PREVISIONES DE OTOÑO DEL FONDO MONETARIO

El PIB mundial se estabiliza en el 3,7% pese a la guerra comercial y la subida de tipos

La economía global crecerá en 2018 y 2019 un 3,7%. Esto es lo que estima el FMI, que prevé una estabilización pese a la guerra arancelaria de EEUU y China y la subida de tipos

Foto: Varios operarios trabajan en la Bolsa de Nueva York. (EFE)
Varios operarios trabajan en la Bolsa de Nueva York. (EFE)

La economía mundial se estabiliza. Crecerá este año y el próximo un 3,7% en un contexto de normalización de la política monetaria y, sobre todo, en plena escalada de las tensiones comerciales entre China y EEUU. Sin embargo, ni siquiera la 'marcada desaceleración' del número de personas en edad de trabajar provocará una ralentización seria.

De hecho, la revisión de avance del PIB se ha limitado a dos décimas respecto de las estimaciones del pasado mes de abril. Hay que tener en cuenta que el escenario base que maneja el FMI incorpora el impacto de la imposición de aranceles anunciado por EEUU a mediados de septiembre.

El 3,7% es similar a la tasa registrada el año pasado, y la más alta desde 2011. La ralentización, sin embargo, será evidente en 2020, cuando comiencen a diluirse los efectos de la política fiscal expansiva de EEUU y el endurecimiento de la política monetaria. La desaceleración de la economía china, más volcada al consumo interior que a la inversión, también influirá en el menor crecimiento de los países avanzados.

Así lo prevé el informe sobre perspectivas económicas mundiales (WEO, por sus siglas en inglés) presentado en Bali (Indonesia) en el marco de la asamblea de otoño del FMI y el Banco Mundial, que prevé una progresiva desaceleración de la actividad económica en los países avanzados, que pasarán de crecer un 2,4% este año al 2,1% el próximo y al 1,5% en 2023, que marca el fin del horizonte temporal de las previsiones.

El panorama que dibuja el FMI para los próximos casos, en todo caso, no supone una ruptura relevante respecto de la situación actual, pese a las tensiones geoestratégicas.

Según sus estimaciones, las condiciones financieras globales se irán ajustando a medida que avance la normalización de la política monetaria. Los riesgos a la baja que detecta tienen que ver, como se ha dicho, con el endurecimiento de las barreras comerciales y una menor inversión de los flujos de capital dirigida a las economías de mercados emergentes con fundamentos más débiles. Golpeadas, además, por los efectos que puede tener un aumento más pronunciado de los tipos de interés de lo esperado (su deuda está fundamentalmente en dólares).

De hecho, los economistas del FMI advierten de las consecuencias negativas que podría tener un aumento de la inflación por encima de lo previsto, lo que podría afectar muy negativamente a los emergentes muy endeudados, ya que obligaría a los bancos centrales (en particular, la Reserva Federal) a actuar más rápidamente.

Productividad y envejecimiento

El FMI subraya otro factor de riesgo para el crecimiento mundial, en particular para las economías avanzadas. La baja productividad y una fuerza laboral que envejece muy rápidamente, asegura el informe, lastran el crecimiento a medio plazo, y, en este sentido, reclama políticas que fortalezcan la educación y la salud, lo que ayudaría a combatir la pobreza y la desigualdad y preparar trabajadores para los desafíos derivados de un rápido progreso en nuevas tecnologías para profundizar en la transformación digital.

En cuanto a los tipos de interés, el FMI espera que los fondos federales de la Fed acaben en el 2,5% este año (falta la subida de 0,25 puntos de diciembre) para alcanzar el 3,5% el año próximo. El pronóstico, por lo tanto, incorpora un total de ocho alzas de tasas durante el periodo 2018-19. El Fondo prevé, sin embargo, que la tasa objetivo de la política monetaria disminuya hasta el 2,9% en 2022.

En la zona euro, por el contrario, se prevé que los tipos de interés oficiales continúen en zona negativa hasta mediados de 2019, mientras que en Japón también serán negativos hasta finales del año próximo.

En relación con los precios, las estimaciones del FMI sobre las economías avanzadas prevén un aumento de la inflación subyacente (eliminando los productos más volátiles, como la energía y los alimentos no elaborados) hasta 2023, con una diferenciación entre países basada principalmente en su posición cíclica.

Así, en los EEUU, por ejemplo, se espera que el IPC aumente a un 2,1% en 2018 y a un 2,3% en 2019 (desde el 1,6% en 2017), como resultado del estímulo fiscal “considerable y procíclico” aprobado por la Administración Trump. Sin embargo, la inflación subyacente (más estructural) disminuirá gradualmente al 2% a partir de entonces, con una respuesta de política monetaria que garantice que las expectativas permanezcan bien ancladas. En la zona del euro, se prevé que el IPC armonizado aumente lentamente hasta el 2% para 2022.

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