LA RESACA DEL 10-N

El PSOE evita la autocrítica y no se cierra ya a un Gobierno de coalición con Podemos

Los socialistas no quieren "flagelarse" y reivindican su victoria inapelable. Sánchez hará una ronda con los líderes y asume que el PP no se abstendrá. Perseguirá la suma con UP y minoritarios y el sí de Cs

Foto: Pedro Sánchez, este 11 de noviembre en la reunión de la ejecutiva del PSOE, en Ferraz. (EFE)
Pedro Sánchez, este 11 de noviembre en la reunión de la ejecutiva del PSOE, en Ferraz. (EFE)

Pedro Sánchez comenzará a llamar a los líderes de manera inminente y buscará una suma con Unidas Podemos y Más País y las formaciones regionalistas y nacionalistas minoritarias, con la esperanza de obtener el sí de Ciudadanos. No habrá gran coalición con el PP —el PSOE asume que Pablo Casado no tiene "margen" siquiera para abstenerse por el aliento de Vox en el cogote— y no está claro si esta vez rechazará un Ejecutivo bicolor con Unidas Podemos, como le sigue exigiendo Pablo Iglesias. El presidente sigue manteniendo que no quiere un Gobierno que dependa de los separatistas, y que quiere formarlo "en el menor tiempo posible". Incluso antes de fin de año, como aseguró en campaña, aunque no le será nada fácil armar una mayoría.

Son las primeras luces que arroja Ferraz tras el 10-N. Los primeros mensajes, algo difusos, que no anticipan sumas claras ni fórmulas de pacto concretas, pero sí caminos que no serán de momento explorados. El secretario general reunió este lunes a la ejecutiva federal de su partido para hacer una primera lectura sosegada de unas elecciones que se han saldado con una victoria amarga. El PSOE mantiene su condición de primera fuerza del país, con 6.752.983 votos, un 28% —frente a los 7.513.142 sufragios y el 28,67% de abril, 760.159 apoyos y siete décimas menos—, aunque se deja en la repetición electoral tres escaños (de 123 a 120) y pierde la mayoría absoluta de que disfrutaba en el Senado y afronta una gobernabilidad aún más complicada que la que tenía. No se cumplieron los peores pronósticos, pero tampoco los mejores, el sueño de mantener el umbral del 28-A o incluso crecer hasta los 130 diputados. Sánchez sale penalizado del 10-N, aunque menos que Unidas Podemos (se deja siete actas) y, obviamente, a años luz de Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, abandona la jefatura de la formación, su escaño en el Congreso y la política.

El PSOE, pese a una victoria bastante más amarga que la de abril, no quiere hacerse la autocrítica. La premisa es que ya se la hacen los demás, por lo que no va a "flagelarse". Así lo expresó el secretario de Organización, José Luis Ábalos, en rueda de prensa en la sede. El dirigente insistió en que su partido no tenía "ningún interés" en ir a unas segundas elecciones, porque ya ganó las del 28-A, y su propósito, que mantiene, es que no hubiera un Gobierno que descansara en los independentistas. "Nosotros hemos perdido tres escaños de 123, y UP ha bajado de 42 a 35 diputados. Siete son más que tres" y la caída de los morados es "porcentualmente mayor". Influyó, cree, que a la izquierda le generó "cierta decepción" ir de nuevo a las urnas.

El responsable achacó también el descenso de los socialistas a la "campaña de todos en contra" de ellos, y a los intentos de desmovilización del electorado progresista. "Dada la complejidad de la situación no es un mal resultado", observó Ábalos, quien reconoció que la misma semana pasada le preguntaron si esperaba aumentar mucho su representación y él dijo que aspiraba a los mismos 123, prueba de que la dirección sabía que era muy difícil mejorar el umbral del 28-A.

Ábalos señala que el del PSOE, pese a la bajada y la aritmética endiablada, "no es un mal resultado", aunque toma nota y adaptará su actitud


"Comparecimos a estas elecciones pidiendo más apoyo para superar el bloqueo. También tomamos nota", admitió, para después concluir: "Nuestra autocrítica va a ser en cómo vamos a actuar. Pero no necesitamos hacer ninguna flagelación, porque no vamos a contribuir a lo que otros están haciendo, que nunca van a reconocer que este partido ha ganado las elecciones". Y el PSOE ya lleva encadenando tres victorias consecutivas (28-A, autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo y el 10-N), recordó. Otro triunfo que la ejecutiva se arroga es que ha ganado las encuestas —las de ayer mismo pronosticaban que no llegaría Sánchez al umbral de los 120 diputados— y que no hay alternativa a un Ejecutivo liderado por el actual presidente en funciones, puesto que la derecha no suma, por mucho que ese bloque se haya recompuesto internamente.

"Disposición a entendernos"

Puertas para fuera, la dirección federal proyecta que las circunstancias para la gobernabilidad son "muy distintas" a las anteriores, "ni mejores ni peores". Así, el espacio de la derecha "se simplifica", ya que solo quedan dos actores, PP y Vox, dado el hundimiento absoluto de Cs, y la mayor fragmentación política —el Congreso de la XIV Legislatura sentará a 19 formaciones distintas— puede, paradójicamente, ayudar, porque las exigencias al PSOE se dirigirán más a conseguir "compromisos territoriales" que propósitos "estratégicos". "La situación es dinámica. Todo eso lo encajaremos. Deberemos interpretarla adecuadamente para que este país tenga Gobierno lo antes posible y no haya terceras elecciones. Ese es nuestro gran compromiso. Ese y el tener un Gobierno progresista", lo que excluye, avanzó Ábalos, toda opción de gran coalición con el PP, como ya aseguró el candidato en campaña.

El dirigente señala que "sí puede salir una suma" con UP, Más País, minoritarios y el sí de Cs, para no depender de los separatistas: "La vamos a trabajar"

La duda ahora vuelve a estar en el mismo punto que antes: ¿habrá coalición con Unidas Podemos? Tras el 28-A, socialistas y morados sumaban 165 diputados. Ahora, ellos dos se quedan en los 155 asientos en la Cámara, a los que habría que sumar los tres que aportaría Más País, la plataforma de Íñigo Errejón. Iglesias ha vuelto a demandar un Ejecutivo bicolor. Sánchez se seguirá resistiendo, pero no cierra por completo esa puerta. Desde luego, el número tres no aclaró si esa coalición es ya imposible. "Lo que hay disposición a entendernos", indicó el ministro en funciones. "Estamos abiertos a escuchar, y tenemos la actitud de enfrentarnos a una etapa nueva. Vamos a escuchar lo que plantean y lo que proponen e intentar llegar a acuerdos" y ver qué es lo que "más interesa al país". Caben pocas dudas de que Sánchez insistirá en que la suma con UP se queda aún más lejos de la mayoría absoluta que antes, y por tanto requerirá atraer a nuevas fuerzas a las que podría desincentivar un Gobierno compartido con Iglesias.

El PSOE evita la autocrítica y no se cierra ya a un Gobierno de coalición con Podemos

¿Qué suma tiene en mente la cúpula ahora mismo? La del PSOE, con los morados y Más País, y algunos o todas las formaciones regionalistas minoritarias —PNV (7), el PRC de Miguel Ángel Revilla (1), BNG (1), Teruel Existe (1) y Coalición Canaria-Nueva Canarias (2)— más el sí de Ciudadanos (10). La abstención de los naranjas no sería suficiente si enfrente, como votos en contra, Sánchez tiene al PP (88), Vox (52), Navarra Suma (2), ERC (13), JxCAT (8), Bildu (5) y CUP (2). Habría empate a 170 votos, y los 10 de Cs no valdrían. Los socialistas, por tanto, necesitan o el sí de los liberales o la abstención de ERC.

Ábalos reconoció que la fórmula que persigue la cúpula es la primera. Es decir, conseguir el apoyo de Unidas Podemos, Más País y PNV y alguna o todas las fuerzas regionalistas minoritarias y el sí de Cs: "Sí puede salir una suma en ese sentido. Y la vamos a trabajar con todos aquellos que no quieren bloquear España. Ese es el margen que queremos".

Sondear opinión de los líderes

Lo que ya estaría fuera de la ecuación —y aquí hay un cambio respecto a las conversaciones posteriores al 28-A— es la abstención del PP, que en todo caso no sería por sí sola suficiente. "No cabe esperarla. Su margen es escaso por la presión de la ultraderecha", ya que Vox le pisa los talones, gracias a su espectacular subida (del 10,26% al 15,09% de los votos, de 24 a 52 escaños). El "margen" de Pablo Casado es "escaso", y se va a ver obligado a ir "muy a remolque". Además, "parece" que el PP no facilitará la investidura, según ha advertido el líder conservador, por lo que "no vale la pena seguir insistiendo" en esa vía. Ahora bien, "ahí quedará lo que hizo un partido y lo que hace otro", dijo, en referencia a la abstención que sí dio el PSOE al PP en 2016 y que le valió una enorme crisis interna.

La dirección sostiene que no cabe "esperar" la abstención del PP porque irá "a remolque" de la ultraderecha y su margen de maniobra es "escaso"

El PSOE descarta, pues, al PP, y va a tratar de prescindir de los separatistas. "Vamos a seguir intentando no depender de los independentistas, y es posible", aseguró Ábalos. Esa afirmación abunda en la idea de que Sánchez se afanará en buscar el difícil apoyo de un Cs en ruinas. Aprovechará que la formación, tras la marcha de Rivera, queda descabezada y tendrá que ser dirigida provisionalmente por una gestora. Así que de PP y Vox es de quienes el PSOE espera el voto claramente en contra y del resto de formaciones confía en que "contribuyan al desbloqueo, separatistas aparte".

Partido "hegemónico" en la izquierda

Sánchez llamará en las próximas horas a los líderes políticos —fuera de esa ronda quedaría Vox y, presumiblemente, los secesionistas—, "sondeará su opinión y establecerá unas dinámicas". "Primero, hablar, y las experiencias ya las hemos vivido. Tomamos nota de los resultados electorales". Es lo único que por ahora Ferraz adelanta de los siguientes pasos del presidente en funciones.

Ábalos reivindica el PSOE como el "único" capaz de frenar a la ultraderecha, porque ha impedido su acceso al poder y la ha "combatido"

El secretario de Organización rechazó el argumento de que el PSOE, con la repetición electoral, haya logrado que la ultraderecha suba. De hecho, incidió en que Sánchez sí ha conseguido uno de sus objetivos, que era "frenar" a Vox, puesto que ha "frenado su acceso al poder" y que la derecha logre sumar y convertirse en alternativa. "Si alguien ha combatido de modo eficaz a la ultraderecha hemos sido nosotros, somos el único dique capaz de frenarla". PP y Cs, en cambio, la han "blanqueado" con sus pactos, al contrario de lo que ocurre en Europa.

Ábalos concedió que Cataluña ha exacerbado los nacionalismos y los extremismos "de un lado y otro". A los populares, siguió, ni siquiera le salió bien su estrategia de captar votos de los naranjas, porque solo ha aumentado en 22 diputados su grupo (de 66 a 88), cuando Rivera ha perdido 47 de los 57 que logró el 28-A. Tampoco el PSOE ha logrado un solo asiento más en el Congreso gracias al derrumbe de los liberales, pese a que lo pretendía.

El PSOE evita la autocrítica y no se cierra ya a un Gobierno de coalición con Podemos

El ministro sacó pecho de los datos de su fuerza política: ha sido la formación más votada en 10 de las 17 comunidades (en siete de ellas venció en diputados), y en 32 de las 52 circunscripciones. En todas menos en A Coruña, Lugo, Ourense, Salamanca, Zamora, Ávila, Segovia, Palencia, Cantabria y Melilla, en las que ganó el PP; Gipuzkoa, Bizkaia y Álava, en las que se impuso el PNV; Girona, Lleida y Tarragona, en las que triunfó ERC; Navarra, donde fue primera la coalición Navarra Suma (UPN, Cs y PP); Teruel, en la que se llevó la primera plaza la plataforma Teruel Existe, y Murcia y Ceuta, donde el oro fue para Vox. "Aventajamos en 32 escaños al segundo partido (el PP) y en 88 a Unidas Podemos", resumió. El PSOE tiene representación en todas las provincias (salvo Ceuta y Melilla) y es, por tanto, "el más capacitado" para dar una respuesta desde el punto de vista territorial. Y es el partido "hegemónico" en la izquierda, "no hay contestación ni comparación posible". El que puede ayudar a vertebrar España y el que se ha quedado con el espacio de "moderación" tras el hundimiento absoluto de Cs.

El PSOE evita la autocrítica y no se cierra ya a un Gobierno de coalición con Podemos

España asiste a la "disolución" de Cs por aliarse con PP y Vox

La comparecencia de José Luis Ábalos en la sede federal del PSOE llegó poco después de que Albert Rivera compareciera ante los periodistas en una declaración sin preguntas y comunicara su dimisión como jefe de Ciudadanos y como diputado y su decisión de abandonar la política. Para el secretario de Organización socialista, España estaba asistiendo a un hecho "inédito" en democracia, la "renuncia de la política de quien no hace nada se veía presidente". 

Hace tan solo año y medio, antes de la moción de censura, la formación naranja se veía como un proyecto "de éxito, llamado incluso por algunos a gobernar España", y ahora en cambio, con solo diez escaños, 47 menos que en abril, asistimos "prácticamente a su disolución". 

"No estaría mal aprender la lección", siguió Ábalos. Para el PSOE, el problema de Rivera fue decidiese armar un discurso "absolutamente beligerante de veto a la socialdemocracia" y "unir su futuro a la derecha y a la extrema derecha", por sus pactos en ayuntamientos y comunidades. Y eso le ha llevado a "nutrir" a Vox, la formación que más claramente ha crecido.

No solo eso, añadió, la "subordinación" de Cs a la "estrategia de acceso al poder del PP" ha provocado que los naranjas hayan perdido su representación en el Congreso en comunidades como Murcia o Castilla y León. "Si Ciudadanos hubiera jugado el papel de fuerza de moderación que se esperaba habríamos tenido otro desenlace, pero el PSOE se quedó solo en la centralidad", agregó.

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