EL UMBRAL PSICOLÓGICO ESTÁ EN LAS 130 ACTAS

Los barones enfrían las expectativas de Ferraz y ven poco margen para subir escaños

Cuadros territoriales avisan de que el ambiente aún anda algo frío, aunque la evolución es positiva. No hay alarmismo, sí más escepticismo que en la cúpula, donde piden esperar a que avance la campaña

Foto: Pedro Sánchez, este 5 de octubre durante su mitin en Vigo. (EFE)
Pedro Sánchez, este 5 de octubre durante su mitin en Vigo. (EFE)

—Me reuní con mi ejecutiva regional. Hablamos largo y tendido y sí, es verdad: la gente tiene muchas dudas. Pero yo les he dicho: 'Cuchillo entre los dientes y para delante, movilizar y movilizar a los nuestros'. Eso es lo que tenemos que hacer.

La reflexión, de un presidente autonómico socialista, resume en buena medida el pálpito que se siente en el partido, fuera del cuartel general de Ferraz y de la Moncloa. En los territorios, que son los ojos y también las manos de una organización centenaria y muy capilarizada, no se habla de alarma, ni de honda preocupación por lo que pueda suceder el 10 de noviembre.

Pero los barones y los altos mandos de las federaciones sí rebajan el entusiasmo, expresan más cautela, se muestran más escépticos y proyectan una menor seguridad que la que buscan irradiar Pedro Sánchez y su equipo de confianza. La percepción más compartida, con matices, y que ha podido testar este diario a través de múltiples conversaciones con cargos de primer nivel, es que estas segundas elecciones generales son más inciertas que las del 28-A, por la frustración en las bases y en el electorado de que no fuera posible un Gobierno de izquierdas, por el cansancio, por un escenario más volátil, por el riesgo mayúsculo de una mayor abstención, por la falta de un motor emocional que active a los votantes. Por todo ello, y por la dificultad que entraña un panorama político aún más fragmentado por la irrupción de Íñigo Errejón, en las federaciones se ve poco margen de mejora en escaños. Pero aunque todos, fuera y dentro de Ferraz, hayan detectado que la poderosa maquinaria electoral del PSOE no esté aún a pleno rendimiento, también todos admiten que la evolución es positiva, como lo demuestra que en la primera semana de mítines de precampaña la asistencia de militantes y simpatizantes haya sido mejor de la esperada. La sensación es que el partido fluirá de menos a más y estará preparado y con más fuerza en el último tramo, con las urnas ya muy cerca.

Sánchez y su núcleo duro —en el que es una pieza fundamental su director de Gabinete, Iván Redondo—, trasladan tranquilidad. No solo de puertas para fuera, en sus contactos con los medios, sino también en las conversaciones con los territorios. "Conozco bien a Pedro y transmite mucha seguridad y confianza. Aplomo", valora un barón regional que ha compartido charlas y mítines con el presidente en los últimos días.

"Tranquilidad, pasarán cosas", aseguran en el círculo del presidente, en el que inciden que habrá noticias en octubre que romperán la campaña


El escenario con el que trabajan la Moncloa y Ferraz es el de una progresión en positivo hacia el PSOE y una concentración del voto útil. El cálculo es que noticias de la mayor trascendencia y que romperán la campaña como la sentencia del 'procés' —y su respuesta desde el independentismo y la réplica "firme" desde el Gobierno—, la exhumación de Francisco Franco, la guerra comercial EEUU-Europa, la posibilidad de un Brexit desordenado o la ralentización económica acabarán beneficiando al primer partido y a su candidato, por su posición institucional. "Tranquilidad, pasarán cosas", subrayan una y otra vez desde el corazón del equipo del líder, convencidos de que el PSOE podrá mejorar sensiblemente en las urnas. Una tendencia que, desde luego, no emerge en las primeras encuestas.

Lejos la esperanza de los 150

El 28-A, los socialistas lograron, con una de las participaciones más altas de la historia democrática (75,75%, sin contar el voto de los emigrantes), un 28,67% de los votos y 123 escaños. Un crecimiento de 6,04 puntos y 39 diputados respecto a la repetición electoral de 2016. Primera fuerza con holgura en el Congreso —esos 123 asientos suponía casi doblar al segundo, el PP, y totalizaba las actas de populares (66) y Ciudadanos (57) juntos— y mayoría absoluta en el Senado. Un triunfo incontestable que fue recibido con euforia pero que, sin embargo, condujo al bloqueo. Tras la investidura fallida de julio, la corriente a favor de forzar unas nuevas elecciones si Unidas Podemos no se apeaba de su exigencia de coalición fue ganando enteros. Eran momentos en los que algunos dirigentes, animados por el empuje del PSOE en algunos sondeos, soñaban con los 150 diputados.

Los dirigentes coinciden en que es pronto para hacer pronósticos, porque queda tiempo y falta que se asienten las cosas, como el encaje de Más País

Esa barrera ya no se contempla en la sede federal. Ahora, las pretensiones son más modestas y la frontera psicológica, la que en parte puede servir para juzgar el desempeño de Sánchez el 10-N, se sitúa en los 130 escaños, un umbral al que ya apuntaban algunos 'trackings' —como el de IMOP Insights para El Confidencial—, hasta que en el último tramo de la campaña, lastrado por la mala gestión de los debates y una discreta actuación en ellos, el candidato perdió fuelle y se deslizó por debajo de esa marca. En la cúpula, ahora creen que el partido puede, en un escenario optimista, avanzar en una decena de circunscripciones y ganar entre 10 y 12 diputados. Algunas provincias en las que se estima que podría conquistarse un mejor resultado son Barcelona (hasta dos parlamentarios más), Huesca, Teruel, Córdoba, Huelva o en varios distritos de Castilla y León.

En una hipótesis más conservadora, la mejora sería de entre tres y cuatro actas, y la más pesimista para Ferraz sería mantener los 123 asientos o bajar uno o dos. En todo caso, en la dirección y fuera de ella insisten en que es pronto para hacer pronósticos, puesto que hay que esperar a que las cosas se asienten, y en particular cómo digiere el electorado la entrada de un nuevo actor, Más País.

Sin embargo, territorio por territorio, esas expectativas se tornan más complicadas. Barones y responsables del aparato consultados por este diario señalan que aunque pelearán por incrementar la bolsa de escaños del 28-A, no será nada sencillo. Los diversos sondeos publicados este fin de semana, entre ellos el de IMOP para este periódico, les dan por ahora la razón.

La mayoría absoluta del Senado, más en riesgo

En Madrid, por ejemplo, donde los socialistas obtuvieron 11 diputados, casi se contempla como más factible retroceder algún escaño porque es la cuna de Más País, así que el objetivo, para la cúpula regional de José Manuel Franco, será mantener el nivel del 28-A. En Valencia, por el empuje y penetración del socio de Errejón, Compromís, el margen de mejora es "muy estrecho".

"Saltaríamos de alegría si pudiéramos mantener lo que tenemos", asegura un presidente regional. Sí se podrían arañar algunos escaños en CyL o Cataluña

Y en Aragón, lo mismo. "Saltaríamos de alegría si pudiéramos mantener lo que tenemos", conceden fuentes próximas al presidente regional, Javier Lambán, quizá el barón más distanciado de Ferraz. En la comunidad, el PSOE logró cinco diputados, pero el último por Zaragoza lo conquistó, a costa de Ciudadanos, por solo 73 papeletas. En Teruel, que reparte solo tres actas y que el 28-A se distribuyeron entre socialistas, populares y naranjas, Sánchez no tendría sencillo anotarse un 2-1, pese a la debacle de Cs, por la aparición de la plataforma Teruel Existe, cuyo impacto electoral es aún desconocido. En Euskadi, las dinámicas también conducen a preservar los cuatro parlamentarios y, en todo caso, pelear por uno más en Gipuzkoa. En autonomías como Navarra, Baleares o Galicia, en la que el partido firmó un resultado histórico, se ve como imposible rebañar un acta más. En Andalucía, la principal federación socialista, se recuerda que el punto de partida, 24 diputados y 1,5 millones de votos (500.000 más que en las autonómicas de diciembre de 2018 tras las que Susana Díaz perdió el poder), es "excelente", aunque se buscará aumentar la representación en las ocho circunscripciones.

Se pregunte donde se pregunte, en federaciones grandes, medianas y pequeñas, la percepción es la misma: lo normal sería repetir número de escaños, porque ya los datos del 28-A fueron muy buenos, especialmente en provincias más conservadoras en las que ahora, con la subida segura que conceden los sondeos al PP, Pablo Casado podría avanzar a costa de Ciudadanos o incluso lograr de nuevo el título de primera fuerza. Este extremo arrojaría más peligro hacia el PSOE, sobre todo en el Senado: quien queda primero en la tabla suele llevarse tres escaños, y la segunda fuerza, solo uno. La división de las derechas el 28-A castigó sobremanera a los populares, que vieron cómo el PSOE marcaba un 3-1 en la Cámara Alta en la mayoría de provincias.

Pedro Sánchez, con el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y el alcalde de Cáceres, Luis Salaya, el pasado 4 de octubre en la ciudad extremeña. (EFE)
Pedro Sánchez, con el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y el alcalde de Cáceres, Luis Salaya, el pasado 4 de octubre en la ciudad extremeña. (EFE)

Sin embargo, incluso en las federaciones en las que se manejan cálculos conservadores, sí se reconoce que, con un buen comportamiento del partido y un hundimiento de Cs —que lo pronostica el sondeo publicado hoy domingo por este diario— y un cierto bajón de Vox, hay opciones de arañar algunos escaños. Por ejemplo, uno más por Toledo, Ciudad Real o Badajoz a costa de la formación de ultraderecha, o en Guadalajara en detrimento de los naranjas. En ambas comunidades, Castilla-La Mancha y Extremadura, los socialistas gobiernan con mayoría absoluta y su hegemonía es total. En Cataluña, el PSC podría crecer recuperando el voto cedido en el pasado a Ciudadanos. La dirección estima que no le perjudicará la mano dura exhibida por Sánchez porque sus electores no entienden cómo el independentismo coquetea con la vuelta a la unilateralidad o no condena la actitud de los grupúsculos violentos.

El 'fenómeno Errejón'

En Castilla y León, feudo histórico del PP, el PSOE se impuso en las generales (12 escaños) e incluso en las autonómicas, aunque no llegó a gobernar porque los naranjas mantuvieron en el Ejecutivo a los conservadores después de 32 años ininterrumpidos en el poder. Fuentes próximas al líder regional, Luis Tudanca, indican que hay "siete diputados en juego", los siete que liberaría Cs, de los ocho que tiene ahora. Unos los recuperará el PP (en León, Burgos y Ávila) pero otros aspira a cazarlos el PSOE, en Salamanca, Segovia, Palencia y Zamora.

No hay ambiente de "euforia" y hay "dudas", pero la convicción generalizada, también en los territorios, es que el PSOE irá de menos a más el 10-N

Más allá de los números, están las percepciones de cómo está transcurriendo la precampaña. La sensación dominante es la prudencia, por la volatilidad del escenario y por la constatación de que los motores no marchan aún al cien por cien, aunque quede tiempo por delante. La consigna consecuente es que hay que animar a las bases y a los electores. Ir con ese "cuchillo entre los dientes". "Cuesta dejar de pensar en lo que ha pasado [el fracaso de las negociaciones entre Sánchez y Pablo Iglesias] y ponerse a hacer campaña, y la gente está cansada. Yo también tengo dudas, pero las tengo que olvidar porque me toca animar y movilizar", sentencia una presidenta autonómica. "De momento, lo veo todo con tranquilidad. La gente está ya pasando del enfado a estar más activa. Habrá que movilizar, pero estoy segura de que irá bien", señala otra baronesa regional.

Errejón y Carmen Calvo, el pasado 29 de septiembre en la celebración de los 130 años de la UGT. (EFE)
Errejón y Carmen Calvo, el pasado 29 de septiembre en la celebración de los 130 años de la UGT. (EFE)

El 'fenómeno Errejón' no ha hecho saltar las luces rojas en el PSOE. En Ferraz sostienen que no les preocupa nada y que robará a Unidas Podemos, porque es su escisión. Las encuestas dicen que los socialistas sí verían escaparse votos hacia Más País. En los territorios, de nuevo se impone una visión menos optimista y distintos cuadros apuntan que hay que esperar a ver cómo cuaja la plataforma, aunque no creen que el PSOE sea el principal damnificado y dudan de que tenga pegada en grandes graneros como Andalucía. Allí directamente dicen que es "un bluf". El daño mayor, estiman, podría infligirlo en Madrid y en Valencia, pero por su alianza con Compromís.

"No veo un ambiente de euforia, el partido en su conjunto está frío —explica un secretario de Organización de una federación potente—. Esa es la palabra, frío, porque nadie quería ni veía segundas elecciones. Muchos compañeros dicen que no merecía la pena ir a las urnas por 10 diputados más. Es jodido pasar del ambiente de abril al de ahora. Pero creo que se va a corregir según nos acerquemos al 10-N". "El partido aún está en proceso", indica otro presidente socialista, "el ambiente está frío pero esta será una campaña muy de último tramo, donde todo se jugará en los últimos 15 días".

El "motor diésel" del PSOE

En las conversaciones con los mandos territoriales abundan las metáforas que siempre se han utilizado para caracterizar al PSOE: es un "motor diésel", que tarda en calentarse, un "elefante" al que le cuesta arrancar pero que cuando lo hace no deja nada a su paso. Barones y jefes del aparato consultados sí admiten que a estas alturas de la precampaña debería haber más ambiente electoral, pero todos muestran su confianza en que al final se cogerá la temperatura de siempre porque en Ferraz y fuera de ella todos son conscientes de lo que está en juego. El presidente, no en vano, agradece en todos los mítines a sus simpatizantes su labor y les pide "un último esfuerzo" hasta el 10-N, para conseguir que España tenga de una vez por todas un Gobierno "progresista y coherente" y que le permita escapar del bloqueo. Él mismo está asumiendo el peso de este recorrido hasta las urnas, para despertar a los votantes. La respuesta está siendo por ahora sorprendentemente positiva, según reconocen los líderes territoriales que han acogido mítines del secretario general en sus federaciones, en los que la asistencia ha sido superior a la esperada, "sin apretar demasiado" para movilizar a las bases. Los mítines en Vigo, este sábado, o en Oviedo, Cáceres, Valencia o Zaragoza, en los días precedentes, han congregado a centenares de personas e incluso han dejado a muchas fuera, sin poder entrar.

Dos elementos que pueden ayudar a movilizar es la polarización izquierda-derecha por Franco y también la réplica al separatismo por el fallo del TS

Sánchez cuenta además con un elemento más a su favor: tiene al partido unido, como una piña, como no se veía desde hace años. Y quien más incide en este aspecto, precisamente, es la cúpula andaluza, que insiste en que las relaciones de Sánchez y Díaz está plenamente normalizada y hablan con regularidad. Otras fuentes de la federación de primera línea observan, sin embargo, que la expresidenta "guarda las apariencias" pero "no hay una implicación a tope y real" de su equipo. Un activo más, inciden en Aragón o Castilla-La Mancha, es el enorme poder territorial atesorado por el PSOE el 26-M. Es primera fuerza municipal y preside nueve comunidades.

Los barones enfrían las expectativas de Ferraz y ven poco margen para subir escaños

Todos los dirigentes consultados, más y menos alineados con Ferraz, subrayan que no se puede hablar de "nerviosismo", ni de "alarma", tampoco de honda "preocupación". Pero a renglón seguido apuntan que no hay que confiarse, ni relajarse, porque la prueba no es fácil por la fragmentación política, el rearme del PP o la amenaza de una alta abstención. En otras palabras, el contenido entusiasmo que se percibe en la Moncloa o en Ferraz es rebajado en los territorios.

En las federaciones también se conviene, en líneas generales, que elementos como la exhumación de Franco o una respuesta firme a la agudización de la crisis en Cataluña consecuencia de la sentencia del 'procés' pueden ayudar a movilizar a sus votantes. Al más ideologizado por lo primero y al más templado por lo segundo. La salida del dictador aporta un punto emocional a una campaña muy enfocada por el presidente en la necesidad de que España alcance la estabilidad, mientras que la adopción de medidas sin contemplaciones contra el indenpendentismo si hay quiebra de la ley contribuiría a que una "mayoría cautelosa", la expresión acuñada por Redondo, confíe en Sánchez. No obstante, hay barones que piensan que el efecto de Franco y Cataluña está ya "amortizado" o que son partidarios de un análisis "prudente", puesto que más que aportar nuevos votos lo que consiguen es "movilizar al voto seguro".

"Rivera ya es pasado"

De cualquier modo, el presidente ha introducido ambos elementos en la campaña. En el primer caso, no solo por la sentencia del Supremo, sino también por las palabras de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, quien en la Asamblea regional se preguntó si tras la exhumación "arderán" las iglesias "como en el 36". En los mítines se ha colado asimismo la falaz afirmación del secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, de que las Trece Rosas —las trece jóvenes ejecutadas en agosto de 1939 por su militancia en las JSU— en realidad habían "torturado, violado y asesinado vilmente". El presidente ha honrado su recuerdo y ha reivindicado la memoria histórica. Un elemento emocional que ayuda a la polarización y posibilita agitar de nuevo el miedo a la triple derecha.

"No es que la gente esté fría. Estamos a 5 semanas, y queda un trecho. El PSOE es más de ir calentando motores", dicen fuentes próximas a Sánchez

Por ahora, no inquieta que el último giro de Albert Rivera, que ayer sábado levantó el veto al PSOE, pueda frustrar su pretendida captación de votantes desencantados de Cs. "Es la maniobra de alguien que está en las últimas", "no caben esos regates: la gente te tiene pillada la matrícula", "esos dobles tirabuzones no valen para quien ni siquiera quiso acudir a la Moncloa cuando Pedro lo llamó", expresan distintos mandos con rotundidad. "Rivera es ya pasado", abunda más categórico incluso un presidente regional. En Ferraz el grado de inquietud con el volantazo del jefe de Cs es exactamente este: "Cero".

Los barones enfrían las expectativas de Ferraz y ven poco margen para subir escaños

Pese al escepticismo y la prudencia que reina en los territorios, fuentes muy próximas al presidente remarcan que hay que mantener la calma y que las perspectivan mejorarán: "Seguimos avanzando". Octubre, reiteran, es un mes "muy político". Y creen que la mayor frialdad de los barones obedece más a que en muchos casos se trata de "gobiernos autonómicos con coaliciones con Unidas Podemos". Es decir, que la confrontación electoral les coloca en una situación más "incómoda" con sus socios, pese a que la presencia de los morados en esos ejecutivos es "marginal". En el círculo de Sánchez restan importancia al ambiente: "No es que la gente esté fría. Es que evidentemente estamos a cinco semanas, y aún queda un trecho. Nuestro partido es más de ir calentando motores. Con todo, somos los únicos que hacemos actos y que los llenamos. ¿El resto, qué hace?".

El 10-N no es el 28-A, aunque los socialistas intentarán acelerar para entonces. Pero el problema puede repetirse la misma noche electoral, si las urnas arrojan un resultado por bloques similar y una gobernabilidad complicada. Y si el PSOE no avanza lo suficiente y la estabilidad no se asegura, puede que las miradas se tornen hacia Ferraz. "Lo que me da miedo es lo que pueda pasar entonces, que se piense que hemos ido a elecciones para nada", confiesa un barón. Y es que ese escenario endiablado es al que apuntan las encuestas. Por ahora. Porque sí, cinco semanas, como sintetiza un barón, "es una eternidad".

"Todo un ejemplo de coherencia, señor Rivera"

Pedro Sánchez combinó este sábado agenda institucional con agenda de partido en Galicia. Primero, en la clausura del Foro La Toja-Vínculo Atlántico, y después mitin en Vigo. En este pudo dar respuesta al anuncio de Albert Rivera de que levanta el veto al PSOE en el futuro. 

Parece que Rivera "ha levantado el castigo" al PSOE "si se porta bien", ironizó Sánchez. Pero al tiempo el jefe de Cs quiere "echarlo" de la Moncloa si suma con el PP y con "la ultraderecha" de Vox, el tripartito de derechas, recordó, que ya gobierna en ayuntamientos y comunidades autonómas. "Todo un ejemplo de coherencia, señor Rivera", apuntó el presidente, informa EFE. 

Pero los socialistas, añadió, no piden a los naranjas su apoyo, "y mucho menos de un partido que pacta con la ultraderecha", sino que se "respete" el resultado que arrojen las urnas, "y aquellos que perdieron no bloqueen a aquel que las ganó". 

También el secretario general cargó contra Pablo Iglesias por rescatar su "trampantojo de la gran coalición de PP, PSOE y Ciudadanos". Eso, dijo, hasta las elecciones, porque después tratará de "impedir un Gobierno del PSOE". 

Y, mientras, el PP está en "hibernación". "Solamente aparece cuando escuchamos a la presidenta de la Comunidad de Madrid [Isabel Díaz Ayuso] decir cosas ultraderechistas porque pacta con la ultraderecha", señaló. Eso le dio la percha para arremeter contra el segundo de Vox, Javier Ortega Smith, y para pedir un aplauso para las Trece Rosas, a las que citó una por una. Fue uno de los momentos más emotivos del mitin. "La amenaza" de la alianza de las derechas, recordó, "no es ficticia", porque "en ayuntamientos y comunidades autónomas ya vemos la foto de la plaza de Colón institucionalizada".

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