FIJAR POSICIÓN DESDE EL PRIMER DÍA DE CAMPAÑA

Sánchez niega la gran coalición para captar indecisos y "desmontar" desde ya a Iglesias

Deja aún más claro que no pactará con Casado para frenar los ataques de Iglesias, entrar en el cuerpo a cuerpo con él, desbaratar las "mentiras" de la formación morada y arañar votos de ella

Foto: Pedro Sánchez, con la ministra Isabel Celaá, Patxi López, Odón Elorza y la líder del PSE, Idoia Mendia, este 1 de noviembre en Vitoria. (EFE)
Pedro Sánchez, con la ministra Isabel Celaá, Patxi López, Odón Elorza y la líder del PSE, Idoia Mendia, este 1 de noviembre en Vitoria. (EFE)

En campaña, cada mensaje que emiten los partidos está calculado al milímetro. Nada es casual. Otra cosa son los eventos que sobrevengan, rompan el último trecho hasta las urnas y pulvericen las previsiones, pero cada formación batalla para calzar su discurso, imponer su agenda, fijar ideas en sus votantes. También, obviamente, Pedro Sánchez, que está encontrando más dificultades de las programadas en el camino. El presidente dejó este viernes más claro que nunca en todas estas semanas previas al 10-N que no habrá ninguna gran coalición con el PP. Ninguna. Con ello busca "captar indecisos", sellar la frontera a su izquierda y desmontar desde el primer día, dicen en el entorno del líder socialista, la "mentira" que centra los ataques de Pablo Iglesias contra él. El presidente entra en el cuerpo a cuerpo a tres días del decisivo debate a cinco en televisión. No habrá con el líder morado guante blanco, a diferencia de las generales del 28-A.

"Hay cosas que insultan a la inteligencia. ¿Qué dice el señor Iglesias? Algo bien interesante a un partido que, cuando ha gobernado, nunca ha gobernado con el PP. Y este hombre, que lleva cinco años de vida, ha votado cuatro veces contra el PSOE. Le escucho decir que tiene que impedir la gran coalición. Yo le voy a lanzar a él y a todos los votantes progresistas de España un compromiso, y ya sabéis que yo, cuando digo las cosas, las cumplo: nosotros no vamos a hacer una gran coalición con el PP. Ninguna. Ese es el compromiso del PSOE". Sánchez dejaba eso dicho en el pórtico de la campaña del 10-N. En Vitoria, en su primer acto tras la apertura, en la noche del jueves, en Sevilla. El de Euskadi fue un mitin pequeño, un desayuno con la militancia, pero en él quiso ya marcar el día y devolver la pelota a su principal rival por la izquierda, que según las encuestas resiste mucho mejor de lo esperado por los estrategas socialistas. Sus manifestaciones fueron replicadas por los medios —y eso que era el primer mitin de este viernes, antes del paseo por Logroño y el acto de Pamplona de la tarde— y provocaron la inmediata respuesta de sus rivales.

Ya sabéis que yo, cuando digo las cosas, las cumplo: nosotros no vamos a hacer una gran coalición con el PP


En realidad, nunca Sánchez manifestó su deseo de armar un acuerdo de gobierno con el PP. De hecho, en las últimas semanas no hacía más que quejarse del "trampantojo" agitado por Iglesias, pero este viernes fue aún más claro. Porque el jefe de Podemos sigue insistiendo, mitin tras mitin, entrevista tras entrevista, en que el presidente quiere realmente pactar con los conservadores, y la única forma de impedirlo es fortaleciendo a los morados. A mayor representación de UP, repite Iglesias, menos tentaciones tendrá el PSOE de entenderse con la derecha. Anoche mismo machacó esa misma idea en una entrevista en 'El hormiguero' (Antena 3), en horario de máxima audiencia.

Sánchez niega la gran coalición para captar indecisos y "desmontar" desde ya a Iglesias

"¿Va a seguir bloqueando usted?"

Sánchez quiso cortar de raíz el mensaje central de la campaña de Unidas Podemos. "Conviene que deje de mentir con la gran coalición", justificaban fuentes próximas al presidente. De ahí la rotundidad de su discurso. Un mensaje que enlaza con el directo desafío a Iglesias. "No vamos a pactar ningún Gobierno con un partido que ha pactado con la ultraderecha, que banaliza la violencia de género, la igualdad de hombres y mujeres y la historia democrática de nuestro país. Por tanto, señor Iglesias —continuó el candidato socialista—, ningún problema, ningún temor, no va a haber gran coalición con el PP a partir del 10-N. Ahora bien, me gustaría que contestara a la siguiente pregunta: ¿va a continuar usted bloqueando la formación del único Gobierno posible, liderado por el PSOE, junto con la derecha y la ultraderecha? ¿Sí o no? ¿Lo va a hacer una quinta o sexta vez? Yo respondo claramente a su pregunta: no va a haber gran coalición. Responda usted a mi pregunta. Los votantes progresistas se merecen una respuesta clara por parte del líder de Unidas Podemos".

Según las encuestas, apenas hay sufragios que se escapen del PSOE hacia los morados, el flujo sí es algo mayor a la inversa, de UP a los socialistas

¿Por qué ahora este mensaje? "Seguimos cumpliendo nuestro propósito", indicaban fuentes muy próximas al candidato. "Tenemos nuestros objetivos y vamos cubriéndolos. Queremos fijar mensajes claros desde el primer momento. Ganar indecisos", añadían. El presidente, por tanto, quiere huir de discursos ambiguos. Eso explica que ayer el Gobierno desplegara artillería pesada contra el independentismo, con una panoplia de medidas que iba dirigida a capturar votos de los electores más templados.

Y es que Sánchez tiene que moverse en dos frentes. Por un lado, intentar rebañar papeletas del espectro del centro, abandonado por Ciudadanos, defiende el PSOE. Pero por otro tiene que mantener sellada la frontera izquierda. Las encuestas dicen que las transferencias a los morados son despreciables. Según el macrosondeo electoral del CIS, un 60,5% de los que apostaron por los socialistas en abril se quedarían ahora con Sánchez, y apenas un 1,9% se iría con Iglesias. En cambio, Unidas Podemos retiene al 52,1% de sus votantes del 28-A, pero hasta un 5,5% se piensa si apoyar al PSOE de cara al 10-N. La estrategia de Ferraz-Moncloa ha estado encaminada, en consecuencia, a afianzar a sus electores progresistas, intentando robar los máximos votos a Iglesias, y expandirse hacia el centro.

"Tema resuelto. Adiós a la campaña de Iglesias, que era esto de la gran coalición y solo esto", complementaba otra fuente del entorno del presidente. No es la primera vez que los socialistas deben aclarar que no gobernarán con el PP. Es el fantasma que les persigue elección tras elección, y que han tenido que despejar, de un modo u otro. En el PSOE sí está plenamente instalado, en la dirección y fuera de ella, que una gran coalición sería letal para su futuro. En las alturas del PSE, mientras, celebraban las palabras del líder, porque también el PNV, su principal rival, está siendo muy insistente en la idea del pacto con el PP.

32,3% de indecisos y movilización, claves

Pero el presidente también pretende, como insisten en su círculo, "ganar indecisos". Y es que según esa misma encuesta del CIS, el 32,3% de los ciudadanos no tiene decidido su voto. El 6,6% de los que no saben aún a quién apoyar el 10-N vacila entre PP y PSOE, un 3,3% entre socialistas y Unidas Podemos y otro 7,5% entre PSOE y Ciudadanos. Ese botín de los indecisos es muy jugoso para todas las formaciones, de ahí que los mensajes en campaña de los candidatos se dirijan hacia ellos, también los de Sánchez. Esta misma semana, el presidente les ha dicho que su voto es muy importante "no solamente para decidir quién gana las elecciones, sino sobre todo y ante todo para tener un horizonte de estabilidad en nuestro país". A ellos quiere convencer de la necesidad de que España tenga de una vez por todas un "Gobierno fuerte". Sánchez llama a "votar en masa, con más fuerza, con más claridad y más rotundidad". Como dicen en el partido, la movilización será la clave.

Desde el comité electoral del PSOE, apuntan que el PSOE sube y capta votos "de todos los partidos", el PP no crece y UP y Cs siguen bajos, y Vox avanza

Fuentes del comité electoral señalaron a este periódico que el PSOE "es la única fuerza que capta de todos los partidos". Principalmente, de Unidas Podemos, de Cs y de los abstencionistas del 28-A. "Estamos contentos. Por lo que percibimos en los últimos diez días, el PSOE sube, el PP no crece y Vox sí avanza. UP y Cs van a la par, muy bajos, aunque más bajo Albert Rivera que Pablo Iglesias, y la ultraderecha está fuerte. Podemos sigue teniendo una bolsa muy grande de indecisos, como Cs, y el PP tiene a mayores de 45 años y pensionistas que nos miran. Cada voto cuenta, y nuestro reto es movilizar a los indecisos", indicaron las mismas fuentes a este diario.

En el sanedrín de estrategia socialista no quieren dar cifras de estimación de votos, aunque reiteran que son "muy buenas", y que la corriente de fondo acabará favoreciendo al PSOE.

"Me fío hasta donde me fío"

Iglesias respondió a Sánchez desde Palma. El jefe de UP vino a decir que desconfía del presidente, porque además no descartó si, en caso de vencer en las urnas, buscará que el PP facilite la investidura. "Yo en política me fío hasta donde me fío, porque también me acuerdo de cuando Pedro Sánchez nos dijo que iba a hacer un Gobierno de coalición con nosotros, porque también me acuerdo cuando prometió que derogaría la reforma laboral...", aseguró desde la capital balear.

Iglesias no se fía del presidente, porque no ha descartado que busque que el PP le facilite la investidura. Y avisa de que no regalará su voto

El líder morado insistió, por su parte, y en respuesta al presidente, que no se apeará de su exigencia de Gobierno de coalición, por respeto a sus electores. "A esos millones [de votantes] les digo: nosotros no vamos a regalar su voto, su voto es un mandato sagrado para estar en el Gobierno cambiando las cosas en este país", señaló Iglesias, informa EFE. El dirigente hacía además una referencia velada a Más País, el partido de su ex número dos, Íñigo Errejón, que está dispuesto a ofrecer sus escaños al PSOE para desbloquear.

Sánchez niega la gran coalición para captar indecisos y "desmontar" desde ya a Iglesias

En la respuesta de Iglesias estaba otra de las claves que dibujará el nuevo hemiciclo en una semana. Porque la gran coalición no la habrá, por el rechazo que es absolutamente generalizado en el partido a esa fórmula, pero distinto es que el candidato busque la abstención técnica de los populares para que su Ejecutivo no dependa de las fuerzas separatistas. Ya pidió esa abstención antes y la seguirá demandando si el nuevo Congreso no pinta un panorama más rotundo. Para Sánchez, la abstención no es más que desbloquear el país.

Sánchez niega la gran coalición para captar indecisos y "desmontar" desde ya a Iglesias

Las palabras de Sánchez fueron aprovechadas por el tercer protagonista de la ecuación. El PP. Para Pablo Casado, el presidente se ha "quitado la careta" y ha reconocido que va a llevar a España "a un bloqueo" porque desea reeditar "un Gobierno Frankenstein", ya que prefiere pactar con los morados y con los independentistas. "Después de varias semanas mostrando su truco, hoy ha mostrado su trato", aseguró también desde Vitoria. El jefe de los conservadores usó la declaración de Sánchez para pedir el voto útil de la alternativa en torno a sus siglas: "Quien no quiera que [Quim] Torra, [Oriol] Junqueras y [Arnaldo] Otegi manden en España tiene que votar al PP", informa EFE. En opinión de Casado, las manifestaciones del líder socialista son síntoma de que "va perdiendo el referéndum" sobre su continuidad en el Ejecutivo y le reprochó incluso que le exija un posicionamiento a Iglesas de manera tan "desabrida".

En el entorno del líder insisten en que siguen cubriendo objetivos y él mismo, dicen los que hablan con él, proyecta tranquilidad y seguridad

Por la tarde, en Pamplona, el líder socialista machacó el mismo mensaje dirigido a Unidas Podemos, descartando la gran coalición y emplazando a Iglesias a que responda "claro". Lo seguirá haciendo a diario en tanto no haya contestación porque cree, según fuentes del comité electoral citadas por Servimedia, que logra afianzar así el voto útil progresista en torno al PSOE. Pero el otro punto de apoyo de su discurso en la ciudad fue el pleno respaldo a la presidenta foral, la socialista María Chivite, que accedió al Ejecutivo en agosto gracias al sí de Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra y la abstención de Bildu.

Sánchez remarcó que el PSN es el "único partido foralista", el que representa de manera "más fiel" la convivencia, la pluralidad y el encuentro en la comunidad. "Desde el conjunto del socialismo español nos sentimos profundamente orgullosos de ti y de tu Gobierno, María", le cumplimentó, después de que ella le agradeciera su confianza y que hubiera creído en ella, cuando estaba la derecha española y navarra "mintiendo y torpedeando". Porque en un primer momento el presidente no era favorable a esa combinación, pero después, cuando vio que Cs pactaba en toda España con el PP sin importarle recibir el respaldo de Vox, cerró filas con ella y con él, todo el PSOE. "Las derechas juegan con Navarra para hacer política nacional. Que tengan bien claro que Navarra no es ni será moneda de cambio", remachó Chivite. Y es que PP y Cs demandan que se deshaga el acuerdo en la comunidad para que vuelva a ella la coalición conservadora de la que ambos forman parte, además de UPN, Navarra Suma.

Pedro Sánchez, este viernes por la tarde con la presidenta navarra, María Chivite (2d), y los candidatos a Congreso y Senado, Toni Magdaleno (i) y Santos Cerdán (2i), además de la portavoz municipal socialista, Maite Esporrín (d). (EFE)
Pedro Sánchez, este viernes por la tarde con la presidenta navarra, María Chivite (2d), y los candidatos a Congreso y Senado, Toni Magdaleno (i) y Santos Cerdán (2i), además de la portavoz municipal socialista, Maite Esporrín (d). (EFE)

Sánchez y su entorno más cercano siguen proyectando tranquilidad, que todo va sobre ruedas. Y los dirigentes que están teniendo contacto con él estos días insisten en que ven al presidente sereno y confiado y "nada preocupado" por los escaños. Su convicción es que hay un mar de fondo que le acabará apoyando, aunque ahora no reflejen esos corrimientos de voto a su favor las encuestas de institutos privados. Fuera de Ferraz los pronósticos son más conservadores, pero no se vislumbra catástrofe. Al menos, en este punto de la campaña.

El candidato pide a la JEC que la Fiscalía investigue la campaña de desmovilización de la izquierda

El PSOE no quiere pase sin pena ni gloria la campaña de desmovilización de la izquierda presuntamente orquestada por el PP. La dirección de Pablo Casado se ha intentado desvincular de ella, aunque hay indicios que vinculan al partido con ella, ya que el gurú del jefe de los conservadores, Aleix Sanmartín, es a quien se señala como inductor de estos movimientos de guerra sucia contra el PSOE y Unidas Podemos

Los socialistas reclaman a la Junta Electoral Central (JEC) que investigue lo ocurrido. Pero no solo eso. También quieren que el órgano arbitral acuda a la Fiscalía

 

Lo decía este viernes el presidente del Gobierno en funciones a través de su cuenta de Twitter: "Engañan, juegan sucio y atacan la verdad. El PP miente para desmovilizar a los progresistas. No quieren que votemos pero votaremos. Pedimos a la JEC que ponga en manos de la Fiscalía esta campaña sucia del PP y se llegue hasta el final caiga quien caiga". 

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