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Yolanda Díaz se prepara ya para pelear otra subida del SMI, esta vez con apoyo de Sánchez
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Salario mínimo interprofesional

Yolanda Díaz se prepara ya para pelear otra subida del SMI, esta vez con apoyo de Sánchez

Los dos últimos incrementos desencadenaron enfrentamientos entre Díaz y Nadia Calviño, que hoy no reniega de una subida. La clave está en la reunión con el comité de expertos, el 2 de septiembre

Foto: La ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño (i), y la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. (EFE/Mariscal)
La ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño (i), y la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. (EFE/Mariscal)
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El Gobierno entero está al ralentí, con el presidente y el grueso de los ministros de vacaciones, pero Yolanda Díaz ya está allanando el terreno para pelear una nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que sería la cuarta del Ejecutivo de coalición. En esta ocasión, sin embargo, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo cuenta con el respaldo de Pedro Sánchez: es un tema sobre el que ambos han hablado anteriormente y han dejado claras sus intenciones.

Y esta es, además, una de las reclamaciones más repetidas por Unidas Podemos en el mes de julio, cuando tuvo que aceptar el aumento del gasto militar en 1.000 millones de euros, una decisión del presidente que tensionó notablemente la coalición. La semana pasada, al concluir su gira por los Balcanes Occidentales, Sánchez confirmó la intención del Ejecutivo de aprobar una nueva subida para 2023, con la intención de llegar al 60% del salario medio al final de la legislatura: "Evidentemente, esta es una de las tareas que tenemos que abordar en el próximo otoño", dijo. Teniendo en cuenta que, de no darse un anticipo electoral, las generales se celebrarán en diciembre del año que viene, 2023 es el último año para cumplir su promesa.

De hecho, apenas una semana después de reunirse con el presidente del Gobierno, el 1 de agosto, para "fortalecer la coalición", Díaz ya afirmaba rotundamente que el salario mínimo, hoy fijado en 1.000 euros brutos en 14 pagas, volverá a subir el próximo año. "Sin lugar a dudas", aseguró en una entrevista en 'El Faro de Vigo', el pasado domingo.

Foto: La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (c), junto al secretario general de UGT, Pepe Álvarez (d), y el de CCOO, Unai Sordo (i). (EFE/Ministerio de Trabajo)

Este miércoles, el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, insistió en esta línea, destacando el impacto en el bolsillo de los españoles de una inflación "desbocada": "Imposible". Los mismos calificativos que Díaz había utilizado escasos días antes.

La disputa en el Gobierno estará, por tanto, en las cantidades. En la comparecencia en la que avaló la subida del SMI, desde Tirana (Albania), Sánchez evitó dar cifras, pero confirmó que el objetivo es elevar el SMI hasta alcanzar ese 60% del salario medio (1.751 euros al mes), el porcentaje que recomienda la Carta Social Europea y el compromiso recogido en el acuerdo de coalición.

Un día después, en una entrevista en la 'Cadena SER', la vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, también rechazó dar cifras, y apenas se remitió a las conversaciones con sindicatos y patronal previstas a partir de septiembre. La novedad es que, en esta ocasión, Calviño no ve con malos ojos el incremento.

Foto: La vicepresidenta primera, Nadia Calviño (i), conversa con la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante una sesión de control al Gobierno. (EFE/Javier Lizón)

Los enfrentamientos entre Calviño y Díaz a cuenta del salario mínimo (o de la reforma laboral, el más sonado y espinoso) son de sobra conocidos. Ambas dieron cuenta públicamente de sus diferencias de cara a la subida en 2021 (de 15 euros, aprobada en septiembre tras un largo pulso), y también a lo largo de los meses que precedieron a la de 2022, de 35 euros.

Como ocurre este año, en 2021 Díaz empezó a pelear la subida del SMI para 2022 en septiembre, pero esta se retrasó hasta febrero, con intercambios cruzados de declaraciones entre medias. El apoyo de Sánchez, así como la predisposición de Calviño, deja claro que Díaz podrá pelear una subida, pero no el incremento que podrá conseguir.

De momento, lo único que hay formalmente sobre la mesa es la convocatoria del comité de expertos que asesoran al Gobierno sobre la subida del SMI. La horquilla recomendada que se ha manejado hasta ahora va de los 1.011 a los 1.049 euros, una subida de apenas 11 euros o de hasta 49.

Foto: La ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra (i), junto a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz (d), durante un acto institucional del Día del Orgullo LGTBI. (EFE/Fernando Alvarado)

Sin embargo, está construida sobre los datos y previsiones de 2020. Los expertos deberán analizar si sus números siguen vigentes, o si es necesario actualizarlos, teniendo en cuenta variables como una inflación desbocada. Y, cuanto más incrementen esta horquilla y más pretenda Díaz subir, más difícil tendrá convencer a Calviño.

"Vienen curvas, y lo que hay que hacer es no perder la vista de la carretera y mantener firme el volante", advirtió la vicepresidenta primera el 1 de agosto.

A lo largo de toda la legislatura, las vicepresidentas primera y segunda han representado como nadie las dos almas del Ejecutivo: la de la ortodoxia económica que representa la ministra de Economía y la del aumento del gasto social que defiende Díaz.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero (d), y la vicepresidenta del Gobierno Nadia Calviño (i). (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Calviño ha ganado varias batallas, Díaz ha vencido en algunas otras, pero la línea marcada por Sánchez en el debate sobre el estado de la nación, con nuevos impuestos a la banca o a las empresas energéticas, marca un antes y un después, al menos en opinión de sus socios. Calviño ha pasado de rechazar reiteradamente la propuesta de Unidas Podemos de subir impuestos a las rentas más altas, o de implantar una tasa a las eléctricas, a defender, tratando de hacer pedagogía, el impuesto a los bancos o a las energéticas.

Además, en julio, la vicepresidenta segunda aludió a la subida del SMI hasta llegar al 60% del salario medio, pero lo hizo para proponer englobarla dentro del pretendido pacto de rentas para repartir las consecuencias de la guerra de Rusia contra Ucrania, que hoy permanece bloqueado. Entonces, Calviño abogó por la "moderación" en las rentas.

Por otro lado, la ministra que lleva por bandera los acuerdos alcanzados en el marco del diálogo social intentará contar con el respaldo de la patronal, que sí apoyó la primera subida del SMI, para 2020 (en enero, pasando de 900 a 950 euros), pero que dio un sonoro portazo a los dos últimos incrementos. El Gobierno firmó los dos últimos acuerdos sobre el salario mínimo únicamente con los sindicatos.

Foto: El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. (EFE/Fernando Villar)

La potestad de fijar el salario mínimo es exclusiva del Gobierno, pero está previsto que Díaz vuelva a convocar a todos los agentes sociales para negociar, en aras de vender su voluntad de diálogo. La patronal, como ocurriera en 2021 y con especial intensidad en 2022, rechaza las nuevas subidas salariales que sí reclaman los sindicatos. Estos últimos, además, lo hacen señalando las promesas del pacto de coalición.

Fuera del Gobierno, Díaz tratará de convencer a los sindicatos de que se sumen; dentro, peleará por una subida lo más alta posible. En este contexto, según la vicepresidenta segunda, "más que nunca hay que subir el salario mínimo". Las cifras del comité de expertos servirán de pistoletazo de salida, pero también como termómetro para calcular cuántos grados alcanzará la negociación.

De 736 a 1.000 euros en cuatro años

En los cuatro años de Sánchez como presidente, el salario mínimo ha pasado de 736 a 1.000 euros. En 2019, con el Gobierno del PSOE en solitario, se registró la subida más importante: de 735 a 900 euros. En 2020, ya con Díaz al frente de Trabajo, se incrementó hasta los 950. En septiembre de 2021 se aprobó elevarlo otros 15 euros, hasta los 965. En febrero de este año se aprobó subir el SMI otros 35 euros, hasta llegar a los 1.000 euros brutos. 

El Gobierno entero está al ralentí, con el presidente y el grueso de los ministros de vacaciones, pero Yolanda Díaz ya está allanando el terreno para pelear una nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que sería la cuarta del Ejecutivo de coalición. En esta ocasión, sin embargo, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo cuenta con el respaldo de Pedro Sánchez: es un tema sobre el que ambos han hablado anteriormente y han dejado claras sus intenciones.

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