Amenazaría el empleo

División en CCOO por el SMI: el economista jefe del sindicato cuestiona subirlo a 1.200€

El director del Gabinete Económico plantea que subir el salario mínimo por encima de la productividad podría restar oportunidades de empleo a los menos cualificados

Foto: El secretario general de CCOO, Unai Sordo. (EFE)
El secretario general de CCOO, Unai Sordo. (EFE)

Un salario mínimo interprofesional (SMI) de 1.200 euros podría no ser una buena idea. Y no lo dicen las empresas, sino un alto responsable del sindicato Comisiones Obreras. Se trata de Carlos Martín Urriza, director del Gabinete Económico y encargado de los principales estudios que realiza el sindicato. Pocos como él dominan la realidad económica y laboral de España, de ahí que su opinión sea más relevante.

La polémica saltó con un comentario de Martín en Twitter en el que se cuestionaba la idoneidad de elevar el salario mínimo hasta 1.200 euros, que es el objetivo que marca la Carta Social Europea (60% del salario mediano). CCOO ha señalado en numerosas ocasiones este nivel de 1.200 euros como la referencia hacia la que debe ir España, pero reconoce que la subida no debe ser excesivamente rápida. En palabras de su secretario general, Unai Sordo, en una entrevista reciente concedida a este medio, explicaba que "España tiene un compromiso de situar el salario mínimo interprofesional en el 60% de la mediana salarial, según la Carta Social Europea, y esto es lo que defiende CCOO".

Ahora, Martín da una vuelta de tuerca a la posición del sindicato al plantear los riesgos de una subida tan acusada del salario mínimo. Para llegar hasta 1.200 euros sería necesario elevar un 33% el SMI actual, lo que se uniría al 22% de subida aprobado este año. En total, supondría un incremento acumulado del 63%, lo que podría generar problemas en el mercado laboral.

Martín argumenta en su tuit que una subida hasta 1.200 euros supondría que la retribución mínima relativa a la productividad sería superior en España que en Europa, lo que provocaría una pérdida de competitividad para el país. Los perdedores de esta situación serían precisamente los trabajadores menos cualificados, que es justo aquellos a quienes se intenta proteger. El motivo es que si la retribución es superior a su productividad, entonces ese puesto de trabajo no será rentable y estaría en riesgo de desaparición.

Un SMI de 1.200 euros puede afectar a las oportunidades de empleo de los menos cualificados


“Un SMI de 1.200 euros [...] puede afectar a las oportunidades de empleo de los menos cualificados”, señala el director del Gabinete Económico de CCOO, “el SMI ya se actualizó, ahora lo que toca es hacer el empleo estable”. Este periódico ha intentado consultar la opinión de Martín, pero ha declinado hacer declaraciones. Lo que sí ha hecho es ampliar su postura en Twitter: “No se puede arreglar todo con subidas del SMI, hay otras medidas que, combinadas, producirían un efecto mayor en el objetivo que todos perseguimos, como por ejemplo: estabilizar el empleo”.

Precisamente la baja intensidad del empleo está en la base de la existencia de trabajadores pobres y este es un drama que el SMI no puede combatir. En España hay 3,1 millones de trabajadores temporales y 2,6 millones con contrato a tiempo parcial. Todos ellos tienen el problema de que al final del año no han trabajado el equivalente a ocho horas al día, de modo que su renta no llega a ser como la de un SMI completo. El 80% de los trabajadores que no llega a 1.000 euros al mes es porque tiene un empleo a tiempo parcial. Para todos ellos, el verdadero problema no es que el SMI sea bajo, sino que la precariedad del empleo provoca que trabajen pocas horas a lo largo del año.

¿Hasta dónde puede subir?

Carlos Martín lideró el último estudio que hizo CCOO sobre el efecto de la subida del salario mínimo de 2019. En ese análisis, señalaba claramente el margen de subida que tiene el SMI en España, y no son los 1.200 euros de la Carta Social Europea. “Un nivel razonable para el salario mínimo es que guarde la misma relación de proporcionalidad con los países del entorno que la productividad media del país”. En España la productividad del empleo es un 97% del total europeo, mientras que el SMI se sitúa en el 92%.

Esto significa que para llegar al 97% se podría subir el salario mínimo un 5,5% adicional, hasta los 950 euros, pero no mucho más si no se quiere perder proporcionalidad con el resto de Europa.

Incrementos adicionales del salario mínimo se pueden gestionar a través de la negociación colectiva, que permite adaptar las condiciones laborales a la realidad de cada sector y cada región. En España existen diferentes niveles salariales adoptados por el diálogo entre sindicatos y patronales, lo que permite flexibilidad para crear las mejores condiciones posibles en el mercado laboral.

Para tener un SMI proporcional al de Europa, no se podría subir por encima de los 950 euros

De esta forma, el director del Gabinete Económico de CCOO desmonta la propuesta de Unidas Podemos y de una parte de su sindicato, de llevar el SMI hasta 1.200 euros. Eso no significa que el incremento del salario mínimo hasta 900 euros haya sido negativa, al contrario, Martín asegura que está contribuyendo a generar empleo. Sin embargo, no todas las subidas son positivas.

En España había dos condiciones clave que no se repiten actualmente con la misma contundencia. La primera, que el SMI era muy bajo, lejos de la media europea, lo que daba un importante margen de mejora. La segunda es que el margen empresarial había crecido significativamente durante la crisis y la recuperación, de modo que se había producido una transferencia de rentas desde los salarios hacia los beneficios empresariales. Buena parte de esta transferencia se ha corregido en el último año gracias a la subida salarial firmada en el IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC).

[La subida de salarios y cotizaciones empieza a restar competitividad]

Los salarios y la renta de los hogares están creciendo a ritmos superiores al 2% este ejercicio, superando claramente la inflación. De esta forma, se está reduciendo la holgura de márgenes que tienen las empresas, de modo que difícilmente puede quedar espacio para otra gran subida del SMI.

Martín reclama otras políticas públicas que pueden ser más eficientes que el SMI para ayudar a las clases populares. Por ejemplo, se puede aprobar una normativa para controlar la escalada de los precios del alquiler, reducir el precio de la electricidad o mejorar la redistribución de la renta con una fiscalidad más progresiva (demandas que recoge Unidas Podemos). Estas medidas aumentarían la renta disponible de los hogares con menos recursos sin la necesidad de elevar el SMI y poner en peligro el empleo.

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