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El impuesto a la banca choca con Europa: el BCE avisó en 2019 de un efecto dominó
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El impuesto a la banca choca con Europa: el BCE avisó en 2019 de un efecto dominó

La institución europea se opuso 'de oficio' a un impuesto a la banca que aprobó Lituania a finales de 2019 por sus riesgos para la economía real y la estabilidad financiera

Foto: La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. (Daniel Roland/Reuters)
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. (Daniel Roland/Reuters)

El Gobierno de Pedro Sánchez se enfrenta a una oposición mayor de la que esperaba con el impuesto a los bancos. A las críticas de otros partidos y las propias entidades se sumarán, con casi toda seguridad, las del Banco Central Europeo (BCE). La institución presidida por Christine Lagarde ya se pronunció a finales de 2019 sobre un caso muy parecido al español, en Lituania, con un veredicto muy desfavorable:

"Usar los ingresos de cualquier impuesto 'ad hoc' a los bancos con fines generales presupuestarios sería indeseable en la medida en que tales impuestos impondrían cargas indebidas a las entidades, lo que pondría obstáculos a las provisiones de crédito con un efecto dominó en el crecimiento de la economía real. Los ingresos de tributos a entidades financieras deben estar limitados para evitar su uso con fines generales de consolidación fiscal", expuso el BCE, en un documento firmado por la propia Lagarde el 16 de diciembre de 2019.

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE/Emilio Naranjo)

La institución europea emitió esta opinión hace casi tres años de oficio, sin que Lituania ni ningún otro intermediario les preguntara, acogiéndose al artículo 127 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea y de la decisión 98/415 de Bruselas, que le da poderes en caso de peligro para la estabilidad financiera.

Preguntado por este medio sobre si estas opiniones aplican también sobre el nuevo impuesto que prepara el Gobierno español, desde el BCE señalan que todavía no han hecho ningún análisis, pero que "algunos argumentos de esta opinión se mantendrían acorde con la situación".

Como con el nuevo tributo que anunció Sánchez, Lituania tramitó el impuesto extraordinario a la banca para "aumentar su contribución a los ingresos del presupuesto del Estado, necesarios para financiar los servicios públicos y cumplir con las obligaciones públicas". Lo que el presidente del Gobierno definió como "arrimar el hombro".

Amenazas

Junto al riesgo para la economía real, el BCE alertaba en su escrito de 2019 que "podría dar lugar a que los bancos ofrezcan condiciones menos favorables a sus clientes al proporcionar préstamos y otros servicios y también puede inducir a ciertos bancos a reducir sus actividades, lo que llevaría a una reducción en la disponibilidad de crédito y creando incertidumbre para estos bancos". Es decir, que se cierre el grifo de crédito y que los préstamos sean más caros, como han venido también trasladando en los últimos días las entidades.

El BCE recuerda que esto podría tener un "impacto en la rentabilidad de las entidades afectadas y, por lo tanto, en su capacidad de generar capital, que a su vez afecta tanto a su fortaleza ante perturbaciones adversas como a la capacidad de dar crédito y apoyar la economía real". Por ello, Lagarde recomendaba a Lituania analizar todos los efectos sobre el sistema financiero, sobre todo en el caso de los bancos más débiles.

Foto: Logo de la agencia Fitch en sus oficinas de Londres. (Reuters/Reinhard Krause)

En esta línea, el escrito de la institución europea expone su preocupación por el efecto sobre el conjunto del sistema financiero lituano, que podría desencadenar posibles "distorsiones no deseadas con respecto a los modelos de negocio de los bancos".

En el caso de Lituania, el nuevo impuesto se planteó como una recarga del impuesto de sociedades en función de los activos de las entidades.

Junto al BCE y los bancos, también las agencias de 'rating' están alertando del nuevo impuesto anunciado por el Gobierno. Tanto Fitch y como S&P coinciden en que lastrará la recuperación de sus resultados. "Los bancos españoles ya enfrentan incertidumbre económica y el gravamen, que se aplicaría solo a las actividades nacionales en 2022 y 2023, podría afectar las perspectivas de rentabilidad y disminuir su competitividad frente a los rivales europeos", advierten los analistas de Fitch, que señalan, además, que "la generación interna de capital también podría verse debilitada".

El Gobierno de Pedro Sánchez se enfrenta a una oposición mayor de la que esperaba con el impuesto a los bancos. A las críticas de otros partidos y las propias entidades se sumarán, con casi toda seguridad, las del Banco Central Europeo (BCE). La institución presidida por Christine Lagarde ya se pronunció a finales de 2019 sobre un caso muy parecido al español, en Lituania, con un veredicto muy desfavorable:

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