UNA NEGOCIACIÓN "SIN VETOS"

Sánchez cierra un preacuerdo de coalición con Podemos con Iglesias de vicepresidente

El presidente y el líder de Unidas Podemos sellan un pacto que incluye una hoja de ruta con diez puntos. El jefe del PSOE señala que es un acuerdo progresista para una legislatura estable

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se abrazan tras firmar su preacuerdo para un Gobierno de coalición, este 12 de noviembre en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se abrazan tras firmar su preacuerdo para un Gobierno de coalición, este 12 de noviembre en el Congreso. (EFE)

PSOE y Unidas Podemos gobernarán juntos España después de que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias hayan llegado a un preacuerdo menos de 48 horas después las elecciones del 10-N. Ambas formaciones integrarán un Ejecutivo de coalición con el jefe de los morados como nuevo vicepresidente. Para llegar a este punto, que no fue posible tras las generales de abril, ha sido clave que no haya habido "vetos". Aun así, el pacto entre ambos no será suficiente, y requerirán recabar apoyos y abstenciones.

Los dos líderes, tras unas conversaciones absolutamente discretas que arrancaron el mismo lunes, solemnizaron el pacto este martes pasadas las 14 horas, una alianza "para cuatro años", en palabras del jefe del Ejecutivo en funciones. Firmaron un documento programático en el Congreso [aquí en PDF], que actuará como hoja de ruta del nuevo Gabinete, el primero de coalición en estos 40 años de democracia en el país, el primero desde la II República. Un texto que fija entre sus prioridades la lucha contra la corrupción y el cambio climático, la aprobación de nuevos derechos, el despliegue de políticas feministas o la garantía de la "convivencia" en Cataluña, con el fomento del "diálogo" siempre "dentro de la Constitución". El nuevo Gabinete pretende "situar a España como referente de la protección de los derechos sociales en Europa, tal y como los ciudadanos han decidido en las urnas" del pasado domingo. No hay detalles de la estructura de Gobierno, y de hecho tanto Sánchez como Iglesias señalaron que los detalles se conocerán en los próximos días, incluso pasado el debate de investidura, aún sin fecha. El líder socialista sí avanzó en campaña que quería que la vicepresidencia económica fuera ocupada por Nadia Calviño.

La sola imagen de los dos dirigentes, sellando un preacuerdo menos de 48 horas después de abiertas las urnas, dedicándose agradecimientos por la "disposición", la "responsabilidad" y la "generosidad", impactaba, teniendo en cuenta la catarata de reproches que se han dedicado en estos meses y la desconfianza que ambos se tenían. "El acuerdo no fue posible tras las anteriores elecciones, aunque estuvimos cerca de lograrlo. Somos conscientes de la decepción" del electorado progresista —PSOE y UP se han dejado tres y siete escaños en la repetición electoral— y de que hace falta "superar la situación de bloqueo", indicó el presidente, pero por delante queda un proyecto político "ilusionante" que hace viable trascender cualquier "desencuentro" anterior. Está claro que el 10-N ha obrado como una cura de humildad para los dos dirigentes y que ha facilitado que sean más flexibles. "No había justificación para persistir en el bloqueo", sostuvo, recordando que él mismo se comprometió en la noche electoral a formar Gobierno "sí o sí".

Sánchez hizo hincapié en que las dos formaciones, que solo suman por sí mismas 155 escaños, a 21 de la mayoría absoluta, han firmado un acuerdo para un Gobierno "rotundamente progresista, integrado por fuerzas progresistas y sobre todo porque trabajará por el progreso de España y de todos los españoles". "Lo que nunca cabrá en el espíritu del futuro Gobierno progresista será el odio y la confrontación entre españoles", indicó, en referencia a Vox.

"Experiencia y valentía"

Y aunque la estructura del Gabinete y las "pautas de funcionamiento se ultimarán en el momento oportuno", Sánchez sí quiso recalcar que se trata de un acuerdo "para cuatro años", "de legislatura", basado en la "cohesión, la lealtad y la solidaridad gubernamental". Se aprovecharán "los perfiles más idóneos" de las dos formaciones, indicó, dando a entender que los ministros que integren el nuevo Gabinete serán los más capaces.

Iglesias fue el primero en intervenir en la breve comparecencia de ambos, y sin preguntas, en el Congreso. Lo que en abril era una "oportunidad histórica" se ha convertido en "necesidad histórica" por la emergencia de Vox. El jefe de los morados destacó que el pacto alumbrará un Gobierno de coalición que combine "la experiencia del PSOE" con la "valentía de Unidas Podemos", que tendrá el "diálogo" para afrontar la crisis territorial y la justicia social como "la mejor vacuna contra la extrema derecha". Agradeció la "disposición y generosidad" de Sánchez al entendimiento y subrayó que es hora de dejar atrás "cualquier reproche" y de trabajar "codo con codo" con el PSOE en una "tarea histórica". Para él será un "honor" trabajar desde el Gobierno en mejorar la vida de los españoles. "Pedro Sánchez sabe que podrá contar con toda nuestra lealtad, con lo mejor de nosotros mismos en este Gobierno". Después de sus intervenciones sucesivas, ambos se fundieron en un caluroso abrazo.

El acuerdo, "rotundamente progresista", se basa en la "lealtad, cohesión y solidaridad gubernamental", pero aún necesita apoyos para sumar mayoría

Socialistas y morados suman, tras los comicios del 10-N, 155 escaños, diez menos que tras las generales del 28 de abril. Pero esa mayoría se completaría con los tres diputados de Más País y probablemente los siete del PNV. A partir de ahí, los dos socios tendrían que buscar votos a favor y abstenciones para conseguir la investidura. Sánchez no querría depender de la abstención de las formaciones independentistas, pero puede que su acuerdo no tenga más vía para salir adelante que con ella. Es decir, puede que su reelección como presidente descanse en la decisión que adopten ERC (13 escaños) y EH Bildu (5). Los republicanos, sin embargo, están "ahora mismo" en el no, mientras no se "sienten a hablar", en palabras de la portavoz y secretaria general adjunta, Marta Vilalta. Ciudadanos ya ha adelantado que no apoyará esa entente, y aún menos el PP.

Sánchez cierra un preacuerdo de coalición con Podemos con Iglesias de vicepresidente

El pacto se ha materializado en poquísimas horas. Fuentes del PSOE indicaban que Sánchez, que recibió manos libres de su ejecutiva para emprender las negociaciones, conversó directamente con Iglesias y a partir de ahí trabajaron en el acuerdo, con absoluta discreción, su director de Gabinete, Iván Redondo —cuestionado internamente por la estrategia de campaña, pero uno de los pilares fundamentales del presidente—, y la vicesecretaria general del partido, Adriana Lastra, que ya participó en las conversaciones fallidas del verano, junto a la vicepresidenta, Carmen Calvo, y la ministra María Jesús Montero. Lastra, según fuentes de la cúpula socialista, fue cerrando el preacuerdo con su homóloga, la portavoz parlamentaria de UP, Irene Montero, y ambas reportaban continuamente a sus jefes. El entendimiento se consumó rápidamente, y fue avanzado sobre las 13:00 de este lunes por 'eldiario.es'.

Iglesias subraya a Sánchez que puede contar con la "lealtad" de su grupo y pide dejar atrás "reproches" para trabajar "codo con codo" en el Ejecutivo

Redondo y Lastra estaban presentes en la firma del preacuerdo este martes en el Congreso. Ambos, junto con el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños —otro de los nombres imprescindibles de Sánchez en la Moncloa—, y el secretario general del Grupo Socialista, Rafael Simancas. Los morados estaban representados por Irene Montero y los representantes de IU (Alberto Garzón) y las confluencias (el catalán Jaume Asens, la gallega Yolanda Díaz y el exdirigente de Equo Juantxo López de Uralde).

A la vanguardia en políticas sociales

Tras el 10-N ha sido posible lo que no pudo ser tras las generales del 28-A. Ha sido clave, señalan en Podemos, que Sánchez haya aceptado la fórmula de la coalición, de la que acabó renegando tras la investidura fallida, y que no haya impuesto "vetos". Por eso Iglesias, ahora sí, se convertirá, según fuentes de la formación morada, en el nuevo vicepresidente. Queda por saber todo el organigrama y qué ocurrirá con quien hasta ahora era mano derecha del líder socialista en el Consejo de Ministros, Carmen Calvo. Podría haber dos vicepresidencias (Iglesias y Calviño) o tres (con Calvo).

"Se fomentará el diálogo en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución", dice el documento

Ya Iglesias había advertido, desde la misma noche electoral, que todo entendimiento pasaba por un Ejecutivo bicolor, sin vetos y con un peso proporcional de cada fuerza. El PSOE, por su parte, había comenzado a asumir que ya esta vez, con ambas formaciones debilitadas y sin incentivos para acudir a unos terceros comicios, no quedaba más remedio que aceptar una coalición. De hecho, ayer lunes, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, no cerraba la puerta a esa alternativa. Sánchez ha tenido que regresar sobre sus propios pasos: ha aceptado a Iglesias y un Ejecutivo de coalición. Faltan por conocer los detalles, pero durante mucho tiempo resonarán aquellas palabras suyas en una entrevista, cuando se rompieron los contactos y España se encaminó al 10-N: "No dormiría" por las noches con una propuesta de coalición como la que imaginaba Iglesias, con áreas fundamentales como Hacienda, Seguridad Social o Transición Ecológica en manos de los morados.

El documento no baja al detalle y simplemente condensa cuáles serán los ejes "prioritarios" de actuación: combatir la precariedad en el mercado laboral y garantizar un trabajo "digno, estable y de calidad"; trabajar por la "regeneración y luchar contra la corrupción", proteger los servicios públicos (especialmente la educación, la sanidad y la dependencia), blindar las pensiones, consagrar la vivienda "como derecho" y apostar por la ciencia; luchar contra el cambio climático y procurar una transición ecológica justa; fortalecer a pymes y autónomos e impulsar la reindustrialización y el sector primario; implantar nuevos derechos (eutanasia), salvaguardar la diversidad y preservar la memoria histórica; asegurar la cultura como derecho y fomentar el deporte; aprobar un paquete de políticas feministas (combate contra la violencia de género, permisos de paternidad iguales e intransferibles, igualdad retributiva...); revertir la desplobación y apoyar la España vaciada, y buscar la justicia fiscal y el equilibrio presupuestario.

Respecto a Cataluña, el texto indica que "el Gobierno de España tendrá como prioridad garantizar la convivencia en Cataluña y la normalización de la vida política". "Con ese fin, se fomentará el diálogo en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución. También se fortalecerá el Estado de las autonomías para asegurar la prestación adecuada de los derechos y servicios de su competencia. Garantizaremos la igualdad entre todos los españoles". Nada se dice del derecho de autodeterminación, que defienden los morados y que es una auténtica línea roja para el PSOE.

Los diez puntos del preacuerdo

"Los ejes prioritarios de actuación del Gobierno progresista de coalición se centrarán en dar respuesta a los principales retos que tiene ante sí la sociedad española en su conjunto:
 
1. Consolidar el crecimiento y la creación de empleo. Combatir la precariedad del mercado laboral y garantizar trabajo digno, estable y de calidad.
 
2. Trabajar por la regeneración y luchar contra la corrupción. Proteger los servicios públicos, especialmente la educación – incluyendo el impulso a las escuelas infantiles de cero a tres años-, la sanidad pública y la atención a la dependencia. Blindaje de las pensiones de nuestros mayores: asegurar la sostenibilidad del sistema público de pensiones y su revalorización conforme al coste de la vida. La vivienda como derecho y no como mera mercancía. Apostar por la ciencia como motor de innovación económica y dignificar las condiciones de trabajo del sector. Recuperar talento emigrado. Controlar la extensión de las casas de apuestas.
 
3. Lucha contra el cambio climático: la transición ecológica justa, la protección de nuestra biodiversidad y la garantía de un trato digno a los animales.
 
4. Fortalecer a las pequeñas y medianas empresas y a los/as autónomos/as. Impulsar la reindustrialización y el sector primario. Facilitar desde la Administración las bases para la creación de riqueza, bienestar y empleo, así como el impulso digital.
 
5. Aprobación de nuevos derechos que profundicen el reconocimiento de la dignidad de las personas como el derecho a una muerte digna, a la eutanasia, la salvaguarda de la diversidad y asegurar España como país de memoria y dignidad.
 
6. Asegurar la cultura como derecho y combatir la precariedad en el sector. Fomentar el deporte como garantía de salud, integración y calidad de vida.
 
7. Políticas feministas: garantizar la seguridad, la independencia y la libertad de las mujeres a través de la lucha decidida contra la violencia machista, la igualdad retributiva, el establecimiento de permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles, el fin de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y la elaboración de una Ley de igualdad laboral.
 
8. Revertir la despoblación: apoyo decidido a la llamada España vaciada.
 
9. Garantizar la convivencia en Cataluña: el Gobierno de España tendrá como prioridad garantizar la convivencia en Cataluña y la normalización de la vida política. Con ese fin, se fomentará el diálogo en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución. También se fortalecerá el Estado de las autonomías para asegurar la prestación adecuada de los derechos y servicios de su competencia. Garantizaremos la igualdad entre todos los españoles.
 
10. Justicia fiscal y equilibrio presupuestario. La evaluación y el control del gasto público es esencial para el sostenimiento de un Estado del bienestar sólido y duradero. El Gobierno impulsará políticas sociales y nuevos derechos con arreglo a los acuerdos de responsabilidad fiscal de España con Europa, gracias a una reforma fiscal justa y progresiva que nos acerque a Europa y en la que se eliminen privilegios fiscales".

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