INFORME DE LA FUNDACIÓN ALTERNATIVAS

Uno de cada seis hogares que antes eran clase media es hoy renta baja

Los efectos de la crisis se han dejado notar en todas las clases sociales. Pero, en especial, en las clases medias. Uno de cada seis hogares ha bajado su posición social

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¿Qué ha pasado con la clase media después de la Gran Recesión? La pregunta tiene una primera respuesta. La crisis ha provocado un triple movimiento. Por un lado, el peso del grupo de rentas bajas muestra un aumento de más de dos puntos entre 2009 y 2014 respecto del total de hogares. Por otro, se observa una pérdida de cinco puntos del grupo de renta media. Y, por último, se produce un aumento de casi tres puntos del grupo de renta alta.

Esto significa que casi uno de cada seis hogares caracterizados como clase media antes del cambio de ciclo económico habría pasado al estrato de rentas más bajas en poco más de un lustro. Esta recomposición ha afectado a la desigualdad dentro de cada grupo, sin grandes cambios en el estrato más rico y con un drástico aumento dentro del grupo de rentas bajas.

Esta es una de las principales conclusiones del tercer informe sobre la desigualdad publicado por la Fundación Alternativas, que destaca que el profundo deterioro del empleo y el carácter restrictivo de las políticas de ajuste han dado lugar a un crecimiento “sin parangón en los últimos 40 años” del porcentaje de hogares con rentas por debajo del 60% de la mediana.

La proporción de población en esta situación, aseguran los autores del informe, ha alcanzado sus valores máximos, “sin que se advierta una tendencia a la baja una vez iniciada la recuperación económica". ¿La causa? El carácter temporal y a tiempo parcial del empleo creado, que “no parece augurar” una reducción en el corto plazo de los niveles alcanzados en la etapa de crisis.

El informe ha sido elaborado por economistas y sociólogos de la Fundación Alternativas, y en el caso del análisis sobre clases medias, sus autores son los profesores Olga Cantó y Luis Ayala.

El estudio parte de que el peso relativo de la clase media creció en España en las últimas décadas favorecido por el proceso de modernización institucional y la progresiva extensión del sistema de impuestos y prestaciones de carácter redistributivo. Sin embargo, la crisis supuso un freno importante en esa tendencia, reduciéndose sensiblemente en un margen muy breve de tiempo la importancia relativa de la clase media, aun sin dejar de ser el grupo más importante, manteniéndose casi constante el peso relativo del grupo de renta alta y con un importante número de transiciones desde las rentas medias al grupo de renta baja.

Desmercantilización

¿Se ha registrado un mismo proceso en los países de nuestro entorno? El estudio selecciona un grupo de países heterogéneos: Reino Unido y EEUU (anglosajones), Dinamarca y Suecia (nórdicos), Alemania y Francia (continentales) y España e Italia (mediterráneos). Pues bien, en los países nórdicos, con un alto grado de 'desmercantilización', siguiendo una clásica denominación, y una elevada intensidad redistributiva de las políticas públicas, la clase media está más extendida que en el resto de países, con porcentajes de población que se sitúan en alrededor del 70%.

Los siguen, en importancia, los países pertenecientes al modelo continental: Francia y Alemania, con porcentajes entre dos tercios del total y el 70%. La dimensión de la clase media se va acortando a medida que el análisis se centra en sistemas de bienestar con modelos de protección social menos redistributivos.

En el caso de los mediterráneos, el peso de la clase media baja hasta el 55% y el 60%, y se sitúa incluso por debajo del 62% del Reino Unido, país anglosajón en el continente europeo que, a pesar de tener sistemas de protección más selectivos y mayor poder del mercado, consigue un peso de su clase media algo superior al de España y muy similar al de Italia. Finalmente, en el otro país anglosajón considerado, EEUU, las clases medias tienen un peso considerablemente inferior al resto, con un peso por debajo del 50% del total en población y justo por encima de esa cifra en términos de renta.

El estudio afirma que de los 33 países sobre los que hay información, España fue uno en los países donde más se redujo la renta media —la caída solo fue mayor en Grecia, Islandia e Irlanda—, pero aquel donde mayor fue la distancia entre la evolución de la renta del 10% más rico y del 10% más pobre.

El modelo español, sostienen los autores del informe, está más orientado a la tercera edad y al desempleo (aunque no al de larga duración), mientras que, por el contrario, los jóvenes sin experiencia laboral, los hogares con hijos pequeños y, especialmente, los monoparentales (canteras potenciales de formación de nuevas clases medias) “se encuentran más desarropados ante crisis como la que hemos vivido”.

El estudio afirma que hay ausencias muy llamativas en el modelo español de protección social que influyen decisivamente en la renta y posición social de los hogares, como la carencia de una auténtica política de acceso efectivo a la vivienda, un bien esencial determinante de las condiciones de vida.

Como sostienen los autores, existe una percepción social de que la caída en la dimensión de la clase media en la mayoría de las sociedades puede estar relacionada con una idea más amplia de lo que es el centro en términos económicos. Es decir, aunque las rentas de los hogares ubicados en el centro de la distribución de la renta cambien poco, pueden darse otros procesos, igual o más relevantes, relacionados con la reducción de las posibilidades de acceso a bienes preferentes de calidad (sanidad y educación) por precio o disponibilidad o el propio acceso al crédito.

Estos cambios, se asegura, pueden generar frustración en un amplio espectro de hogares, reduciendo sus aspiraciones de movilidad social ascendente e incrementando su percepción de reducción del bienestar en el medio y largo plazo.

Empleos más castigados

Diversos trabajos han puesto de relieve que las clases en que la incidencia de la crisis fue mayor fueron la de supervisores de trabajadores manuales, la de técnicos de grado medio, la de obreros cualificados y la de obreros no cualificados.

¿Qué es la clase media?, se pregunta el estudio. Para llegar a una respuesta coherente, se clasifica la sociedad en cuatro grupos: renta baja (menos del 75% de la mediana), renta media (dividiendo entre el 75% y el 125% de la mediana como clase media-baja y entre el 125% y el 200% como clase media-alta) y renta alta (mayor del 200% de la mediana).

Hasta la última crisis, hubo un proceso gradual de ganancia de peso sobre el total del grupo intermedio (del 60,9% en 1973 al 66,2% en 2010), sobre todo el estrato de rentas medio-bajas, de reducción del porcentaje de población con rentas bajas (del 29,6% en 1973 al 25,6% en 2010) y de paulatina disminución del grupo con rentas altas (del 9,5% en 1973 al 8,2% en 2010).

El estudio afirma que hay ausencias muy llamativas en el modelo español de protección social que influyen en la renta y posición social de los hogares

Estos cambios fueron fruto de factores relacionados con el desarrollo democrático, económico y social de España, como el importante aumento del nivel educativo de la población, el crecimiento de la industria y el sector terciario, la incorporación de España a la Unión Europea y la apertura al exterior, la incorporación de las mujeres al mercado laboral con el consiguiente aumento de la renta de los hogares, el impulso de los fondos comunitarios de apoyo o el propio aumento de las rentas salariales. Fue relevante también el desarrollo del sistema de prestaciones e impuestos, con una mayor incidencia de las prestaciones sociales en la renta de los dos primeros grupos citados y un efecto moderador de las rentas más altas por la imposición progresiva.

Según Cantó y Ayala, mientras que todos los sistemas de prestaciones e impuestos aumentan el tamaño de la clase media, en España ese incremento es menor y, además, menos progresivo en cuanto al efecto sobre los estratos de rentas medio-baja y medio-alta. Existen, además, características de la población que también contribuyen a diferenciar los perfiles de las clases medias en los distintos países estudiados.

En concreto, en España y otros países mediterráneos hay un porcentaje mucho más importante entre las clases medias de personas con un nivel educativo bajo y hogares sin hijos dependientes. Ese envejecimiento de la clase media se intensificó en todos los países durante la crisis, pero todavía más en los países del sur de Europa. En ellos, el peso mucho más importante de las pensiones en el total del gasto social hace que una parte importante de los hogares que integran este grupo sean mayores de 65 años.

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