La asesora de Podemos da otra versión para que no imputen a Iglesias en el caso Villarejo
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rectifica sus declaraciones previas

La asesora de Podemos da otra versión para que no imputen a Iglesias en el caso Villarejo

Dina Bousselham aseguró el 18 de mayo que Iglesias le entregó una tarjeta destruida, pero ahora dice que se la dio en perfecto estado y no aclara cómo acabó "quemada"

Foto: La asesora de Podemos da otra versión para que no imputen a Iglesias en el caso Villarejo
La asesora de Podemos da otra versión para que no imputen a Iglesias en el caso Villarejo

La exasesora de Podemos Dina Bousselham ha vuelto a cambiar de versión en el caso Villarejo. El titular del Juzgado de Instrucción número 6, Manuel García Castellón, investiga el robo de su móvil en 2015 y cómo el contenido del mismo acabó en manos del comisario, pero tras más de un año de pesquisas, las supuestas víctimas han acabado ahogándose en un mar de contradicciones. La situación ha llegado a tal punto que el juez retiró este lunes la condición de perjudicado a Pablo Iglesias y señaló que el vicepresidente segundo del Gobierno pudo incurrir en dos delitos. El magistrado se prepara para remitir el procedimiento al Supremo, dado que no puede investigar al líder de Podemos por ser aforado. Ahora, Bousselham, que comparte abogada con él, trata de desmontar cuatro días después la acusación contra su antiguo jefe con un nuevo escrito en el que evita mencionarlo.

Antonio Asensio, el presidente del Grupo Zeta, editora de 'Interviú', recibió en 2015 una tarjeta con información del móvil de Bousselham y en enero de 2016 se la entregó a Iglesias, pero el vicepresidente no se la entregó a su propietaria hasta junio o julio de ese año. A la espera de que avance la investigación, el uso que hizo Iglesias de la tarjeta, si es que llegó a utilizarla en ese lapso de tiempo, es uno de los pilares sobre los que se apoya el juez para apuntar a un posible delito de revelación de secretos.

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Bousselham sostiene en el escrito que ha remitido ahora a García-Castellón, al que ha tenido acceso El Confidencial, que en realidad Iglesias le entregó el usb con los datos de su teléfono móvil "antes de que se iniciaran estas actuaciones" y de que "se conocieran los hechos que dieron lugar a las mismas" en la Audiencia Nacional, tratando así de minimizar el tiempo que Iglesias tuvo esa información en su poder sin ella saberlo. Aunque en ocasiones anteriores había declarado que se la entregó como pronto en junio en 2016, en su nuevo escrito ya no da una fecha concreta, e insiste en que los cambios de versión en los que ha ido incurriendo a lo largo de sus comparecencias han sido meramente accidentales: "No se trata tanto de haber realizado declaraciones contradictorias sino de haber respondido a lo que entendía que se me preguntaba".

Una vez matizada la versión sobre la entrega, Bousselham ha decidido cambiar también su declaración sobre el otro punto por el que el juez sugiere que Iglesias también pudo incurrir en un delito de daños informáticos. En su último auto, García Castellón subrayó que el soporte informático que Iglesias entregó a Bousselham estaba "parcialmente quemada", aspecto que choca con que el vicepresidente, al reunirse con Asensio en enero de 2016, "pudo realizar, en el mismo lugar, un análisis exhaustivo del contenido de la tarjeta". La propia Bousselham también dijo en sede judicial que Iglesias le entregó la tarjeta destruida. Ese elemento ha llevado al instructor del caso Villarejo a acusar a Iglesias de haber ocultado la información del teléfono "hasta 36 meses", desde que se la facilitó el presidente del Grupo Zeta hasta que los archivos fueron finalmente incorporados al procedimiento.

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Bousselham aporta otra declaración para exculpar al líder de Podemos. Si este tuvo acceso a la información y meses después entregó una tarjeta destruida a la exasesora, a juicio del magistrado, pudo cometer un delito de daños informáticos. "Las declaraciones de quien entregó y de quien recibió la tarjeta no han permitido esclarecer quién causó los daños materiales que la misma presentaba", afirmó el juez en su auto. Pero a la vista de esta nueva línea de investigación, Bousselham asegura ahora que el vicepresidente le entregó la tarjeta en perfecto estado, dando así un giro de 180 grados respecto a la declaración que prestó ella misma en la Audiencia Nacional el pasado 18 de mayo.

"Debo decir que inicialmente cuando se me entregó funcionaba, y comprobé que en su interior estaban contenidos de mi teléfono, y así, yo misma, con el fin de proteger mi intimidad, mi vida familiar y mi relación de pareja, accedí a los elementos de naturaleza más personal e íntimos de esta, y por ello puedo indicar que inicialmente funcionaba si bien no contrasté ni analicé todo", afirma en su último escrito. "Tras lo anterior, cuando volví a tratar de acceder a ella, dejó de funcionar, pudiendo haber quedado la misma afectada". Las periciales apuntan a que la tarjeta que entregó en la Audiencia Nacional estaba "parcialmente quemada", pero ella no va más allá en sus explicaciones.

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En su último auto, el magistrado ya destacaba las "contradicciones del relato de Dina Bousselham" y ponía el foco en cuándo recibió la tarjeta: tanto Iglesias como ella afirman que se la dio en junio o julio de 2016, pero García Castellón considera que esta versión "no se corrobora [...] con la fecha de los correos enviados por Ricardo Sá Ferreira [la pareja de Bousselham] en orden a lograr recuperar el contenido de la tarjeta". Según explicaba el magistrado, los correos a una empresa radicada en Madrid para intentar acceder al contenido de la tarjeta comenzaron en febrero de 2017, ocho meses después de que Iglesias supuestamente se la entregara.

Pero en su nuevo escrito, Bousselham ya no habla de junio de 2016 y, sobre los correos de su pareja, solo deja caer que intentó "recuperar la misma por mero interés personal". La exasesora, de hecho, se apoya en este último punto para intentar justificar que hace menos de un mes asegurara que Iglesias se la había entregado destruida: "Es por ello que tratando de recordar hechos tan convulsos y problemáticos para mí personalmente, he indicado que nunca pude acceder a dicha tarjeta, en la medida en que nunca tuve conocimiento o acceso sobre la totalidad del contenido de esta", argumenta.

Con este último escrito, la credibilidad de Bousselham se ve aún más tocada, pero al mismo tiempo sirve para alejar a Iglesias de los delitos de revelación de secretos y daños informáticos. Por el momento, el magistrado ya ha quitado la condición de perjudicado al vicepresidente y, como adelantó El Confidencial, se prepara para pedir al Supremo que lo investigue.

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