CRUCIAL CITA EN LA MONCLOA

Sánchez y Torra pactan reanimar la comisión Generalitat-Estado paralizada desde 2011

El jefe del Govern sí saca a colación la autodeterminación y los "presos políticos", pero el presidente le recuerda que no es posible, que no hay "más margen" que la Constitución y el poder judicial

Foto: Pedro Sánchez, junto con el 'president' Quim Torra, durante su reunión en La Moncloa, este 9 de julio. (EFE)
Pedro Sánchez, junto con el 'president' Quim Torra, durante su reunión en La Moncloa, este 9 de julio. (EFE)

El Gobierno respira aliviado. La decisiva reunión de Pedro Sánchez y Quim Torra deja a La Moncloa con buen sabor de boca, con la sensación de que se ha avanzado camino a pesar de que, como se esperaba, no haya habido frutos concretos y acuerdos cerrados. Primero tocaba sembrar, reconstruir puentes, trabajar un clima de cierta confianza, de "cortesía" y "fluidez". Para el Ejecutivo, eran tan importantes los gestos como las palabras. Y por eso otorgaba relevancia al hecho de que el encuentro se prolongara durante cerca de dos horas y media, que se hablara de cuestiones como el desistimiento de recursos ante el Tribunal Constitucional o, sobre todo, que ambos dirigentes acordaran resucitar la comisión bilateral Generalitat-Estado —y el resto de foros mixtos estatutarios—, inactiva desde julio de 2011. Torra puso sobre la mesa el derecho de autodeterminación y los "presos políticos", pero ahí no hay novedades. "No hay más margen" que el "respeto" a la Constitución y las decisiones del poder judicial. El buen ambiente sirvió para emplazarse ambos a una siguiente entrevista, quizás en el otoño, pero ya en Barcelona.

La versión gubernamental de la reunión de este lunes fue proporcionada por la vicepresidenta, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo. Un mensaje más de la relevancia que el Ejecutivo confería a esta entrevista entre el presidente del Gobierno y el jefe del Govern, la primera oficial en La Moncloa desde abril de 2016, cuando los protagonistas eran otros, Mariano Rajoy y Carles Puigdemont.

La cita comenzó con unos pocos minutos de retraso sobre la hora prevista (11:30). Sánchez esperaba a Torra en la escalinata del palacio, ambos se saludaron y estrecharon sus manos —lazo amarillo del 'president' en la solapa de la chaqueta, como denuncia por los "presos políticos"—, y pasaron al interior. El político independentista regaló al mandatario socialista dos libros, 'Aran, un país', de Jèp de Montoya y Francesc Tur, e 'Imago Catalonia', compendio de mapas sobre Cataluña desde la Edad Media, además de una botella de licor de ratafía. Sánchez, a su vez, le obsequió con una obra sobre la historia del Palacio de la Moncloa. Estos detalles no eran accesorios para el Ejecutivo. Tampoco el paseo por los jardines que ambos dieron, concluido el encuentro de dos horas. Formaban parte del mismo mensaje: el comienzo del deshielo, el arranque de una nueva era de relaciones entre la Generalitat y Madrid.

Han acordado mantener una comunicación fluida entre ellos, de manera normalizada, y que no se produzca un cortocircuito de la comunicación


Eso era la coreografía que revestía el despacho en La Moncloa, la "reunión de trabajo" cuyo principal paso es el acuerdo para convocar de forma rápida la comisión bilateral Generalitat-Estado, el foro de diálogo de carácter más político entre las dos administraciones que contempla el Estatut en su artículo 183. Esta comisión no se reunía desde julio de 2011, cuando aún estaba en el poder José Luis Rodríguez Zapatero. Ahora, el órgano lo presidirán, por parte del Estado, la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, y por parte de Cataluña, el 'conseller' de Acción Exterior, Ernest Maragall. Además, se reactivarán otras tres comisiones más concretas, todas ellas "estatutarias", como recordó Calvo: la mixta de Transferencias, la mixta de Infraestructuras y la mixta de Asuntos Económicos y Fiscales. Todas ellas comenzarán a trabajar "pronto". Esta cuestión fue, precisamente, abordada de rondón durante la comparecencia posterior de Torra, en la Delegación de la Generalitat en Madrid, en la sede del centro cultural Blanquerna. Sin darle mayor importancia. Porque los puntos clave para cada uno de los interlocutores eran muy distintos.

"Respuesta política" a una "crisis política"

La Moncloa quiere incidir en la normalización de relaciones. "Ambos han acordado mantener una comunicación fluida entre ellos, de manera normalizada, y que no se produzca nunca un cortocircuito de la comunicación que no conviene a nadie", señaló Calvo. La vicepresidenta subrayó que el Gobierno quiere hablar con la Generalitat de políticas sociales, de empleo, de dependencia, del impulso del corredor mediterráneo... De los "problemas", en fin, que padecen los catalanes y el conjunto de los españoles por los derechos "recortados y limitados por el paso de la derecha en España".

El Gobierno se compromete a levantar los recursos ante el TC contra las leyes sociales catalanas: cambio climático, pobreza energética y sanidad

En esa línea, el Ejecutivo, como ya había avanzado, procederá a retirar los recursos de leyes sociales catalanas impugnadas por el anterior Gobierno ante el Constitucional: las que tienen que ver con pobreza energética, con cambio climático o universalidad de la sanidad pública. Son giros que concuerdan con el "cambio político" que representó la llegada de Sánchez.

Sánchez y Torra pactan reanimar la comisión Generalitat-Estado paralizada desde 2011

Pero sin duda dos de los puntos de clara discrepancia —esperada—, "centrales" para el Govern, fueron el derecho de autodeterminación y los presos del 'procés'. Respecto a lo primero, no hay "ninguna novedad". Torra, dijo Calvo, "milita en un partido y está al frente de una coalición de gobierno con un proyecto independentista". "Pero es sabido que la autodeterminación no existe como derecho en ninguna democracia del mundo y hay muy poco que hablar" porque no está recogida en la Constitución y la prohíbe su artículo 2, el que defiende la unidad de España. El presidente, de hecho, recordó el alto grado de descentralización existente y el nivel de autogobierno de Cataluña, así que en torno a esa propuesta no hay vía de acuerdo.

Sánchez y Torra pactan reanimar la comisión Generalitat-Estado paralizada desde 2011

No hay renuncia a la unilateralidad

"A nadie se le escapa que la situación no es sencilla, que hay que resolver con inteligencia, trabajo y paciencia", dijo cuando los periodistas le inquirieron sobre los presos, antes de advertir de que en España "no hay presos políticos, y eso el 'president' ya lo sabe". "Ha hecho comentarios sobre la autodeterminación o los presos, pero no hay más margen que el respeto" a la Constitución y al poder judicial, porque el Ejecutivo no puede interferir, ni lo hará, en las decisiones de los jueces, explicó Calvo.

Sánchez y Torra acuerdan la presencia institucional del Gobierno en el aniversario de los atentados del 17-A. La Moncloa no entra al debate sobre el Rey

Para ella, lo más importante es que el Gobierno está dispuesto dar una "respuesta política" a una "crisis política". El Ejecutivo "tiene la obligación" de defender el orden constitucional, y de hecho lo hizo, resaltó, el pasado viernes, cuando anunció la impugnación a la moción del Parlament que ratifica los objetivos políticos de otra resolución, la del 9 de noviembre de 2015, que pide caminar hacia la independencia.

Sánchez y Torra pactan reanimar la comisión Generalitat-Estado paralizada desde 2011

Obviamente, la número dos del Ejecutivo no pudo afirmar que Torra hubiera renunciado a la vía unilateral cuando fue preguntada por ello. El propio 'president' reconoció que la Generalitat no desiste de ninguna fórmula, pero se conforma con que su propuesta haya sido "escuchada" y con que Sánchez esté convencido de que hace falta esa respuesta "política". El Govern, de hecho, celebra que se hable "de todo".

Pedro Sánchez enseña a Quim Torra la Fuente de Guiomar, en los jardines de La Moncloa, este 9 de julio. (EFE)
Pedro Sánchez enseña a Quim Torra la Fuente de Guiomar, en los jardines de La Moncloa, este 9 de julio. (EFE)

Pero también Torra sabe que el presidente no tolerará ninguna consulta soberanista nueva. "A otros gobiernos les han hecho dos referendos" en siete años, deslizó, como indirecta crítica a Mariano Rajoy, para contraponer su actitud a la de Sánchez, que en un mes en el poder ya ha recibido al presidente catalán en La Moncloa.

Sánchez y Torra pactan reanimar la comisión Generalitat-Estado paralizada desde 2011

La siguiente reunión, en Barcelona

Sánchez y Torra también acordaron la presencia institucional del Gobierno de España en los actos de conmemoración del primer aniversario de los atentados de Cambrils y Barcelona, el próximo 17 de agosto. Ambas Administraciones prepararán los actos "de común acuerdo". ¿Supone el fin del veto de la Generalitat al Rey? Calvo recordó que Felipe VI es el jefe del Estado y por tanto irá a los actos a "que le lleve su agenda en cualquier parte del territorio". Eso "no es objeto de debate" para el Ejecutivo. el 'president' fue mucho más duro en su juicio.

Torra insiste en que la Generalitat no invitará al jefe del Estado a ningún acto, ni tampoco el Govern acudirá a ninguno organizado por la Corona

Señaló que le parece "muy bien" que Sánchez acuda a estos homenajes, pero insistió en que el monarca no será convocado. "No vamos a invitar al Rey de España a ningún acto", insistió, haciendo hincapié en que ya anunció esa decisión en la inauguración de los Juegos del Mediterráneo en Tarragona, cuando dijo que tampoco acudiría a ningún acto organizado por la Corona. Para Torra, el discurso del jefe del Estado el 3 de octubre, tras el referéndum ilegal del 1-O, fue "de parte" e "hirió profundamente" los sentimientos de una parte de la sociedad catalana, sin que hubiera una petición pública de perdón posterior.

Sánchez y Torra pactan reanimar la comisión Generalitat-Estado paralizada desde 2011

Calvo celebró el carácter de la reunión, "larga", "de trabajo", "eficaz", "institucional, pero llena de cortesía y cordialidad", un buen punto de arranque sobre el que cimentar un nuevo capítulo en las relaciones con la Generalitat. Esta primera cita tendrá además su continuación —otro objetivo de la 'cumbre' de este lunes—, puesto que habrá un segundo encuentro. Esta vez en Barcelona, en el Palau, invitado por Torra. No hay fecha aún, pero el Ejecutivo calcula que podría llegar en el otoño.

Sánchez y Torra pactan reanimar la comisión Generalitat-Estado paralizada desde 2011

Otro gesto de distensión (más): el paseo por los jardines y la fuente de Machado y Guiomar

En la apertura de los Juegos del Mediterráneo, a finales del mes pasado en Tarragona, Pedro Sánchez y Quim Torra hablaron del palacio de la Moncloa. Y ya entonces el 'president' manifestó al dirigente socialista su curiosidad por una fuente ubicada en los jardines del complejo gubernamental, y que era el lugar de las citas secretas entre el poeta Antonio Machado y Pilar de Valderrama, conocida como 'Guiomar'. 

Por eso, al término de la entrevista —que arrancó sobre las doce menos diez, más o menos, y concluyó sobre las dos—, Sánchez y Torra dieron un paseo por los jardindes y se acercaron hasta la fuente circular (conocida así, como 'fuente de Guiomar'), que años atrás estaba situada en un espacio público, y no dentro del recinto presidencial. También juntos visitaron otras dependencias del palacio, como la sala donde se celebran cada viernes los Consejos de Ministras y Ministros. Incluso durante el paseo ambos se encontraron con la perra del presidente, Turca. En esa ronda emplearon unos veinte minutos. 

En La Moncloa repetían que la reunión había ido bien, que ese tipo de gestos como los regalos que Sánchez recibió de Torra —los dos libros y el licor de ratafía Corriols— o el paseo posterior por el complejo gubernamental eran muy importantes, y abundaban en la línea de la distensión perseguida por el Ejecutivo. 

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