La demanda exterior restará una décima al PIB

El FMI pone cifras a la guerra comercial para España: 16.000 M menos en dos años

El superávit de la cuenta corriente se reducirá en un tercio este ejercicio. El FMI advierte de que los riesgos para la economía son crecientes y pide a España un esfuerzo extra para reducir el déficit

Foto: La directora gerente del FMI, Christine Lagarde. (Reuters)
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde. (Reuters)

Los economistas se han pasado años alertando del riesgo para el crecimiento global de las políticas proteccionistas, como la guerra comercial de Donald Trump o el Brexit. Muchos pensaron que era el cuento de las ovejas y el lobo, en el que la amenaza nunca se concreta, pero nada más lejos de la realidad. El impacto ya está aquí y será considerable.

El FMI ha rebajado en 16.000 millones de dólares su estimación de superávit por cuenta corriente de España para los dos próximos años. Un ajuste que responde al pobre comportamiento del comercio mundial, afectado por las medidas proteccionistas de EEUU, Reino Unido, China, etc. Estas políticas, a su vez, están pasando factura a los países emergentes, como es el caso de Turquía o Argentina, que también verán reducida su actividad en los próximos trimestres, dando lugar así a un círculo vicioso de desaceleración.

El organismo dirigido por Christine Lagarde ha publicado en la madrugada del martes su nuevo World Economic Outlook (previsión de crecimiento global), en el que ha rebajado en dos décimas su anterior estimación de la economía mundial a consecuencia de la proliferación de las políticas proteccionistas. El FMI alerta de que los riesgos sobre el crecimiento están aumentando como consecuencia de la enorme deuda pública que todavía mantienen los países y que han ignorado durante estos años de fuerte expansión.

El desencadenante de estos riesgos crecientes es la guerra comercial. El FMI ha recortado en nueve décimas su estimación de crecimiento del comercio mundial de bienes y servicios como consecuencia de las políticas proteccionistas. Estas medidas están en la base del deterioro de la economía española en los últimos meses. Según los datos del INE, la demanda exterior restó ocho décimas de crecimiento al PIB en el segundo trimestre del año.

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El FMI estima que en el conjunto del año el sector exterior restará una décima al PIB, lo que contrasta con las tres décimas positivas que esperaba hace solo seis meses. Estas cuatro décimas suponen un descenso de la aportación del sector exterior de casi 5.000 millones de euros para este año, una cifra considerable que está en la base de la desaceleración económica.

El crecimiento del consumo público compensará el deterioro del sector exterior, pero empeorará la situación financiera de España

Será la primera vez desde 2015 que el sector exterior reduzca el ritmo de crecimiento del PIB. Esto significa que todo el crecimiento de este año se sostiene sobre la demanda interna, en especial sobre el consumo de las administraciones públicas. Según las previsiones del FMI, el consumo público se incrementará un 1,5% este año, un 50% más de lo que esperaba hace solo seis meses. Este aumento del gasto no será suficiente para compensar el deterioro del sector exterior y, además, incrementará el déficit y la deuda del país.

El superávit de la balanza por cuenta corriente es el gran avance conseguido por la economía española en las últimas décadas. Esto permite un crecimiento más sano del PIB, pero hace que el país sea más vulnerable a las fluctuaciones del comercio global. Según la última previsión del FMI, España tendrá un superávit de 16.600 millones de dólares este año, muy lejos de los 24.700 millones de 2017. De cara a 2019, la cuenta corriente se recuperará, hasta alcanzar los 19.000 millones de superávit. Esta previsión supone recortar en 16.000 millones las estimaciones de primavera del FMI.

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Las medidas proteccionistas también afectarán a la inversión extranjera directa. La incertidumbre siempre afecta de forma negativa al optimismo de empresas y ahorradores, lo que también pasará factura a España. El FMI estimaba en abril que la inversión neta alcanzaría los 26.700 millones, pero ahora ha recortado su previsión hasta 19.900 millones, casi 7.000 millones menos. Y en 2019 pasará de 28.100 millones a 20.300 millones. En resumen, España perderá más de 14.000 millones de euros de inversión extranjera directa respecto de un escenario sin ralentización.

Riesgos crecientes

La desaceleración económica que anticipa el FMI no significa que la actividad se vaya a frenar en seco. Al contrario, la expansión de los países desarrollados seguirá por encima de su potencial en los dos próximos años. Eso sí, los riesgos son a la baja, esto es, la ralentización podría empeorar en los próximos meses.

El FMI recomienda a España que realice un ajuste presupuestario más rápido para “recuperar el espacio fiscal” para abordar futuras crisis. El país encara esta fase de desaceleración de la economía con una deuda pública en el entorno del 100% del PIB, lo que hace que no tenga capacidad para realizar políticas expansivas que contrarresten futuras crisis.

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Además, el FMI pide al Gobierno que realice un esfuerzo para recuperar la agenda de reformas estructurales para dinamizar el mercado laboral. España mantiene la segunda tasa de paro más alta de la Unión Europea, solo superada por Grecia, lo que supone una de las grandes debilidades estructurales del país. El fondo demanda al Ejecutivo de Pedro Sánchez que impulse las reformas necesarias para “aumentar la eficacia de las políticas activas y reducir la segmentación del mercado laboral”.

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