INFORME DEL FONDO MONETARIO

Las cicatrices de la crisis: el FMI detecta una caída de la natalidad sin precedentes

La crisis ha pasado una amarga factura en todo el mundo en términos de natalidad. Esto es lo que sostiene un informe del FMI, que lo achaca al retroceso en los flujos migratorios

Foto: Foto de archivo de un recién nacido en un hospital portugués. (EFE)
Foto de archivo de un recién nacido en un hospital portugués. (EFE)

En la literatura económica está algo más que demostrada la relación entre crecimiento del PIB y tasa de fecundidad, pero ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha puesto cifras a esa evidencia durante el pasado más reciente.

Su conclusión es que la Gran Recesión, doble en el caso de España, ha provocado una caída sin precedentes tanto en el número de nacimientos como en las migraciones, lo que, lógicamente, también ha afectado a la natalidad. Como sostienen los economistas del Fondo, "es probable que la crisis haya dejado cicatrices de larga duración sobre el futuro crecimiento".

El análisis se ha realizado teniendo en cuenta la inmigración neta dirigida a 20 naciones avanzadas, y que en los años anteriores a la crisis había crecido de forma significativa. La muestra afecta en total a 143 países. Como dice el estudio, hay que partir de que los inmigrantes son históricamente más vulnerables a las crisis económicas que los nativos, lo que es relevante en términos económicos debido a que la población extranjera es más propensa a tener hijos que la autóctona.

Este es el caos de España, que, desde que comenzó el siglo y hasta 2008, vio un aumento sostenido de la tasa de fecundidad, desde 1,12 hijos por mujer en 1998 (mínimo de la serie) a 1,46 el año que Lehman cayó en bancarrota, básicamente por la inmigración. Esa tendencia se quebró con la crisis y bajó hasta los 1,27 hijos por mujer en 2013. A partir de ahí, sin embargo, y con la mejora de la actividad económica, se observa una ligera recuperación.

El año pasado el indicador de fecundidad se cerró en 1,30 hijos por mujer. (EFE)
El año pasado el indicador de fecundidad se cerró en 1,30 hijos por mujer. (EFE)

El año pasado el indicador de fecundidad se cerró en 1,30 hijos por mujer. Los datos de Estadística muestran, en concreto, que en 2017 nacieron en España 391.930 niños, con un descenso del 4,5% respecto del año anterior (18.653 nacimientos menos).

Desde 2008, cuando nacieron 519.779 niños —lo que supuso el máximo en 30 años—, el número de nacimientos se ha reducido en nada menos que un 24,6%. La nueva realidad económica (salida de inmigrantes y un peor contexto socio laboral para tener hijos) están detrás de este fenómeno.

El FMI abunda en esta idea y prevé que, como consecuencia de ello, se producirá una caída del PIB per cápita a corto y medio plazo a nivel global debido a la ralentización de los flujos migratorios netos, lo cual, a su vez, influirá en los niveles de pobreza de los países originarios. Afectará, incluso, a las distancias actuales entre países ricos y pobres, ya que los niveles educativos son muy diferentes.

Restricciones migratorias

El Fondo encuentra otro argumento para demostrar cómo el frenazo a los flujos migratorios empeorará el PIB per cápita. En su opinión, el hecho de que muchos gobiernos hayan decidido poner mayores restricciones a la entrada de inmigrantes afectará a la demografía, pero también a la reducción de la competencia en los mercados laborales. Es decir, se reconoce de forma implícita la relación entre inmigración y menores salarios al aumentar la oferta de trabajadores en busca de un empleo.

En el caso de los nacionales, el FMI constata que la crisis —por las mayores dificultades económicas o por el crecimiento del desempleo— ha influido de forma determinante en la decisión de posponer el momento de tener hijos.

Desde 2008, cuando nacieron 519.779 niños, el número de nacimientos se ha reducido en nada menos que un 24,6%

La mayor participación de la mujer en el mercado de trabajo, normalmente con salarios más bajos, influye también en esta tendencia, además de cambios sociales como la mayor tendencia de los jóvenes a conformarse con una familia de menor tamaño o la ampliación de Estados de bienestar que gravan el nacimiento por razones de restricción presupuestaria. "La cuña fiscal sobre las parejas", asegura el FMI, "reduce la fertilidad en el corto". Y de ahí que proponga mayores prestaciones sociales para las familias durante la edad de fertilidad, en especial cuando la mujer compagina trabajo e hijos.

Un estudio realizado por el Departamento de Población del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) incide en esa idea. Los autores del análisis han observado que la edad al primer matrimonio ha aumentado más donde más ha crecido el desempleo (Canarias, Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha) y de forma menos acusada donde este ha aumentado menos (Navarra y País Vasco).

Es decir, los jóvenes, sostiene el estudio, siguen casándose cada vez menos y más tarde en toda España, pero el aumento de la edad al matrimonio durante los años coincidentes con la crisis "ha sido proporcionalmente superior en aquellas comunidades autónomas donde más se ha incrementado la inseguridad laboral y económica". Y a más inseguridad laboral, menos hijos.

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