Por revelación de secretos

Imputan al ex alto cargo de Moncloa Alberto Pozas por el presunto espionaje a Podemos

Por esos hechos también prestó declaración el propio Villarejo, que dijo que una copia con los datos del dispositivo llegó a la redacción de la revista 'Interviú' cuando Pozas era su director

Foto: El último director de la desaparecida revista 'Interviú', Alberto Pozas. (EFE)
El último director de la desaparecida revista 'Interviú', Alberto Pozas. (EFE)

El último director de 'Interviú' y responsable de Información Nacional en la Moncloa hasta la pasada semana, Alberto Pozas Fernández, ha sido imputado por revelación de secretos en la última derivada del caso Villarejo: el presunto espionaje a Podemos por parte de la cúpula policial. Tras acudir a declarar este lunes a la Audiencia Nacional como testigo y reconocer que fue él quien entregó la información al comisario jubilado, el juez Manuel García-Castellón ha interrumpido la comparecencia y ha anunciado que se le citará en otra fecha como investigado para que acuda con un abogado, informan fuentes jurídicas a El Confidencial. El magistrado busca así esclarecer el robo del móvil a una asesora de Podemos, un dispositivo cuyos datos acabaron en manos del comisario retirado, que admitió que elaboró un informe y se lo entregó a sus superiores.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, declaró como perjudicado ante el magistrado que Antonio Asensio, presidente del Grupo Zeta, editora de 'Interviú', le entregó la tarjeta del móvil que fue sustraído a la asesora del partido Dina Bousselham en 2016. Por esos hechos, también prestó declaración el propio Villarejo, que dijo que una copia con los datos del dispositivo llegó a la redacción de la revista 'Interviú' en un 'pendrive'. El semanario consideró que el contenido no era publicable y el que era su director, Alberto Pozas —nombre que no citó—, se lo hizo llegar al policía retirado y hoy encarcelado. Pozas ha abandonado este lunes la Audiencia Nacional tras poco más de media hora, pero ha evitado responder a las preguntas de los periodistas.

El propio presidente del Grupo Zeta, Antonio Asensio, acudió también a declarar como testigo el pasado 2 de abril, asegurando a su salida de la Audiencia Nacional que se trataba de un "tema menor". El que fuera director de 'Interviú', sin embargo, presentó su dimisión como director de Información Nacional en la Moncloa el pasado jueves, para lo que alegó que su nombre estaba siendo "utilizado" para "atacar" al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y no lo podía "permitir".

"Sin hacerme el interesante, he visto de todo, y en los últimos 10 años, como director de 'Interviú', no os quiero ni contar. Aunque hubo muy poco tiempo para aceptar el puesto que me ofrecían, hicimos un breve repaso de las cosas pendientes que heredaba de la dirección de 'Interviú', y en ningún momento fui capaz de valorar que un asunto que en otras circunstancias podría ser menor fuera a convertirse en una especie de bomba informativa en plena campaña electoral. Pensé que conocía la política, pero he aprendido una nueva lección: con las urnas cerca, hasta el arcoíris puede verse en noche cerrada", argumentó en un mensaje enviado a los periodistas.

El robo del móvil

En noviembre de 2017, los responsables de la investigación hallaron durante el registro de la vivienda del policía Villarejo un soporte de memoria con información de un móvil de Dina Bousselham, actual dirigente de Podemos en la Comunidad de Madrid. Los archivos habrían sido extraídos del teléfono a lo largo de 2016, cuando Dina ejercía como asesora de Iglesias y mantenía con él una estrecha relación de trabajo.

Ante las implicaciones que podía tener sacar a la luz un material de ese tipo, los jefes editoriales de 'Interviú' decidieron meterlo todo en un cajón

La memoria del aparato guardaba abundante documentación sobre el funcionamiento ordinario de Podemos, pero también conversaciones privadas con otros dirigentes del partido y fotografías comprometedoras de índole personal. Gran parte de los datos afectaban directamente a Pablo Iglesias, aunque el móvil que había sufrido el robo pertenecía oficialmente a una simple colaboradora.

Tras llegar la información a 'Interviú', sus responsables estudiaron detenidamente el contenido de la tarjeta, sobre todo, las imágenes. De todos modos, ante las implicaciones que podía tener sacar a la luz un material de ese tipo, los jefes editoriales del medio decidieron meter las fotografías y el resto de archivos en un cajón. La tarjeta de memoria, que había llegado a la revista en un intento de que se publicara para intentar dañar la imagen personal de los protagonistas, parecía que ya no tendría ningún valor.

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