Las mil tramas del caso Dina: la historia de la tarjeta que ha puesto en jaque a Iglesias
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CINCO AÑOS DEL CASO

Las mil tramas del caso Dina: la historia de la tarjeta que ha puesto en jaque a Iglesias

Pese a que el robo del móvil era una bomba de relojería, en 2015, para la comisaría de Alcorcón era un simple hurto que ahora convulsiona la política nacional

Foto: Las mil tramas del caso Dina: la historia de la tarjeta que ha puesto en jaque a Iglesias
Las mil tramas del caso Dina: la historia de la tarjeta que ha puesto en jaque a Iglesias

El 1 de noviembre de 2015, entre los armarios suecos del IKEA de Alcorcón, la que había sido asesora de Pablo Iglesias hasta hacía un mes en el Parlamento Europeo, Dina Bousselham, sufrió un robo. Eran las cinco y media de la tarde del domingo cuando, en el almacén que se encuentra a la salida de la tienda, perdió de vista el abrigo azul de su novio, Ricardo De Sa Ferreira. Ambos llevaban sus pertenencias en la chaqueta y, al no encontrarla, se presentaron en comisaría a las 20:07 para denunciar el hurto. Bousselham explicó a los agentes que le habían quitado una billetera de colores a rayas y un móvil Sony Xperia Z2 negro con funda morada. El atestado de la Policía apenas ocupa página y media, pero aquel robo cambió la vida de la joven de Podemos y años después sacude la política nacional.

Bousselham tenía por aquel entonces 25 años. Se crió en una familia hispanófona de Tánger y acabó el bachillerato en el Instituto Severo Ochoa de la ciudad, trasladándose con 18 años a Madrid para estudiar Ciencias Políticas en la Complutense. La facultad de Somosaguas era el germen de Podemos y Dina estaba allí. Tuvo como profesor a Pablo Iglesias, que llegó a ponerle una matrícula de honor, y conoció a Iñigo Errejón, con el que se enfrascó en el movimiento Juventud Sin Futuro, plataforma vinculada al 15-M. Por aquellos años, también destacaba como jugadora de fútbol, pero optó por el camino de la política y siguió sus estudios en Madrid y París, hasta el punto de manejarse en seis idiomas.

Dina Bousselham, exasesora de Pablo Iglesias, líder de Podemos. (Cedida)
Dina Bousselham, exasesora de Pablo Iglesias, líder de Podemos. (Cedida)

Tras finalizar la carrera y el máster, Bousselham, que no ha contestado a los mensajes de este diario, dio sus primeros pasos en la consultora Alto Analytics, labor que compaginó con la publicación de artículos de opinión en distintos medios. En 2013, colaboró con la rama en Francia del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), fundado en 2007 por Fouad Ali el Himma, el gran amigo del rey Mohamed VI de Marruecos, y un año después, se convirtió en asesora de Iglesias cuando fue elegido diputado del Parlamento Europeo. No estaba en primera línea del efervescente movimiento de Podemos, pero se convirtió en la sombra de Iglesias en unos años en los que el hoy vicepresidente vivía entre las tertulias de Madrid y el Europarlamento.

Al poco de aterrizar en España e incorporarse al nuevo equipo de Iglesias, Bousselham sufrió el robo en IKEA. Dada su estrecha relación con el líder de Podemos, el móvil contenía datos sobre el partido, fotografías íntimas e información de carácter personal que, cuatro años después, el magistrado del caso Villarejo, Manuel García-Castellón, describiría como un contenido "particularmente degradante y vejatorio" como para que lo viera un tercero. “No tenía acceso a los chats de la cúpula de Podemos porque no estaba en eso. Lo que ha salido no es nada, pero es lo más duro a lo que ella tuvo acceso”, sostiene una persona que estaba por aquel entonces en lo alto del partido morado.

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Pese a que el móvil era una bomba de relojería, en 2015, para la comisaría de Alcorcón era un simple hurto, uno de los 150.000 que se denuncian cada trimestre en España. Dos días después, la denuncia fue archivada por tratarse de autores desconocidos. Sin ella saberlo, el contenido de su móvil comenzó entonces a moverse por Madrid: alguien extrajo la tarjeta micro SD de memoria y empezó a circular información en un momento en que Podemos copaba la agenda nacional.

El rastro ahí es difícil de seguir. Solo un puñado de personas lo pueden conocer. Los que lo saben callan y los que hablan probablemente no lo conocen. La primera parada de la tarjeta fue 'Interviú', a donde llegó en torno a enero de 2016. La revista ya había dejado atrás su época dorada e iba reduciendo la plantilla pero aún sacaba escándalos. Alberto Pozas, entonces director, sostiene que se la encontró en un sobre de color marrón claro encima de la mesa de su despacho y, a día de hoy, asegura que sigue sin saber quién la dejó allí. Tras pedir un lector de tarjetas a los informáticos, la introdujo en el USB de su ordenador y repasó su contenido junto al entonces subdirector, Luis Rendueles, y elaboró un resumen que después entregó al director editorial de la publicación, Miguel Ángel Liso. Los tres llegaron a la misma conclusión: la información del partido apenas tenía valor y el resto no era publicable a menos que quisieran jugarse otra visita a los juzgados.

Dina Bousselham (i) a su llegada a la Audiencia Nacional junto a su abogada Marta Flor. (EFE)
Dina Bousselham (i) a su llegada a la Audiencia Nacional junto a su abogada Marta Flor. (EFE)

Pero las versiones no siempre han coincidido. En su declaración como testigo, Liso afirmó ante el juez que, en un primer momento, Pozas le dijo que la tarjeta procedía de alguien que se la había encontrado en la habitación de un hotel, mientras que el exdirector de 'Interviú' siempre ha mantenido en la Audiencia Nacional que desconoce su procedencia y que a veces daba largas a sus jefes sobre el origen de una información para proteger a sus fuentes.

Aunque la persona que entregó la Micro SD a 'Interviú' es una incógnita, todos los exdirectivos de la revista coinciden en un punto: tras llegar a la redacción, se la dieron a Antonio Asensio Mosbah, el presidente del Grupo Zeta, editora de 'Interviú', hijo del empresario del mismo nombre que había fundado la publicación y llevado la misma hasta lo más alto. Con 36 años entonces, Asensio Mosbah decidió no publicar nada -o la dirección de la revista decidió no hacerlo-. y como gesto de buena voluntad, llamó al líder de Podemos para que fuera a recogerla. Si no sacaban nada, por lo menos quedarían bien con él: Podemos adelantaba entonces al PSOE en intención de voto y los empresarios tenían la lupa puesta en la formación morada.

Foto: El juez se prepara para pedir al Supremo investigar a Pablo Iglesias por el caso Dina

Iglesias acudió a la sede de 'Interviú' de Madrid la tarde del 20 de enero de enero de 2016. La revista, junto al resto de publicaciones de Zeta, ya había dejado su céntrica sede en O’Donell y se encontraba en un polígono industrial al norte de Madrid, conocido entre sus redactores como Mordor por lo que cuesta llegar. Iglesias subió a la quinta planta del edificio sin pasar por la redacción y revisó el contenido de la tarjeta en un despacho. Le dejaron un ordenador y allí pasó unos 40 minutos mirando solo lo que contenía la tarjeta de su exasesora. Una vez finalizado el análisis, dio las gracias a Asensio y se marchó de la revista con la tarjeta intacta. Ni él ni los directivos de 'Interviú' avisaron a Bousselham y, tres años después, en la Audiencia Nacional, el líder de Podemos haría referencia a la actitud del presidente de Zeta como la de un “caballero”.

Hasta ahí parece llegar el papel de Asensio y Liso, pero Pozas y Rendueles le dieron un giro de guion a la historia. Tras revisar el contenido de la misma, el primero dejó una copia en su ordenador y, días después, el entonces subdirector supuestamente recibió una llamada del comisario Villarejo: el policía, que tenía un largo historial con la revista, como con muchos medios, sabía que tenían información sobre Podemos y quería acceder a ella. Entre finales de enero y principios de febrero, los dos periodistas se reunieron con él en el Txistu, un restaurante de cocina vasca de Madrid conocido por acoger a futbolistas y famosos.

El último director de la desaparecida revista Interviú, Alberto Pozas. (EFE)
El último director de la desaparecida revista Interviú, Alberto Pozas. (EFE)

Sentados en la mesa que se encuentra nada más entrar a la izquierda, en un altillo, a la vista de todo el comedor, le dieron a Villarejo un USB con el contenido del móvil. Los dos periodistas están ahora imputados en la Audiencia Nacional por la entrega y a la espera de que acabe el caso. Villarejo, un veterano de la Policía, con interés siempre por la información, acababa de hacer una de las suyas: conseguir extraoficialmente información sobre el partido de la oposición que más agitaba el poder y que un mes después negociaba su abstención para dar el Gobierno al pacto de PSOE y Ciudadanos.

La exasesora de Iglesias en ningún momento fue consciente de esas idas y venidas con información de su móvil, pero a lo largo de 2016, empezaron a publicarse noticias que la policía relacionaría más tarde con esa tarjeta. "Desde el principio sospechamos que no se trataba de un delito común y que la mafia estaba detrás del robo", aseguró este jueves en 'El País' la abogada Gloria Elizo, una de las responsables del equipo legal de Podemos. Para el partido, siempre había sido un robo de las "cloacas del estado" que, aliados con la prensa, buscaban dañar al partido morado. Entre las noticias que hicieron sospechar a Bousselham y Elizo, destaca la que sacó 'Ok Diario' el 22 de julio de 2016, en la que se revela un chat interno en el que Iglesias bromea que si pudiera azotaría a la periodista Mariló Montero. Aquella información hizo que tiempo después el líder de Podemos tuviera que disculparse públicamente y llevó al partido a mirar el robo del móvil de Bousselham con otros ojos.

Foto: Iglesias admite que retuvo la tarjeta de Dina y enreda su situación entre críticas al juez

El 2 de agosto, diez días después de la noticia de 'Ok diario', Bousselham amplió la denuncia para relacionar el robo con las publicaciones de los chat. Ella asegura ahora que Iglesias ya le había devuelto la tarjeta para entonces, pero el magistrado sostiene que se la dio destruida y sigue indagando en cuál fue la fecha exacta de la entrega. La tuviera o no en su poder, la exasesora no mencionaba en ningún momento que hubiese recuperado la Micro SD en el nuevo escrito, pese a ser una de las condiciones que recogía la denuncia que había presentado en la comisaría de Alcorcón el 1 de noviembre de 2015: “Ha sido informado de la obligación de comunicar a la autoridad competente el hecho de la recuperación de los objetos de cuya sustracción, extravió o inutilización se da cuenta en la presente”. Jamás lo hicieron.

"No supimos de la existencia de la tarjeta hasta tiempo después. Cuando en julio de 2016 ampliamos la primera denuncia por el robo del móvil, hecha en diciembre de 2015 en Alcorcón, lo hacemos sin saber de la existencia de esa tarjeta", señaló Elizo en la mencionada entrevista. El nuevo escrito se limitó entonces a recordar el robo y a relacionarlo con una serie de noticias que 'Ok Diario' había ido sacando desde julio: "Resulta acreditado que mi teléfono móvil fue desbloqueado ilícitamente tras la sustracción, que alguien se ha apropiado de su contenido de forma ilícita y que esta persona lo ha cedido a la prensa, resultando que el diario digital 'Ok Diario' está publicando información privada y confidencial", argumentaban en el mismo.

La vicepresidenta primera del Congreso, Gloria Elizo. (EFE)
La vicepresidenta primera del Congreso, Gloria Elizo. (EFE)

El 22 de septiembre de 2016, el Juzgado de Instrucción número 5 de Alcorcón echó por tierra la ampliación de la denuncia y les invitó a perseguir las publicaciones del periódico de forma independiente. Bousselham no dio su brazo a torcer y, seis días después, presentó un recurso con el abogado Raúl Carballedo ante la Audiencia Provincial de Madrid. El 27 de enero de 2017, la respuesta de este segundo tribunal fue la misma, pero lejos de darse por vencida, Bousselham volvió a la carga con un nuevo escrito, esta vez con la ayuda de la abogada Marta Flor. El 7 de mayo de 2017, el tribunal concluyó una vez más que "el segundo hecho denunciado [...] es de un nivel de complejidad muy superior al primero" e "independiente del hecho [del hurto]".

La primera ofensiva para relacionar el robo con la prensa terminó así en fracaso, pero a finales de 2017, una operación policial abrió la puerta a que Podemos volviera a intentarlo: el 3 de noviembre, la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional detuvo al comisario José Manuel Villarejo por delitos como cohecho y organización criminal. El rey de las cloacas había caído. Los agentes registraron entonces su casa en Boadilla del Monte y, entre otros dispositivos, incautaron un disco duro y varios pendrives. Tras analizar los mismos, se encontraron dos carpetas —DINA 2 y DINA 3— que contenían gran cantidad de documentos procedentes del Sony Xperia Z2 de Bousselham. Con ese hallazgo sobre la mesa, Podemos tenía una nueva oportunidad y, esta vez, su batalla acabaría en la Audiencia Nacional.

Foto: Iglesias ocultó hasta a sus abogados que tenía la tarjeta de Dina

2018 se convirtió entonces en el nacimiento de una investigación judicial que todavía sigue en marcha y ha desvelado los trabajos de Villarejo para políticos y empresas del Ibex 35. Cuando arrancó el caso, Podemos ya llevaba la lucha contra "las cloacas del Estado" como estandarte, por lo que buscó acercarse a dos de los hombres clave de la investigación: los fiscales de Anticorrupción Ignacio Stampa y Miguel Serrano. Ese interés se refleja en los chats internos de Podemos que El Confidencial ha ido desvelando a lo largo de las últimas semanas, en los que se constata una connivencia entre los abogados de la formación y los fiscales desde mediados de 2018. A la vista de estos mensajes, la Fiscalía de Madrid anunció este viernes que abría diligencias penales a Stampa para investigar hasta dónde llegó esta relación.

Uno de los chats internos de Podemos desvelados por El Confidencial
Uno de los chats internos de Podemos desvelados por El Confidencial

Los primeros chats a los que ha tenido acceso este diario se remontan a septiembre de 2018, cuando Marta Flor explicó al equipo jurídico de Podemos que se estaban coordinando con los fiscales. "Quieren ayudarnos en esto", llegó a decir en el grupo de Telegram, en referencia a un proceso que tenían en marcha en el Tribunal Supremo. Las comunicaciones acreditan por tanto la connivencia entre el Ministerio Público y Podemos en la Audiencia Nacional, pero también en causas de otras instancias, relación que fue creciendo hasta el punto de que algunos mensajes apuntan a que los fiscales les facilitaron información confidencial sobre el caso Villarejo. Los chats también muestran ese interés de Podemos por extender la investigación a 'Ok Diario'.

La última tanda de mensajes se produjo en febrero de 2019, cuando otro abogado de Podemos, Alejandro Gámez, escribió en el chat que una tal "Patricia" le había dicho que las "piezas de Dina y Podemos" ya eran "visibles", en referencia a que ya se estaba investigando el robo del móvil en la pieza 10 del caso Villarejo. "Me pregunta si le damos permiso para dar la exclusiva", comentó el abogado. "Creo que si Patricia ya lo sabe, Inda [director de 'Ok Diario'] también", añadió Gámez. Solo dos minutos después, Flor respondió con una advertencia. "Como publiquen lo de Dina nos arruinan el registro". "¿Qué registro?", preguntó Gámez. "El registro a 'Ok Diario'", contestó la abogada. "Inda sabrá que en la pieza de Dina él está involucrado; con tiempo suficiente para destruir lo que sea", zanjó.

El registro nunca se llevó a cabo porque el juez no autorizó la entrada en un medio de comunicación, pero Stampa y Serrano se lo plantearon informalmente. Con esa sintonía con los fiscales como telón de fondo, el líder de Podemos se personó el 27 de marzo de 2019 como perjudicado en la pieza número 10 del caso Villarejo. El país estaba de nuevo en campaña electoral e Iglesias regresaba de su baja de paternidad.

Uno de los chats internos desvelados por El Confidencial
Uno de los chats internos desvelados por El Confidencial

Aunque el magistrado también otorgó a Bousselham la condición de víctima, el vicepresidente, con chaqueta negra y camisa lila, se encargó de atender a los periodistas ante el tribunal. "Se trata de una trama criminal que implica a policías corruptos, medios de comunicación y grandes empresarios. Voy a reiterar el compromiso de nuestra formación política con la ley, las instituciones y limpiar nuestra democracia de basura", lanzó ante las cámaras con semblante serio. "Se trata de un procedimiento bajo secreto de sumario. Entiendan que hoy no puedo decir nada más".

Sin decir nada más, su promesa se convirtió en la carta de presentación de Podemos para las elecciones de abril y noviembre de 2019, a las que concurrieron como los grandes enemigos de las "cloacas del Estado". Por momentos, su discurso llegó hasta la propia Audiencia Nacional, como cuando declaró en marzo ante el juez que "este procedimiento forma parte de algo mucho más grande" y cargó contra 'Ok Diario', palabras que se pueden escuchar en el audio que se incluye en esta noticia. Aquellos primeros meses de 2019 se erigieron así como la situación ideal para Podemos en el caso Villarejo: ejercían como acusación popular, su líder tenía la condición de víctima y, entre las diligencias que se practicaron, lograron al fin que se prestara atención a los medios de comunicación, a los que definían como una pata mediática con apoyo de la fiscalía.

El juez pidió un informe a la policía sobre las publicaciones que podían proceder del móvil. Asuntos Internos emitió su dictamen el 17 de mayo de 2019. El análisis incluía noticias de 'Ok Diario' que se remontaban al 12 de enero de 2016, pero también otras de periódicos como El Confidencial o 'El Mundo', a los que Podemos no había mencionado en su ampliación de la denuncia. Entre las publicaciones de este diario que supuestamente procedían del móvil robado, la Policía apuntaba a tres que se remontan a marzo de 2016: una del día 6, otra del 10 y otra del 17, en las que se informaba sobre documentos internos de Podemos que abordaban, entre otros aspectos, el comportamiento de Iglesias ante las cámaras. En cuanto a El Mundo, se recogía la publicada el 14 de marzo sobre la financiación del partido. Ese mismo mes, 'El País' también publicó noticias sobre documentos internos elaborados por asesores de Podemos, pero en ningún momento se hizo referencia a las mismas en el dossier policial. La Policía no encontró las noticias del diario de Prisa.

Como toda trama, el caso Dina tiene además subtramas. Esos años, Podemos implosionó entre luchas de clanes y el equipo legal no era ajeno. Gloria Elizo, hoy vicepresidenta del Congreso, dirigía la estrategia legal apoyada en José Manuel Calvente. En un momento apartaron a Marta Flor, la joven abogada que presumía de buena relación con Stampa. “Era una ilusa, estaba todo el día hablando de relaciones”, critican fuentes del equipo. Exagerara o no, en sus chats hay muestras de que, al menos parte de lo que hablaba con los fiscales, luego se cumplía.

Pero Elizo, como tantos otros, perdió el favor de Iglesias. Ella y su marido habían gestionado de facto Podemos, pero fueron relegados en 2019 por Alberto Rodríguez, ‘El Rastas’. Este apartó a José Manuel Calvente y lo despidió entre acusaciones de acoso sexual sobre Marta Flor. Calvente y otra abogada, Mónica Carmona, esperaron a que Elizo estuviera blindada como vicepresidenta del Congreso y al día siguiente soltaron una bomba con un duro escrito de acusaciones en Podemos: sobresueldos, gastos sin justificar, pucherazos. El dique había saltado e Iglesias tomó partido llamando acosador a Calvente. El caso está aún pendiente de juicio, pero Elizo ya lo defiende públicamente, mientras que otros lo hacen solo en privado.

Foto: Dina envió a terceros el chat en el que Iglesias decía que "azotaría" a Mariló Montero

Tras este cruce de acusaciones, el equipo legal se reestructuró y, al examinar en detalle el contenido de la tarjeta de Bousselham, los abogados se dieron cuenta de que los pantallazos que publicó 'Ok Diario' estaban guardados en la carpeta de enviados. En Podemos cundió la sospecha: ¿había Dina enviado chats comprometedores para Iglesias a alguien? La respuesta del líder fue tajante: “Tenemos que confiar en Dina”. Pese a ello, la instrucción siguió su curso en la Audiencia Nacional y la exasesora terminó por reconocer que había enviado los pantallazos a terceros antes de sufrir el robo, declaración que se erigió como una de las claves para quitar la condición de víctima a Iglesias.

El instructor siguió indagando en el robo del móvil hasta advertir una serie de contradicciones entre las declaraciones del líder de Podemos y su exasesora que les llevaron a una nueva tesis: el líder de Podemos no le había entregado la tarjeta durante meses y, cuando finalmente lo hizo, esta se encontraba destruida. De forma paralela, el magistrado descartó investigar las publicaciones en prensa más allá de los chats revelados por 'Ok Diario', abriéndose entonces una nueva fase que acabó acorralando al líder de Podemos. Si Dina había enviado los pantallazos nunca se podría conocer el origen de la información.

La idea de apartar a Iglesias del caso cogió fuerza tras la declaración que Bousselham había prestado el 18 de mayo antes en la Audiencia Nacional, comparecencia que resultó demoledora para el vicepresidente: a preguntas de García-Castellón sobre por qué la tarjeta podía estar dañada cuando la recibió de manos de Iglesias, la asesora indicó que, sabiendo que había fotos privadas suyas y que él había podido verlas, "igual dijo… para que no se sienta mal y sepa que yo las he visto...". Tras oírla, el magistrado repreguntó: "¿No le parece extraño?". Y Bousselham contestó: "Habrá que preguntárselo a él". El líder de Podemos pasaba de perjudicado a sospechoso.

Tres días después de esta declaración, el 21 de mayo, Stampa y Serrano, los mismos fiscales con los que Flor presumía de tener una relación cercana, pidieron retirar la condición de perjudicado a Iglesias. A lo largo de 16 páginas, fijaron su nueva postura en base a esta actuación de Iglesias y en cómo Bousselham había enviado los pantallazos a terceros, por lo que ya no podía confirmarse que las publicaciones de 'Ok Diario' procedieran del entorno de Villarejo. Pese a ello, el escrito también solicitaba tomar de nuevo declaración a Bousselham, petición con la que buscaron que la exasesora perdonara a Iglesias ante el juez para que fuera exculpado. García-Castellón retiró la condición de perjudicado a Iglesias, pero se negó a citar de nuevo a la exasesora.

Bousselham intentó reconducir la situación y presentó un nuevo escrito en el que cambiaba de versión para asegurar que Iglesias le entregó la tarjeta en perfecto estado, pero ya era demasiado tarde: como adelantó El Confidencial, el magistrado se prepara ahora para enviar el caso al Supremo ante la posibilidad de que Iglesias incurriera en un delito de revelación de secretos y en otro de daños informáticos.

Foto: La Fiscalía vuelve al rescate de Iglesias e insiste en que su asesora le exculpa

Las sospechas de García-Castellón se resumen en el auto del 17 de junio con el que rechazó el último intento del líder de Podemos de volver a la causa: "Tuvo en su poder la tarjeta de Dina Bousselham antes de que se crearan los archivos hallados en poder de José Manuel Villarejo Pérez". "Ocultó a Dina Bousselham la posesión de la tarjeta de memoria". "Devolvió dañada a Dina Bousselham su tarjeta de memoria". En cuanto al último punto, García-Castellón incidía en que el vicepresidente “sabía lo que había dentro de la tarjeta”, lo que puede explicar su destrucción: "Es probable que este último apunte pueda ser la clave para entender no solo por qué Pablo Iglesias Turrión no devolvió la tarjeta a la Sra. Bousselham, sino lo más relevante: el estado en que se la devolvió".

Tras verse apartado del caso, Iglesias concedió el pasado viernes una entrevista a Radio Nacional en la que cargó contra el magistrado: "A mi juicio, es una decisión incomprensible y creo que nadie la puede entender". También añadió que "algunos" quieren "que la cloaca se vaya de rositas", pero dejó en el aire los indicios en su contra: sobre la entrega de la tarjeta a Bousselham, siguió sin dar una fecha concreta y se limitó a decir que no lo hizo antes porque porque desde 2015 algunos "digitales" apuntaban a una relación sentimental entre ambos y que él quería protegerla reteniendo la tarjeta: "Eso le supuso a Dina una presión enorme", aseguró. Sobre por qué se la dio destruida, negó la mayor y dijo que “por supuesto” que se la hizo llegar en buen estado, contradiciendo así al juez.

La tarjeta

Pero mientras Iglesias trata de defenderse ante los micrófonos, el juez ya ha emitido una comisión rogatoria para obtener datos de la empresa de Reino Unido a la que la pareja de Bousselham envió esta tarjeta para recuperar su contenido en 2017. Por el momento, la Unidad de Asuntos Internos se ha cruzado un par de correos con los responsables de la misma para aclarar el recorrido de la tarjeta y, como adelantó El Confidencial, el propio magistrado se plantea desplazarse hasta Gales para indagar en ello. De forma paralela, la Policía Científica en España trata de averiguar el modo en que fue destruida, pues como consta en las periciales del caso, Bousselham la entregó ante la Audiencia Nacional “parcialmente quemada”.

En función del resultado de estas nuevas diligencias, Iglesias se juega acabar imputado en el Supremo por un caso que él mismo ha querido utilizar como trampolín para Podemos. Pese a ello, el vicepresidente no ha rebajado el tono y, en los últimos mítines para las campañas del País Vasco y Galicia, ha cargado de nuevo contra algunos medios de comunicación. En lo que se refiere a Bousselham, el 11 de mayo anunció la puesta en marcha de un nuevo medio de comunicación, ‘La Última Hora’, que ha sido apadrinado por los dirigentes de Podemos y se encarga de señalar a los periodistas que resultan molestos para el partido. La ofensiva contra algunos medios continúa, pero desde otra trinchera.

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