EL PSOE DIRÁ 'NO' A RAJOY

Sánchez busca el pacto con Podemos y C's porque a los tres les une "el cambio"

El secretario general explicita su apuesta por un Gobierno liderado por él, e investido con el respaldo de las dos formaciones emergentes. Confirma que habrá comité federal del PSOE el 30 de enero

Foto: Pedro Sánchez, este 11 de enero en rueda de prensa en Ferraz, tras la reunión de la ejecutiva federal. (EFE)
Pedro Sánchez, este 11 de enero en rueda de prensa en Ferraz, tras la reunión de la ejecutiva federal. (EFE)

El PSOE ya va definiendo algo más su política de pactos. Uno: 'no' rotundísimo y sin ambages al PP y a Mariano Rajoy, pese a las presiones que ya está recibiendo para facilitar su investidura. Dos, quiere "entenderse" tanto con Podemos como con Ciudadanos, porque a los tres partidos les une "el cambio" y tienen "muchísimos puntos en común". Y con ambos, Pedro Sánchez intentará armar un acuerdo para desplazar a los populares de La Moncloa. Nunca había sido tan explícito como hasta ahora. 

El secretario general delineó este lunes algo más su hoja de ruta. Apenas había comparecido tras las generales del 20-D. Una sola rueda de prensa en España -tras reunirse con Rajoy- y otra en Lisboa, más el discurso ante sus compañeros del comité federal el pasado 28 de diciembre. Pero hoy respondió a las preguntas de Pepa Bueno en la Ser a las nueve de la mañana y después ante los periodistas en Ferraz, tras la reunión de la ejecutiva, que apenas duró dos horas y que le sirvió también para remansar las aguas internas, al confirmar, tal y como había adelantado El Confidencial, que el comité federal extraordinario que fijará la fecha del congreso se celebrará el próximo 30 de enero

Sánchez, entre Micaela Navarro y César Luena, este lunes durante la reunión de la ejecutiva federal. (Reuters)
Sánchez, entre Micaela Navarro y César Luena, este lunes durante la reunión de la ejecutiva federal. (Reuters)

 

Ya el partido había advertido durante este fin de semana, desde que se anunció el acuerdo entre Junts Pel Sí y la CUP para investir a Carles Puigdemont como nuevo 'president' de la Generalitat, de que nada cambiaba. Y hoy el propio líder refrendó que el pacto en Cataluña aleja aún más si cabe la posibilidad de una gran coalición con el PP. "Es más urgente que nunca propiciar un cambio en España que abra una nueva etapa de reformas, de diálogo, de negociación y de un nuevo acuerdo para superar de una vez por todas este conflicto que sufre en primera persona la sociedad catalana", aseguró en la Ser. Sería, por tanto, "un error" contestar al desafío independentista con "un frente" PP-PSOE, porque solo "agravaría la confrontación" y no pondría ninguna solución sobre la mesa. 

Es más urgente que nunca propiciar un cambio en España que abra una etapa de reformas, diálogo, negociación y de un nuevo acuerdo

Decisiones "compartidas"

Sánchez conversó ayer con Rajoy -también con Albert Rivera, presidente de Ciudadanos-, y ya le trasladó que le apoyaría en todas las iniciativas que fuese dando para afrontar el órdago soberanista. Pero le pidió que no solo le informase, sino que las decisiones fuesen "compartidas". "Acordadas y coordinadas", añadió. De nuevo, el secretario general proclamó la defensa de su partido del "ordenamiento constitucional" y de la "legalidad democrática". "No vamos a aceptar planteamientos rupturistas", dijo tajante, nada que suponga la secesión de Cataluña. 

Sánchez subraya que no está en cuestión por parte del PSOE el respeto a la ley ni tampoco hay un “vacío de poder“, pese a que el Gobierno esté en funciones

Pero ese respaldo al Ejecutivo no lleva aparejado que el PSOE, en aras de la estabilidad política, facilite el Gobierno al PP. Recordó, de hecho, que el respeto a la legalidad constitucional no está en cuestión y no hay "vacío de poder" ahora mismo, ya que el Ejecutivo está en funciones y con su capacidad legislativa limitada, pero sí puede responder al desafío catalán. En todo caso, deslizó, "habría que mirar a Rajoy" por haber convocado las generales para el 20-D, cuando podía haberlas adelantado al 27 de septiembre -con las autonómicas- para así prevenir la situación de un Gobierno con poderes recortados. 

Carles Puigdemont saluda a los simpatizantes tras la sesión de investidura en el Parlament, junto a Artur Mas, este domingo. (Reuters)
Carles Puigdemont saluda a los simpatizantes tras la sesión de investidura en el Parlament, junto a Artur Mas, este domingo. (Reuters)

 

La solución defendida por el PSOE es la reforma constitucional, que a su juicio está "abriéndose camino" y que es la única solución viable al problema de convivencia en España. No lo es el referéndum de autodeterminación que propone Podemos, porque genera nuevas "fracturas" y porque ese paso ya "forma parte del pasado", ya que los independentistas "han decidido ir a por todas". Ni tampoco lo es no hacer nada, como Rajoy todos estos años. De modo que es tiempo de "dejar atrás" tanto el "inmovilismo" como el "rupturismo" y aplicar "diálogo, diálogo y diálogo". Hasta la "extenuación". Sánchez pidió al presidente en funciones que reciba a Puigdemont en La Moncloa y le demandó la misma lealtad con la que él se está comportando en caso de que el PP pase a la oposición. 

"Partido a partido"

Así como en la Ser se detuvo más en Cataluña, en la rueda de prensa en Ferraz ahondó más en sus planes de investidura, siempre que Rajoy fracase en su intento. "La voluntad del PSOE, y a eso me refiero cuando hablo de Gobierno progresista y reformista, es tender puentes y tender la mano tanto a izquierda como a derecha, y en consecuencia quiero entenderme tanto con Podemos como con Ciudadanos. Es la voluntad y mi decisión. Hay muchísimos puntos en común tanto en materia social como en materia económica, como en materia de regeneración democrática", dijo durante la rueda de prensa. Más tarde, reforzó su argumentación: "A los tres nos une el cambio, un cambio progresista, reformista, y un cambio que regenere la vida democrática, que reconstruya el Estado del bienestar, que ponga fin a la fractura de convivencia que sufre España". 

El líder se muestra optimista aunque no aclara cómo conseguirá la elección: “Partido a partido“. Insiste en que con C's y Podemos hay elementos comunes

Sánchez (90 diputados) podría sacar adelante su investidura con los 69 escaños de Podemos, los dos de IU-UP y la abstención de los 40 parlamentarios de Ciudadanos, ya que en segunda vuelta solo necesitaría mayoría simple -más síes que noes-. El secretario general se mostró optimista, pese a que Rivera ya ha advertido de que ni respaldará ni se abstendrá ante un acuerdo de los socialistas con Podemos, ni aunque renuncie al derecho a decidir. Sánchez no aclaró cómo conseguirá vencer esa barrera. "Partido a partido. El camino se hace al andar". Lo que estaba deslizando es que confía en que la formación naranja, antes de ir a nuevas elecciones, se abstenga. 

Sánchez busca el pacto con Podemos y C's porque a los tres les une "el cambio"

El PSOE ha moderado su discurso respecto a Ciudadanos, notablemente. De motejarlo como "las Nuevas Generaciones del PP" y de situarlo en la derecha, lo incluye ahora en el frente del "cambio". Admitió, no obstante, "elementos de discordia", como ciertas cuestiones económicas -tipo contrato único-, pero en otros muchos, como la regeneración democrática, sí ve posibilidades de acercamiento. 

No buscará el apoyo de Convergència y ERC

En caso de que Ciudadanos no prestara su abstención, la investidura se le complicaría más. Necesitaría, además de los respaldos de Podemos y de IU-Unidad Popular, el sí del PNV (seis diputados) y la abstención de varias fuerzas nacionalistas o independentistas, como Coalición Canaria (uno), ERC (nueve) o Democràcia i Llibertat (ocho). Sánchez dejó claro que él no va a "buscar el apoyo" de ERC o de la alianza auspiciada por Artur Mas. Los dos están por "no encontrar las soluciones y por seguir alimentando la confrontación" y además "el independentismo se siente mejor" con el PP en La Moncloa. El secretario general no negociará nada con ambas fuerzas, pero no descartó servirse de la abstención de las dos -aun sin dialogar con ellas- para lograr la investidura. 

Los socialistas ya aprobaron en su comité federal del 28 de diciembre que no iniciarán el diálogo con quienes apuesten por el derecho a decidir o defiendan planteamientos separatistas. Pero más allá de eso no traza "ni líneas rojas" ni "cordones sanitarios". Solo pone por delante los ocho grandes acuerdos en distintas materias, entre ellos la reforma constitucional. 

El PSOE ve “muy complicado“ que Podemos pueda desdoblarse en cuatro grupos en el Congreso porque no es una Cámara territorial y lo prohíben las normas

Pero antes de la investidura hay que resolver la Mesa del Congreso, que se constituirá este miércoles. Sánchez admitió en la radio que "es muy complicado" aceptar la pretensión de Podemos de desdoblarse en cuatro grupos parlamentarios -uno nacional, otro gallego (En Marea), otro catalán (En Comú Podem) y otro valenciano (Compromís-Podemos-És el Moment)-, porque no cabe en el reglamento. El Congreso, añadió, "no es una Cámara territorial" como sí lo es el Senado, sino la sede de la soberanía nacional. Recordó, en ese sentido, que antes de la aprobación de la actual normativa, en 1982, el PSOE disponía de tres grupos (el nacional, el vasco y el catalán), pero renunció porque suponía "cierto ventajismo parlamentario". Avisó a Podemos de que si cree "necesario" tener esos cuatro grupos, tendrá que defender esa posición dentro de la reforma del reglamento que se pretende impulsar esta legislatura. 

Sánchez busca el pacto con Podemos y C's porque a los tres les une "el cambio"

Aún se está "construyendo" el acuerdo para la Mesa de la Cámara, pero de momento hay "buen ánimo" para que su candidato a la Presidencia, el 'exlehendakari' Patxi López, lo consiga. Sánchez subrayó que representa "el cambio" que se necesita en las Cortes y elogió su perfil: "Trasciende la figura partidista. Es una persona con experiencia institucional, que refleja la pluralidad que está recogida en el Parlamento de España, y tiene la capacidad de diálogo y de reforma del reglamento que necesita el Congreso para representar el nuevo tiempo en la política española".

Díaz tiene "un compromiso con Andalucía"

Buena parte de la entrevista en la Ser y de la rueda de prensa se consumió en la cuestión interna. Sánchez confirmó, y así se lo aprobó su ejecutiva, que el comité federal que decidirá la fecha del congreso ordinario se reunirá el 30 de enero. Un dato que ya conocían las federaciones, porque así se lo había anticipado su número dos, César Luena, en las últimas horas. El secretario general siguió defendiendo su postura: que el cónclave tenga lugar cuando se sepa quién es el nuevo inquilino de La Moncloa. "Los congresos del PSOE son un valor, no una lucha interna entre unas facciones y otras. Los tiempos del PSOE son los tiempos de los españoles y haremos el congreso una vez que se garantice y se resuelva la gobernabilidad del país". Los barones que pedían congreso en su tiempo -en febrero o marzo-, y que luego flexibilizaron su postura, desean, no obstante, que se realice antes de unas nuevas elecciones generales, en caso de que se repitan, para así poder renovar el cartel electoral.

Sánchez fue preguntado por si quiere el cónclave antes o después de la repetición de los comicios. No contestó. Se escudó en que su trabajo es "materializar" el cambio que reclamaron los españoles el 20-D y evitar que haya unos nuevos comicios, que es la "última de las opciones" que él contempla. A eso se atuvo. De cualquier modo, él se presentará a ese congreso y "lo podrán hacer" otros dirigentes que quieran, dijo, en un mensaje claro a Susana Díaz, a quien muchos ven como la sucesora. El PSOE, sostuvo, "no es el partido del dedazo, ni de los liderazgos mesiánicos", sino de los "liderazgos compartidos, de la deliberación, de la democracia, de la participación y de la elección por parte de los militantes de quién va a ser el secretario general". 

“Haremos el congreso una vez que se garantice y se resuelva la gobernabilidad del país“, asegura Sánchez, que niega haberse sentido desautorizado

Sobre la presidenta de la Junta, Sánchez negó que quiera derribarle porque "tiene un compromiso con Andalucía", y pese a que ha habido "debates intensos", él "siempre" se ha sentido "respaldado" por ella y por el socialismo andaluz. El líder tampoco quiso dar por buena la afirmación de que no le apoyan en el PSOE. Defendió que el suyo es un partido "de izquierdas" que ha tenido "debates intensos". No se siente desautorizado, ni "traicionado", porque al final el comité federal del 28 de diciembre apoyó lo que propuso -no a Rajoy e intentar si llega el caso un Gobierno progresista- con casi unanimidad. Tampoco pensó en dimitir tras el 20-D, cuando obtuvo para el PSOE los peores resultados de su historia. Así que se siente "con fuerzas" para seguir, pese a que no tiene "apego" al cargo. Solo busca, dijo, "lo mejor" para su país y para su partido. 

Patxi López, en los días pasados de mayor agitación, deploró el "espectáculo lamentable" que estaba dando el PSOE. Sánchez coincidió con esa percepción: "Podríamos haberlo hecho mejor. Se hizo mal al trasladar una suerte de división interna, cuando no es cierta". 

[¿Qué partidos deberían pactar para formar Gobierno?]

Carme Chacón entra en la dirección del grupo en el Congreso y Micaela Navarro, en la Mesa

La ejecutiva federal del PSOE aprobó la convocatoria del comité federal extraordinario para el 30 de enero, y también las candidaturas para las Mesas de Congreso y Senado y la composición de las direcciones de los grupos en ambas Cámaras. 

Así, el PSOE postula para la Presidencia del Congreso al exlehendakari Patxi López, y para otros dos puestos ofrece a la jiennense Micaela Navarro -presidenta del PSOE y del PSOE andaluz- y a Pilar Cancela, secretaria de Organización de los socialistas gallegos. Para el órgano de gobierno de la Cámara alta, ha elegido al expresidente valenciano Joan Lerma y al andaluz Juan Carlos Raffo

En las direcciones de los grupos prima la continuidad, como ya avanzó El Confidencial. Los dos portavoces se mantienen: Antonio Hernando para el Congreso y Óscar López para el Senado, ambos de la máxima confianza de Pedro Sánchez. En la Cámara baja, continúa como número dos Miguel Ángel Heredia, secretario provincial del PSOE en Málaga y persona de la confianza de Susana Díaz. Y, como portavoces adjuntos, se mantienen Isabel Rodríguez (Castilla-La Mancha), José Luis Ábalos (Valencia) y Sofía Hernanz (Baleares). Cambia el representante del PSC (el último, Francesc Vallès, ya no es diputado), que será a partir de ahora la exministra Carme Chacón, secretaria de Relaciones Internacionales de la ejecutiva y cabeza de lista por Barcelona el 20-D. Entra en la cúpula Marisol Pérez Domínguez, número tres por Badajoz en las últimas generales, en sustitución de Magdalena Valerio, que no repitió como diputada por Guadalajara. 

En el Senado, la dirección del grupo se completa con la asturiana Luisa Carcedo como secretaria general -es miembro de la ejecutiva de Sánchez-, y como portavoces adjuntos Francisco Menacho (Andalucía), Matilde Valentín (Castilla-La Mancha) y Quico Martínez-Aldama (La Rioja). 

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