COMPARECENCIA CON MALESTAR DE LA PRENSA

Sánchez recibirá a Casado y Arrimadas y llamará a Torra: la investidura, para 2020

El líder del PSOE cuela una conversación con el 'president' dentro de una ronda autonómica como otro gesto a ERC. Lastra se reunirá con todos los partidos, incluidos Vox y Bildu. No hay fecha de debate

Foto: Pedro Sánchez es recibido en audiencia por Felipe VI en la Zarzuela, este 11 de diciembre. (Reuters)
Pedro Sánchez es recibido en audiencia por Felipe VI en la Zarzuela, este 11 de diciembre. (Reuters)

Pedro Sánchez acepta el encargo del Rey para formar Gobierno, convocará a Pablo Casado e Inés Arrimadas y llamará a Quim Torra y a todos los presidentes autonómicos. La negociadora socialista, Adriana Lastra, por su parte, se reunirá con todas las fuerzas parlamentarias, incluidas Vox y EH Bildu. El líder del PSOE juega ahora la partida en varias direcciones para intentar alcanzar una investidura aún sin fecha y en la que ERC sigue siendo el socio clave, aunque las conversaciones continúan en la más profunda oscuridad. Por ahora, gana tiempo y da tiempo a los republicanos, que no tienen "prisas", para que vayan acercándose al pacto.

El presidente del Gobierno en funciones anunció esos movimientos cuando compareció en la Moncloa este miércoles cerca de las 10 de la noche, después de que el monarca le postulara como candidato a la investidura. Es la segunda vez que recibe el encargo del jefe del Estado en este 2019 (la tercera si nos remontamos a 2016), y de nuevo sin que tenga los apoyos amarrados, aunque la convicción que se ha instalado en el PSOE de que no puede haber terceras elecciones hace presumir que será reelegido, antes o después. Y el camino por el que él ha optado, desde el primer minuto en que se abrieron las urnas del 10 de noviembre, fue el de la coalición con Unidas Podemos, el apoyo del PNV y pequeños grupos regionalistas y la abstención de ERC, que no está cerrada. Los dos partidos indican que están avanzando en ese acercamiento. Pero no hay detalle alguno de qué se está negociando, ni Sánchez quiso ofrecerlo en una rueda de prensa breve, con limitación de los turnos de preguntas, diseñada así por la Moncloa para que pudiera escabullirse sin contestar las preguntas clave: la fecha del debate de investidura, de la que no hay ni una mínima orientación, y qué mesa de negociación entre gobiernos está dispuesto a aceptar para conseguir que ERC facilite su reelección. Limitaciones que ya han colmado el vaso de la paciencia de los periodistas que cubren al Ejecutivo y que esta noche expresaron de manera contundente su malestar.

[Consulte aquí en PDF la comparecencia íntegra de Pedro Sánchez tras recibir la encomienda del jefe del Estado]

El mensaje que Sánchez quería trasladar se encontraba en su intervención inicial, la que llevaba preparada con antelación. Cuatro anuncios, señaló. Uno, que el lunes convocaría a Pablo Casado en el Congreso para tener su primera reunión desde las elecciones del 10-N. Se tratará del primer contacto entre ambos porque, como se ha quejado en reiteradas ocasiones el líder del PP, el presidente no ha mantenido ninguna conversación con él. Dos, ese mismo día, lunes 16, convocará a la portavoz del grupo parlamentario de Ciudadanos, y futura líder del partido, Inés Arrimadas, "en respuesta y en solicitud" al encuentro que ella le ha pedido en las últimas dos semanas.

Con la ronda de llamadas con los líderes regionales y las reuniones de Lastra con todos los partidos, Sánchez gana tiempo y da tiempo a ERC


Tercer movimiento: la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, se reunirá con "todos los partidos del Congreso" para ver si se puede encontrar una mayoría parlamentaria "más amplia". Sánchez incidió en que la dirigente despachará con todas las fuerzas. Y eso incluye, como precisaron posteriormente fuentes de la Moncloa, desde la ultraderecha de Vox a la izquierda 'abertzale' de EH Bildu —que entren ambos es una novedad—, y por supuesto a las formaciones independentistas y nacionalistas. Realmente, ya el presidente había avanzado que emprendería su propia ronda de contactos tras recibir el encargo de Felipe VI, pero fue este miércoles cuando precisó el método y esa distribución de papeles entre él mismo y Lastra a partir de la próxima semana, una vez que haya pasado el Consejo Europeo, que le mantendrá en Bruselas el jueves y viernes. La número dos ya había entablado las primeras conversaciones con la mayoría de fuerzas, en este tiempo transcurrido desde el 10-N.

"Altura de miras" y "responsabilidad"

Cuarto "anuncio", y quizás el más relevante de todos de cara a su investidura y a su negociación con ERC: "A partir de la próxima semana, llamaré a todos los presidentes autonómicos y al presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) también, para compartir con todos ellos el deseo de poder contar cuanto antes con un Gobierno que ponga encima de la mesa propuestas, soluciones, a muchos de los problemas que también sufren las comunidades autónomas, los municipios, también las provincias, y que exigirán la cooperación entre el Gobierno de la nación, los gobiernos autonómicos, las provincias y los municipios".

Sánchez embosca la petición de ERC de normalizar la relación con Torra en una serie de llamadas a los presidentes y al líder de la FEMP, Abel Caballero

"Todos los presidentes autonómicos" y el jefe de la FEMP, el socialista Abel Caballero, alcalde de Vigo, insistió. Esa formulación incluye, obviamente, a Quim Torra, el jefe del Govern. Con ese enunciado, que no se esperaba, Sánchez enmascaraba la aceptación de una de las peticiones de ERC, que reconociese al 'president'. De hecho, en el comunicado que socialistas y republicanos lanzaron este martes tras su reunión en Barcelona, indicaron que habían avanzado en la "definición" de la mesa de negociación encargada de "encauzar el conflicto político sobre el futuro de Cataluña", que desean abordar los dos partidos "desde el respeto y el reconocimiento institucional mutuo". Fuentes de ERC citadas por la SER se atribuyeron el tanto de la llamada a Torra.

Sánchez recibirá a Casado y Arrimadas y llamará a Torra: la investidura, para 2020

Sánchez, no obstante, cuida el tipo de gesto: no se tratará de una reunión como las que hubo en la Moncloa en julio de 2018 o en Pedralbes, en la capital catalana, hace casi un año. El líder socialista se comprometió a una llamada a él y a todos los mandatarios regionales. Una homologación, por tanto. Aunque ya es algo, porque tras los disturbios que siguieron a la sentencia del 'procés', se negó a coger el teléfono a Torra con el argumento de que no condenaba la violencia de manera contundente, cosa que en cambio sí hizo el 'vicepresident', el republicano Pere Aragonès, con quien la relación siempre ha sido más fluida. El líder del Govern, además, puede ser inhabilitado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, por desobediencia. Y es que ERC es la pieza clave, el eslabón más complicado. Porque el PSOE persigue la suma de un máximo de 169 síes (PSOE, Unidas Podemos, Más País-Compromís, PNV, PRC, BNG, Teruel Existe y Coalición Canaria-Nueva Canarias) y 13 abstenciones, las de los republicanos. Casado se ha instalado en el no rotundo, y Arrimadas pide un acuerdo a tres bandas, "de 221 escaños", los que aglutinan PSOE, PP-UPN y Cs.

No obstante, el candidato, como ya hiciera la semana pasada, derivó la responsabilidad a "todas" las fuerzas políticas, a las que pidió "alturas de miras" y "responsabilidad" para posibilitar que haya investidura, pues los españoles han votado este 2019 en tres elecciones distintas (las generales del 28 de abril y del 10 de noviembre, y las autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo) y en todas las convocatorias han otorgado la victoria al PSOE. De modo que su propósito es que haya "cuanto antes" un "Gobierno progresista reforzado por un acuerdo de coalición" con Unidas Podemos y "con un espíritu dialogante", puesto que los españoles están "hastiados de bronca y choques estériles" y quieren volver a la política.

"O Gobierno o desgobierno"

En ese "cuanto antes" estaba otra de las claves de la comparecencia. Porque es el 'claim' al que se agarran los socialistas, que ya no se atreven a poner fecha a la investidura. De hecho, los periodistas preguntaron a Sánchez dónde estaba su límite, hasta cuándo esperaría para ir a la investidura. Ya no dijo ni diciembre ni enero, pero es evidente que las rondas de reuniones y de llamadas sitúan el proceso en 2020, no ya apurando 2019. "Lo primero es el qué y lo segundo es el cuándo", señaló, utilizando la misma expresión que hace una semana, en conversación informal con los redactores en el Congreso, el Día de la Constitución. Con ello, quería remarcar que lo importante es que haya Gobierno, porque España lo "necesita", y lo secundario es la fecha. En lo primero, insistió, están concernidas todas las formaciones. Unas, PSOE y Unidas Podemos, proponen un Ejecutivo bipartito, inédito desde la II República. Otras, como ERC, están "dispuestas" a facilitar la investidura. Otras, "la ultraderecha y el PP", "se instalan en el bloqueo". Ahí no incluyó a Ciudadanos, a quien puede requerir en caso de que la vía de los republicanos no llegue a buen puerto.

El líder del PSOE ya no ofrece ni una fecha aproximada: "Lo primero es el qué", que haya Gobierno, y "lo segundo es el cuándo"

Serán PP y Vox, arguyó, quienes "tendrán que explicar si quieren o no terceras elecciones". "El PSOE, y en esto quiero ser rotundamente claro, espera que no haya terceras elecciones. No puede ni debe haber elecciones nuevamente a lo largo del próximo año, porque España necesita un periodo de estabilidad, de certidumbre, para abordar desde los consensos necesarios las grandes transformaciones que exige el país. La disyuntiva es o Gobierno o desgobierno", subrayó, deslizando una de las frases con las que quería marcar la impronta de su comparecencia. Eso sí, ya no garantizó que no habrá de nuevo comicios.

Sánchez recibirá a Casado y Arrimadas y llamará a Torra: la investidura, para 2020

Todo ello para no dar ninguna fecha aproximada de investidura. Ni diciembre, como querría el PSOE, ni enero, el horizonte temporal que prefiere ERC. También Pablo Iglesias rechazó fijar horizontes temporales. Ambos optan así por no presionar más a la formación de Oriol Junqueras. El líder del Ejecutivo quiere que el debate y su reelección lleguen "cuanto antes", insistió, recordando que eso no depende solo del PSOE, sino "de los 350 diputados" del Congreso. El problema de que no haya fecha es que España seguirá, entretanto, bloqueada, pues solo con la primera votación de investidura en la Cámara Baja se pone en marcha la cuenta atrás de dos meses hacia nuevas elecciones. Si no se activa, Sánchez podrá seguir en funciones semanas o meses. No hay topes, el artículo 99 de la Constitución no los impone.

También hace una semana, él mismo afirmó que todo "instrumento" de negociación con ERC tendría encaje dentro de la Constitución. Los periodistas le preguntaron cuáles son esas herramientas. No hubo manera. Rehusó "poner adjetivos" a cómo van las negociaciones con los republicanos, consciente de que sus palabras en Londres, el miércoles pasado, les soliviantaron. Sí les agradeció su actitud. "Nosotros estamos avanzando, pero las negociaciones tienen que ser discretas. Los acuerdos tienen que ser públicos", reiteró, igual que en la capital británica. Ese eventual pacto, si llega, "estará amparado lógicamente por el marco constitucional".

Malestar de Page y Lambán

Los periodistas le recordaron que los ciudadanos tienen derecho a disponer de una "mínima información" de sus conversaciones, y le preguntaron si está dispuesto a crear un nuevo foro de diálogo institucional, entre gobiernos, como quiere ERC, distinto a la comisión bilateral Generalitat-Estado, y qué "cauces de expresión" se arbitrarán para que el independentismo no se sitúe "fuera" del ordenamiento jurídico. Pincharon en hueso. Se atuvo a la necesaria "discreción" para que las negociaciones, envueltas en una opacidad total, lleguen "a puen puerto". Sí remarcó que el PSOE es conocido por su trayectoria en estos 40 años de democracia, formó parte de la elaboración y redacción de la Carta Magna, y por tanto los españoles pueden estar tranquilos de que el acuerdo no se saldrá de ella y será público. En realidad, el contexto y los equilibrios son muy complejos para los dos equipos: Sánchez es consciente de que está siendo muy escrutado por si bordea la Ley Fundamental, y ERC está muy presionada por sus bases, por JxCAT y el soberanismo hiperventilado, y tiene a la vuelta de la esquina la decisiva resolución, por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, sobre la inmunidad de Junqueras. Llegará el 19 de diciembre. Dos días más tarde, celebrará su congreso nacional. El PSOE y el PSC saben que cuanto más se alargue el proceso, más cuesta arriba se hará todo. Lo único que tiene seguro es su pacto con Iglesias, que ambos conducen con fenomenal discreción.

Sánchez no da detalle alguno de las negociaciones con ERC: se escuda en la necesaria discreción, pero repite que el acuerdo será constitucional y público

Lo cierto es que las palabras del secretario general y jefe del Ejecutivo en funciones no acaban de tranquilizar a algunos barones socialistas, caso de los presidentes de Castilla-La Mancha y Aragón, Emiliano García-Page y Javier Lambán. El primero tiró de ironía este miércoles y aseguró que no quiere "vaselina" para Reyes, sino "un buen 2020 y tener la conciencia tranquila". Con ambos, también conversará Sánchez en los próximos días, dentro de esa ronda en la que figura Torra.

Sánchez recibirá a Casado y Arrimadas y llamará a Torra: la investidura, para 2020

Sánchez expresó su voluntad de "gobernar desde valores progresistas" y su deseo de construir "grandes consensos dialogando con todas las fuerzas políticas, dentro de un amplio marco, que es el constitucional". Es su pretensión para los próximos cuatro años, aunque aún no tiene la confianza de la Cámara, paso imprescindible.

Los periodistas protestan por las ruedas de prensa limitadas del presidente en funciones

La comparecencia de Pedro Sánchez de este miércoles, posterior a la encomienda del Rey y a la comunicación de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, arrancó pasadas las 21:35 y finalizó apenas un cuarto de hora después. Ya los periodistas estaban prevenidos de que solo habría dos turnos de preguntas. Lo que es una norma no escrita en los casos de comparecencias del presidente con mandatarios extranjeros, en las que se limitan las preguntas de los informadores para que las ruedas de prensa no se hagan muy largas y se distribuyan por igual a los dos protagonistas, se ha convertido prácticamente en la regla de oro de Sánchez en sus escasos contactos con los periodistas en España.

El jefe del Ejecutivo, fuera de las campañas electorales, reduce sus comparecencias al mínimo y siempre busca no asumir riesgos. Una con turnos limitados (como la semana pasada en la COP25) le permite escaparse y colar su mensaje, sin que se le pueda repreguntar. Por eso los informadores que cubren la Moncloa acordaron expresar en público su malestar. 

 

"Si solo va a haber dos turnos de preguntas en esta comparecencia, no es porque los periodistas no queramos preguntar más, sino porque, a diferencia de los demás líderes políticos que han comparecido en el Congreso, se ha puesto este límite, algo por lo que mis compañeros y yo expresamos nuestra profunda disconformidad", le espetó el periodista Daniel Basteiro, de 'El Español'. Sánchez asintió, pero no cambió de planes. Respondió las dos preguntas que el informador le planteó, después las otras dos que le formuló la periodista de Europa Press Beatriz Fernández Sanz, y punto. Nada más. 

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