas con el Kremlin y a revisar los actuales, además de cerrar sus oficinas en Moscú. Las consultoras estratégicas McKinsey y Grant Thornton tampoco aceptarán nuevos clientes de ese país. En el ámbito de las relaciones públicas, la británica Hudson Sandler dejará de trabajar con entidades rusas, mientras que Brunswick terminó la semana pasada su relación con la constructora del Nord Stream 2 y el grupo publicitario WPP paralizará sus operaciones en el país euroasiático.
  • Pérez-Llorca: Dentro del bloque anterior, llama la atención la ausencia de firmas españolas. El primer despacho en tomar medidas ha sido Pérez-Llorca, que rechazará nuevos encargos de empresas rusas e interrumpirá los existentes.
Foto: KPMG pone fin a algunas relaciones con clientes debido a las sanciones de Rusia
  • Netflix, Warner y Disney: El poder blando de Occidente también se moviliza frente al Kremlin. Walt Disney no lanzará nuevas películas en Rusia, Warner Bros ha cancelado el estreno de 'The Batman', que estaba previsto para el viernes pasado, y Sony Pictures Entertainment ha aplazado el de 'Morbius'. Entre las plataformas, Netflix incumplirá la nueva ley audivisual del país y no incluirá ningún canal ruso en su oferta para ese mercado, además de paralizar temporalmente el acceso. Por si fuera poco, la selección rusa no saldrá en el FIFA: Electronic Arts ha decidido eliminarla del célebre videojuego de fútbol, junto a todos los clubes de la liga local. Los ciudadanos del país no podrán disfrutar de los videojuegos del gigante estadounidense, los japoneses Sony y Nintendo o el polaco CD Projekt. Tampoco de los conciertos organizados por Live Nation, la mayor promotora del mundo.
  • McDonald's, Coca Cola y Starbucks: Si hay tres símbolos del capitalismo, estos son los tres gigantes del consumo. McDonald's, Coca Cola y Starbucks han tardado más, hasta este martes, pero también cerrarán temporalmente todos sus negocios en el país. Y lo mismo hará Pepsi, Yum! Brands y el español Amrest (ambos operan KFC y Pizza Hut) o las cerveceras Carlsberg y Heiniken. Ambas decidieron en un primer momento interrumpir la producción, publicidad y venta en el territorio, y finalmente han anunciado que se desprenderán de su negocio ruso.
  • Nestlé: La multinacional suiza Nestlé ha paralizado todas las importaciones y exportaciones a Rusia, donde cuenta con 7.000 trabajadores, además de suspender las inversiones y la publicidad en el país. Entre los productos que dejarán de comercializarse están las cápsulas de café Nespresso, indicó la firma en un comunicado recogido por EFE, donde matizó que la medida no incluye los alimentos para bebés, los cereales y la comida para animales. Por su parte, el grupo Bimbo suspenderá las ventas y las nuevas inversiones.
  • Amazon: El gigante de la distribución en línea no cuenta con oficinas ni centros de datos en Rusia. Además, sus principales clientes son compañías multinacionales con equipos locales radicados en el país. Sin embargo, también ha emprendido sus propias sanciones, en forma de bloqueo de nuevos accesos a sus servicios de la nube.
Foto: La gente entra en un restaurante McDonald's en Moscú, Rusia el 24 de abril de 2018. (Reuters/ Tatyana Makeyeva)
  • Apple y las grandes tecnológicas: Por último, hasta la mayor cotizada de Estados Unidos se ha apuntado a la respuesta contra el Kremlin. Al igual que Microsoft, Dell, HP e incluso la china Lenovo —el mayor fabricante de ordenadores del mundo—, Apple suspendió el martes pasado sus ventas en Rusia, después de haber paralizado las exportaciones la semana anterior. La compañía de la manzana también bloqueará el acceso al sistema de pago Apple Pay e impedirá el consumo desde fuera del país de los medios de comunicación RT y Sputnik, controlados por Moscú. Asimismo, Alphabet (Google) ha 'capado' estas páginas, y los vídeos de desinformación no se podrán ver a través de Youtube —la multinacional también ha pausado su mercado de publicidad digital—. Las redes sociales de Meta (Facebook, Instagram y WhatsApp) han tomado acciones similares, así como Twitter, Spotify —que ha cerrado su sede en Moscú y eliminado la suscripción premium en el país— e incluso la china TikTok, que ya no permite subir vídeos desde Rusia. En España, Movistar y Vodafone han suspendido las emisiones, en línea con lo dictaminado por Bruselas. SAP y Oracle, las dos principales multinacionales de software empresarial, han dejado de exportar al país, igual que los fabricantes suecos Ericsson y Nokia o el surcoreano Samsung. La consultora tecnológica Accenture ha cerrado su negocio en Rusia, donde empleaba a 2.300 personas, mientras que la firma de ciberseguridad Avast dejará de vender sus productos en ese territorio.
Foto: Ursula von der Leyen y Josep Borrell durante la comparecencia en la que han anunciado nuevas sanciones para Rusia. (EFE/Stephane Lecocq)

La respuesta rusa

Frente a la descapitalización de las empresas, el Gobierno de Putin ya ha reaccionado. El Kremlin gastará un billón de rublos (unos 8.900 millones de euros) del Fondo Nacional de Bienestar —una suerte de 'hucha' de reserva alimentada con las divisas del petróleo— para comprar acciones de las compañías afectadas por las sanciones occidentales, según indicó la agencia oficialista TASS. De poco servirá: es un montante muy modesto frente a la repercusión del castigo infligido por Occidente, que ya ha provocado las quiebras de la filial europea de Sberbank o de la empresa constructora del polémico gasoducto Nord Stream 2.

Ya lo anunció el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire: "Vamos a librar una guerra económica y financiera total. Vamos a provocar el colapso de la economía rusa". Lo segundo aún está por ver, pero lo primero resulta indiscutible. Esta vez Europa va en serio y, junto a su aliado del otro lado del Atlántico, ha impuesto las mayores penalizaciones contra un país que se sitúa como la 12ª economía del mundo. Rusia no es Cuba, y por eso las medidas impulsadas por los Estados traspasan con creces los límites de lo público y llegan a los estrechísimos vínculos e intereses que las compañías occidentales comparten con el vecino del este. Obligadas o no, varias de las principales multinacionales han dado un paso adelante que hace solo unos días hubiera parecido imposible. Y en muchos casos han ido más allá del perímetro establecido por los Gobiernos.

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