MAYOR INCERTIDUMBRE CON RESPECTO AL 28-A

De felicitarse al SMS sin contestar: así crece la desconfianza entre Sánchez e Iglesias

La incertidumbre es mayor que tras el 28-A, cuando se daba por hecho que se buscaría un acuerdo. Ahora ya no se descarta nada y desde Podemos dicen desconocer los planes de Sánchez

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (i), recibe al líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias (d), en el Palacio de la Moncloa el pasado 16 de octubre. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (i), recibe al líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias (d), en el Palacio de la Moncloa el pasado 16 de octubre. (EFE)

A medida que pasan las horas desde que se conocieron los resultados de las elecciones, aumenta la desconfianza en Unidas Podemos sobre los planes de Pedro Sánchez para formar Gobierno. No tienen claro todavía si el PSOE mirará a su derecha o a su izquierda puesto que, más allá de los discursos públicos de los dirigentes socialistas apelando a un ejecutivo "progresista", no han recibido todavía ninguna respuesta a su disposición para negociar. Las expectativas son comedidas tras el giro al centro del candidato socialista en esta campaña electoral, y la mayor parte de los dirigentes de Unidas Podemos reconocen sus dudas sobre la hoja de ruta que trazará su potencial socio de Gobierno. "Veremos qué hace Sánchez", coinciden en valorar algunos de ellos, a la espera de una oferta que no acaba de llegar.

De felicitarse al SMS sin contestar: así crece la desconfianza entre Sánchez e Iglesias

La incertidumbre es mayor que tras el 28-A, cuando se daba por hecho que habría acuerdo. "Estamos de acuerdo en que habrá acuerdo", verbalizó entonces el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Ahora ya no se descarta nada, y también desde Izquierda Unida mostraban este lunes cierta desazón por lo imprevisible de la situación. El propio Alberto Garzón, tras celebrar una reunión de la comisión colegiada del partido, urgía públicamente a Sánchez a que se decidiese ya por una vía, pidiéndole que se aclare, abandone la indecisión, presente una oferta y diga “hacia dónde quiere ir”. Tampoco Garzón escondía su “enorme preocupación” porque el PSOE solicitase la abstención del PP para evitar buscar un acuerdo a su izquierda.

Podemos reunió a su ejecutiva este lunes para valorar los resultados y ratificar su voluntad de volver a intentar un cogobierno con el PSOE. Sin vetos y con el peso proporcional en el hipotético ejecutivo de coalición correspondiente a los votos de cada uno. Esto es, con Pablo Iglesias dentro del Gobierno y con una representación morada en el Consejo de Ministros que sería prácticamente la mitad que la de los socialistas. Las conclusiones de este encuentro fueron en la misma línea de lo expresado por Pablo Iglesias tras conocerse los resultados, según fuentes del partido. Ningún miembro de la dirección del partido quiso hacer declaraciones y ni siquiera se convocó la clásica rueda de prensa posterior, lo cual ya ofrece pistas sobre el hecho de que no se quieren destapar sus intenciones en unas negociaciones sin que antes Sánchez aclare sus preferencias.

"Del estamos de acuerdo en llegar a un acuerdo" se ha pasado a la incertidumbre y la desconfianza sobre los planes de Pedro Sánchez

Desde la dirección de la formación morada entienden que el balón está en el tejado de Ferraz y que solo al PSOE le corresponde tomar la iniciativa como primera fuerza en las elecciones. Tiene que elegir, repiten. Las sensaciones son ahora muy distintas a las del 28-A, pese a que la aritmética sigue siendo prácticamente la misma, con la necesidad del concurso del denominado bloque de la moción de censura. Esto es, con el concurso de los nacionalistas vascos y, al menos, de ERC.

Del 28-A al 10-N

La principal diferencia desde el 28-A, con las abruptas negociaciones de por medio, está en la relación que mantienen Sánchez e Iglesias. Tras conocerse los resultados de los pasados comicios, el líder de Podemos llamó al presidente en funciones para felicitarlo. Le contestó a la llamada y ambos quedaron "en hablar y reunirnos en breve". Unos días después, Iglesias acudía a Moncloa a tener un primera reunión negociadora con Sánchez. Anoche, en cambio, Iglesias ya solo le escribió un mensaje y no obtuvo respuesta. El tono también fue distinto. En esta ocasión Iglesias le ha trasladado que los resultados no habían sido buenos, tanto por el éxito de la extrema derecha como porque tanto PSOE como Unidas Podemos habían retrocedido en votos -tres y siete escaños respectivamente-.

Pablo Iglesias también vislumbraba la noche de las pasadas elecciones cómo se desarrollarían las negociaciones, avanzando que serían largas y advirtiendo de que se llevarían con discreción. Era una oportunidad que se sabía que estaba tocando con los dedos y que no cometería errores para que se le escapase. "Toca trabajar con discreción y cumpliremos el mandato que nos han dado para que en España haya un acuerdo de coalición de izquierdas y poner en práctica políticas que protejan a las mayorías sociales", aseguraba confiado el líder de Unidas Podemos.

La noche del 28-A Iglesias y Sánchez hablaron y se emplazaron a verse en los días siguientes. Esta vez, Sánchez ni siquiera contestó el mensaje de Iglesias

Ahora todo son dudas, una mayor desconfianza y una única constatación: "El 28-A había una oportunidad histórica para formar un Gobierno de coalición, ahora es una necesidad histórica", porque se trataría "de la única manera para frenar a la extrema derecha en nuestro país, con un Gobierno con estabilidad suficiente y que garantice políticas sociales". Sin embargo, Iglesias reconocía que este era un deseo personal, sin atreverse a asegurar que veía indicios en Sánchez de compartirlo y sin descartar que pueda buscar una gran coalición blanda con el PP a través de la eufemística "abstención patriótica".

Las caras sonrientes de los principales líderes de Unidas Podemos durante su intervención en la noche electoral de los pasados comicios también contrastaba con el gesto hosco y el tono serio de este domingo. En Ferraz, por su parte, se cambió el 'con Rivera no' que corearon algunos militantes socialistas por el 'con Iglesias sí' y 'con Casado no'. Del optimismo moderado al pesimismo contenido.

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