DECLARA COMO TESTIGO

Dina envió a terceros el chat en el que Iglesias decía que "azotaría" a Mariló Montero

La exasesora de Podemos compareció este lunes como testigo en la Audiencia Nacional y sostuvo que, cuando Iglesias le entregó la tarjeta SD de su móvil robado, esta ya había sido destruida

Foto: La exasesora de Podemos Dina Bousselham (i), a su llegada a la Audiencia Nacional este lunes. (EFE)
La exasesora de Podemos Dina Bousselham (i), a su llegada a la Audiencia Nacional este lunes. (EFE)

Dina Bousselham, exasesora de Podemos, reconoció este lunes en la Audiencia Nacional que hizo pantallazos del chat en el que Pablo Iglesias decía que "azotaría" a la periodista Mariló Montero "hasta que sangrase" y se lo envió a terceros, explican fuentes jurídicas. Bousselham declaró esta maña como testigo ante el juez Manuel García-Castellón durante más de hora y media por el robo de su móvil en 2016, dispositivo cuyo contenido acabó en manos del comisario José Manuel Villarejo. Aunque Iglesias recuperó meses después la tarjeta SD del móvil, la exasesora de Podemos aseguró este lunes que, cuando el vicepresidente se la entregó a ella a mediados de 2016, su contenido ya había sido destruido.

La polémica frase de Iglesias —"La azotaría hasta que sangrase"— se remonta un chat de Telegram de 2014 en el que también estaba Bousselham, que no dudó en hacer un pantallazo de la misma para enviársela a terceros, como ya apuntaba un informe policial y ella reconoció este lunes ante el juez. La frase, sin embargo, no salió a la luz hasta 2016, cuando se publicó en prensa y provocó un revuelo en las filas de Podemos. Tras conocerse la noticia, Iglesias pidió perdón a la periodista por sus "desafortunados comentarios", y la formación también dejó caer una frase que anticipaba la investigación que se sigue ahora en la Audiencia Nacional: calificaron como “grave" que un medio publicase "contenidos de un móvil robado”.

El supuesto espionaje a Podemos orquestado por la trama policial de Villarejo parte de un registro realizado en noviembre de 2017, cuando los responsables de la investigación hallaron en la vivienda del policía un soporte de memoria con información obtenida a partir de un móvil de Dina Bousselham, entonces asesora de Iglesias. Según declaró en 2019 la pareja de Bousselham, que también compareció como testigo ante el juez, el móvil se lo robaron a la política del bolsillo de su chaqueta cuando ambos se encontraban en el Ikea de Alcorcón.

La memoria del aparato guardaba abundante documentación sobre el funcionamiento ordinario de Podemos, pero también conversaciones privadas con otros dirigentes del partido y fotografías comprometedoras de índole personal. Gran parte de los datos afectaban a Pablo Iglesias. Tras abrirse una pieza separada bautizada como Bousselham en el marco de la causa en la que se investiga a Villarejo, el propio Pablo Iglesias declaró como perjudicado en la Audiencia Nacional y aseguró que Antonio Asensio, el presidente del Grupo Zeta, editora de 'Interviú', le entregó la tarjeta del móvil que fue sustraído a la asesora del partido.

Ese es otro de los puntos que marcó la comparecencia de Bousselham este lunes: en enero de 2016, Iglesias supuestamente tuvo acceso al contenido de la tarjeta SIM con toda la información que se había extraído del móvil, pero no se la entregó a su exasesora hasta meses después. Según explican las fuentes consultadas, Bousselham aseguró este lunes ante el juez que la recibió en torno a verano y, para entonces, la información que contenía la misma ya había sido destruida. Sobre por qué no explicó en su denuncia que se le había entregado esta tarjeta, Bousselham se limitó a decir que no lo consideró relevante y negó que lo ocultara deliberadamente.

En cuanto al papel de Villarejo, el último director de 'Interviú' y ex responsable de Información Nacional en la Moncloa, Alberto Pozas Fernández, reconoció en abril de 2019 que fue él quien entregó al comisario la información obtenida del móvil robado. Tras llegar la información a la redacción de 'Interviú', sus responsables estudiaron detenidamente el contenido de la tarjeta, pero ante las implicaciones que podía tener sacar a la luz un material de ese tipo, los jefes editoriales decidieron meter las fotografías y el resto de archivos en un cajón: Asensio le entregó entonces la tarjeta a Iglesias y Pozas hizo lo propio con Villarejo.

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