EL OTRO REVULSIVO SERÁ FRANCO

Ferraz se agarra a la sentencia del TS para vencer la inquietud interna por los sondeos

Para la cúpula socialista, la campaña del 10-N llega a su punto de inflexión, en el que Sánchez podrá rentabilizar su condición de presidente, como figura que encarnará la respuesta al independentismo

Foto: Pedro Sánchez, este 13 de octubre en Alcorcón, antes de su mitin en el centro cultural Buero Vallejo. (EFE)
Pedro Sánchez, este 13 de octubre en Alcorcón, antes de su mitin en el centro cultural Buero Vallejo. (EFE)

Empieza ya "otra campaña" para Ferraz y para la Moncloa. Otra fase muy distinta del camino hacia las generales del 10-N marcada a fuego por la sentencia del 'procés'. También por la exhumación de Francisco Franco. También por un hipotético Brexit duro. También por la desaceleración económica. La cúpula socialista está íntimamente convencida de que a partir de ahora la dinámica electoral cambiará por completo, igual que la discusión pública. Se creará, asume, un clima más confortable para Pedro Sánchez, al que le ayudará su posición institucional y como garante, insiste, de la "estabilidad" del país.

Esa convicción no está sustentada, obviamente, en datos, porque lo que se abre a partir de ahora es un periodo de incertidumbre máxima, en la que se desconoce, para empezar, el verdadero impacto de la sentencia del Tribunal Supremo contra los cabecillas del 'procés', si la contestación a una más que probable condena por sedición prenderá las calles de Cataluña y, lo que es más importante, si la Generalitat y el Parlament pueden sentirse impelidos a quebrantar de nuevo la legalidad.

El Gobierno viene reiterando que tiene la respuesta prevista a "todos los escenarios" y que se ajustará a los principios de "firmeza, proporcionalidad y unidad" de las fuerzas constitucionalistas. El punto de inflexión que, con seguridad, imprimirá un fallo judicial histórico, permitiría al PSOE, o al menos así lo creen en la Moncloa y en Ferraz, despegar en las encuestas. Sánchez ambiciona una remontada en el tramo final del viaje hacia las urnas. Ascenso que, por ahora, no anticipa ninguna encuesta, razón por la que sí se ha instalado cierta "inquietud" en algunos estamentos del partido. Fuera del cuartel general. Nadie quiere hablar de "alarma", y menos aún de "pánico", pero sí de un cierto desasosiego o preocupación por la "incertidumbre", por el riesgo de una abstención más alta que la del 28 de abril, por el escaso margen de mejora en escaños que cabe...

La atmósfera, conviene un cuadro regional, es "espesa", "rara". Hay preocupación por la abstención o por el estrecho margen de mejora en escaños


La atmósfera, conviene un cuadro regional, está ahora mismo "espesa" en el PSOE. "Rara". Aunque los dirigentes consultados advierten de que aún es pronto para disponer de una radiografía más exacta de lo que ocurrirá el 10-N, sí añaden que el clima sigue algo "frío", que la maquinaria "no está al cien por cien", que hay síntomas que chirrían y que no acaban de convencer. "Veo más inquietud, no tanto pesimismo", puntualiza un exdiputado nacional. "Hay poco ambiente de campaña, no solo para nosotros, sino para todos los partidos, y me preocupa la abstención", asegura una presidenta autonómica. "Lo veo con cierta preocupación. En lo que a mí respecta, estoy en plena campaña de movilización, tanto interna como externa. Me voy a dejar la piel. No queda otra", sentencia otro barón regional.

Los últimos escaños que están en riesgo

Ambos apuntaban, en conversación con este diario, que habían podido charlar en los últimos días con el presidente y con sus ministros, y con el aparato de Ferraz, y que su sensación era otra. De mucha mayor "tranquilidad". El candidato transmite, dicen, "seguridad", fortaleza, convicción de que el partido irá mejor que lo que ahora vaticinan los sondeos, que dibujan un PSOE estancado o ligeramente a la baja, con un número de escaños similar al actual (123), con muy pocos por encima o incluso alguno por debajo.

A algunos dirigentes les asusta la incertidumbre, el escenario tan volátil. Y aunque el ambiente es aún "frío", la militancia, dicen, está respondiendo bien

Pero ese mensaje no sirve para disipar, por sí mismo, el vértigo que algunos cuadros sienten ahora mismo. "Estamos acojonados realmente. No porque vayamos a perder, sino porque hace unos años, un mes antes de las elecciones podías presumir cómo iban a quedar las cosas y ahora, hasta el último día de campaña, y casi hasta el día en que se abren las urnas, no sabes qué va a ocurrir", explica por su parte un presidente de diputación provincial. Especial fuente de preocupación son los escaños que el PSOE logró por los pelos el 28-A y que ahora podría ceder por el crecimiento del PP, aunque por otro lado le ayudaría el pronosticado hundimiento de Ciudadanos.

Ferraz se agarra a la sentencia del TS para vencer la inquietud interna por los sondeos

El vértigo no asomó solo en los últimos días, ante la avalancha de sondeos no muy esperanzadores. Ya estaba antes de que se consumara la ruptura entre PSOE y Unidas Podemos. En los territorios, los que están más a pie de obra, ya advertían del agotamiento ciudadano, de los riesgos de ir de nuevo a las urnas, de las grietas que presentaba el relato del presidente, sustentado en la imposibilidad de edificar un Gobierno fuerte y "coherente" por la exigencia de coalición por parte de Pablo Iglesias.

La inquietud que permea en el partido no se traduce, por ahora, en una bajada de brazos. En las federaciones no se cuestiona al líder ni se ha dejado de echar combustible a los motores. De hecho, si hay un dato que sorprende y que se comenta en el PSOE es que los mítines están funcionando bien: con aforos llenos y simpatizantes fuera de los recintos porque no caben dentro.

Pedro Sánchez, con el líder del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca; el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, y la presidenta de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo, Iratxe García, el pasado 11 de octubre en Valladolid. (Eva Ercolanese | PSOE)
Pedro Sánchez, con el líder del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca; el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, y la presidenta de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo, Iratxe García, el pasado 11 de octubre en Valladolid. (Eva Ercolanese | PSOE)

Pasó este domingo, por ejemplo, en Madrid, en la localidad de Alcorcón, y eso que el PSOE-M es una federación siempre muy perezosa y muy costosa de movilizar. Las bases, incluso, estaban más entregadas que de costumbre. La comparación con el acto que acogió el pasado marzo, cuando quedaba un mes para las generales del 28-A —o sea, a una distancia de las urnas similar a ahora— era evidente. En la cúpula regional se mostraban "sorprendidos gratamente" de la respuesta de las bases, y eso suponía un "chute de adrenalina". Sin embargo, como recuerdan quienes conocen bien el funcionamiento de las tripas del partido, una alta implicación de los militantes no significa más que esto, "que los aparatos se han puesto las pilas y funcionan", no que los electores están enchufados. "Es cierto, nos reunimos con ellos y les apretamos. Pero también es cierto que ahora las federaciones vienen cuando les llamamos y en 2016 no venían", apuntan en Ferraz. Los más críticos con la cúpula responden que, simplemente, el partido está "muerto" porque no hay debate interno.

"Lo peor ha pasado"

En la dirección señalan que "lo peor ha pasado". Que, tras la ligera depresión de las primeras encuestas, el partido crecerá algo, aunque ya en el equipo cercano al presidente consideran que las posibilidades de crecer muy por encima de los 123 escaños actuales son escasas. Quizás hasta los 130, el nuevo umbral que se vería como un éxito. "No hay inquietud ninguna. Estamos bien y los territorios también. Conforme pasen los días iremos a mejor", analiza un de los responsables del aparato federal. "Hay que esperar a que se asiente el electorado. Las encuestas buenas vendrán en dos semanas", conviene un cuadro regional de una federación muy próxima a Ferraz.

En Ferraz, indican que "no hay inquietud ninguna" y que la tendencia irá a mejor. "España se la juega este lunes", aseguran por su parte en la Moncloa

El sanedrín de campaña de Sánchez lleva semanas advirtiendo de que el camino hacia el 10-N entraría en otra fase a partir de que se publicara la sentencia del 'procés'. "España se la juega este lunes", asevera con total rotundidad un cargo de la Moncloa. El impacto, hasta emocional, que generará el fallo del Supremo, cambiará todo, sospechan en el círculo del presidente. ¿Por qué? En primer lugar, porque la respuesta del Estado corresponderá a Sánchez. Él mismo ya adelantó el pasado sábado, en la recepción en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional, que comparecería en la Moncloa una vez conocida la resolución. Y será él quien lidere la actuación contra el independentismo en caso de que este no controle el orden público o se asome al precipicio de una nueva ruptura unilateral. Quien se tendrá que reunir en la Moncloa con la oposición, de nuevo en su condición de presidente, para amarrar una réplica unitaria desde el flanco constitucionalista.

Ferraz se agarra a la sentencia del TS para vencer la inquietud interna por los sondeos

El jefe del Ejecutivo ha reiterado que contempla "todos los escenarios", del más liviano al más grave, y ya ha avanzado que, si es necesario, puede aplicar el 155 aun estando en funciones. Capitanear esa respuesta del Estado frente al desafío secesionista ayudará al PSOE, aseguran en Ferraz, ya que los ciudadanos, en momentos de "incertidumbre", se aferran a quien tiene el timón de la nave, el Gobierno. Así ocurrió, recuerdan, en la repetición electoral de 2016, cuando la polarización de los extremos y la sorpresa final del referéndum del Brexit benefició a un PP al que las encuestas no concedían un estirón de 14 escaños (de los 123 diputados de 2015 a los 137 de las segundas generales). La "mayoría cautelosa" que decide la orientación del Ejecutivo elección tras elección se acabaría decantando por Sánchez, según la tesis esgrimida por el director de Gabinete del presidente, Iván Redondo. En resumidas cuentas, "se trataría de responder a la pregunta de '¿en manos de quién querría usted dejar el país?'. Y la respuesta sería el PSOE", sintetiza un mando gubernamental. Esa chaqueta de presidente también la empleará en caso de una salida desordenada del Reino Unido.

Si finalmente la situación en Cataluña no se desborda, el presidente podría subrayar que su política de distensión y de diálogo dentro de la ley ha contenido la situación, contribuyendo a desinflamar las calles y frenar a la Generalitat. No en vano, Sánchez indicaba este sábado a los periodistas que, a diferencia de lo ocurrido en 2017, el Gobierno había hecho "cosas que antes no se hicieron", y se arrogaba el éxito de que el Tribunal Constitucional, a instancias del Ejecutivo, hubiera apercibido a la Mesa del Parlament. El viernes pasado, el Consejo de Ministros aprobó plantear dos nuevos incidentes de ejecución de sentencia contra una resolución de la Cámara autonómica, y solicitó al TC avisar esta vez al Govern. Además, si el TS condena por sedición, el Ejecutivo podrá esgrimir que los magistrados le han dado la razón, pues la Abogacía del Estado defendió esa calificación frente a la Fiscalía, que apostó por la rebelión. Entonces Sánchez recibió críticas de la derecha por lo que se entendía un gesto hacia el separatismo.

Campaña más "ideológica"

En la Moncloa y en Ferraz insisten, pues, en proyectar "tranquilidad". Este domingo, desde el entorno del presidente, se anticipaba que a partir de ahora se verá una cierta progresión ascendente a favor del PSOE en unos sondeos que ya estarán más ajustados a la realidad por la mayor cercanía a las urnas y porque reflejarán la digestión del 'efecto Íñigo Errejón'. Se señalaba, por ejemplo, que los estudios sobre el terreno, con muestras más ajustadas, no pintaban tan mal para el PSOE. El último, el barómetro de Invest Group para los diarios de Prensa Ibérica en la Comunidad Valenciana, que apunta a un crecimiento de los socialistas (de 10 a 12 diputados) y de la suma de Compromís y Más País (de una a 3-4 actas). "Irá bien", tranquilizan también en la federación que comanda el 'president' Ximo Puig. La mejoría del PSOE, aquí y en otros puntos del país, sería tributaria del hundimiento total de Ciudadanos, con el que el candidato quiere competir en el espacio del centro.

En el equipo del líder, invitan a pensar el 10-N "como un 'tour", etapa a etapa. Pero ha habido alguna corrección de estrategia, como con Errejón

Y si Cataluña ayuda a levantar las expectativas de Sánchez, también lo haría, a juicio de Ferraz / La Moncloa, la exhumación de Franco. Aunque ese elemento, al que le queda poco más que el desenlace, en apenas una semana, operaría en un sentido distinto. Serviría para reconectar a los votantes progresistas con el PSOE, al afectar de lleno a una de las fibras más sensibles, la memoria histórica. En los últimos mítines, la salida del dictador del Valle de los Caídos es una alusión recurrente, igual que la defensa de las Trece Rosas, las jóvenes fusiladas por la dictadura en agosto de 1939 por su militancia en las JSU, es de lo más celebrado por las bases. Sitúa la pugna, recuerda un barón regional, en una clave "más ideológica", "en el eje izquierda-derecha", que resulta más rentable para el PSOE y que motiva más a sus electores.

Sánchez no solo pretende pescar en el espacio del centro, en competencia con un Cs en caída libre, según los sondeos. También persigue afianzar a sus votantes del 28-A y sacarles de la abstención. No extrañan, en ese sentido, los llamamientos a la participación que se oyen en cada mitin. "Una España movilizada es una España desbloqueada", clamó el candidato en Alcorcón, que apeló además a "concentrar el voto" en torno a su formación, la "única" que podría sacar al país de la parálisis.

Ferraz se agarra a la sentencia del TS para vencer la inquietud interna por los sondeos

No es descabellado pensar en una corrección del discurso de campaña. Ya pasó con Errejón. De mimarle en cuanto saltó al ruedo a situarle en la orilla del "problema" y reprocharle que apuesta para Barcelona por un candidato soberanista. La convicción inicial de que Más País robaba solo a Unidas Podemos mutó y la dirección, aunque sutilmente, comenzó a incorporar pequeños reproches contra el exportavoz morado. El "multipartidismo", no para de decir Sánchez, no ayuda al desbloqueo.

Los estrategas de la Moncloa invitan a pensar la campaña del 10-N "como un 'tour", que se va ganando etapa a etapa, poco a poco. Ahora, con la sentencia del 'procés',o con la hipótesis de un Brexit caótico, se acerca una montaña complicada. Están convencidos de que solo Sánchez está en condiciones de superarla. Son, por ahora, solo diseños sobre el papel, que habrán de confrontar o no con la realidad.

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