PUTIN pierde popularidad CON LA REFORMA

El caduco sistema ruso: "No hay suficiente población para sostener a los jubilados"

La Duma Estatal de Rusia ha aprobado la legislación que sube la edad de jubilación en 5 años. Pero en un país con una bajísima esperanza de vida, muchos rusos creen que se les roba su futuro

Foto: Partidos y movimientos de izquierda protestan contra la subida de las pensiones en Moscú, el 22 de septiembre de 2018. (Reuters)
Partidos y movimientos de izquierda protestan contra la subida de las pensiones en Moscú, el 22 de septiembre de 2018. (Reuters)

La Duma Estatal de Rusia ha aprobado la polémica legislación que sube la edad de jubilación en el país de 55 a 60 años para las mujeres y de 60 a 65 años para los hombres. Sólo queda pendiente el visto bueno del Consejo de la Federación y después será ratificada por Vladimir Putin, entrando así en vigor. No sin controversia: la medida ha provocado la mayor caída de popularidad del presidente ruso desde su llegada el poder, y ha sido recibida con protestas masivas por todo el país. Por ello, modificado ligeramente según las recomendaciones del propio Putin, el proyecto de ley revisado suaviza algunos aspectos de la legislación inicial. El aumento de la edad de jubilación de las mujeres es ahora de tres años menos, y ciertos complementos de pensión se mantendrán sin recortes.

La población rusa está envejeciendo y el Estado gasta cada vez más en pensiones: 12 millones de pensionistas trabajan en Rusia, lo que equivale a casi una cuarta parte de todos los jubilados. La mayoría de los economistas está de acuerdo en que el sistema de pensiones está caduco. El nuevo proyecto de ley sobre el gasto en jubilaciones prevé un déficit de más de 3.570 millones de euros en 2018, es decir. La cantidad supone un 1,6% del presupuesto estatal.

"Mucha gente seguirá trabajando después de retirarse porque es imposible sobrevivir con la pensión. Es ridículamente pequeña"

Según el Gobierno, la subida de la edad de jubilación se ha retrasado por años y que esta postergación podía causar inflación y aumentar la pobreza de los rusos, que sufren a caída del rublo y el consiguiente encarecimiento de la cesta de la compra.

Las edades de retiro que prevé la nueva legislación no son muy elevadas. El problema es que la esperanza de vida no es tan alta en Rusia: de 66 años para los hombres y de 77 en caso de las mujeres, según la Organización Mundial de la Salud. La diferencia de longevidad entre mujeres y hombres no tienen parangón en ningún país del mundo. Si asciende a unos 10 años se debe, según los demógrafos, al alcoholismo galopante. Así que muchos no vivirán el tiempo suficiente para reclamar una pensión.

Así, más de 10.000 personas, según observadores independientes, participaron este mes en manifestaciones en Moscú y otras ciudades. La reforma le está pasando factura a Putin. La dirección del partido gubernamental Rusia Unida cree que su pobre resultado en las elecciones regionales a principios de este mes fue resultado directo del apoyo de la formación a esta reforma de las pensiones.

Vista general de la Duma durante la votación de la reforma de las pensiones, este jueves 27 de septiembre de 2018. (Reuters)
Vista general de la Duma durante la votación de la reforma de las pensiones, este jueves 27 de septiembre de 2018. (Reuters)

Más frío, menos protestas

Anna, de 35 años, es una moscovita contraria a la reforma de la edad de jubilación. Cree que el problema viene de lejos: “Mucha gente seguirá trabajando después de retirarse porque es imposible sobrevivir con la pensión. Es ridículamente pequeña. Necesitan este dinero. Para mucha gente es fundamental seguir trabajando”.

La propuesta inicial era subir gradualmente la edad de jubilación para las mujeres de 55 a 63; y para los hombres, de 60 a 65. Incluso después de las concesiones del Kremlin, la indignación sigue en el aire. De abril a julio de 2018, la aprobación de Putin cayó del 82% a 67%, según el Centro Levada, la principal institución independiente de demoscopia de Rusia. En los últimos cuatro meses, el visto bueno al gobierno también cayó del 47% a un modesto 33%, y la cantidad de rusos que piensa que el país está yendo en la dirección correcta bajó del 60% al 45%.

Putin "reconoció que había prometido no dar este paso como presidente, pero argumentó que los tiempos y el entorno económico habían cambiado”. La televisión estatal se ha lanzado a promover la reforma. Pero todo ello sucede en un país donde las pensiones ya son un problema por culpa de los altos precios.

Svetlana, de 66 años, entiende la necesidad de cambiar las cosas: “No hay suficiente población para sostener a los pensionistas como yo, claro que a nadie le gusta trabajar más, pero sobre todo lo que pasa ahora es que las pensiones son muy bajas”, explica a El Confidencial. El único motivo del respiro al Gobierno es la llegada del invierno: según el Centro Levada, la parte de la población dispuesta a manifestarse ha descendido notablemente.

Colectivos de izquierda se quejan además de que el sistema de cotización no es progresivo. Los empresarios tributan el 22% sobre los salarios bajos y medios pero sólo el 10% sobre los salarios más elevados. Con este panorama, los peor parados son precisamente los que menos recursos tienen. Y el Partido Comunista, condenado durante años al segundo puesto en la política rusa, ha empezado a pescar electoralmente en el río revuelto del descontento.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios