El PP se queda el centro y choca con Vox

Casado promete trabajar en el desbloqueo, pero se declara incompatible con Sánchez

Casado se proclama alternativa única ante un posible Gobierno de izquierdas, dice que Sánchez ha fracasado y se declara incompatible con sus intereses y programas

Foto: Pablo Casado, en Génova. (EFE)
Pablo Casado, en Génova. (EFE)

Pablo Casado cumplió al final con su objetivo primero ante el 10-N, el fijado cuando se convocaron las elecciones repetidas, que era subir una veintena de escaños y marcar distancias con Ciudadanos como principal partido de la oposición. Es un éxito objetivo, pero que se queda lejos del vuelco que pedía en campaña para llegar a los 100 escaños gracias a la concentración del voto de centro derecha que reclamaba para disputar el primer puesto a Pedro Sánchez, todavía a siete puntos.

"Es un buen resultado para el PP, pero malo para España", dijo ante un centenar de simpatizantes en la puerta de la sede de Génova (esta vez, no hubo balcón), para proclamar que asume su papel de alternativa a un Gobierno que supone que será "de izquierdas", pese a que insistió en que el dirigente socialista ha fracasado en las elecciones. Incluso dijo que los comicios, planteados como plebiscito, habían sido una moción de censura de los españoles contra Sánchez.

En su primer mensaje después de terminar el recuento de votos, Casado destacó de entrada que su formación había aumentado en un 33% su representación en el Congreso (de 66 a 88) y logrado 600.000 votos más que el 28-A.

El presidente de los populares fue mucho más ambiguo al recomendar al PSOE que piense en "su futuro" y también al reconocer que España "no puede esperar más", ni seguir el bloqueo político. A la espera de los movimientos del inquilino de la Moncloa, Casado añadió que él se considera incompatible con los intereses y los programas con que Sánchez se había presentado a los comicios. "La pelota está en el tejado" del candidato socialista y él esperará a ver qué plantea para actuar con responsabilidad, remachó el sucesor de Mariano Rajoy.

El Partido Popular es el primer beneficiario del derrumbe de Albert Rivera, se queda con el llamado centro político, pero no ha conseguido que calara su advertencia de que el ascenso de Vox iba a garantizar el primer puesto y la continuidad de Sánchez en el poder.

Casado promete trabajar en el desbloqueo, pero se declara incompatible con Sánchez

Ajenos al optimismo proclamado por su presidente, los dirigentes regionales y provinciales del PP que veían venir el auge de los de Santiago Abascal en sus circunscripciones ya se hacían a la idea de conformarse con acabar con su competencia directa en el centro. Se resignaban a empezar la reconstrucción del centro derecha unido en torno al PP comenzado por el espacio político perdido en los últimos años frente a Ciudadanos, para seguir luego la tarea con Vox.

Los nuevos márgenes sobre sus competidores son el mejor dato para Casado de los nuevos comicios. Se queda a siete puntos del PSOE después de estar a 12. Con respecto al siguiente partido, ahora Vox, le saca seis puntos, cuando en abril pasado Rivera le pisó los talones al situarse a menos de un punto. En los feudos regionales del PP, destaca el avance de los de Abascal en la Región de Murcia, hasta colocarse en primer lugar pese a estar la comunidad autónoma gobernada por los populares.

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