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Rusia deberá malvender su oro para evitar ser un paria financiero... Y tal vez no baste
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Tras las sanciones económicas

Rusia deberá malvender su oro para evitar ser un paria financiero... Y tal vez no baste

Solo puede deshacerse del oro que está dentro de su territorio, ya que las reservas guardadas en el extranjero están bloqueadas. No obstante, su mayor problema es encontrar un aliado que se haga cargo de la compra

Foto: El presidente de Rusia, Vladímir Putin. (Reuters/Mikhail Klimentyev)
El presidente de Rusia, Vladímir Putin. (Reuters/Mikhail Klimentyev)
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Las potencias occidentales están intentando ahogar financieramente a Rusia y desangrar su economía hasta que Putin no tenga más remedio que frenar la invasión de Ucrania. Por el momento, han conseguido que la cotización del rublo se desplome, obligando al banco central ruso a duplicar sus tipos de interés e imponer límites para evitar la fuga de capitales. Estos han sido los primeros movimientos para defender la divisa rusa y evitar que el país se convierta en un paria financiero, pero parece que no es suficiente. Las sanciones han sido históricas y el margen de maniobra es muy limitado, aunque todavía puede vender parte de sus reservas de oro. Eso sí, tiene difícil encontrar un comprador, a no ser que las malvenda.

Los tipos de interés del banco central ruso se sitúan ahora en el 20%, frente al 9,5% previo a la guerra. Con esta decisión, ha conseguido frenar un poco la sangría que estaba sufriendo el rublo. Pero no se trata únicamente de una lucha contra la devaluación de su moneda, sino que los bloqueos internacionales y la inhabilitación de movimientos para muchas de sus empresas van a acrecentar las necesidades de financiación y, probablemente, deberá tomar algún tipo de medida adicional para inyectar liquidez al sistema. Es aquí donde entran en juego las 2.299 toneladas de oro que tiene Rusia, la quinta mayor reserva del mundo.

Foto: Foto: EFE/Anatoly Maltsev.

Ahora mismo, solo puede deshacerse del oro que se encuentra dentro de su territorio, ya que las reservas guardadas en el extranjero están bloqueadas. No obstante, este no es su mayor problema, sino encontrar un aliado que se haga cargo de la compra y se exponga a las sanciones internacionales. "Si Rusia se plantea vender por debajo de las tasas de mercado, entonces creo que alguien, en algún lugar, estará dispuesto a correr el riesgo", apunta el director del Global MBA con especialización en finanzas de IEB, Aurelio García del Barrio.

Al preguntar quién podría ser el comprador, la respuesta más sencilla es China, pero el gigante asiático, de momento, se mantiene neutral respecto a este conflicto. No impone sanciones, pero tampoco pone dinero ni militares sobre la mesa para ayudar a Vladímir Putin. Como manifiesta García del Barrio, "el presidente Xi Jinping no ha dado la menor señal de estar dispuesto a poner en peligro su propio acceso a los mercados europeos y estadounidense por exceso de amistad".

¿Y la Bielorrusia de Lukashenko? No es viable, porque no tiene la capacidad financiera suficiente para efectuar una inversión de este calado. Sobre todo después de las sanciones que también le ha impuesto Occidente por ponerse del lado de Putin. Ni siquiera con un suculento descuento que convierta en una ganga este metal precioso, que cotizaba este miércoles por encima de los 1.900 dólares la onza.

Por lo tanto, los mayores problemas que tiene Rusia para vender su oro residen en la necesidad de ofrecer una excesiva rebaja o conseguir una contraparte extranjera dispuesta a contribuir. Para contrarrestar estas dificultades, el analista de XTB Joaquín Robles apunta otra opción: que el banco central compre deuda emitida por el Estado, como ya hacen en sus territorios el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal (Fed). Es factible, sostiene este experto, porque "Rusia tiene un endeudamiento sobre el PIB mucho más bajo que el de las principales potencias occidentales". En concreto, su deuda no supera el 20% del PIB, mientras que la media de la Unión Europea es del 90% y en algunos países, como España o Italia, se sitúa por encima del 120%.

Foto: Foto: Reuters/Archivo/Dado Ruvic. Opinión

Rusia ha sido uno de los mayores compradores de oro en los últimos años. En tan solo un lustro, desde junio de 2016 hasta junio de 2021, sus reservas de este metal pasaron de suponer un 15,4% del total a un 21,7%, de acuerdo con los últimos datos proporcionados por el Banco Central de Rusia. Es bastante significativo que con el dólar haya sucedido justamente lo contrario, reduciendo sus reservas en esta divisa desde un 40,9% a un 16,4% del total durante el mismo periodo. Mientras tanto, el yuan ni siquiera figuraba en las estadísticas en 2017, y en 2021 llegó a representar alrededor del 13,1% del total.

Estas bajas reservas de dólares ponen en peligro la estabilidad financiera del país. Así lo asegura el adjunto al economista jefe de Arcano Partners, Leopoldo Torralba, porque "para defender el rublo vendiendo reservas, hacen falta montantes muy elevados, muy probablemente superiores a los que ahora mismo dispone Rusia, una vez le han bloqueado las reservas en dólares y euros". Y para muestra un botón: el desplome de casi el 30% que ya ha experimentado la moneda rusa desde principios de año.

Este experto sostiene que debería vender principalmente sus reservas de dólares, porque con el oro el proceso es más lento y complicado. "No es fácil encontrar compradores rápidos de oro por montantes excesivos, como lo que necesitaría Rusia", mantiene. Ni siquiera China, insiste, ya que sus principales clientes son consumidores y empresas de Occidente y la potencia asiática no está por la labor de afrontar las sanciones que, de forma segura, le impondrían.

Hacia China también se dirigen los ojos del doctor en economía y profesor en la IE University Juan Ramón Rallo. En un artículo en El Confidencial, afirma que el oro en suelo ruso "no podrá ser vendido (a cambio de rublos) a otros bancos centrales o a otros inversores occidentales, de modo que únicamente le queda la opción de llegar a acuerdos bilaterales con bancos centrales extranjeros no alineados (por ejemplo, el de China) para que estos compren rublos a cambio de la entrega de oro físico por parte de Rusia". Sin embargo, matiza que "si la guerra prosigue y es necesario financiarla con la emisión de nuevos rublos, las menguantes reservas no servirán para parar la sangría" de la divisa.

Las potencias occidentales están intentando ahogar financieramente a Rusia y desangrar su economía hasta que Putin no tenga más remedio que frenar la invasión de Ucrania. Por el momento, han conseguido que la cotización del rublo se desplome, obligando al banco central ruso a duplicar sus tipos de interés e imponer límites para evitar la fuga de capitales. Estos han sido los primeros movimientos para defender la divisa rusa y evitar que el país se convierta en un paria financiero, pero parece que no es suficiente. Las sanciones han sido históricas y el margen de maniobra es muy limitado, aunque todavía puede vender parte de sus reservas de oro. Eso sí, tiene difícil encontrar un comprador, a no ser que las malvenda.

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